Tzitzit y Tefilín para mujeres

El precepto del tzitzit rige solamente durante el día, por lo tanto, las mujeres están exentas de él. @ De la traducción de Yonatán ben Uziel se entiende que existe una prohibición de que las mujeres se envuelvan en un talit debido a la prohibición de “Lo ilbash” (que la mujer no vista ropa de hombre y viceversa). @ Las mujeres también están exentas del precepto del tefilín, ya que también se trata de una mitzvá positiva que depende del tiempo. @ La mayoría de los sabios de las últimas generaciones (ajaronim) escribieron que se debe objetar o protestar (limjot) cuando mujeres quieren colocarse tefilín. @ En la práctica, aquellas mujeres que deseen envolverse en un talit de manera reservada tienen permitido hacerlo. @ No es correcto protestar contra mujeres que, aunque descuiden la observancia de otros preceptos, se envuelven en un talit y colocan tefilín en público de forma provocativa, sino que corresponde criticarlas de una manera constructiva.

Los sabios medievales (rishonim) explicaron que la razón por la cual hay quienes sostienen que se debe objetar contra mujeres que se colocan tefilín, es porque al ponérselos se requiere mantener el cuerpo limpio y no expulsar gases. Asimismo, es necesario cuidarse de no distraerse, y dado que hay mujeres que no son lo suficientemente meticulosas en esto, se teme que en lugar de cumplir con un precepto lleguen a incurrir en una transgresión.

Pregunta: ¿Por qué las mujeres no acostumbran a cumplir los preceptos de tzitzit y tefilín, si la exención de ellas es porque se trata de mitzvot positivas que dependen del tiempo? Según la regla, ellas no tienen obligación, pero si las cumplen sí reciben recompensa, tal como ocurre con el precepto de escuchar el shofar en Rosh Hashaná y el de tomar el lulav en Sucot. Entonces, ¿cuál debería ser la actitud hacia aquellas mujeres que desean cumplir los preceptos del tzitzit y el tefilín? Pregunta adicional: ¿Cómo corresponde relacionarse con las mujeres que, de forma provocativa y desafiante, se envuelven en tzitzit y colocan tefilín, en contraposición a lo que es aceptado entre quienes observan la Torá y las mitzvot?

Respuesta: Aclararemos este tema con amplitud y en orden.

La discusión y la halajá sobre si las mujeres están o no obligadas a usar tzitzit

Los sabios de la Mishná (tanaítas) discutieron respecto de la obligación de las mujeres en el precepto del tzitzit (Tratado de Menajot 43(A)y(B)). Según los primeros sabios tanaítas (Tana Kama), las mujeres están obligadas a usar tzitzit, pues según su opinión, el precepto del tzitzit no depende del tiempo, ya que aplica tanto de día como de noche, y por lo tanto las mujeres también deben cumplirlo. Así acostumbraba a indicar Rav Amram Jasida, quien ponía tzitzit en las vestimentas de las mujeres de su casa (Tratado de Sucá 11(B)). En cambio, según Rabí Shimón, las mujeres están exentas del precepto del tzitzit, ya que se trata de una mitzvá que rige de día y no de noche; por lo que, al depender del tiempo, las mujeres quedan exentas de su observancia.

Las mujeres que se envuelven en tzitzit cumplen una mitzvá

La Halajá establece que el precepto del tzitzit aplica únicamente de día (Shulján Aruj, Oraj Jaím 18:1), y por lo tanto las mujeres están exentas de cumplirlo. Es decir, una mujer que usa una prenda de cuatro puntas no está obligada a colocarle tzitzit, pero si los coloca, se le considerará como que está observando una mitzvá. Según la costumbre del Shulján Aruj, no recitará la bendición correspondiente; según la costumbre del Ramá, habrá incluso de recitar la bendición sobre el tzitzit.

