Una semblanza de la figura del rabino Abraham Price, de bendita memoria

VAIERÁ 5786

Una semblanza de la figura del rabino Abraham Price, de bendita memoria

El singular examen de admisión que le realizó el “Avnei Nezer” al joven Abraham. @ Ya a los 18 años fue ordenado como rabino.@ Para ganarse el sustento con su propio esfuerzo comenzó a invertir en bienes raíces, acumuló una fortuna y llegó a abrir su propio banco. @ Tras el ascenso de los nazis al poder, se vio obligado a huir repentinamente, dejando atrás todas sus posesiones. @ En 1937, a los 36 años, aceptó la propuesta de la comunidad “Jevrá Shas” de Toronto, Canadá, para fungir como su rabino y fundar una yeshivá para los jóvenes de la ciudad. @ Dirigió la Yeshivá Torat Jaím durante 38 años y continuó desempeñándose como presidente del Tribunal Rabínico (Av Beit Din) de Toronto hasta el final de sus días.

El rabino Price concertó una reunión en Ottawa (la capital de Canadá) con el señor Blair, jefe del Departamento de Inmigración, quien era cristiano. Para convencerlo de que autorizara la residencia en Canadá de los estudiantes de yeshivá que estaban detenidos, el rabino Price le dijo: Estas son personas han estudiado la Biblia y fortalecerán la religiosidad en Canadá.” Contó luego que ese argumento convenció a su interlocutor, y el funcionario en cuestión accedió a liberar a los estudiantes.

En las últimas semanas llegó desde Canadá a Har Brajá un gran envío de los libros de un gran sabio, el rabino Abraham Aharon Price, de bendita memoria, titulados “Mishnat Avraham». Los libros llegaron gracias a la ayuda de David Wallerstein, tío del rabino Maor Kayám, director del Instituto Har Brajá. Antes de relatar cómo llegaron, contaremos un poco sobre la vida del rabino Price (1900–1994).

Sus primeros años

El rabino Abraham Aharon Price nació en el año 1900 (5660) en Pinczow, una pequeña localidad de Polonia. Creció en una familia de siete hijos y desde su infancia se destacó por su genialidad. Hasta los nueve años estudió con el rabino Moshé Najum Yerushalimski de Kielce, autor del comentario “Leshad HaShemen” sobre el Rambám (Maimónides). Su padre había sido alumno del gran sabio Rabí Abraham Bornstein, el Admor (líder rabínico del grupo jasídico) de Sochatchov, conocido como el «Avnei Nezer». Cuando Abraham tenía nueve años, su padre lo llevó ante el Avnei Nezer para que estudiara en su famosa yeshivá. El rabino se sorprendió de que trajeran a un niño tan pequeño y condicionó su admisión a la realización de un examen. Le dijo al niño: “Te voy a decir un razonamiento talmúdico, y tú deberás repetirlo y decirme si es correcto o no.” El Avnei Nezer expuso su razonamiento y luego preguntó al padre: “¿Está bien este razonamiento?” El padre respondió que sí. Entonces el Avnei Nezer se dirigió al pequeño Abraham y le preguntó: “¿Y tú qué dices? ¿Está bien?» El niño respondió: “No, no está bien.” El maestro preguntó: “¿Qué es lo que está mal?” El niño explicó: “En medio del razonamiento uniste dos cosas que no encajan». El Avnei Nezer sonrió y dijo: “Eso es exactamente lo que quería escuchar”, y aceptó al niño en su yeshivá. Un año después el Avnei Nezer falleció, pero durante ese año el joven Price alcanzó a absorber de él su profundo y agudo método de estudio.

Cuando se encontraba en Sochatchov, un día vino a visitar al Avnei Nezer su discípulo, el autor del libro Jelkat Yoav, y le preguntó al joven prodigio: “¿Qué debe saber un rabino?” El niño respondió: “Ktav (escritura de textos sagrados), shejitá (leyes de la faena ritual) y milá (circuncisión)». El Jelkat Yoav volvió a preguntar: “¿Y qué más?” El niño contestó que debía saber sobre kidushin (la realización de matrimonios) y otros temas importantes. El Jelkat Yoav insistió una vez más: “¿Y qué más?” Entonces el niño respondió: “Un rabino debe saber estudiar.” El Jelkat Yoav se deleitó mucho con su respuesta. Para destacar el valor del estudio y la erudición, el rabino Price solía relatar esta historia, describiendo cómo el Jelkat Yoav, al escuchar la respuesta, se rio tan fuerte que todo su cuerpo temblaba de la emoción.

