El deber de la tribu de Leví y los estudiantes de yeshivá de enrolarse al ejército

VAIESHEV 5785

El deber de la tribu de Leví y los estudiantes de yeshivá de enrolarse al ejército

 

Muchísimos de los cohanim (sacerdotes) y de los leviím (levitas) participaban en las guerras de Israel. @ Aún antes de intervenir en las batallas como combatientes regulares, conducían a los soldados de Israel a sus contiendas. @ Dado a que los hijos de la tribu de Leví no recibieron una parcela en la tierra de Israel, durante su conquista estaban exentos de participar de la guerra como soldados regulares. @ Los miembros del público jaredí no son ni leviím ni cohanim. @ En el caso de una guerra preceptiva (miljemet mitzvá) como lo es la defensa del pueblo de Israel ante un enemigo que lo ataca, todos están obligados a participar.

Los cohanim y los leviím participaban de los conflictos conduciendo a los soldados de Israel a sus guerras bajo el rol del “Cohen Ungido para la Guerra” (cohen mashuaj miljamá), como portadores del Arca Sagrada que iba junto con los combatientes, como tocadores de las trompetas, como oficiales responsables de otorgar las exenciones de servicio y como oficiales que castigaban severamente a quienes huían del frente. En otras palabras, actuaban a la vez como una suerte de “rabinato militar”, “batallón educativo”, “policía militar” y “fiscalía militar”, y posteriormente, también participaron como combatientes regulares. Por lo tanto, en la práctica, estuvieron más involucrados en las guerras que cualquier otra tribu.

De cara a los días de Janucá que se aproximan, en los cuales otrora los cohanim jashmonaím (hasmoneos) lideraron la guerra contra los griegos, he de abordar la cuestión del reclutamiento de los miembros de la tribu de Leví y de los estudiantes de yeshivá.

 

La pregunta

He escuchado que los miembros del público jaredí sostienen que los jóvenes de las yeshivot están exentos del servicio militar porque se los considera como miembros de la tribu de Leví, quienes se dedicaban al estudio de la Torá y no desviaban su atención hacia ninguna otra cuestión. Y aunque muchos miembros del público jaredí no son descendientes de la tribu de Leví, cualquier persona de Israel puede elegir conducirse como un levita, tal como lo escribiera el Rambám: “¿Por qué la tribu de Leví no recibió una porción en la tierra de Israel ni una parte en su botín junto con el resto de sus hermanos? Porque fue apartada para servir a HaShem, para ministrarle y enseñar Sus caminos rectos y Sus leyes justas a las multitudes, tal como fue dicho: ‘Ellos enseñarán tus leyes a Ya’akov y tu Torá a Israel’. Por ello fueron apartados de los caminos del mundo; no salen a la guerra como el resto de Israel, no reciben ni adquieren para sí propiedad por la fuerza de su cuerpo, sino que son el ejército de HaShem, tal como fue dicho: ‘HaShem bendice a su ejército’. Y Él, Bendito Sea, les provee, tal como fue dicho: ‘Yo soy tu parte y tu heredad’. Y no sólo la tribu de Leví, sino que toda persona entre todos los habitantes del mundo cuyo espíritu lo impulse y cuyo entendimiento lo lleve a apartarse (de las vanidades de este mundo) y presentarse ante HaShem para servirle y adorarle, para conocer a HaShem, y caminar rectamente tal como Él lo hizo, y quite de su cuello el yugo de los muchos cálculos y las muchas preocupaciones que los seres humanos persiguen, éste individuo será santificado con la santidad de las santidades, y HaShem será su parte y su heredad para siempre y por toda la eternidad. Y en este mundo, recibirá lo que le sea suficiente, así como se les concede a los cohanim y a los leviím. He aquí que David, la paz sea sobre él, dice: ‘HaShem (Tú eres) la porción de mi heredad y de mi copa; Tú sostienes mi destino’” (Hiljot Shemitá VeYovel 13:12–13).

