AJAREI MOT – KEDOSHIM 5785

AJAREI MOT – KEDOSHIM 5785

Un nuevo libro: «La fe y sus preceptos»

La semana pasada salió de la imprenta el nuevo libro «Emuná uMitzvotea» (La fe y sus preceptos), en dos tomos, como parte de la serie «Pninei Halajá». @ En nuestra generación, las preguntas sobre la fe en lo que respecta a las culturas y las religiones extranjeras, están adquiriendo cada vez mayor dimensión, a la vez que resultan muy comunes. @ La idolatría es algo muy negativo, sin embargo, los seres humanos son amados y valiosos. Aunque practiquen la idolatría y actúen mal, también detentan buenas intenciones. @ Se trata de temas importantes sobre los cuales resulta necesario escribir. @ En una gran medida, el libro está basado en las enseñanzas del Rav Kuk, de bendita memoria, quien no tuvo igual en la profundidad y la amplitud de su explicación de la fe de cara a los desafíos de nuestra generación.

«Al principio dudé si escribir este libro y si profundizar sobre las distintas religiones, tanto por el gran desafío que ello implica —ya que requiere de un amplio estudio de cuestiones halájicas que no suelen estudiarse en las yeshivot— como porque estos temas son muy complejos, ya que en estos credos el bien y el mal están entremezclados». 

La semana pasada salió de la imprenta mi nuevo libro «Emuná uMitzvotea» (La fe y sus preceptos), en dos tomos, en el marco de la serie «Pninei Halajá» (Perlas de Halajá). Tal como corresponde a una columna personal, considero que resulta apropiado compartir con mis lectores los principales puntos de mi introducción al libro: 

“La fe en D’s es la esencia de la vida humana; es su aspiración suprema hacia los cielos, un anhelo que no tiene fin, y en ella se apoya el hombre para realizar también sus aspiraciones terrenales. La fe pura está dirigida al D’s Único. Sin embargo, dado que Él está por encima y más allá de toda definición, y dado que el ser humano desea definir, ver y palpar el objeto de su fe y el origen de su ayuda, tiende a concretizar su fe; llegando así a la idolatría, y recurre a la hechicería, la magia y la adivinación para alcanzar sus metas terrenales. En nuestra generación, las preguntas de la fe respecto a culturas y religiones extranjeras han adquirido mayor dimensión y se han tornado frecuentes. Por ello, es necesario adoptar un enfoque sistemático e integral frente a todas estas cuestiones filosóficas y halájicas, y ese es el propósito del presente libro”.

Los preceptos de la Torá explicados en el libro

“Muchos preceptos de la Torá están relacionados con la fe y con la depuración de sus impurezas, incluyendo todas las prohibiciones de idolatría y hechicería. Así, en este libro se explican cincuenta y tres preceptos del total de los 613 mandamientos de la Torá. Nueve de ellos aparecen en las «Leyes de los fundamentos de la Torá» del Rambám (Maimónides), y cuarenta y cuatro en las «Leyes sobre la idolatría». En un principio pensé en titular el libro ‘La fe y sus impurezas’, ya que todos los pecados de idolatría, hechicería y superstición son impurezas de la fe. Pero muchos me dijeron que ese nombre no sería comprendido, por lo tanto, lo titulé: ‘La fe y sus preceptos’”. 