Así también está escrito en el Shulján Aruj respecto del precepto del tzitzit: “Las mujeres y los esclavos están exentos, porque se trata de una mitzvá positiva que depende del tiempo” (Oraj Jaím 17:2). El Ramá agregó: “De todos modos, si quieren envolverse y bendecir sobre él, tienen permitido hacerlo, tal como ocurre en el caso de otros preceptos positivos que dependen del tiempo”. Pero el Ramá añadió: “Sin embargo, proceder de esa manera se ve como un acto de arrogancia (iohará), y por lo tanto, (las mujeres) no deberán vestir tzitzit, ya que no es una obligación personal (de todo judío)». No obstante, hubo mujeres que acostumbraban a observar el precepto del tzitzit, tal como se menciona en los escritos del Maharil. Asimismo, el rabino Yosef Mesás (de Marruecos y Argelia) testimonió acerca de mujeres piadosas que se envolvían en tzitzit y se colocaban tefilín (Najalat Avot, tomo V, pág. 268).

La costumbre de no envolverse en el tzitzit y sus razones

En la práctica, la gran mayoría de mujeres no acostumbraron a envolverse en el tzitzit. El Maharil (Rabí Yaakov Levi Molin, She’elot uTeshuvot Hajadashot 7), uno de los últimos de los sabios medievales (rishonim) en Ashkenaz (1363–1427), esgrimió varias razones para ello: temor a la prohibición de kilayim (mezcla de lana y lino), la prohibición de cargar en Shabat, costumbre de la gente sencilla, arrogancia, y además, trajo un motivo vinculado al esoterismo (sod). En su Sefer Maharil (Minhagim, Tzitzit 4), escribió también que no le parecía correcto “que haya mujeres que se introduzcan a sí mismas en la obligación del tzitzit». Le preguntaron por qué no protestaba contra la esposa del rabino de Bruna, en su ciudad, que usaba en todo momento un talit katán. Y respondió: “Tal vez no me escuchará, y en un caso así se aplica lo dicho: ‘Mejor que pequen por error y no con conocimiento'».

Sin embargo, la mayoría de las razones que trajo no son más que preocupaciones lejanas. El motivo principal, que en su nombre escribió el Ba’al HaAgur (Hiljot Tzitzit 27), es por arrogancia: “Se le preguntó a Rabí Ya’akov Molin, y respondió que el hecho de que las mujeres usen tzitzit es una tontería y parece como un acto de arrogancia”. El Ba’al HaAgur era Rabí Ya’akov Baruj Landau, cuyo padre fue discípulo del Maharil. Así también escribió el Ramá, que el hecho de que las mujeres se envuelvan en el tzitzit “se ve como un acto de arrogancia, y por lo tanto, no deben vestir tzitzit, ya que no es una obligación personal de todo judío (jovat gavra)”. Es decir, a diferencia de preceptos como el recitado del Shemá, oír el shofar o tomar el lulav, en las que los hombres están obligados, y por lo tanto hay una virtud en que las mujeres también las cumplan, en el caso de tzitzit, los hombres tampoco están obligados a menos que tengan una prenda de cuatro puntas; solo si se envuelven en una prenda que posee cuatro puntas están preceptuados de colocarle tzitzit (Aruj HaShulján 17:2–3).

¿Existe temor de que se transgreda el precepto de “Lo ilbash” (la prohibición de que una mujer vista ropa de hombre y viceversa)?

De la traducción de Yonatán ben Uziel (Devarim-Deuteronomio 22:5) se entiende que existe una prohibición para las mujeres de envolverse en un talit por el motivo de “Lo ilbash” (que la mujer no vista ropa de hombre), y lo mismo debería aplicar respecto a los tefilín. Algunos ajaronim mencionaron esta preocupación, entre ellos el Ben Ish Jai (Lej Lejá 13). Sin embargo, todos los Rishonim y la gran mayoría de los ajaronim no mencionaron este problema. Explicó el Maharam Shik (Yoré Deá 173), basándose en el Turei Zahav (182:4), que la prohibición de “Lo ilbash” solo aplica cuando se viste una prenda con fines de adorno o estética, pero cuando se la viste con propósito de mitzvá no existe la prohibición de “Lo ilbash”. De todos modos, si se añaden al talit colores propios de las vestimentas femeninas, incluso para quienes detentan la actitud estricta no habría en ello prohibición de “Lo ilbash».

