El precepto de poblar la tierra Israel

BEHAALOTEJÁ 5785

El precepto de poblar la tierra Israel

Ya hace más de un año que se podría haber duplicado o triplicado el ritmo de construcción en Judea y Samaria. @ Sin embargo, debido a las decisiones de muchos de los poblados de no emplear mano de obra árabe -en virtud de los sucesos del 7 de octubre- el ritmo de la construcción se ha desacelerado. @ Es evidente que nos gustaría que todos los trabajadores fueran amantes de Israel, pero en la práctica, hay que construir con quien esté dispuesto a trabajar. @ La construcción a gran escala en Judea y Samaria tendrá un impacto positivo en todo el país. @ Es preceptivo que los hilos de sus tzitziot sean visibles, para recordarle a quien los usa la totalidad de los mandamientos y fortalecerlo ante las posibles tentaciones que pudiera presentarle el instinto.

El valor de llevar los flecos de los tzitziot a la vista expresa una identificación con la Torá y recuerda los mandamientos para cumplirlos, tal como lo indica el sentido literal del versículo. Esto es especialmente importante para quien se encuentra entre personas alejadas de la Torá y las mitzvot, ya que su vestimenta denota que es meticuloso en la observancia de los mandamientos y no se avergüenza de cumplirlos, incluso, en presencia de quienes pudieran llegar a burlarse. De este modo, podrá vencer su instinto y superar con éxito las distintas pruebas que se le pudieren presentar.

En el último año se han abierto las puertas para la expansión de los asentamientos judíos en Judea y Samaria. Duras luchas que llevaron muchos años de resolverse en torno a la política de aprobación de construcciones han llegado finalmente a su fin gracias a la acción del ministro Betzalel Smotrich. En el pasado, para su aprobación, cada plan de construcción debía atravesar por un arduo proceso de cuatro etapas principales, cada una de las cuales requería de la venia de un comité que solo se reunía tras la autorización del primer ministro. Este comité solía reunirse, en promedio, una vez cada seis meses, excepto antes de las elecciones. Entonces, se reunía con más frecuencia, lo cual iba acompañado de promesas de que así sería también después de los comicios… Bajo ese formato, en cada reunión solo se aprobaba un número muy limitado de planes. Actualmente, este comité se reúne una vez cada dos semanas y carece de restricciones respecto a la cantidad de aprobaciones que pueden tramitarse en cada sesión.

Ya hace más de un año que se podría haber duplicado o triplicado el ritmo de la construcción en Judea y Samaria. Sin embargo, como resultado de decisiones de muchos de los poblados de no emplear a trabajadores árabes -en virtud de los sucesos del 7 de octubre- en lugar de intensificarse el ritmo de construcción, este se ha desacelerado. Hoy en día se construye en Judea y Samaria menos de un tercio de lo que se construía antes de la guerra. Debemos alcanzar rápidamente la cifra de dos millones de judíos en Judea y Samaria, con un énfasis especial en el crecimiento del asentamiento de judíos en la línea de alta montaña. De esta forma, podremos cumplir el precepto de poblar la tierra de Israel (ishuv haaretz), de modo tal que ella esté en nuestras manos y no en las de otra nación, tal como el Rambán (Najmánides) define y especifica la observancia de este mandamiento.

Los retrasos en la concreción de nueva edificación en Judea y Samaria se asemejan al pecado de los espías. También los espías de todas las generaciones tuvieron buenas razones para descuidar el cumplimiento del mandamiento de poblar nuestro país. Después del establecimiento del movimiento sionista, hubo quienes se opusieron a los que ascendían a la tierra de Israel argumentando que al hacerlo colaboraban con “liberales” transgresores, y que solo ascenderían a ella cuando esta estuviera habitada exclusivamente por gente que se conduce con santidad. Otros, alegaban que no podían aceptar el liderazgo traidor de la dirigencia izquierdista, que renunció al otro margen del rio Jordán y actúa con indulgencia hacia los árabes; y solo cuando hubiera un liderazgo valiente y confiable será apropiado ascender. También hubo quienes se abstuvieron de ascender por miedo a los alborotadores árabes que, de vez en cuando, asesinaban judíos. Sin embargo, el mandamiento indica ascender, y gracias a aquellos que cumplieron el precepto efectivamente con su propio cuerpo, la tierra fue edificada y llegó la salvación al pueblo judío.

Lo mismo ocurre hoy con la construcción en Judea y Samaria. Está claro que desearíamos que todos los obreros fueran amantes de Israel, pero cuando en la práctica, debido a decisiones políticas, no es posible traer trabajadores extranjeros en la cantidad necesaria, hay que construir con quienes estén dispuestos a trabajar. También quienes advierten sobre el peligro subyacente en la mano de obra árabe repiten las afirmaciones de los espías. Se deben seguir los protocolos de seguridad, pero en ningún caso se debe frenar la construcción. Es comprensible que se haya cometido un error en la primera etapa. En ese entonces, aún se esperaba que, tras la guerra, el gobierno se encargara de traer al país todos los trabajadores que resultaren necesarios. Pero una vez que quedó claro que ello no sería así, se debió haber reactivado el impulso de la construcción, duplicarlo y hasta triplicarlo.

