¿Por qué después del día festivo (Yom Tov) “descendemos” hacia los días semifestivos (Jol HaMo’ed)?

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¿Por qué después del día festivo (Yom Tov) “descendemos” hacia los días semifestivos (Jol HaMo’ed)?

Jol HaMo’ed es el nexo que conecta entre la santidad festiva y los días comunes. @ Durante los días de Jol HaMo’ed, nuestra misión consiste en reforzarnos en el estudio de la Torá y el cultivo de la alegría festiva. @ En virtud de ello, al concluir la festividad, recibimos nuevamente un día de Yom Tov. @ Dado que estos días poseen un aspecto que los asemeja a los comunes, por su intermedio atraemos y revelamos la santidad que se manifiesta en los días hábiles. @ La costumbre común a todas las congregaciones en la tierra de Israel es de no usar tefilín. @ Durante Jol HaMo’ed es preceptivo estudiar Torá pues fue con ese propósito que el Santo Bendito Él otorgó las festividades al pueblo de Israel. @ En cada día de Jol HaMo’ed se deben fijar dos comidas, una por la noche y la otra durante el día.

Es preceptivo ingerir pan y alimentos que produzcan alegría en cada una de las comidas de Jol HaMo’ed, así como también beber vino ya que este alegra los corazones. Quien prefiriese ingerir otra bebida alcohólica, podrá por su intermedio cumplir igualmente con el precepto. Quien se alegra comiendo alimentos cárnicos, es preferible que en las comidas de Jol HaMo’ed ingiera carne o pollo. En el caso de quien no le gusta este tipo de dieta, que ingiera aquello que sí lo deleite.

En numerosas ocasiones, las cuestiones referentes a Jol HaMo’ed se ven opacadas por el brillo de las festividades, pero realmente se trata de un tema importante, ya que estos días son el nexo que vincula entre la santidad festiva y los días comunes. A continuación, citaré algunas cuestiones que he escrito en la colección Pninei Halajá sobre el carácter de Jol HaMo’ed (Moadím 10:7).

El precepto de Jol HaMo’ed es sumamente singular, pues aparentemente, no corresponde que tras alcanzar la elevada santidad de Yom Tov se descienda de esta hasta la finalización de la festividad. Empero, el precepto indica que tras el primer día de Yom Tov se lleven a cabo los días de Jol HaMo’ed y solamente al finalizar la festividad nos elevemos nuevamente al nivel de Yom Tov. Pasaré a explicar el significado de esta cuestión de acuerdo con los maravillosos comentarios de Rabí Natán, el discípulo de Rabí Najman de Breslev.

El Ba’al Shem Tov lo explicó por medio de una metáfora: Esto se asemeja a cómo se le enseña a andar a un bebé. O sea, en un inicio se le ayuda y luego se lo suelta para que ande solo, ante lo cual él intenta ponerse de pie y caminar, pero se cae, hasta que al final logra caminar por sus propios medios. De igual manera es el inicio del camino ascendente del ser humano. Al principio le conceden desde el Cielo una gran iluminación que está por encima de su nivel, y luego se la retiran, por lo que cae, debiendo esforzarse por mantener su camino y superar las pruebas que se le presentan. De superarlas, logrará ser meritorio de esa gran luz, empero ahora no se separará de esta, ya que es acorde a su nivel.

