COSTUMBRES QUE TIENEN SU ORIGEN EN SUPERSTICIONES

VAIGASH 5785

COSTUMBRES QUE TIENEN SU ORIGEN EN SUPERSTICIONES

Está prohibido creer en tradiciones que carecen de toda lógica y practicarlas. @ Los hijos de Israel están preceptuados de orientar su fe a la Torá y los mandamientos, los cuales elevan al ser humano y lo vuelven bueno y recto. @ La prohibición de contar a los hijos de Israel no es una costumbre sino un precepto de la Torá. @ Los rabinos suelen contar personas para el minián o un maestro a sus alumnos en un paseo por medio del recitado de versículos. @ Cuando se representan gráfica o materialmente, está permitido redondear o curvar la parte superior de las Tablas de la Ley. @ No se debe seguir la opinión de quienes detentan la postura estricta, pues ello implicaría faltarles el respeto a los sabios medievales.

El Estado de Israel, al igual que el resto de los países del mundo, de tanto en tanto lleva a cabo un censo de población a los efectos de poder organizar y planificar la economía, los impuestos, el ejército, la educación, la salud, el transporte y demás menesteres. Ya con anterioridad al establecimiento del Estado de Israel había surgido la pregunta de si los líderes de la población podían o no llevar a cabo un censo. El Rav Uziel lo permitió porque el censo se hace por una necesidad, y además no se cuenta individualmente a las personas, sino que se cuentan formularios.

Pregunta: Mi familia, que es oriunda de Rusia, detenta costumbres diferentes a las que eran aceptadas en Europa Oriental y no sé si se originan en tradiciones judías ni si está permitido practicarlas. Por ejemplo, cuando un gato completamente negro pasa delante nuestro, eso es una señal de mal augurio, y hacemos lo posible por cambiar el curso del camino, pues de no hacerlo, cabe temer que pudiera presentarse una situación de peligro. Asimismo, si salimos de la casa y nos damos cuenta de que nos olvidamos de algo, no podemos volver para tomarlo, ya que hacerlo trae mala suerte, por lo que es necesario dar una vuelta breve y recién después podemos regresar a la casa. Además, no debemos silbar dentro de la casa porque, hacerlo provoca que no haya dinero en el hogar. También nos cuidamos de no sentarnos en la punta de la mesa, pues quien lo hace, no logra casarse por siete años. Cuando nos vamos de la casa a raíz de un viaje, tras empacar todas las valijas, nos sentamos en silencio por lo menos durante un minuto para que las fuerzas malignas piensen que nos quedamos en la casa y no nos dañen.

Respuesta: Estas costumbres están prohibidas. En la práctica, lo están en virtud de la prohibición de practicar la adivinación, tal como fuera dicho: “No habrá de hallarse en ti … ni el que practica la adivinación, ni el agorero, ni el mago, ni el hechicero” (Devarim-Deuteronomio 18:10). Y asimismo, fue dicho: “No comáis sobre la sangre, no practiquéis adivinación, ni seáis agoreros” (Vaikrá-Levítico 19:26). Adivinador es aquel que piensa que determinados eventos son un mal presagio sin que medie conexión lógica alguna entre el acontecimiento y la mala fortuna, y una vez que estos tienen lugar, es preciso abstenerse de viajar o hacer cualquier otra cosa planificada previamente. En el Talmud se mencionan ejemplos de esta cuestión (Tratado de Sanedrín 65(B)): Si a una persona se le cae el pan de la boca o el cae el bastón de las manos, o si al comenzar a andar su camino un cuervo le grazna fuertemente, o si un ciervo se interpone en su camino, o si una serpiente pasa a su derecha o a su izquierda. Todo aquel que en virtud de estas circunstancias se abstiene de emprender un viaje o de hacer algo previamente planificado, transgrede la prohibición de la adivinación. Por lo tanto, está prohibido creer en tradiciones carentes de lógica y proceder según estas.

