HAAZINU 5784
De cara a dos días festivos y Shabat
La singularidad de la alegría de Rosh HaShaná radica en que se experimenta “temblando” de temor reverencial. @ No se debe preparar del primer día de Rosh HaShaná para el segundo hasta que hayan salido las estrellas. @ ¿Acaso se permite sacar alimentos del freezer en el primer día para ingerirlos en el segundo? @ ¿Cómo se prepara el eruv tavshilín en vísperas de Rosh HaShaná y cuál es el sentido del precepto? @ Es preceptivo colocar en el eruv tavshilín una jalá por cada familia. @ ¿Está permitido bañarse en los días festivos y en Shabat? ¿Cómo? @ ¿Se permite escuchar el sonido del shofar por medio de un audífono? ¿Y qué ha de suceder cuando se desarrolle el implante coclear?
Esta alegría de Rosh HaShaná es singular pues justamente a partir del temblor producido por el toque del shofar podemos renovarnos, liberarnos de los malos hábitos y dar lugar a nuevos comienzos. De ese modo, el reino de HaShem se revela para que el mundo sea reparado bajo la soberanía del Todopoderoso, y nosotros, somos partícipes de ello.
«Y alegraos con temblor»
Hay quienes sostienen que es preceptivo alegrarse en Rosh HaShaná al igual que en las demás festividades por medio de la ingestión de las mejores comidas y el vestido de las mejores prendas que resulte posible (Yereím, Maharil), y por ello, Rosh HaShaná deja sin efecto los ciclos del duelo de siete y de treinta días. Por otra parte, hay quienes sostienen que, dado que se trata del Día del Juicio, no es preceptivo alegrarse en él más allá de lo que corresponde hacerlo en un Shabat, por cuanto que se trata de una convocación sagrada (mikrá kodesh) (Rabí Shlomó Luria, Shulján Aruj HaRav). La costumbre es alegrarse en estos días más que en Shabat y menos que una festividad (Shulján Aruj 597:1, Pninei Halajá Yamim Noraim 3:4.4).
Esta alegría de Rosh HaShaná es muy particular, pues justamente a partir del temblor producido por el Día de Toque del Shofar podemos renovarnos, liberarnos de los malos hábitos y dar lugar a nuevos comienzos. De ese modo, el reino de HaShem se revela para que el mundo sea reparado bajo la soberanía del Todopoderoso, y nosotros, somos partícipes de ello.
La prohibición de preparar del primer día para el segundo
Dado que el primer día de la festividad fue prescrito por la Torá al tiempo que el segundo surgió por prescripción rabínica, no se deben cocinar o calentar alimentos, ni tampoco poner la mesa en el primer día para el segundo (Shulján Aruj Oraj Jaím 503:1). Esta regla incluye también la prohibición de lavar los platos y los cubiertos que se ensuciaron el primer día para comer con ellos en el segundo.
Por lo tanto, es preciso esperar hasta la salida de las estrellas, que es cuando el primer día llega a su fin, y entonces se podrán preparar todos los menesteres del segundo día festivo, incluidos la cocción de alimentos, la preparación de ensaladas, el lavado de los platos y los cubiertos y el tendido de la mesa de cara a la cena del segundo día festivo. Este año, la salida de las estrellas será a las 18:50.
No se deben extraer los alimentos del freezer en el primer día para su uso en el segundo. En caso de gran necesidad o apremio, si la espera a que el primer día concluya pudiera conducir a un malestar y a una demora significativa en el horario de la cena, se los podrá extraer (Pninei Halajá Mo’adim 2:2, 12).
El encendido de las velas en la segunda noche
Es correcto encender las velas de la segunda noche festiva después de la salida de las estrellas para de esa manera no preparar en el primer día cosas para el segundo. Quien las encendiere en el crepúsculo (entre la puesta del sol y la salida de las estrellas) tendrá en quien respaldarse, por cuanto que a esa hora ya se disfruta de la luz de las velas.
Dado que en la festividad está prohibido encender un fuego nuevo, antes del inicio de la misma es preciso preparar una vela que arda durante más de cuarenta y ocho horas de la cual se puedan encender velas en la segunda noche y antes del inicio de Shabat. En caso de no haberlas preparado, es preciso recurrir a la ayuda de vecinos que tengan una vela encendida (Pninei Halajá Mo’adim 2:2, 12, 9:5).
Eruv tavshilín (fusión de cocciones)
Este año, el Shabat llegará inmediatamente después de Rosh HaShaná. Por ello, antes del inicio de la festividad es preceptivo colocar un Eruv Tavshilín por medio del cual se pueda cocinar, hornear y preparar todos nuestros menesteres para el Shabat en Yom Tov.