 

Dos errores

Existen dos errores fundamentales en la postura que afirma que los miembros de la tribu de Leví no participaban de las guerras de Israel: (a) En la práctica, muchísimos de los cohanim y de los leviím participaron en las guerras de Israel como cualquier otro soldado, y entre ellos se encontraban grandes justos, como fue el caso de Benaiahu ben Yehoiadá. (b) Más aún, antes de que los cohanim y los leviím participaran en las guerras como combatientes regulares, ellos lo hacían dirigiendo a los soldados de Israel al combate en el marco del rol de “Cohen Ungido para la Guerra”, como portadores del Arca Sagrada que salía junto con los combatientes, tocando las trompetas, en su rol de oficiales responsables de conceder las exenciones a reclutamiento, y como oficiales que castigaban severamente a quienes huían del frente. En otras palabras, servían a la vez como una suerte de “rabinato militar”, “batallón educativo”, “policía militar” y “fiscalía militar”, y después, además, participaron de los combates como soldados regulares. Por lo tanto, en la práctica, estuvieron más involucrados en las guerras que cualquier otra tribu.

Dado que el daño causado por un error en un tema tan importante como este resulta de suma gravedad, tal como dijeran los sabios: “Un error en el estudio se considera como una falta deliberada” (Tratado de Avot 4:13), he de ampliar la explicación de estos fundamentos.

 

Los cohanim y los leviím participaban de las guerras

En la práctica, los cohanim y los leviím participaban en las guerras de Israel como combatientes regulares .Asimismo, encontramos que al coronar a David como rey sobre todo Israel, fueron enviados a la ciudad de Jevrón “los jefes de la vanguardia del ejército” como representantes de las tribus de Israel, incluyendo a los leviím y a los cohanim, tal como fue dicho: “Y estos son los números de los jefes de la vanguardia del ejército que vinieron a David en Jevrón para traspasarle el reino de Shaúl (Saúl), conforme a la palabra de HaShem: De los miembros de la tribu de Yehudá, portadores de escudo y lanza: seis mil ochocientos, listos para la guerra. De los miembros de la tribu de Shim’ón, hombres valientes para la guerra: siete mil cien. De los miembros de la tribu de Leví: cuatro mil seiscientos. Y Yehoiadá, el príncipe de Aharón, y con él tres mil setecientos También se enumeran allí combatientes de otras tribus. Todos éstos, hombres de guerra…” (I Crónicas 12:24-39).

Benaiahu ben Yehoiadá HaCohen – comandante del ejército

Más aún, encontramos que Benaiahu ben Yehoiadá fue el jefe del ejército del rey Shlomó (Salomón), es decir, el comandante supremo, tal como fue dicho: “Y Benaiahu ben Yehoiadá estaba (encargado) sobre el ejército” (I Reyes 4:4). Y él era cohen (sacerdote), tal como fue dicho: El jefe del ejército… Benaiahu ben Yehoiadá, el cohen, jefe, y sobre su división veinticuatro mil” (I Crónicas 27:5). Y no es posible que llegara a ese puesto sin que fuera algo aceptado que los sacerdotes sirvieran en el ejército como combatientes. Con el tiempo, Benaiahu se reveló como un poderoso guerrero y un gran líder, y fue elegido para encabezar el ejército. Así continuó el legado de su padre Yehoiadá, quien fuera comandante de los cohanim combatientes en el ejército de Israel, y que participara en la coronación de David, tal como se menciona en el Libro Primero de Crónicas (12:24). Así lo explican Rashi, Radak, Metzudat David y el Malbim.

Sobre Benaiahu ben Yehoiadá, los sabios dijeron (Tratado de Berajot 3(B)) que, además de ser un héroe y comandar el ejército, era el presidente del Sanedrín. También se dijo de él: Benaiahu ben Yehoiadá, hijo de un hombre valiente, de muchas hazañas, de Kabtseel: él mató a los dos Ariel de Moab, y descendió y mató al león dentro del foso en un día de nieve (II Samuel 23:20). Los sabios interpretaron (Tratado de Berajot 18(B)): “‘Hijo de un hombre vivo’ – que incluso en su muerte es llamado vivo.” “‘De muchas hazañas’ – que multiplicó y reunió obras para la Torá.” “‘Mató a los dos (hijos de) Ariel de Moab’ – que no hubo nadie como él ni en el Primer Templo ni en el Segundo.” “‘Descendió y mató al león dentro del foso en un día de nieve’ – hay quienes dicen que en un día frío quebró el hielo y bajó a sumergirse. Y hay quienes dicen que estudió con abnegada entrega incluso en días muy fríos.”