La estructura interna del libro

“A continuación presentaré los diferentes temas intentando describir el orden interno del libro: el primer capítulo trata sobre una amplia explicación de la fe de Israel, y el segundo, sobre la inclinación hacia la idolatría. A partir de ello, en el capítulo 3 se explican las reglas de las prohibiciones referentes a la idolatría. Dada la importancia de la fe y la gravedad de la idolatría, el núcleo del precepto de entregar la vida (mesirut nefesh) se centra en la fe en la Unicidad de D’s, tal como se expone en el capítulo 4. Los capítulos 5 al 9 tratan de la prohibición de la idolatría para los hijos de Noaj y de la relación del judaísmo con el cristianismo, el islam, las religiones orientales y el futuro de las religiones. Después, cinco capítulos (10 al 14) versan sobre las leyes que prohíben la idolatría para Israel, incluyendo la prohibición de obtener placer o beneficio de ella, y la de dirigirse, recurrir o acercarse a las prácticas idolátricas. El capítulo 15 trata sobre las restricciones establecidas por la Torá en cuanto a a la idolatría, principalmente a la prohibición de hacer representaciones del ser humano, los ángeles, el sol y la luna. Así concluye el primer tomo, que trata sobre la fe y la idolatría.

 

El segundo tomo trata sobre las diversas manifestaciones de la fe. Comienza con los capítulos 16 y 17 sobre la profecía y el «espíritu de santidad» (Ruaj haKodesh, un nivel de percepción solo inferior al de la profecía, N. de T.), y el capítulo 18, que trata sobre la naturaleza y los milagros como dos manifestaciones de la conducción divina del mundo. El capítulo 19 trata sobre las prohibiciones referentes a la hechicería, a las fuerzas utilizadas por los hechiceros y el daño que estas provocan. A partir de ahí, los capítulos 20 y 21 abordan la kabalá práctica y los rabinos que obran prodigios, incluyendo la actitud frente a los amuletos y el peligro implícito en recurrir a los milagros. Los capítulos 22 y 23 se ocupan del significado de las maldiciones, las bendiciones, el «mal de ojo», y las directrices relacionadas con ellos. El capítulo 24 trata de las prohibiciones de la Torá sobre la adivinación y la predicción del futuro, y el capítulo 25 sobre la astrología. El capítulo 26 trata de las prohibiciones de la Torá relacionadas con la hechicería vinculada a los muertos, así como la actitud hacia los demonios. El capítulo 27 trata sobre los sueños, su significado y las leyes que se relacionan con ellos. El capítulo 28 aborda las prohibiciones de conducirse según las costumbres, prácticas o normas de los gentiles (jukot goím), y el capítulo 29 trata sobre lo permitido en el ámbito de la medicina, incluyendo la alternativa. El capítulo 30, con el cual concluye el libro, trata del enfrentamiento con la crisis de la fe en nuestra generación y del camino a transitar hacia una creencia pura y a la redención”.

El equilibrio entre el significado espiritual y la halajá práctica

“En todos los libros de ‘Pninei Halajá’ he explicado el significado espiritual de las leyes, principalmente en los capítulos introductorios, como así también en los capítulos halájicos, al resaltar los fundamentos espirituales de la norma. En este libro, que trata sobre la fe y sus preceptos, naturalmente fue necesario explicar ampliamente los fundamentos de la fe, en la medida requerida para clarificar cada precepto y su práctica halájica. Asimismo, respecto a los demás preceptos tratados en el libro —dado que todos están relacionados con la fe y con los errores que de ella se derivan— era necesario explicar tanto sus leyes como sus enseñanzas espirituales. Y, aun así, he mantenido el marco característico de ‘Pninei Halajá’, es decir, que el libro está orientado a enseñar la instrucción de la Torá para la vida.

Nuestro maestro el Rav Kuk

“Este libro está fundado en gran medida sobre los escritos de nuestro maestro, el Rav Abraham Ytzjak HaCohen Kuk, de bendita memoria, el más grande maestro de las últimas generaciones, sin igual en su profundización y amplitud de criterio en cuanto a la explicación de la fe frente a los desafíos de nuestro tiempo. Tuve el mérito de crecer desde joven con sus palabras sagradas, ya que mi padre, mi maestro, fue un discípulo cercano de nuestro maestro, el Rav Tzví Yehudá HaCohen Kuk, de bendita memoria, y también fue durante muchos años «ram» (rosh metivta – docente principal) en la yeshivá ‘Merkaz HaRav’, fundada por el propio Rav Kuk. Gracias a ello, tuve también el privilegio de crecer bajo la guía del Rav Tzví Yehudá, quien me acogió con amor desde niño, adolescente y joven, mientras estudiaba en la yeshivá ‘Merkaz HaRav’. De él escuché cientos de clases”.

