PINJÁS 5785
Los tefilín de Rashi y los de Rabenu Tam
Existe una gran controversia respecto al orden de las cuatro secciones o porciones que se encuentran en el interior de los tefilín. @ Según Rashi, el orden de las secciones es el de su aparición en el texto de la Torá. @ Para Rabenu Tam, la tercera sección es «Vehaiá im shamoa» y la cuarta es «Shemá Israel». @ Los cabalistas explicaron que ambas opiniones tienen valor espiritual, y que, a priori, es apropiado colocarse ambos pares de tefilín. @ En el Shulján Aruj se establece que la costumbre principal es de acuerdo con Rashi, pero que una persona temerosa del Cielo debe colocarse ambos pares. @ Hoy en día, la mayoría de quienes acostumbran a guiarse según la kabalá y ponerse también los tefilín de Rabenu Tam, son los jasídicos de origen ashkenazí.
Se relata que Rabí Jaim de Volozhin le preguntó al Gaón de Vilna en su característico tono conciliador: —»Está bien que usted no se coloque los tefilín de Rabenu Tam para no perder ni un solo momento con los tefilín, y considera que los de Rashi son los principales. Pero en mi caso, que de todas formas no uso el tefilín varias horas al día, ¿qué me impide colocármelos durante algunas horas del día y así cumplir con todas las opiniones?» El Gaón le respondió: —»Si realmente deseas cumplir con todas las opiniones, tendrás que usar 24 pares de tefilín».
Tal como es sabido, existe una gran controversia acerca del orden de las cuatro secciones o porciones (parashiot) que se encuentran en el interior de los tefilín: «Kadesh Li kol bejor» (Shemot-Éxodo 13:1–10), «Vehaiá ki yeviajá» (ídem 13:11–16), «Shemá Israel» (Devarim-Deuteronomio 6:4–9), «Vehaiá im shamoa» (ídem 11:13–21). En términos simples, según cada una de las opiniones, quien actúa conforme a la contraria no cumple con el precepto. Porque «Dijo Rabí Jananel en nombre de Rav: si se cambia el orden de las secciones, los tefilín resultan inválidos» (Tratado de Menajot 34(B)).
Según Rashi, el orden de las secciones es el de su aparición en la Torá. Es decir, al mirar de frente a la persona que lleva puestos los tefilín, del lado derecho (del observador) está la sección de «Kadesh Li kol bejor», luego «Vehaiá ki yeviajá», después «Shemá Israel» y por último, del lado izquierdo, «Vehaiá im shamoa». Es decir, las secciones están «en orden secuencial». Sin embargo, para Rabenu Tam, la tercera sección es «Vehaiá im shamoa» y la cuarta es «Shemá Israel», es decir, las dos secciones que comienzan con «Vehaiá» están en el medio (a esto se le llama «vehaiot ba’emtza» — «los Vehaiá en el medio»). También difieren respecto a los tefilín del brazo (tefilín shel yad). Aunque, según el Semak (Sefer Mitzvot Katán, precepto 153), en los tefilín del brazo, incluso Rabenu Tam está de acuerdo con el orden de Rashi.
La discusión se basa en la interpretación de las palabras de los sabios: «Enseñaron los rabinos: ¿Cuál es su orden? ‘Kadesh Li’ y ‘Vehaiá ki yeviajá’ — a la derecha; ‘Shemá Israel’ y ‘Vehaiá im shamoa’ — a la izquierda» (Tratado de Menajot 34(B)). Según Rashi, el orden es continuo, tal como aparece en la Torá. Pero para Rabenu Tam, si el orden fuese continuo, el texto debería haber mencionado las secciones de forma seguida. Y del hecho de que se dijo “dos a la derecha y dos a la izquierda”, se deduce que las dos porciones de la derecha comienzan desde el extremo derecho hacia el centro, y de igual modo, las dos de la izquierda comienzan desde el extremo izquierdo hacia el centro.