Las supersticiones tienen su origen en las prácticas de la brujería

En términos generales, las supersticiones fueron creadas por personas poseedoras de intuición mística, por lo general, por brujos que sentían que determinadas cosas insinuaban sobre un posible peligro o éxito. A veces, la adivinación se basaba en una sensación natural, por ejemplo, cuando una persona comenzaba su jornada laboral pagando un impuesto elevado podía quedar deprimida durante todo ese día, y por ende, fracasar en su actividad comercial, por lo que los adivinadores concluyeron que pagar impuestos al comienzo del día hace que las fuerzas místicas se ensañen con la persona, y por ello, prescribieron abstenerse de hacerlo al comienzo del día, de la semana o del mes.

Sin embargo, los hijos de Israel fueron preceptuados de creer en la Torá y en los mandamientos, los cuales elevan al ser humano volviéndolo bueno y recto, lo llevan a incrementar la bendición en el mundo y a no recurrir a supersticiones carentes de toda base lógica. Incluso cuando los brujos en cuestión pudieran haber hecho un pronóstico futuro acertado, no vieron la totalidad de la imagen, y por ende, quien sigue sus indicaciones, aunque gane en el corto plazo, pierde dos veces en el largo. En primer lugar, apoyarse en los consejos de esta gente le impide a la persona pensar lógicamente, lo cual en última instancia podría reportarle más beneficios. En segundo lugar, quien sigue los consejos de los brujos enfoca toda su atención tanto emocional como espiritual únicamente en el éxito exterior, alejándose de la Torá, cuya guía está destinada a elevar al ser humano desde el punto de vista moral e incrementar la bendición en su vida, tanto en este mundo como en el venidero.

La prohibición de contar a los hijos de Israel

Pregunta: ¿Acaso no hay en el pueblo judío costumbres carentes de toda lógica destinadas a traer buena suerte y evitar la mala fortuna, como, por ejemplo, en el caso de la prohibición de contar a los hijos de Israel?

Respuesta: No se trata de una costumbre sino de un precepto de la Torá según el cual cuando resulte necesario contar a los judíos no se lo haga directamente, sino que cada uno aporte un medio siclo de plata como contribución para el Templo y posteriormente se cuenten las monedas, y de esa manera se podrá saber cuántos son sin sufrir daño alguno (Shemot-Éxodo 30:11-12). Así lo hizo el rey Saúl cuando contaba a sus soldados por medio de trozos de tela o trozos de alfarería (I Shmuel-Samuel 11:8, 15:4). Todo ello en virtud de que “el mal de ojo obra sobre lo que está contado” (Rashi). Tal como le ocurriera al rey David cuando ordenara censar al pueblo de Israel, a raíz de ello apareció una epidemia (II Shmuel-Samuel 24:2-4, Tratado de Berajot 62(B)). Tal como parece, el rey David entendió que la prohibición de contar a los hijos de Israel aplicó únicamente cuando estos salieron de Egipto, cuando era una novedad que el pueblo de Israel fuese una nación numerosa, y en virtud de ello la Torá ordenó que no se los contara de un modo directo. Sin embargo, la prohibición fue prescrita para todas las generaciones (Rambán y Klí Yakar a Shemot-Éxodo 30:12).

El motivo del precepto

El motivo por el cual el conteo hace que sobrevenga la peste sobre Israel obedece a que las raíces de los israelitas se encuentran en los ámbitos superiores, más allá de toda medida o conteo comúnmente aceptados en este mundo (ver Bemidbar Rabá 2:17), y cuando son contados como el resto de las cosas del mundo, se pasan por alto sus raíces superiores, lo cual afecta el origen de su vitalidad. Y solamente cuando existe una necesidad práctica y mundana de hacerlo, está permitido contarlos temporariamente, tal como se hiciera en los días de Moshé, cuando se censara a los soldados para el ejército que se estaba organizando para conquistar la tierra prometida (en las porciones de Bemidbar y Pinjás). También en un caso así en el cual el canso se permite, es preciso contar a los israelitas por medio de un precepto como lo es el de aportar el medio siclo de plata para las labores del Templo (majatzit hashekel) de modo tal que el conteo se ejecuta sobre el precepto que es observado y no directamente sobre los propios judíos.