El eruv tavshilín es un alimento que se cocina en la víspera del día festivo para ser consumido en Shabat. Se le denomina “eruv” (fusión o mezcla) porque por su intermedio los alimentos de la festividad y del Shabat se unen o mezclan, y entonces, tal como se puede cocinar y hornear en la festividad para la festividad, de igual manera se podrá cocinar y hornear en la festividad para el Shabat. Mientras que el eruv esté presente, en Yom Tov se podrá hacer para Shabat todo aquello que se permite hacer para el día festivo en sí.
Existen dos motivos para la colocación del eruv tavshilín: a) Para honrar al día festivo, pues si se pudiera cocinar en Yom Tov para Shabat de manera ilimitada, las personas podrían faltarle el respeto al Yom Tov y transgredir así la prohibición de la Torá de preparar para un día común o hábil en un día festivo. b) Para honrar al Shabat, porque si no se ha de preparar un eruv tavshilín, cabe temer que por causa de la dedicación a la preparación de las comidas festivas las personas se olviden que al día siguiente es Shabat y terminen todo el alimento bueno durante el Yom Tov. Por medio del eruv tavshilín que es preciso colocar en la víspera del Yom Tov para su consumo en Shabat las personas habrán de recordar a lo largo del día festivo que es preciso dejar platillos sabrosos para el Shabat.
Es preceptivo que toda familia coloque un eruv tavshilín
Incluso quien no tiene la intención de cocinar durante la festividad para el Shabat tiene igualmente la obligación de colocar el eruv tavshilín, porque por su intermedio se honra a la festividad y se recuerda el Shabat. Además, por el mérito del eruv, está permitido encender velas para Shabat en la festividad, lavar los platos y poner la mesa antes del inicio del Shabat.
¿Cómo se coloca el eruv tavshilín?
En el día de la víspera de la festividad, se toma un alimento cocido y un pan y se recita la siguiente bendición: “Baruj Atá HaShem Elokeinu Melej Haolam Asher Kidshanu Bemitzovtav Vetzivanu Al Mitzvat Eruv – Bendito seas Tú HaShem, nuestro D’s, Rey del universo, que nos consagró con Sus preceptos y nos ordenó el precepto del eruv”. Luego se dice: “Bezé Haeruv Yehé Mutar Lanu Leefot Ulevashel Ulehadlik Ner Ulaasot Kol Tzorkeinu MeYom Tov LeShabat – Por medio de este eruv nos sea permitido hornear, cocinar, encender la lumbre y hacer todo lo necesario durante el día festivo en aras del Shabat”.
A priori, es bueno colocar una porción sabrosa e importante a modo de eruv, y de ser posible, es bueno hacerlo con una olla llena de un alimento que haya sido cocido en el día de la víspera de Yom Tov para el Shabat (Pninei Halajá Mo’adim 8:2).
¿Qué se hace con el alimento del eruv?
Muchos acostumbran a comer el alimento cocido del eruv en una de las comidas sabáticas ya que por cuanto que por su intermedio ya se cumplió con un precepto, corresponde seguir esta tendencia y cumplir con él el mandamiento de deleitarse en Shabat. Asimismo, se acostumbra a usar el pan del eruv como segunda hogaza (lejem mishné) y comer de él en la tercera comida (seudá shelishit) (Mishná Berurá 527:11, 48).
Si se comenzó a ingerir el eruv en Yom Tov, mientras quede de este un volumen equivalente a un “kazait”, se podrá cocinar, hornear y preparar todos los menesteres sabáticos en Yom Tov. Además, si lo que quedare del eruv fuere únicamente el pan ello, no será de utilidad, porque la parte principal de este es el platillo cocido (Pninei Halajá Mo’adim 8:3).
Bañarse en Yom Tov
Nuestros sabios decretaron que no se lave el cuerpo con agua caliente en Shabat, porque había personas que en virtud de su entusiasmo por hacerlo, incurrían en la transgresión de calentar agua en Shabat, quebrando así la prohibición de hacer arder fuego y cocer, y cuando se les hacía ver su error, decían que el agua había sido calentada en la víspera de Shabat. Por lo tanto, los sabios decretaron que tampoco se lave el cuerpo con agua que se hubiere calentado en la víspera de Shabat de un modo permitido.
No obstante, se permite lavar la totalidad del cuerpo con agua fría, tibia o calentada a una temperatura inferior a la corporal (36.5 grados Celsius). En el caso de aquella persona a la cual esto le resultare molesto, podrá lavar la totalidad de su cuerpo con agua caliente que haya sido calentada en la víspera de Shabat o (en
Shabat) por medio de un calentador solar (Pninei Halajá Shabat 14:8).