Por lo tanto, su enorme fuerza como guerrero no disminuyó su grandeza en la Torá; por el contrario, la realzó.

 

También de las guerras opcionales (no obligatorias)

De varios análisis en el Talmud aprendemos que los cohanim salían a la guerra junto con los demás combatientes de todas las tribus. La Halajá establece que un soldado que se ha casado quede eximido de participar en una guerra opcional (miljemet reshut) durante su primer año de matrimonio. Sin embargo, los sabios en la Mishná dijeron (Tratado de Sotá 43(A)) que si ocurre que un cohen gadol (sumo sacerdote) se casa con una viuda, o un cohen común se casa con una divorciada, dado que estas uniones no son matrimonios válidos, los novios no quedan exentos por esos matrimonios de la guerra opcional en el primer año. De aquí se deduce que los sacerdotes también salían a combatir en caso darse una guerra opcional. Otra halajá referente a los soldados es la de que, en una situación de urgencia, durante una guerra opcional, se les permitió tomar una mujer cautiva hermosa (eshet yefat toar) (Rashi en su comentario a Deuteronomio 21:10). Sin embargo, la Guemará (Tratado de Kidushín 21(B)) plantea la duda de si también a los cohanim que participaban en una guerra opcional les estaba permitida la mujer cautiva hermosa, o si, debido a las restricciones que recaen sobre ellos respecto a no casarse con una conversa, la mujer cautiva estaría prohibida para ellos. Una vez más, aprendemos de manera indirecta que para los sabios resultaba evidente que los cohanim participaban de las guerras opcionales.

 

Quienes eximen de la obligación, pero admiten que existe una mitzvá

Del pasaje del Rambám arriba mencionado algunos entendieron que la tribu de Leví realmente no estaba obligada a participar ni siquiera en una guerra preceptiva (miljemet mitzvá), pero que los levitas podían enlistarse voluntariamente, tal como lo hicieron ciertos cohanim justos, como Benaiahu ben Yehoiadá; y por eso, los sabios trataron las leyes del cohen que se encuentra en la guerra. Así escribieron el rabino Tikochinsky (HaTorá veHaMediná, vols. 5–6, “La exención de los estudiantes de yeshivá del reclutamiento”), Rabí Reuvén Katz (Sha’ar Reuvén, pp. 63–79), Rabí Shalom Messas (Shemesh uMaguén, III, Yoré Deá 20), el Rav Neria (Meorot Neriá – Israel en su Estado, pág. 91–92), el Rav Zholti (Mishnat Yaavetz, Shemitá y Yovel 13:12), el Rabino Jefe y Rishón LeTzión Rabí Mordejai Eliahu (Maamar Mordejai, Hiljot Shabat 5:108:3), y Reb Jaim Kanievsky (Derej Emuná, sobre Rambam Shemitá y Yovel 13:12).

 

Las dificultades que se han planteado a esta postura

Sin embargo, es muy difícil aceptar sus palabras, pues los sabios dijeron en la Mishná que “en las guerras obligatorias (miljemet mitzvá), todos salen (a combatir), incluso el novio sale de su recámara y la novia de su jupá» (Tratado de Sotá 44(B)). Una guerra obligatoria es aquella destinada a salvar al pueblo de Israel de manos de sus enemigos. Y si todos salen a combatir, está claro que ello incluye también a los cohanim a y los leviím, pues ya vimos que incluso salían a pelear en las guerras opcionales. Y si incluso un novio y una novia deben salir, ¡cuánto más aun los cohanim y los leviím! Además, es difícil dejar sin efecto un gran precepto de la Torá basándose únicamente en palabras del Rambám que fueron dichas en un contexto y un estilo de enseñanza ética (musar) y a modo de texto agádico (o sea, no halájico, como reflexión moral), y no como un dictamen legal estricto.