Una controversia antigua
A primera vista, cabría preguntar: Rabenu Tam era el nieto de Rashi, y se sabe que todos los miembros de su familia crecieron según sus enseñanzas. Seguramente, los tefilín que recibió Rabenu Tam cuando era joven seguían la opinión de Rashi. Entonces, ¿cómo decidió de pronto oponerse a su ilustre abuelo y cambiar la tradición? La respuesta es que esta discusión es en realidad muy antigua, y durante muchas generaciones hubo comunidades que seguían la opinión de «vehaiot ba’emtza» (las dos secciones de “Vehaiá” en el centro), como sostiene Rabenu Tam. Por lo tanto, cuando Rabenu Tam analizó cuidadosamente la Guemará y entendió que ese es el orden correcto, discrepó con su abuelo y se alineó con la opinión de otros sabios anteriores a él, tal como está mencionado en el comentario de Tosafot (Tratado de Menajot 34(B), párrafo que comienza con la palabra ‘והקורא’).
Los gaonitas de la tierra de Israel y el autor del Shimusha Raba coincidían con la opinión de Rashi, y eso también es lo que se deduce de la Mejilta de Rabí Ishmael (Masejet DePasja 18). Rav Saadiá Gaón, Rabenu Jananel y el Rif coincidían con la opinión de Rabenu Tam. Según algunos sabios medievales (rishonim), también Rav Sherira Gaón y su hijo Rav Hai Gaón compartían esta opinión (tal como se menciona en las Tosafot y el Rosh). Asimismo, en los Tikunei Zohar (Introducción 9a) se trae esta opinión citando al Talmud Jerosolimitano.
El testimonio del Rambám
El Rambám (Maimónides), que nació aproximadamente cuarenta años después de Rabenu Tam, dictaminó (Hiljot Tefilín 3:5) que las secciones deben colocarse en el orden en que aparecen en la Torá (tal como lo sostiene Rashi). A raíz de esto, los sabios de Lunel le preguntaron por qué cambió la costumbre, ya que —según dijeron— “aprendimos de nuestros maestros y de los Gueonim, y en primer lugar de Rav Hai Gaón, que es preciso que los Vehaiá estén en el centro” (tal como opina Rabenu Tam). El Rambám les respondió (Responsa 249) que, en un principio, él también pensaba como ellos, y que así eran sus tefilín cuando vivía en la región occidental (España y el norte de África). Sin embargo, al llegar a Egipto, observó que todos los judíos de la tierra de Israel y sus alrededores seguían la costumbre de Rashi, y recibió testimonios de que así actuaban los Gueonim de Eretz Israel y también Rav Hai Gaón. Por ello, cambió su práctica y adoptó la opinión de Rashi. Su testimonio sobre la costumbre del occidente coincide con lo que escribió Rabí Yehudá Habartzeloní, quien vivió aproximadamente dos generaciones antes que él, y de cuyas palabras se deduce que no conocía la opinión de Rashi.
El proceso de definición halájica
Al parecer, hasta los tiempos de Rashi y Rabenu Tam, esta cuestión no se había planteado con toda su magnitud, y por lo tanto, la halajá aún no se había definido. Existían comunidades importantes que seguían la opinión de Rashi, y otras que seguían la de Rabenu Tam. Fue a raíz de la crítica de Rabenu Tam a Rashi, tal como aparece en los Tosafot, que el debate se hizo central. Algunos continuaron con su costumbre anterior; otros adoptaron una de las dos posturas; y hubo quienes instruyeron a las personas temerosas del Cielo a colocarse ambos pares de tefilín para salir de duda (tal como lo indicaron el Ba’al Haterumá, el Rosh, el Tur y Rabenu Yerujam).
Sin embargo, en la casa de estudio (beit midrash) del Rambán, se decidió actuar conforme a la opinión de Rashi, sin tomar en cuenta la posición de Rabenu Tam. Así lo escribió el Rashbá (Meiujasot 234), que tanto el Rambán como Rabenu Yoná actuaban según Rashi. Paralelamente, en Ashkenaz también se consolidó y estableció el uso de los tefilín según Rashi (Mordejai, Hiljot Tefilín, 869), y así también lo escribió el Maharil (137), que la costumbre era como Rashi, y sólo aquellos que eran “reconocidos y afamados por su piedad” se colocaban ambos pares de tefilín.
¿Cómo surgió la discusión?
