Shushán Purim 5785
El horario de la comida festiva cuando Purim cae un viernes
Cuando Purim cae en víspera de Shabat, a priori se acostumbra a comenzar la comida antes del mediodía. @ A posteriori, se puede comenzar pasado el mediodía y terminar hasta la puesta del sol. @ Hay otra costumbre y es la de unir la comida de Purim con la cena de Shabat. @ La de Purim es la mayor alegría de todas. @ Este precepto también se cumplió cuando el pueblo de Israel se encontraba en el duro exilio. @ Justamente la alegría de Purim implica una respuesta a los sufrimientos, ya que en esta festividad aprendemos que también lo malo puede transformarse finalmente en bueno.
Quien desee cumplir con las comidas según la costumbre de “extender una servilleta y recitar el Kidush” puede proceder así, pero en caso de que se carezca de una clara preferencia, es mejor llevar a cabo la comida festiva de Purim hacia el mediodía del viernes, prepararse para Shabat como corresponde, y tras el rezo en la sinagoga, llevar a cabo la cena sabática.
Cuando Purim cae en víspera de Shabat se acostumbra a priori a comenzar la comida festiva antes del mediodía para así honrar al Shabat. Quien no haya alcanzado a comenzar la comida festiva antes del mediodía, que procure iniciarla cuanto menos tres horas antes de la puesta del sol (Maharil, Ramá 695:2). A posteriori, se puede comenzar la comida después de este horario y terminarla hasta la puesta del sol, procurando comer de manera medida para poder comer posteriormente la cena sabática con apetito.
La costumbre de “extender una servilleta y recita el Kidush”
Hay otra costumbre y es la de unir la comida festiva de Purim con la cena sabática. Así es la costumbre: se reza Minjá antes de la comida y se comienza con esta durante Purim, y una media hora antes de la puesta del sol se recibe el Shabat por medio del encendido de las velas, se extiende una servilleta sobre el pan y se recita el Kidush de Shabat por la noche sobre el vino. Dado que ya se recitó la bendición por el vino durante la comida de Purim, en el Kidush la salteamos. Tras el Kidush se continúa con la comida y se ingiere un volumen de pan equivalente a un huevo (kabeitzá – 56 gramos), y cuanto menos el equivalente al volumen de una aceituna (kazait – 29 gramos) en honor a la cena sabática.
Al finalizar la comida, se recita Birkat Hamazón con los agregados correspondientes al Shabat (“Retzé”), y en lo que respecta al de Purim (“Al Hanisim”) se incorpora en la sección “Harajamán” que se encuentra al final de la plegaria. Tras la comida se reza Arvit (Pninei Halajá Zmanim 16:15).
¿Acaso se procede a priori según esta costumbre?
Hay quienes sostienen que se puede proceder a priori según la costumbre de “extender una servilleta y recitar el Kidush” (Meiri al Tratado de Ketuvot 7(A)). E incluso, hay quienes prefieren proceder de esa manera porque les resulta difícil pasar la comida festiva de Purim para el horario de la mañana, o porque a esas horas no tienen el apetito suficiente como para una ingesta importante, y de postergarla para el mediodía, no van a tener apetito para la cena del viernes por la noche. Y hay quienes prefieren proceder así para poder cumplir el precepto del envío de porciones con excelencia, ocupando con este la totalidad de la mañana y del mediodía, tal como suelen hacerlo todos los años.
No obstante, por otra parte, hay quienes sostienen que la costumbre de extender una servilleta y recitar el Kidush no es una práctica para aplicar a priori, tanto sea porque altera el orden de recibimiento del Shabat (Kaf HaJaím 271:22 según el Arí) como porque en virtud de la duda imperante el agregado de Purim del Birkat Hamazón se recita únicamente al final de la plegaria en la sección de Harajamán (en los ‘pedidos suplementarios’). Además, esta práctica puede afectar negativamente los preparativos sabáticos en lo que refiere al aseo personal, la preparación de la casa y de la comida de cara al Shabat. Además, esta costumbre conecta la comida de Purim con la de Shabat por la noche y es preferible otorgarle a cada una de estas su lugar especial.