El joven continuó sus estudios en Sochatchov y, en el año 1916 (5676), a los 15 años, se trasladó a vivir a la ciudad de Jmelnick, donde fue asistente del rabino Abraham Ytzjak Silman, de bendita memoria, discípulo del rabino Tzadok HaKohen de Lublin. En 1919, cuando tenía 18 años, recibió la ordenación rabínica de su maestro, y ese mismo año contrajo matrimonio. De esa unión nacieron un hijo y una hija, pero el matrimonio no duró mucho y la pareja se divorció. Durante el Holocausto, su hijo pereció en el levantamiento del gueto de Varsovia.

Negocios y estudio de la Torá en Berlín

En 1923 (5683), a los 23 años, el rabino Price dejó Polonia rumbo a la moderna Berlín. Estaba vinculado al jasidismo de Gur y seguía la costumbre, común entre muchos eruditos jasídicos de Polonia, de combinar el estudio diligente de la Torá con un oficio o negocio. En Berlín comenzó a invertir en bienes raíces, acumuló una fortuna y llegó a abrir su propio banco, el cual dirigía personalmente. Además de sus estudios personales, daba diariamente una clase de Torá en una sinagoga de la ciudad.

Durante aquellos años conoció a un gran sabio, el rabino Jaim Heler, quien combinaba la erudición tradicional con la investigación académica, y estudió bajo su tutoría. El rabino Heler era muy respetado entre los sabios de Lituania y Polonia, y rehusó aceptar el cargo de rabino de una ciudad para poder dedicarse por completo a su estudio. Más tarde fundó en Berlín una “Casa de Estudios Superiores” (Beit Midrash Elión) para rabinos, donde enseñaba tanto Torá como diversos conocimientos en variadas ciencias. Entre los rabinos que escucharon sus lecciones estuvieron el rabino Yosef Dov Soloveitchik y el rabino Menajem Mendel Schneerson, el Rebe de Lubavitch. Durante toda su vida, el rabino Price solía contar innovaciones (jidushim) de Torá y relatos del rabino Jaim Heler (en mi infancia, hasta los 16 años, tuve el mérito de vivir en Jerusalén en una calle llamada “Rabino Jaim Heler”, y años después, al conocer su grandeza, sentí satisfacción al haber vivido en una calle que llevaba su nombre).

La huida a París y la llegada a Canadá

Tras unos diez años en Alemania, durante los cuales el rabino Price trabajó y al mismo tiempo avanzó en el estudio de la Torá, el ascenso de los nazis al poder lo obligó a huir repentinamente, sin poder llevarse nada. Una mañana, uno de sus clientes no judíos le advirtió que no fuera al banco porque los nazis lo estaban buscando. Consiguió escapar de Alemania a Francia por muy poco, dejando atrás todas sus propiedades.

Sin medios de sustento, el rabino Price intentó conseguir un puesto rabínico en París, pero no tuvo éxito. Fue un período difícil, en el que sufrió frío, hambre y falta de ropa adecuada. Sin embargo, durante todo ese tiempo continuó estudiando con gran constancia, y más tarde, contó que algunos de sus mayores descubrimientos y jidushim los escribió precisamente en aquellos días de pobreza. Posteriormente intentó obtener una posición rabínica en América del Norte, hasta que finalmente recibió una oferta de la comunidad “Jevrá Shas” de Toronto, en Canadá, para fungir como su rabino y fundar una yeshivá para jóvenes en la ciudad, donde entonces vivían más de 20.000 judíos. En el año 1937 (5697), cuando tenía unos 36 años, llegó a Toronto, donde contrajo matrimonio con la rabanit Sara, de la familia Wyinn. La pareja no tuvo hijos propios, pero la hija del rabino Price de su primer matrimonio se trasladó más tarde a Toronto, y de ella descienden sus nietos y bisnietos.