¿Cómo se hace para contar a las personas para el minián o a los alumnos durante un paseo?

Dado que está prohibido contar a los israelitas por sus cabezas, muchos acostumbran a contar a los asistentes al minián o a los participantes de un paseo por medio del recitado de versículos. Por ejemplo, el que dice: “Salva a Tu pueblo y bendice a Tu parcela, pastoréalos y elévalos por siempre” (Tehilim-Salmos 28:9) que en su original hebreo contiene diez vocablos de modo tal que se dice una palabra por cada persona, y al finalizar el recitado, se sabe si se alcanzó o no el número de quorum para rezar (Kitzur Shulján Aruj 15:3). Asimismo, se puede contar con el pensamiento (Jesed LaAlafim 55:10), y también a los dedos o a los pies de las personas, siempre y cuando no se cuenten sus cabezas (Torá Lishmá 386).

Censo de población

El Estado de Israel, al igual que el resto de los países del mundo, de tanto en tanto lleva a cabo un censo de población a los efectos de poder organizar y planificar la economía, los impuestos, el ejército, la educación, la salud, el transporte y demás menesteres. Ya con anterioridad al establecimiento del Estado de Israel había surgido la pregunta de si los líderes de la población pueden o no llevar a cabo un censo. El Rav Uziel lo permitió porque este se lleva a cabo en virtud de una necesidad, y además no se cuenta a las personas individualmente, sino a los formularios que estas llenan (Mishpetei Uziel 4, Inianim Klaliím 2).

En la actualidad esta pregunta no es relevante por cuanto que las autoridades israelíes conocen el número de habitantes a través de un seguimiento detenido de los nacimientos y las defunciones que se registran en las computadoras del Ministerio del Interior, y los censos más importantes que se llevan a cabo en la actualidad no son para determinar el número de habitantes sino para elaborar datos estadísticos suplementarios sobre cuya obtención no recae prohibición alguna.

Dibujar las Tablas de la Ley con su forma superior redondeada

Hace cuestión de un año me referí en un artículo a la portada de los libros de la colección “Pninei Halajá”, en la cual aparecen dibujadas las Tablas de la Ley con su parte superior redondeada, y hay quienes sostienen que ello no debe hacerse porque las Tablas eran cuadradas y la forma redondeada la aprendemos de los dibujos de los gentiles. Si bien allí escribí que la Halajá central indica que se permite dibujar su parte superior redondeada, todavía se me sigue preguntando por qué no tomamos en cuenta la opinión más estricta de quienes entienden que no se debe proceder así.

Falta de respeto para con los sabios medievales

Respuesta: En caso de que tomemos en cuenta esa opinión estaremos pecando de falta de respeto hacia la opinión de los sabios medievales, ya que durante numerosas generaciones en numerosísimas sinagogas en todo el mundo muchos judíos solían decorar el Arca Sagrada o la cortina que la cubre con la forma de las Tablas de la Ley con su parte superior redondeada.

Asimismo, en lo que respecta a los canticos litúrgicos que dirigen pedidos a los ángeles, como por ejemplo el que dice: “Ángeles que traen la compasión, traedla delante de Aquel que es el Soberano de toda la compasión”, respecto del cual numerosas de las principales autoridades rabínicas tanto medievales como de las últimas generaciones entendieron que estaba prohibido recitarlo porque un judío no puede dirigirse en oración a nadie que no sea exclusivamente HaShem, bendito sea, tal como lo estableciera el Rambám en el quinto de los trece principios de la fe judía: “Creer que solo se le debe rezar al Creador, bendito sea Su Nombre, y no corresponde orarle a nadie salvo a Él”. Entre estas autoridades se encuentran Rabí Ya’akov Anatoli, el Maharam de Rotenburg, Mabit, Maharal (Netiv Haavodá 12), Korbán Netanel (Rosh HaShaná, final del primer capítulo) y Teshuvá MeAhavá (1:60). A pesar de ello, la mayoría de los hijos de Israel procede de acuerdo con la opinión de las autoridades halájicas que defendieron el texto de los cánticos litúrgicos, cuando uno de los argumentos esgrimidos es que no se debe faltarle el respeto a los sabios medievales que solían recitarlos. Y así lo escribió el autor del libro Jatam Sofer (Oraj Jaím 166), que no manifestaba públicamente sus reservas, sino que hacía como que recitaba el cántico en cuestión junto a los asistentes a su sinagoga, pero adoptaba para sí una actitud estricta extendiéndose en la lectura del párrafo anterior a este pasaje hasta que la congregación terminara el recitado del cántico en cuestión.