Así puede entenderse la cuestión de Jol HaMo’ed. Al inicio de la festividad HaShem nos ilumina con una gran luz que excede nuestro nivel, y al concluir el Yom Tov, esta se aparta de nosotros, siendo nuestra misión durante los días de Jol HaMo’ed la de fortalecernos en el estudio de la Torá y el cultivo de la alegría festiva, para en virtud de ello recibir nuevamente un Yom Tov al final de la festividad. Dado que ya nos preparamos para este en los días de Jol HaMo’ed, alcanzamos en él un nivel aún más elevado. Y tal como dijeran nuestros sabios respecto de que el grado alcanzado por los israelitas en el Mar de los Juncos (Mar Rojo) en el séptimo día de Pesaj estuvo por encima del que se obtuvieron durante la plaga de la muerte de los primogénitos acaecida en el primer día, también dijeron que una sierva vio en el mar lo que posteriormente no consiguieron ver ni Ishaiahu ni Yejezkel en sus profecías (Mejilta Beshalaj). De igual manera, la alegría en Sheminí Atzeret es especialmente grande, ya que en todos los días de Jol HaMo’ed Sucot nos alegramos con HaShem junto a las demás naciones, mientras que al llegar Sheminí Atzeret, el Eterno se regocija únicamente con nosotros (Talmud Babilonio Tratado de Sucá 55(B)). (Likutei Halajot Jol HaMo’ed 1:1, 2:1).

El nexo que conecta entre Shabat, Yom Tov y los días comunes

Otra característica de los días de Jol HaMo’ed es que, al poseer un aspecto mundano, atraen la santidad que habrá de manifestarse posteriormente en los días comunes, pues hay que saber que cuanto más sagrado es el día, más manifiesta resulta la influencia Divina en este, y por ende, la prohibición de realizar labores es más estricta. Por otra parte, cuanto más nos alejamos de la influencia Divina, más tenemos que esforzarnos y someternos al trabajo duro en pos de ganar nuestro sustento, tal como nos ocurriera con el pecado del primer Adám. Nuestra función es la de revelar la cuestión de HaShem en todas nuestras acciones, y de ese modo, en un proceso gradual, nos iremos liberando del yugo del sometimiento a la obtención de nuestro sustento y tendremos el mérito de que todas nuestras labores sean por amor a D´s con tranquilidad y alegría.

El Shabat es el fundamento de la santidad del tiempo, y su santidad fue establecida de modo permanente desde los seis días de la Creación, por ello en este día está prohibido realizar labores. A partir de la santidad del Shabat los hijos de Israel fueron preceptuados de introducir o proyectar santidad a todos los tiempos, incluso en los días comunes. En una primera etapa, la santidad se derivó del Shabat a los días festivos (Yamim Tovim) que son días comunes consagrados por el pueblo de Israel adquiriendo así su carácter santo. Dado que estos días son consagrados por el pueblo de Israel, en ellos está permitido realizar labores vinculadas a la preparación de alimentos para las comidas festivas. Empero los días comunes de la semana quedan todavía alejados de la santidad, y para ello D´s nos otorgó los de Jol HaMo’ed que son intermedios, con algunas labores permitidas y otras prohibidas.

Por medio de esas labores autorizadas durante la festividad por amor a D´s (leshem Shamaim) la santidad es atraída sobre todas aquellas que debemos realizar durante los días hábiles de todo el año. Esa es la reparación fundamental del mundo, que el trabajo por la obtención del sustento sea hecho por amor al Cielo para así corregir el mundo y mejorarlo, promover la caridad y fijar tiempos para el estudio de la Torá. De esta manera corregimos las treinta y nueve labores, de modo tal que no recaiga más sobre estas el pecado o la maldición que lleva al hombre a esclavizarse al materialismo, sino que sean santificadas para que, por su intermedio, seamos dignos de erigir un Tabernáculo y una Casa que sea el asiento de la Divina Presencia (Likutei Hiljot Jol HaMo’ed 4:8).

Los rezos durante Jol HaMo’ed

Dado que en los días de Jol HaMo’ed tenemos una mezcla de sacro y común (kodesh vejol), también los rezos presentan esta combinación. En Shajarit, Minjá y Arvit se recitan las plegarias de los días comunes y se agrega el pasaje de “Ya’alé Veiavó” en la bendición de “Retzé” (la decimoséptima) para recordar la festividad. Quien se olvidare de agregarlo, mientras que no hubiere terminado su rezo, podrá regresar al inicio de la bendición de “Retzé”, decir “Ya’alé Veiavó” y continuar rezando de modo continuado hasta el final. En caso de que se hubiere percatado del olvido tras haber culminado el rezo, aunque no hubiere dado aun los tres pasos hacia atrás, deberá volver a rezar e incluir el recitado de “Ya’alé Veiavó” (Shulján Aruj Oraj Jaím 490:2).