Las mujeres y el tefilín

La Mishná en el Tratado de Berajot (20(A)y(B)) dice que las mujeres están exentas del precepto del tefilín. Los sabios explicaron que la razón es porque la del tefilín es una mitzvá positiva que depende del tiempo, ya que en Shabat y Yom Tov no se colocan. En el Talmud Babilonio (Tratado de Eruvín 96(A)) se cuenta acerca de Mijal, la hija del rey Shaúl, que se colocaba tefilín y los sabios no se lo objetaron. En cambio, el Talmud Jerosolimitano (Tratado de Berajot 2:3) dice que los sabios sí protestaron contra Mijal la hija del rey Shaúl por haberse colocado tefilín.

La discusión entre los sabios medievales (rishonim)

Algunos opinan que la halajá es como está en el Talmud Jerosolimitano, y se debe objetar a una mujer que quiera colocarse tefilín. Así escribieron el Raavad, el Riaz, el Kolbo (inciso 21) en nombre del Ram de Rotenburg, y el Tashbetz Katán (270) En cambio, otros sostienen que la halajá es como aparece en el Talmud de Babilonia, que no se debe objetar a una mujer que quiera colocarse tefilín. Así lo escribieron el Sefer HaJinuj (mitzvá 421), el Meiri (a Eruvín 96(A)), y así se entiende también del Rambám (Hiljot Tzitzit 3:9) y del Rashbá (responsa I:123). Asimismo, puede deducirse de otros Rishonim que incluyeron al precepto del tefilín dentro de las mitzvot positivas dependientes del tiempo sin hacer distinción alguna, entre ellos: el Ba’al Halajot Guedolot, el Rif, el Ran y el Ritbá. También se cuenta de varias mujeres piadosas de generaciones pretéritas y más recientes que acostumbraban a colocarse tefilín, entre ellas las hijas de Rashi y la esposa de Rabí Jaim ben Atar.

La opinión de la mayoría de los sabios de las últimas generaciones (ajaronim) es que las mujeres no se coloquen tefilín

La mayoría de los ajaronim escribieron que se debe objetar a las mujeres que desean colocarse tefilín. Así escribió el Ramá (38:3): “Y si las mujeres quieren imponerse esta estricta práctica sobre sí mismas, se les debe objetar (Kol Bo)”. Y así escribieron muchos otros, entre ellos: Yam Shel Shelomó, Maharikash, Levush (3), Maguén Abraham (3), Birkei Yosef (38:1), Pri Megadim (AA 3), Yafé Lalev (II), y Mishná Berurá (2:13).

El motivo de la objeción según los ajaronim

Los Rishonim explicaron que el motivo por el cual algunos sostienen que se debe objetar contra las mujeres que no se coloquen tefilín, es porque al hacerlo es necesario mantener el cuerpo limpio y no expulsar gases. Asimismo, hay que cuidarse de no distraerse, y si no se tiene ese cuidado, en lugar de cumplir una mitzvá se incurre en una transgresión (Tosafot a Eruvín 96(A) en el párrafo que inicia con la palabra ‘מיכל’; Raavad; Ran; Ritbá). Sin embargo, se sabe que hay mujeres que saben cuidarse apropiadamente en lo necesario a colocarse tefilín. Y a medida que más mujeres saben leer y estudiar, más podrán cuidarse debidamente en esto. Por ello, los sabios de las últimas generaciones explicaron que, si las mujeres estuvieran obligadas en la mitzvá de tefilín, la preocupación por la limpieza del cuerpo y la distracción no las eximiría de su observancia. Pero dado que están exentas y existe tal preocupación, se dictaminó que no los coloquen (Maguén Abraham 38:3). Del mismo modo, en principio los hombres también deberían colocarse tefilín durante todo el día, pero los sabios decretaron no hacerlo de noche, no sea que se duerman y expulsen gases, causando así una deshonra. Y añadieron los sabios medievales que tampoco se los coloquen todo el día, pues dijeron los sabios (Tratado de Shabat 49(A)) que los tefilín requieren de un cuerpo limpio, como el de Elishá Ba’al Kenafaim, y si se los usara todo el día, muchos fallarían en esto y los deshonrarían. Sin embargo, dado que los hombres están obligados a colocarlos una vez al día, se dispuso que lo hagan en la plegaria de Shajarit, cuando están concentrados en asuntos de santidad y el riesgo de perder la limpieza del cuerpo es menor. Pero en el caso de las mujeres, que no están obligadas, ¿por qué habrían de arriesgarse a una posible profanación de los tefilín? (Maguen Abraham 38:3; Aruj Hashulján 38:6). De todos modos, también entre los ajaronim hubo quienes sostuvieron que una mujer que sabe guardar la limpieza de su cuerpo y el cuidado de su pensamiento puede colocarse tefilín (Olat Tamid 38:3; y también el testimonio del rabino Yosef Mashash citado arriba).