La duda sobre si escribir o no el libro

«Al principio dudé si escribir este libro y profundizar sobre las distintas religiones, tanto por el gran desafío que ello implica —ya que requiere de un amplio estudio de cuestiones halájicas que no suelen estudiarse en las yeshivot— como porque estos temas son muy complejos, dado que en estos credos el bien y el mal están entremezclados. La idolatría es algo muy negativo, pero los seres humanos son amados y valiosos, y aunque la practiquen y actúen con maldad, detentan también buenas intenciones y realizan buenas acciones .La pregunta difícil es: ¿cómo se pueden contener juntos estos dos polos, cuando ambos tienen firmes fundamentos en la Torá? Esto es especialmente difícil en lo que respecta al cristianismo, que causó terribles sufrimientos a nuestro pueblo, y sin embargo también promovió el progreso del mundo y alentó a muchos a corregir sus cualidades y a hacer el bien. Asimismo, temía que si escribía con honestidad y sinceridad sobre la posición del judaísmo respecto de los aspectos positivos de otras religiones —en especial el cristianismo, y quizás también el islam— habría judíos fieles, profundamente marcados por el sufrimiento que estas religiones causaron al pueblo judío, que se indignarían por no haberlas condenado de plano.

Por otra parte, temía que las críticas que habría de escribir sobre las religiones causarían dolor a sus creyentes, y sé que también entre ellos habrá quienes lean el libro. Casi llegué a la conclusión de no escribir este libro, o al menos de no tratar en detalle las distintas religiones .Pero en una de las charlas de Shabat, en la que compartí con los oyentes la lucha interna que me desgarraba, muchos me alentaron a escribir, con el argumento principal de que se trataba de temas importantes que necesariamente debían ser tratados, y que quizás no se encontraría otro erudito que aceptase este desafío. Con la ayuda de D’s, me fortalecí y me sumergí en el estudio del tema, apoyándome en los escritos de nuestro maestro el Rav Kuk, junto con el Rav Eliyahu Benamozeg, el cual es citado en el capítulo 9.

Abrí el capítulo sobre el cristianismo con estas palabras:

‘Con temor y reverencia ante la gravedad del tema, en memoria de los santos mártires que murieron santificando el Nombre de D’s, con amor hacia todo ser humano creado a imagen de Dios, y con respeto hacia todos los creyentes en el Creador que rezan por el retorno en arrepentimiento y la redención, procuraré explicar la postura de la Torá respecto a la religión cristiana’”. 

La actitud hacia los asuntos sobrenaturales

“En los capítulos que tratan sobre hechicería, magia, adivinación, milagros y kabalá práctica (capítulos 19–26), expliqué cuáles son las raíces espirituales a través de las cuales se puede influir en el mundo de acuerdo con los sabios del misticismo (jajmei hasod), tanto desde el lado de la santidad como desde el de la impureza. No obstante, por supuesto también presenté la opinión de los Gueonim (gaomitas) y del Rambám (Maimónides), quienes sostienen que los actos de hechicería son falsos, y es probable que tampoco estén de acuerdo con la mayoría de las explicaciones de los kabalistas.

Entre los estudiosos que revisaron los borradores —incluidos algunos miembros del Instituto Har Berajá— hubo quienes criticaron duramente este enfoque, ya que, según ellos, hoy en día se acepta mayormente que la opinión principal es la del Rambám. Por lo tanto, no se debería explicar los poderes sobrenaturales ni sus raíces, especialmente considerando que quienes se sienten atraídos por ellos suelen caer en errores fundamentales de fe y moral, y esto genera serios problemas. Por eso, consideran que no se les debe dar lugar.