La Yeshivá Torat Jaím

La yeshivá que fundó en Toronto se llamó “Torat Jaím». Además de dedicarse a la educación de todos los alumnos, el rabino Price consideró que su misión principal era la de formar rabinos en su institución. Con el tiempo, la yeshivá también comenzó a recibir estudiantes mayores. En 1941 (5701), ordenó por primera vez a tres graduados de la yeshivá como rabinos; uno de ellos fue el rabino Guedalia Felder, una de las figuras rabínicas más destacadas de Toronto y autor de la serie de libros “Yesodei Yeshurún».

Durante la Segunda Guerra Mundial, en 1941, un grupo de jóvenes refugiados judíos con ciudadanía alemana fue trasladado a Canadá. El gobierno canadiense, alegando que podrían ser espías alemanes, los internó en un campo de detención en Quebec. El rabino Price comprendió que la verdadera razón de su encarcelamiento era la falta de voluntad del departamento de inmigración canadiense de recibir judíos. Decidió concertar una reunión en Ottawa (la capital de Canadá) con el señor Blair, jefe del Departamento de Inmigración, quien profesaba la fe cristiana. Para convencerlo de que permitiera la residencia en Canadá de los estudiantes de yeshivá detenidos, le dijo el rabino Price: “Estas son personas que han estudiado la Biblia, y fortalecerán la religiosidad en Canadá.” Más tarde contó que ese argumento lo convenció, y el funcionario aceptó liberar a los jóvenes.

El rabino Price viajó personalmente a los campos donde estaban los detenidos, reunió a los estudiantes de las yeshivot y les anunció que él se encargaría de liberarlos y llevarlos a su yeshivá en Toronto. De ese viaje regresó con más de 50 alumnos. La emoción en la ciudad por su llegada fue enorme. Los estudiantes no tenían posesión alguna ni ropa, y los miembros de la comunidad judía de Toronto se ocuparon de todas sus necesidades. En 1948 (5708), el rabino Price también consiguió pasaportes para que estudiantes de yeshivot de Europa pudieran venir a estudiar con él, trayendo a 55 alumnos adicionales. Así la yeshivá fue creciendo, hasta llegar a tener cerca de 300 estudiantes, en su mayoría jóvenes, aunque también algunos adultos.

Como educador

A pesar de su genialidad, el rabino Price tenía la capacidad de explicar sus enseñanzas de manera clara y accesible, de modo que incluso los jóvenes provenientes de hogares sencillos pudieran comprender el estudio y progresar en él. Poseía un carácter agudo y crítico, pero al mismo tiempo mostraba una gran responsabilidad y una genuina preocupación por sus alumnos, ocupándose de todas sus necesidades. Cuando debía expresar críticas, muchas veces lo hacía haciendo uso de una ironía inteligente y un humor sutil. Por ejemplo, cuando alguien decía un dvar Torá (palabras de Torá) en la sinagoga y le preguntaba qué le había parecido, el rabino Price solía responder: “No estuvo mal, en comparación con la mayoría de los discursos de Torá que se escuchan, pero nada se compara con no decir nada en absoluto.”

El programa de estudios de la yeshivá estaba dedicado exclusivamente al estudio sagrado, sin incluir materias seculares. La mayoría de los estudiantes provenían de un entorno judeo-alemán, y no veían problema en ir de excursión con chicas a una isla cercana a Toronto. En una ocasión, alguien fue a denunciar esto al rabino Price. El rabino le preguntó: «¿Los muchachos del colegio público también van a la isla?» El informante respondió: “Sí, pero ellos no son estudiantes de yeshivá.” Entonces el rabino Price replicó: “Ah, entonces lo que usted dice es que el pecado no es ir a la isla —porque todos van—, sino el hecho de que ellos son estudiantes de yeshivá. Por un pecado así, estoy dispuesto a perdonarlos”.

Antes de terminar los estudios en la yeshivá, el rabino Price solía preguntar a cada alumno si deseaba continuar preparándose para el rabinato. Si el estudiante respondía que se sentía atraído por el mundo profesional o práctico, el rabino lo alentaba a estudiar una carrera universitaria. Esto era algo poco común en el ambiente rabínico ortodoxo de la época, pero el rabino Price explicaba: “Quiero que mis alumnos tengan éxito, y para tenerlo se necesita un título académico.” En la práctica, sus alumnos —tanto los rabinos como los profesionales— se dispersaron por la ciudad de Toronto y por todo el Canadá, fortaleciendo la Torá y el temor al Cielo en numerosas comunidades.