De esta disputa surge una gran pregunta: ¿Cómo es posible que en un tema cuya tradición se transmitió de generación en generación haya surgido una controversia tan fundamental, al punto de que, según cada una de las opiniones, no se cumple el precepto conforme a la otra? Se puede explicar que esta es precisamente una de las tragedias del exilio: a causa de los desplazamientos, las persecuciones y los decretos adversos, las tradiciones se confundieron, y así se formó una costumbre equivocada (minhag ta’ut). Como resultado, los sabios medievales (rishonim) discreparon sobre cuál era la costumbre correcta y cuál era errónea.
La opinión de los cabalistas: ambas versiones tienen valor
Sin embargo, los cabalistas explicaron que ambas opiniones tienen valor espiritual, ya que cada una de estas expresa una intención (kavaná) y una singularidad propia. Por lo tanto, a priori, corresponde colocarse ambos pares de tefilín, para aludir a ambas intenciones. Según esto, se entiende que ambas tradiciones tienen raíces antiguas. Esto se confirmó cuando fueron hallados tefilín de la época de los tanaím (sabios de la época de la Mishná), entre los cuales había ejemplares que seguían tanto la opinión de Rashi como la de Rabenu Tam.
El Arizal escribió (Sha’ar HaKavanot, Drushei Tefilín, Drush 6) que los tefilín de Rabenu Tam provienen de los “mojín de Aba” (intelecto espiritual paterno), y los de Rashi de los “mojín de Ima” (intelecto espiritual materno). En este mundo, la halajá es de acuerdo a Rashi, pero en el futuro por venir será según Rabenu Tam. El fundamento de sus palabras se halla en el Tikunei Zohar Jadash (14:1). El Ben Ish Jai (Parashat Vaierá, 21) llegó a afirmar que desde los días de Moshé Rabenu se colocaban dos pares de tefilín.
No consideraban que el orden de las secciones fuera indispensable
Continuando con lo anterior, se puede explicar que originalmente no se instruyó que el orden de las secciones fuera indispensable (me’akev), y que toda la discusión giraba en torno a cuál era la manera más adecuada de cumplir con el precepto. Por lo tanto, se entiende que existían distintas posturas al respecto. Más aún, hay comentaristas que explican que incluso las palabras del Talmud, según las cuales un orden (erróneo) de las secciones invalida el tefilín, corresponden solamente a la opinión de Abaié; pero según Raba (Tratado de Menajot 35(A)), el orden de las secciones no invalida. Y aun según quienes sostienen que sí invalida, en realidad según la Torá no invalida, sino sólo por prescripción rabínica (Besamim Rosh 24; Rav Ytzjak Tayeb, autor de Erej HaShulján; el Maharshal en Da’at Torá sobre Menajot 34(B); y el Rav Kasher en los suplementos de Torá Shlemá inciso 1).
El dictamen del Shulján Aruj
En el Shulján Aruj (Oraj Jaím 34:1–3) se dictaminó que la costumbre sigue la opinión de Rashi, y que una persona temerosa del Cielo debe colocarse ambos pares de tefilín. Sin embargo, aclara: “No debe hacerlo sino quien es reconocido y famoso por su piedad”. También escribe que quien se coloca ambos pares debe recitar la bendición únicamente sobre los de Rashi, y debe cuidar su intención (kavaná), considerando que está cumpliendo la mitzvá con el par que es realmente válido, y que el segundo no es más que simples correas. De no hacerlo así, según muchos, transgrediría la prohibición de “bal tosif” —no añadir a los preceptos—, sea por ley de la Torá (según el Bait Jadash), o por decreto rabínico (según el Turei Zahav y el Majatzit HaShekel), como está explicado en la Mishná Berurá (34:7) y en Yabiá Omer (I Oraj Jaím 3).
La costumbre de los cabalistas
Sin embargo, los cabalistas discreparon con el fallo del Shulján Aruj en dos aspectos. Según su opinión, se debe tener la intención de cumplir el precepto con ambos pares de tefilín, ya que los dos tienen una virtud espiritual especial. Además, consideran que es apropiado que todo judío —y no sólo quien es temeroso del Cielo y reconocido por su piedad— se coloque los dos pares (según el Majzik Berajá, Oraj Jaím 34:2). Así también escribió el Ben Ish Jai (Parashat Vaierá 22), y explicó que no se recita bendición sobre los tefilín de Rabenu Tam debido a su elevada santidad, ya que no tenemos la capacidad espiritual de atraer la luz divina que fluye desde su nivel.