Inmediatamente después de la conclusión del rezo de Amidá de Shajarit se recita el Halel; durante Jol HaMo’ed Sucot el Halel completo, y en Jol HaMo’ed Pesaj, se dice medio Halel. Nuestros sabios decretaron que en estos días se lea en la Torá sobre temas vinculados a la festividad y se haga subir a la lectura a cuatro personas, e incluso ello es testimonio del estatus especial de estos días. Pues en los días hábiles se llama a la Torá solamente a tres personas, en Jol HaMo’ed a cuatro y en los días festivos (Yom Tov) a cinco (Tratado de Meguilá 21(A)). Así como en Yom Tov rezamos Musaf, lo mismo hacemos en los días de Jol HaMo’ed, porque este rezo se corresponde con los sacrificios suplementarios que se ofrendaban durante la festividad, y en ese aspecto, Jol HaMo’ed se equipara con Yom Tov.

El uso de tefilín durante Jol HaMo’ed

Los sabios medievales debatieron en lo que respecta a la colocación de tefilín durante los días de Jol HaMo’ed, pues las filacterias son la señal de la conexión especial que existe entre el Santo Bendito Él y el pueblo de Israel, y dado que el Shabat y el Yom Tov también lo son, en esos días no es necesario usarlas. Quien se coloca los tefilín en estas fechas es como si despreciase la señal de la conexión que está implícita en la santidad del día. En lo que respecta a Jol HaMo’ed, hay quienes dicen que dado que en estos días se permite realizar parte de las labores, no ingresan en la categoría de “señal” de la conexión, y por lo tanto, se debe usar tefilín (Rosh, Ramá). Así procedieron muchos en Ashkenaz. Y hay otros sabios que sostienen que es preceptivo abstenerse de ingerir jametz en los días de Jol HaMo’ed Pesaj, así como también habitar la sucá durante Jol HaMo’ed Sucot, por lo que estos días son una señal de la conexión entre D’s y Su pueblo, y a los efectos de no denigrar la señal implícita en las festividades, tampoco se coloca tefilín durante Jol HaMo’ed (Rashbá, Shulján Aruj 31(B)). Así se procedió en Sefarad y así procedieron parte de los judíos ashkenazíes.

En la práctica, corresponde que en el extranjero cada congregación mantenga sus costumbres, pero en el caso de la tierra de Israel, dado que la costumbre predominante entre todas las diferentes congregaciones es de no colocar tefilín, quienes inmigran al país deben adoptar la costumbre local.

El estudio de la Torá durante Jol HaMo’ed

Es preceptivo estudiar Torá durante Jol HaMo’ed, pues el Santo Bendito Él le otorgó las festividades al pueblo de Israel para que en estas los judíos estudien Torá con alegría y tranquilidad. Es por este motivo que está prohibido trabajar durante Jol HaMo’ed, tal como lo escribiera el autor de Sefer HaJinuj (precepto 323). Nuestros sabios ordenaron que se divida el tiempo de los Shabatot y las festividades de modo tal que «la mitad del tiempo sea para HaShem y la otra mitad para ustedes», “la mitad del tiempo sea dedicada a comer y a beber y la otra mitad a la casa de estudio” (Tratado de Pesajim 68(B)). Si así se debe proceder en los días de Yom Tov (festividades) en los que se deben realizar dos comidas grandes que lleven más tiempo que las comunes, cuánto más que durante Jol HaMo’ed se debe dedicar al menos la mitad del día al estudio de la Torá (Pninei Halajá Moadím 1:5-6, 10:6). Por ello, nuestros sabios agregaron la prohibición de comerciar, a pesar de que no se trata de una labor completa, pues la actividad comercial puede preocupar y angustiar a las personas afectando así negativamente a la alegría festiva y al estudio de la Torá (Aruj HaShulján 539:4).