El aporte que representa la construcción en Judea y Samaria para la totalidad del país

Además de la recompensa personal en este mundo por el cumplimiento del precepto, aquellos que compren viviendas en Judea y Samaria también se beneficiarán de tener una vivienda espaciosa que les permita formar una familia numerosa. La construcción a gran escala en Judea y Samaria tendrá un impacto positivo sobre todo el país. Actualmente, los precios de la vivienda en Israel están entre los más altos del mundo occidental. Mientras que en los países occidentales una vivienda promedio de unos 100 metros cuadrados equivale a un salario medio de entre cinco y siete años, en Israel equivale al de unos quince. Esta situación provoca retrasos en la concreción de matrimonios y en la formación de familias, desalienta a las parejas que viven en departamentos pequeños a tener más hijos, e incluso, aleja a potenciales inmigrantes que desean hacer aliá.

Un ejemplo de prensa que cumple con su función

La nota de Noam Amir, el corresponsal de defensa del Canal 14, sobre las restricciones que impone la fiscalía militar a la actividad del ejército en Gaza, es un ejemplo digno de trabajo periodístico serio. Planteó preguntas incisivas, criticó las respuestas que recibió, y con valentía, presentó sus conclusiones al público. Por cierto, conclusiones que respaldan la postura crítica del diputado Amit Halevi. A diferencia de él, otros periodistas se conformaron con solo publicar el comunicado del portavoz del ejército sin hacer las preguntas pertinentes sobre los responsables del fallo. Si se quiere dar un ejemplo de la importancia del periodismo, este reportaje es el apropiado. Si el público y los tomadores de decisiones le prestasen atención, se podrían salvar en el futuro muchas de las vidas de nuestros valerosos soldados. Por otra parte, la respuesta del jefe del Estado Mayor resultó sumamente decepcionante. Ojalá se cumplan las esperanzas que fueron depositadas en su elección.

Una pregunta sobre el uso exterior de los tzitziot (flecos)

Pregunta: ¿Acaso es preceptivo sacar los tzitziot del talit katán (manto pequeño) para que se vean? ¿Y existe al respecto alguna diferencia entre los sefardíes y los askenazíes?

Respuesta: Es preceptivo que los tzitziot sean visibles, para recordar a quien los lleva todos los mandamientos y fortalecerlo frente a las posibles tentaciones del instinto, tal como fue escrito: “Será para vosotros -los tzitzit- y Ios veréis y recordaréis todos los preceptos de HaShem y habréis de cumplirlos. Y no os desviaréis tras vuestro corazón ni tras vuestros ojos, en pos de los cuales os prostituís” (Números 15:39).

Ciertamente, hay quienes opinan que el lugar del talit katán es debajo de la ropa, para proteger al cuerpo del pecado y para que siempre esté sobre él (Maharam, Mordejai, Rabenu Yoná, Radbaz). Sin embargo, muchos sostienen que el lugar adecuado para el talit katán es por sobre la ropa, para que los tzitziot se vean en todo momento y para que todos noten que uno porta sobre sí el sello del Rey (Ritvá, Nimukei Yosef, Rabi Yishmael ben Marón Haleví). Así también se dictamina en el Shulján Aruj: “El principio del precepto del talit katán es llevarlo sobre la ropa, para que el individuo siempre lo vea y recuerde los mandamientos” (Oraj Jaím 8:11). El Levush (8:10) explicó que incluso quienes acostumbran a llevar el talit katán debajo de la ropa, según la opinión de quienes así lo sostienen, deben sacar los hilos de los tzitziot. Así también escribieron muchos, entre ellos el Maguén Abraham (8:13), Elia Rabá (8:12) y la Mishná Berurá (8:22).

Asimismo, nuestro maestro y guía, el rabino Tzví Yehuda HaCohen Kuk, de bendita memoria, director de la Yeshivá Merkaz HaRav, solía exhortar reiteradamente a sus alumnos a ser meticulosos en mostrar los tzitziot. Solía enfatizar que sacar los tzitziot no es un embellecimiento del precepto o un cumplimiento excelente del mismo (hidur mitzvá) sino el núcleo mismo del mandamiento y su observancia completa, tal como lo explicara la Torá, en cuanto a que la finalidad del precepto es ver los tzitziot y recordar los mandamientos (Tjumín III; «Mitoj HaTorá Hagoelet», tomo II, parashat Vaishlaj).

Las tres razones por las que se acostumbraba a ocultar los tzitzit

Por tres razones diferentes, muchas personas en las generaciones anteriores solían usar el talit katán debajo de la ropa y ocultar los tzitziot (flecos). Al examinar cada una de ellas por separado, encontramos que hoy en día, según todas las costumbres, se deben mostrar los tzitzit.