La opinión del Gaón de Vilna
Por otra parte, el Gaón de Vilna (el “Gra”) opinaba que incluso una persona temerosa del Cielo, reconocida por su piedad, no debe colocarse los tefilín de Rabenu Tam, ya que la halajá ha sido definida según Rashi y el Rambám. Y si uno quisiera tomar en cuenta todas las opiniones diferentes que existen sobre las leyes de los tefilín, tendría que colocarse, según sus cálculos, 24 pares de tefilín o incluso 64 pares cada día (este no es el lugar para explayarse, pero efectivamente existen otras dudas de similar magnitud a la disputa entre Rashi y Rabenu Tam). Por lo tanto, la forma correcta de cumplir con las mitzvot de la Torá es según la halajá establecida y según la tradición del pueblo de Israel, que también es Torá, y por ello basta con colocarse un solo par de tefilín.
Se cuenta que Rabí Jaim de Volozhin le preguntó al Gaón de Vilna con su típico tono conciliador: —“Está bien que usted no se coloque los tefilín de Rabenu Tam, para no perder ni un instante de usar tefilín, y que los de Rashi son los principales. Pero yo, que de todas formas paso varias horas al día sin tefilín, ¿qué me impide colocarlos durante unas horas y así cumplir con todas las opiniones?” El Gaón le respondió: —“Si deseas cumplir con todas las opiniones, tendrás que colocarte 24 pares de tefilín”. En el libro Siaj Eliahu se transmite que la cifra era de 64 pares. Rabí Jaim preguntó también: —“¿Acaso no está escrito en el Zohar que los tefilín de Rabenu Tam pertenecen al Mundo Venidero?” A lo que el Gaón le respondió: —“La interpretación literal del Zohar no dice eso. Quien se preocupa por el Mundo Venidero, que se los ponga”. Desde el día en que Rabí Jaim escuchó estas palabras del D’s vivieente de la boca del Gaón, dejó de colocarse los tefilín de Rabenu Tam.
¿Cuál es la práctica halájica en la actualidad?
En la práctica, quienes siguen a los juristas, tanto entre los judíos ashkenazíes como sefaradíes, acostumbran a colocarse únicamente los tefilín de Rashi. Sólo aquellos que son temerosos del Cielo y reconocidos por su piedad se colocan también los tefilín de Rabenu Tam, y expresan verbalmente o en su intención interior que están cumpliendo con el precepto únicamente con el par que es correcto según la verdad. Así era la costumbre en Siria, Irak y Egipto (Padé et Abraham, II 292). En Túnez, sólo los rabinos acostumbraban a colocarse ambos pares (Alei Hadas, Tefilín 32). En el Yemen ni siquiera los rabinos lo hacían (Etz Jaím, Hiljot Tefilín en el párrafo que comienza con ‘וסדר הפרשיות’; Peulat Tzadik, III 216).
Así también es la costumbre de los discípulos del Gaón de Vilna y de la mayoría de quienes rezan de acuerdo con el rito (nusaj) Ashkenaz, incluyendo a la mayoría de los rabinos, que no se colocan los tefilín de Rabenu Tam. Sta también es la costumbre en Marruecos, donde casi nadie se colocaba los tefilín de Rabenu Tam, incluidos los rabinos (Shemesh Umagen III Oraj Jaím 58:4). Quienes se conducen de acuerdo con la kabalá sí se colocan ambos pares de tefilín, y no hacen condición, ya que, según el Arizal, ambos pares son necesarios y verdaderos. De hecho, la mayoría de quienes se colocan actualmente también los tefilín de Rabenu Tam según la kabalá son los jasídicos de origen ashkenazí. Otro grupo que lo hace son quienes siguen las enseñanzas de Rabí Yosef Jaím, autor del Ben Ish Jai. En la práctica, lo apropiado es que cada persona siga la costumbre de sus antepasados, y si tiene un rav fijo, que actúe conforme a su orientación.






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Excelentes artículos, miles d bendiciones