Su rabinato en Toronto

Cuando el rabino Price llegó a Toronto, el rabino principal y presidente del Tribunal Rabínico (Av Beit Din) de la ciudad era el rabino Yehuda Leib Graubart, de bendita memoria, autor del libro de responsa “Javalim Bene’imim”, quien era unos 40 años mayor que él. Aunque el rabino Price había sido traído a Canadá por la comunidad “Jevrá Shas” para dirigir la yeshivá y la sinagoga, se propuso ayudar al rabino Graubart. Tras el fallecimiento de este último ese mismo año, el rabino Price se convirtió en la figura rabínica central de Toronto. Fundó un organismo general de supervisión de la kashrut, estableció un eruv (delimitación que permite transportar objetos en Shabat dentro de un área determinada) para la ciudad, y oficiaba en bodas y divorcios, siendo reconocido también como el Av Beit Din de Toronto.

El rabino Price era un gran conocedor de los libros clásicos de la filosofía judía, como los de Rabí Yehudá Haleví y Rambám (Maimónides), y solía apoyarse en ellos a la hora de preparar sus disertaciones, hallando para sus ideas fundamentos en el Talmud y en los midrashim. Basó el eruv de Toronto en los postes eléctricos que rodeaban la ciudad. Cuando una persona radical se le enfrentó y lo amenazó con cortar el eruv, el rabino le respondió con calma y firmeza: “Por supuesto, adelante, inténtalo… así tendremos el mérito de cumplir lo que dice la Torá: ‘Y extirparás el mal de en medio de ti…’”.

Su independencia económica y su independencia en el estudio

También en Toronto, el rabino Price deseaba mantener su autonomía y no depender de un salario por su labor rabínica. A pesar de haber perdido toda su fortuna al huir de Alemania, y aunque se desempeñaba como rosh yeshivá (director de la yeshivá) y rabino comunitario, volvió a dedicarse a los negocios inmobiliarios en Toronto, donde nuevamente tuvo gran éxito y se enriqueció. Su discípulo, el rabino Abraham Kalman, solía decir que el rabino Price “se convirtió en un hombre muy rico, y en él se cumplió el dicho: ‘la Torá y la grandeza en un mismo lugar’”. Su esposa, la rabanit Sara, se encargaba de la administración cotidiana de sus negocios, aunque él tomaba todas las decisiones importantes. Tenía la capacidad de pasar con rapidez del mundo de los negocios al estudio profundo y a la escritura de sus innovaciones en el ámbito de la Torá.

Sus alumnos contaban que una de las características más notables del rabino Price era su independencia de espíritu. A diferencia de la mayoría de los rabinos, cuya labor comunitaria los hacía depender del sustento que les ofrecía su congregación, el rabino Price insistía en mantener su autonomía económica. Era el rabino de la comunidad “Jevrá Shas”, pero sin depender de ella, y los miembros de la comunidad lo sabían bien. El salario que le pagaban lo guardaba en un fondo especial, conocido como “Fondo Rabino Price”, y de allí otorgaba becas a estudiosos de la Torá de su comunidad, para que pudieran viajar a estudiar en la tierra de Israel.

Sus últimos años

El rabino Price dirigió la yeshivá durante 38 años, desde 1937 (5697) hasta 1975 (5735), y continuó fungiendo como Av Beit Din de Toronto hasta el final de su vida, en total, unos 57 años de servicio. Falleció un jueves, tercer día de Jol HaMo’ed de Pesaj del año 1994 (5754). Con el paso de los años, fue reduciendo sus horas de docencia directa a los alumnos y dedicó cada vez más tiempo a la escritura de sus obras. A sus discípulos, solía decirles que su tiempo era precioso y debía consagrarlo a redactar sus ideas de Torá. Mi yerno, el rabino Avishai Lex, quien trabajó como emisario (shelíaj) y rabino en ciudad de Toronto durante los últimos tres años, me ayudó en la redacción del presente artículo. En la próxima entrega, me referiré al pensamiento del rabino Price y la llegada de sus libros a Har Brajá.

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