  1. a) El miedo a los no judíos

Algunos ocultaban los tzitzit por temor a los no judíos, que se burlaban de ellos y los insultaban (Mashiv Nefesh del Rabí Yojanán Luria en su comentario a Éxodo 2:19; Shulján Gavoa 8:17; Drashot Jatam Sofer I, pág. 187; Maim Jaím del Rabí Yosef Mesás II, 360). Pero hoy, especialmente en la tierra de Israel, donde no hay lugar para ese temor, se debe volver a la ley original y mostrar los tzitziot, ya que todos los que los ocultaban por miedo a la burla sostenían que, en principio, se debían mostrar.

  1. b) Según la kabalá

Algunos interpretaron de las palabras del Arízal (el rabino cabalista Isaac Luria) que, según el secreto esotérico se deben ocultar tanto el talit katán como sus tzitziot debajo de la ropa (Maamar Mordejai 24:1). Sin embargo, parece que se deben mostrar los tzitziot incluso según la kabalá, pues es razonable suponer que las palabras del Arízal se referían al talit en sí y no a los tzitziot, los cuales deben ser visibles. De hecho, el Arízal enfatizó esto en Sha’ar HaKavanot, al decir que: “Hay que mirar los tzitziot en todo momento, tal como está escrito ‘y los veréis’” (Sha’ar HaKavanot, Tzitzit 7), lo cual implica que, según él, los tzitziot deben estar a la vista para poder mirarlos constantemente. Así lo escribió también el Or Tzadikim (Tzitzit 7:9-17), así como el Artzot HaJaim (8:11).

Es cierto que se testificó sobre algunos rabinos que ellos también ocultaban los tzitziot del talit katán. Sin embargo, parece que los rabinos de los países orientales y del norte de África no eligieron ocultarlos a drede, sino porque acostumbraban a vestir túnicas largas (galabía), de forma tal que no se podía usar la prenda por fuera y al mismo tiempo sacar los tzitzit. Así, se veían obligados a elegir por una de dos opciones: usar el talit katán sobre la ropa, tal como lo sostiene el Shulján Aruj, u ocultarlo del todo, tal como lo sostiene el Arízal. Y acostumbraron a proceder según el Arízal. Pero si hubieran vestido pantalones y camisas, probablemente habrían procurado mostrar los tzitziot (así también escribió en la responsa Az Nidberú 7:90; 8:39).

  1. c) La costumbre de los sefardíes

En la generación pasada, algunos escribieron que era costumbre de los sefardíes ocultar también los tzitziot (Yaskil Avdí V:3; Shemesh uMaguén II, Oraj Jaím 74; Yejavé Da’at II:1; Mikvé HaMayim III:1). Pero en generaciones anteriores no encontramos que se afirmara que esa era la costumbre sefardí. Por el contrario, en el Shulján Aruj del Rabí Yosef Caro (Oraj Jaím 8:11) se escribió explícitamente que el precepto es vestir el talit katán por sobre la ropa, tal como fue dicho: “y los veréis”. Así también escribió el Rabí Eliezer Papo (Jesed LaAlafim 24:3). Esto también se deduce de las palabras del Jidá, como lo explicó el rabino Jaím David HaLeví en su responsa Asé Lejá Rav (III:2). Otro tanto escribió el rabino Moshé Kalfón de Djerba (Brit Kehuná 9:4), el Pekudat Elazar (8:11) quien viviera en Marruecos, el Nefesh Jaiá (9:6) de Netivot, y el Yitzjak Yeránen (inciso 2) de Alepo. Y así también dictaminaron en la práctica los rabinos de Yemen: Piskei Maharitz Tzitzit (14), y Shetilei Zeitim (8:11).

El valor de que los tzitziot sean visibles

Además de lo anterior, el valor de mostrar los tzitziot resulta comprensible para todos, ya que ello expresa identificación con la Torá y recuerda los preceptos para cumplirlos, tal como el versículo lo indica literalmente. Esto es especialmente importante para quien se encuentra en un entorno alejado de la Torá y de las mitzvot, para que sea evidente en su vestimenta que cumple los preceptos con esmero y no se avergüenza de observarlos, incluso ante quienes podrían llegar a burlarse de él. De esta manera, podrá fortalecerse ante su inclinación al mal y superar las pruebas que este pudiera presentarle. En ese mismo sentido escribió también el rabino Ben Tzión Aba Shaúl (Or LeTzión, II 2:2) en  cuanto a que cuando hay valor en fortalecer la identidad religiosa, es apropiado mostrar los tzitziot. No obstante, si el padre o el maestro de alguien considera que la costumbre de los sefardíes desde tiempos antiguos es ocultarlos, y le exige que los mantenga dentro por respeto a ellos, es correcto que actúe conforme a su tradición.

 

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