El lavado del cuerpo, de la cabeza, el jabón y la crema de enjuague
En Shabat y en Yom Tov se puede emplear jabón líquido, pero respecto del caso del jabón en barra o del espeso, muchas autoridades acostumbraron a adoptar una actitud estricta (Pninei Halajá Shabat 14:6).
Está permitido lavarse el cabello de la cabeza, así como también usar para ello tanto shampoo como crema de enjuague (líquido). Es preciso tener el recaudo de lavarse la cabeza con suavidad y cuidado para no arrancar cabellos. Sin embargo, cuando resulta claro que en virtud del lavado de cabeza se habrá de arrancar (indefectiblemente) aunque tan solo fuera un cabello, ello estará prohibido. Pero en caso de que no se tenga la certeza de que ello ocurra, no estará prohibido hacerlo. Además, incluso cuando encontramos cabellos en la ducha, mientras que nos lavemos la cabeza con suma suavidad, no se tiene la certeza de que los cabellos correspondan a ese lavado, pues resulta posible que se hayan desprendido del cuerpo con anterioridad y recién ahora hayan sido arrastrados por el agua.
De todas maneras, está prohibido peinarse, pues ello conlleva el arrancado del cabello, lo cual está prohibido por la Torá.
Es preciso tener el recaudo de no escurrir o estrujar el cabello durante el lavado de la cabeza y de la barba pues ello ingresa en la categoría de la prohibición sabática de “trillar”, ya que extrae del cabello agua y jabón que pueden ser reutilizados durante el baño. No obstante, se permite secar el cabello con una toalla, ya que como no tenemos interés alguno por el agua que sale del cabello, y además esta se ve absorbida, no incurrimos en la prohibición de exprimir (sjitá) (Pninei Halajá Shabat 14:8).
El lavado de la cabeza en las mujeres
Una mujer que tiene el cabello largo y está acostumbrada a peinarlo siempre tras haberse bañado, corresponde que no se lave la cabeza en Shabat o en Yom Tov para no incurrir posteriormente en la transgresión de peinar (Pninei Halajá Shabat 14:3). Quien precisare con urgencia lavar su cabeza y supiere a ciencia cierta que luego del lavado no habrá de incurrir en la transgresión del peinado, podrá lavar su cabello también en Yom Tov. Para ello, se recomienda usar la crema de enjuague con suavidad.
La escucha del sonido del shofar para quien usa audífono
Una persona que recurre al uso de un aparato de audición eléctrico y puede escuchar el sonido del shofar sin recurrir a este instrumento, es correcto que se lo quite para escuchar el sonido del shofar de un modo natural.
No obstante, hay quienes entienden que se pueden observar todos los preceptos vinculados a la escucha por medio de audífonos eléctricos (Rav Mordejai Eliahu, de bendita memoria en su responsa HaRav HaRashí; otro tanto escribió mi amigo el Rabino Aharón Mizraji HaCohen en su libro Badei HaArón Oraj Jaím 21, y en efecto, esa es la opinión del Rabino Liechtenstein, de bendita memoria).
Sin embargo, por otra parte, están quienes entienden que no resulta posible cumplir con los preceptos vinculados a la escucha por medio de un aparato eléctrico, porque quien lo hace no oye el sonido original, sino que es el audífono aquel que capta la voz bajo la forma de señales eléctricas y las traduce a una voz nueva, por lo que de hecho se trata de un sonido emitido por una máquina (HaRav Uziel y Rabí Shlomo Zalman Auerbach). Nuestro maestro, el Rav Kuk, entendía que si bien los aparatos eléctricos sirven para la generalidad de los preceptos vinculados a la escucha, en el caso particular del shofar corresponde adoptar una actitud más estricta (Oraj Mishpat 48, y otro tanto escribió el Rav Frank en Mikraei Kodesh a Purim 11).
Por lo tanto, es correcto que todo aquel que pueda escuchar el shofar sin la ayuda de un audífono que proceda así. Empero, quien no pueda oír el shofar de no mediar el uso de su audífono, que lo oiga con el aparato puesto.
Tal como parece, en los próximos años, cuando con la ayuda de D’s se logre mejorar y sofisticar los audífonos (o el implante coclear) a un grado tal que por su intermedio se escuche tal como las personas comunes lo hacen con sus oídos naturales, se podrá entonces instruir que a priori se escuche por medio del aparato sin que resulte necesario tomar en cuenta la opinión más estricta, pues quizás, si quienes la detentaron estuvieran presentes, estarían de acuerdo con esta postura (ver en Pninei Halajá Yamim Noraím 4 nota al pie de página 4).