Sin embargo, decidí explayarme en la explicación de los temas sobrenaturales por tres motivos: Primero, mi postura a priori es que no se debe descartar una opinión importante, ya que en toda opinión valiosa hay una parte de verdad. Esto se aplica tanto a la Halajá como al pensamiento judío. Incluso cuando tengo claro que se debe dictaminar según una postura determinada, hay que mencionar y explicar correctamente la otra opinión, porque sin ella, el tema queda incompleto. Solo después de presentarla debidamente, corresponde fundamentar por qué no se adopta como la opinión práctica.

Segundo, más allá del principio, me inclino por la opinión del Rambán (Najmánides), los kabalistas y los jasidim, quienes sostienen que, mediante las fuerzas de la santidad o, en contraposición, las de la impureza, es posible cambiar aspectos del mundo o conocer el futuro. Tal como se explica en el libro, hay quienes interpretan incluso que el Rambám está parcialmente de acuerdo con ellos. Es cierto que, en estos temas, al tratarse de poderes sobrenaturales difíciles de medir, abunda la falsedad. Aun así, presenté la opinión del Rambám y sus seguidores con el respeto adecuado, para que quienes se inclinan hacia esa postura puedan sentirse cómodos incluso si no aceptan en absoluto la visión del Rambán y de los kabalistas.

Tercero, precisamente a partir del reconocimiento y la adecuada explicación de estos poderes, se puede comprender por qué no es correcto ni recomendable utilizarlos, de acuerdo con la posición de la mayoría de los sabios del misticismo. De esta manera, en la práctica, la guía adecuada resulta estar de acuerdo con la opinión mayoritaria de los sabios de Israel”. 

La entrega abnegada de la vida (mesirut nefesh)

“El libro fue escrito en tiempos de una difícil guerra, durante la cual la mayoría de los estudiantes de nuestra yeshivá luchaban en el frente, y unos doscientos cincuenta hombres con familias del asentamiento sirvieron durante cientos de días en los distintos frentes. En el capítulo 4 traté el tema del mandamiento de entregar abnegadamente la vida por santificar el Nombre de D’s (mesirut nefesh) y la grandeza de quienes lo hacen. En la halajá 2 cité las palabras de los sabios (Tratado de Sanedrín 110(B)) que interpretan los versículos 5 y 6 del Salmo 50: ‘“Reúneme a mis piadosos” – estos son los justos de cada generación; “que hicieron conmigo un pacto” – estos son Jananiá, Mishael y Azariá, que entregaron sus vidas arrojándose a un horno ardiente; “sobre el sacrificio” – estos son Rabí Akiva y sus compañeros, que entregaron sus vidas como un sacrificio por la Torá’. Inspirado por la valentía de los héroes de nuestra generación, escribí: ‘Es apropiado seguir interpretando en nuestros días el versículo “Y los cielos declararán Su justicia” – refiriéndonos a los soldados y a los colonos que arriesgaron sus vidas por la defensa del pueblo de Israel y su tierra’.

Este libro está dedicado para la elevación del alma de todos los héroes que lucharon por la defensa del pueblo de Israel y su tierra, entre ellos, el estudiante de la yeshivá Ilan Cohen, que se ofreció como voluntario, ascendió a la Tierra de Israel para estudiar en la yeshivá y servir en el ejército; así como mis familiares, los queridos hermanos Noam e Yishai Slotky, que murieron santificando el Nombre de D’s. En la mañana de Simjat Torá, al enterarse del ataque brutal contra los asentamientos en la frontera de Gaza, se movilizaron por iniciativa propia para rescatar a sus hermanos y cayeron en combate heroico defendiendo el kibutz Sa’ad. Noam e Yishai eran hijos del Rav Shmuel y Talia Slotky. Talya es hija de mi tío el Rabino Eitan Eisman, que viva por muchos años”.

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One Response

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