En la práctica, quien desee llevar a cabo las comidas según la costumbre de “extender la servilleta y recitar el Kidush” podrá hacerlo, pero en el caso de quien no tenga una preferencia clara, es mejor que lleve a cabo la comida festiva de Purim sobre el mediodía, se prepare para el Shabat como corresponde y tras el rezo en la sinagoga que lleve a cabo la cena sabática.
La alegría producto de que el mal se transforma en bien
Pregunta: ¿Cómo es posible alegrarse este año en Purim cuando aún hay personas secuestradas en cautiverio? ¿Acaso no corresponde que los rabinos insten a reducir las expresiones de alegría festiva como forma de identificación con los secuestrados y sus familiares?
Respuesta: Es preceptivo alegrarse en Purim, y este mandamiento también fue observado cuando el pueblo de Israel se encontraba en el duro exilio y padecía grandes sufrimientos, mucho más tremendos que los nuestros en la actualidad. Por el contrario, justamente la alegría de la festividad de Purim implica una respuesta a los sufrimientos, ya que en esta festividad aprendemos que el mal, a final de cuentas, puede transformarse en bien, y por ello la de Purim es la mayor de las alegrías.
Cabe señalar que hacer un énfasis mayor en el sufrimiento de las familias de los secuestrados que en el de los cientos de familias que perdieron a sus seres queridos y el de los heridos de gravedad en esta guerra resulta sumamente ofensivo. Además, este tipo de discriminación resulta peligroso porque puede llegar a promover intercambios de terroristas por secuestrados que causen en el futuro la muerte de más soldados y más civiles, tal como ya ha acontecido en virtud de intercambios anteriores.
Un milagro que se produjo por medios naturales
Otro motivo para la alegría particular de la festividad de Purim es que el milagro se produjo por conductos naturales, y cuando el prodigio tiene lugar por esos medios ello expresa una mayor bendición para el mundo. La luz divina solamente se manifiesta en aquello que está por sobre la naturaleza, al tiempo que no se manifiesta en la realidad natural, y cuando el milagro se produjo por medios naturales, a través del rey Ajashverosh, de Ester y de Mordejai, quedó a las claras que el Santo Bendito Él conduce el mundo y hace que todas las causas y todos efectos se alineen en beneficio del pueblo de Israel y su redención. Y tal como el Admor Hazakén explicara las palabras de los sabios (Talmud Jerosolimitano Tratado de Meguilá 1:5): “En el futuro, las secciones de los profetas y los hagiógrafos se eliminarán (del Tanaj) mas el libro de Ester y las leyes de la Torá Oral no quedarán sin efecto”. Explicó que la intención del texto no es que habrán de ser eliminadas, sino que la luz proveniente de estas no va a poder compararse a la que provenga del libro de Ester y de las halajot, porque una luz que se inviste por medios naturales, a através del rey Ajashverosh y de todo lo narrado por la meguilá, así como la luminosidad producida por la halajá práctica, corresponde a “niveles sumamente elevados” (Torá Or – Yavíu Levush 90:4-91:1). Asimismo, explicó que, si bien por medio de los milagros revelados asistimos a una manifestación contundente de la existencia de la Divinidad, desde el punto de visto de su nivel, “los milagros que se invisten en la naturaleza provienen de un sitio mucho más excelso” (ídem, Jaiav Inish 100:1). Pues de esa manera resulta evidente que ocurre en el mundo obedece a la conducción de HaShem, que es quien mueve los hilos de todos los acontecimientos.