El Talmud Jerosolimitano (Tratado de Mo’ed Katán 2:3) menciona lo siguiente: “Dijo Rabí Aba bar Memel: Si hubiese alguien dispuesto a sumarse conmigo para conformar un tribunal autorizaría a las personas a realizar labores en Jol HaMo’ed, pues la prohibición rige a los efectos de que los judíos coman, beban, se alegren y se dediquen al estudio de la Torá, pero ahora lo que hacen es comer, beber y dedicarse al jolgorio”. De esto aprendemos que el deber de estudiar Torá durante Jol HaMo’ed es más grave que la prohibición de realizar labores (Kolbó 60).

El precepto de alegrarse durante las comidas

Es preceptivo que en las comidas de Jol HaMo’ed cada individuo se alegre junto a los miembros de su familia y a quienes los acompañan. Por lo tanto, en cada uno de estos días es preceptivo fijar dos comidas, una por la noche y la otra durante el día, ingiriendo pan y alimentos que producen alegría amén de beber vino, ya que este alegra a los corazones. Quien prefiera degustar otra bebida alcohólica, podrá igualmente cumplir con el precepto por su intermedio. Quien se alegre comiendo alimentos cárnicos, es preferible que en las comidas de Jol HaMo’ed ingiera carne o pollo. En el caso de quien no le agrade este tipo de alimentos, que coma otros que sí lo deleiten.

Sin embargo, dado que los días de Jol HaMo’ed no son tan importantes como los festivos (Yom Tov), fijar comidas en las que se ingiere pan es una acción noble pero no un deber, y quien no esté interesado puede abstenerse de hacerlo. Asimismo, quien no desee comer en abundancia ni tampoco tomar vino, podrá prescindir de ello. La única condición es que las comidas que se ingieran durante Jol HaMo’ed sean mejores que las de los días comunes. En caso de que se equiparare la alimentación en Jol HaMo’ed con las de los días comunes, se estará denigrando las festividades, y respecto de esto nuestros sabios dijeron que «todo aquel que denigra las festividades (haciendo de los días semifestivos días comunes y corrientes) no tiene porción en el Mundo Venidero” (Tratado de Avot 3:11, Rashí y Rabí Ovadiá de Bartenura).

Dado que en las comidas de Jol HaMo’ed no es obligatorio comer pan, quien lo hiciere y luego en el recitado de Birkat HaMazón olvidare agregar el pasaje de Ya’alé Veiavó, no precisará volver a recitar la plegaria. Esto es así ya que la regla general es la siguiente: cuando no es obligatorio ingerir pan, quien al bendecir olvidare mencionar el día, no precisará volver a hacerlo (Shulján Aruj 188:7, Pninei Halajá Moadím 10:3).

Las vestimentas durante Jol HaMo’ed

Durante Jol HaMo’ed es preceptivo vestir prendas bonitas y que produzcan alegría, y hay quienes proceden con excelencia y en estos días acostumbran a vestir su ropa sabática. Mas esto no es obligatorio, sino que lo que debe hacerse es marcar una diferencia notoria entre las vestimentas de Jol HaMo’ed y las de los días comunes.

A los efectos de que las personas no descuiden vestir una indumentaria bonita y limpia tanto durante la festividad como durante Jol HaMo’ed, los sabios prohibieron lavar ropa en Jol HaMo’ed. O sea, a pesar de que por la base de la norma se permite hacerlo para vestirla durante la festividad ya que se trata de una labor no profesional destinada a un propósito festivo, los sabios la prohibieron para que no se genere una situación en la que las personas pospongan el lavado de su ropa hasta Jol HaMo’ed especulando con que en esos días estarán libres de sus trabajos habituales y tendrán tiempo para hacerlo, denigrando así a la festividad ingresando a ella con atuendos sucios.

Por más detalles sobre la prohibición de lavar ropa en Jol HaMo’ed, cuáles vestimentas se permite lavar y cuál es el estatus de aquellas prendas que se hubieren ensuciado, ver en Pninei Halajá Moadím capítulo 11 halajot 11 y 12.

 

 

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