No obstante, las eminencias debatieron respecto de si la prohibición de modificar la costumbre para no faltarles el respeto a los sabios medievales aplica o no específicamente solo a cuestiones vinculadas con las relaciones de pareja y el abolengo de las familias, ya que, en ese caso, la falta de respeto es también para sus descendientes. Y hay quienes entienden que también en el resto de los temas está prohibido cambiar para no faltarles el respeto (ver en la Enciclopedia Talmúdica XXXVII, en el valor לעז inciso 4). Sin embargo, aquí, donde el argumento de los que adoptan una actitud estricta no resulta ser fuerte, no se debe tener en cuenta su opinión, ya que ello implicaría faltarles el respeto a los sabios medievales.

Quienes detentan una actitud estricta y sus argumentos

En la última generación hubo dos rabinos que se opusieron a la costumbre de redondear la parte superior de las Tablas de la Ley a la hora de representarlas. El primero, fue el Rabino Eliahu Katz en el año 5723 (1963) (Dibrot Eliahu a Oraj Jaím 1:96), y tras él, el Rabi de Lubavitch (en una conferencia del año 5741 (1981)). Según ellos, esta costumbre fue aprendida de los gentiles cristianos, y que las Tablas de la Ley originales que se encontraban en el Arca del Pacto eran de forma rectangular.

Sin embargo, por distintos motivos, su opinión no fue aceptada por muchos rabinos. En primer lugar, su postura se apoya en la suposición de que es preciso representar las Tablas de la Ley exactamente tal y como eran las que estaban en el Tabernáculo, empero no encontramos para ello una fuente en la Halajá, sino más bien todo lo contrario, ya que está prohibido elaborar utensilios tales como los que se  encontraban en el Templo de Jerusalém, y quienes deseen hacerlos, deben modificarlos un tanto respecto de su aspecto original (ver Tratado de Avodá Zará 43(B), Sefer Hajinuj 254, Shulján Aruj Yoré Deá 141:8).

En segundo lugar, cabe dudar si las Tablas de la Ley que estaban en el Templo eran cuadradas, ya que del libro del Zohar (II 84(B)) cabe aprender que el lado superior era redondeado, porque las Tablas fueron elaboradas a partir de dos gotas de rocío, tal como lo escribiera el Rabino Abraham Azulay -el autor del libro “Jesed LeAbraham”- en su comentario al libro del Zohar titulado “Or Hajamá”, donde explica que las Tablas de la Ley tenían una parte cuadrada y la otra redondeada.

En efecto, tras haber escuchado los argumentos de los rabinos arriba mencionados, en decenas de miles de sinagogas de Israel y del mundo no se modificó la costumbre imperante y se continuó representado el lado superior de las Tablas con forma redondeadsa. Así lo escribió a los efectos prácticos el Rishón Letzión el Rabino Mordejai Eliahu (Responsa HaRav HaRashí 5748-9, inciso 198), y así se transmitió en nombre del Rabino Eliashiv (Isá Yosef a Oraj Jaím 3:36). Y otro tanto fue escrito en la Responsa Mishné Halajot (15:169) y en Even Israel (8:57).

 

 

 

 

 

 

 

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