 

Los fundamentos de la postura que obliga al enrolamiento en el ejército

Muchos escribieron que los leviím y los cohanim estaban obligados a participar en una guerra preceptiva, y nunca imaginaron que según el Rambám estarían exentos. Así lo escribió el Radak (comentario al pasaje de II Samuel 23:20): “Cuando el Santo, Bendito Sea, ordenó guerrear contra las siete naciones [cananeas], y contra otras naciones que oprimían a Israel, no distinguió entre cohanim e israelitas”, pues todos están obligados a observar el precepto. Y añadió (en su comentario al pasaje de I Reyes 2:25) que, aunque al cohen le está prohibido impurificarse por muertos “le está permitido participar en las guerras preceptivas y volverse impuro; por eso, el rey Shlomó (Salomón) nombró a Benaiahu que era cohen comandante del ejército”.

Del mismo modo escribieron Rabí Yosef Alkalai (Amar Yosef, Hiljot Melajim 7:4, falleció en 1818), Rabí Yehudá Groibart (Javalim Beneimím I, 132, 1861–1938), Rabí Aharón Levín, de bendita memoria (Avnei Jefetz 90:7–8, 1880–1941) y el Shevut Ya’akov IV:14, que incluso cohanim y leviím están obligados a combatir en una guerra preceptiva.

Por su parte, el Rav Kuk explicó (Shabat Haaretz 13:12:1) que únicamente en una guerra particular, o sea, en el conflicto de una sola tribu por su territorio, los leviím están exentos; pero en una guerra de todo Israel, todos los miembros de la tribu de Leví y los cohanim están obligados a enrolarse. Así también escribió el Rishón LeTzión HaRav Uziel (Mishpatei Uziel VIII:21; IX, Joshen Mishpat 3). Y según los Jidushei HaGriz (al Tratado de Sotá 43(A)), la tribu de Leví está obligada a participar de una guerra preceptiva, pero se la recluta solo cuando resulta necesario. Algo similar escribió el Tzitz Eliezer (III: 9:1), que se recluta a la tribu de Leví en una situación de claro peligro de vida.

Sin embargo, en la guerra por la conquista de la tierra de Israel, dado que los levitas no recibieron heredad, estaban exentos de participar como combatientes regulares; su rol era únicamente el de fungir como cohanim que alientan a los combatientes y el de oficiales que aplican y hacen cumplir las leyes de la guerra. Pero en el caso de una guerra preceptiva, destinada a salvar a Israel del enemigo, están obligados a participar. Así lo escribieron el Rav David Cohen (“El Nazir”, Carta sobre la guerra y la paz, p. 28), el Rav M.Y.L. Zaks (citado en Mishpat HaTzavá beIsrael, p. 92), y el Rav Yehuda Gershuni (Tjumín IV, “Sobre las valentías y las guerras”, 8).

 

Los jaredim no se consideran como miembros de la tribu de Leví

Además, los miembros del público jaredí no son ni leviím ni cohanim, y aun los que sí lo son, en la actualidad no sirven en sus funciones como lo hacían en tiempos del Templo. Y si se desea basarse en lo que escribió el Rambám, que cualquier persona cuyo espíritu lo impulse puede ser considerado como un miembro de la tribu de Leví, entonces ese mismo pasaje del Rambám establece que para ello el voluntario debe consagrar toda su existencia al estudio de la Torá sin distracción alguna. En sus palabras: “Aquel cuyo espíritu lo impulsa y cuyo entendimiento lo lleva a apartarse (de las vanidades de este mundo) para presentarse ante HaShem, para servirle… y quita de su cuello el yugo de las muchas preocupaciones que los seres humanos persiguen —este es santificado como santidad de santidades, y HaShem será su porción y su heredad para siempre…”

Con la ayuda de D’s, en el próximo artículo seguiré esclareciendo este tema y me ocuparé también de la guerra que libraron los jashmonaím (hasmoneos).

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