La Halajá en práctica

Mujeres que deseen envolverse en un talit en la intimidad, pueden hacerlo. La razón por la que se dictaminó que no lo hagan es principalmente por el tema de que se percibe como un acto de arrogancia (iohará), para que no se enorgullezcan por encima de las demás mujeres piadosas que no acostumbran a envolverse en tzitzit. Pero en privado, no existe temor de que se proceda con arrogancia y está permitido hacerlo. Según la costumbre de las comunidades ashkenazíes, habrán de recitar la bendición sobre el tzitzit; según la costumbre sefaradí, no la recitarán (Pninei Halajá Tefilat Nashim 2:8). Y si muchas mujeres lo hacen en privado con intención sincera -“leShem Shamaim”-, con el tiempo, aunque lo hagan en público, ya no se considerará arrogancia. En cuanto a los tefilín, la instrucción práctica es que las mujeres no se los coloquen. Pero si pese a ello, una mujer lo deseare intensamente y quisiere colocárselos en privado, tendrá en quién respaldarse.

El sentido de la objeción y la crítica

La opinión que sostiene que los sabios objetaron a Mijal bat Shaúl cuando se colocaba tefilín, se refiere a que le hicieron notar que no era correcto comportarse así. Y, probablemente, lo hicieron únicamente porque ella los colocaba en público. Pero no se trata de que hicieron protestas en su contra ni la ofendieron, porque, después de todo, estaba cumpliendo una mitzvá.

Las palabras del Rabino Moshé Feinstein, de bendita memoria

El rabino Fainstein (Igrot Moshé, Oraj Jaím IV, 49) escribió respecto de las mujeres feministas que desean envolverse en tzitzit, que si su intención es «leShem Shamaim» (lit. en aras del Cielo), es una mitzvá para ellas. Pero cuando su motivación proviene de una protesta contra la Torá por no equiparar entre hombres y mujeres, “no es en absoluto un acto preceptivo sino más bien uno prohibido” — la prohibición de la herejía que consiste en pensar que es posible cambiar la Torá.

Cómo relacionarse con el feminismo religioso

En la práctica, parece que no es correcto mezclar la lucha contra los aspectos negativos del movimiento feminista con la crítica hacia aquellas mujeres que desean cumplir mitzvot inspiradas en los aspectos positivos del feminismo. Tal como lo explicara nuestro maestro el Rav Kuk, no se debe rechazar ningún movimiento que busque añadir bondad, porque en todos ellos existen chispas divinas, y al rechazarlos se produce un defecto en la fe que genera crisis y sufrimientos. En cambio, el camino de la corrección es irradiar sobre estos una luz mayor que proviene de la fuente de Israel, para que en efecto agreguen bondad y bendición (Ysurim Memarkim, Zeronim, Orot). Por lo tanto, incluso respecto de aquellas mujeres que desprecian algunas mitzvot y, al mismo tiempo, se envuelven en talit y se colocan tefilín en público de manera provocativa, no es correcto protestar contra ellas, sino más bien criticarlas de un modo constructivo en aquello que merezca crítica y respetarlas en aquello que merezca respeto.

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