La redención por medios naturales
Entre los judíos que se oponen al sionismo, hay quienes sostienen que la redención, esto es, la reunión de los exiliados y el poblamiento de la tierra de Israel, deben provenir de HaShem por medio de señales y portentos. Asimismo, del sentido literal de los versículos extraen que es HaShem quien habrá de reunir a los dispersos y asentarlos en la Tierra Prometida, tal como fue dicho: “Y HaShem tu D’s hará retornar a tus cautivos y se apiadará de ti; y volverá y te reunirá de entre todos los pueblos donde HaShem tu D’s te había dispersado allí. Si estuviere tu exilio en el confín de los cielos, desde allí te reunirá HaShem tu D’s y desde allí te tomará. Y HaShem tu D’s te traerá a la tierra que habían poseído tus padres y la poseerás; y te hará bien y te acrecentará, más que a tus padres” (Devarim-Deuteronomio 30:3-5). Y también fue dicho: “Y os tomaré de entre las naciones y os reuniré de todos los países, y os traeré a vuestra tierra” (Yejezkel-Ezequiel 36:24). Y también hacen uso de otros versículos, tanto de la Torá como de los profetas.
Sin embargo, la intención de la Torá es enseñar que HaShem habrá de ayudar al pueblo de Israel a cumplir con el precepto, ya que, de no mediar la ayuda superior, ningún esfuerzo humano redunda en frutos. Así como por el pan recitamos la bendición “…que (HaShem) extrae el pan de la tierra” siendo que es el ser humano quien realiza el esfuerzo en procura de su pan arando, sembrando, cosechando, seleccionando, trillando, moliendo, amasando y horneando, pero dado que HaShem creó tanto a la tierra como al hombre y al trigo con las características de las que se pueden obtener alimentos, consideramos que es Él quien “extrae el pan de la tierra”. Por lo tanto, el ser humano debe considerar siempre que es HaShem quien nos otorgó las facultades de comprender y actuar, y por ello, nuestra misión es poblar el país por medios naturales haciendo uso de las facultades que Él nos brindó.
No dejar sin efecto el precepto de poblar la tierra de Israel
Si no hemos de interpretar así los versículos, dejaremos sin efecto -D’s no lo permita- el cumplimiento del precepto que HaShem ordenó al pueblo de Israel: “Y desterraréis a los habitantes de la tierra y os asentaréis en ella… Y repartiréis la tierra en herencia” (Bemidbar-Números 33:53-54). Y fue dicho: “…la poseeréis y os asentaréis en ella” (Devarim-Deuteronomio 11:31).
Otro tanto escribió el Rabino Tzví Hirsch Kalisher en su libro Drishat Tzión (primer art.): “Respecto de la redención del pueblo de Israel que nosotros esperamos, que nadie piense que súbitamente HaShem, Bendito Sea, habrá de descender del cielo y le dirá a Su pueblo: ‘¡Marchad!’ O que un instante enviará a Su ungido desde el Cielo para que haga sonar un gran shofar sobre los apartados de Israel y los reunirá a todos en Jerusalém, alrededor de la cual construirá un muro de fuego, y que el Santuario del Eterno descenderá directamente desde las alturas del Cielo…” sino que la redención sobrevendrá por medio de que los hijos de Israel experimenten un despertar que los lleve a dirigirse a la Tierra Prometida y poblarla, y en virtud de ello, se cumplirán para nosotros todas las palabra de los profetas.
Cuando se inicia el mes de Adar, incrementamos la alegría
Dijeron nuestros sabios: “Cuando se inicia el mes de Av, reducimos la alegría, cuando se inicia el mes de Adar, incrementamos la alegría” (Tratado de Ta’anit 29(A)). Por medio de este texto, nuestros sabios nos enseñaron que no existe la casualidad en el mundo, y que cada momento posee un carácter y una naturaleza propios. Si tanto el Primer Templo como el Segundo fueron destruidos un día 9 de Av, significa que la propia naturaleza del comienzo del mes de Av hace que ese tiempo esté propenso para la desgracia; y que, si el milagro de Purim tuvo lugar en el mes de Adar, esto es una señal de que este mes posee una capacidad singular para transformar el mal en bien.
Una pregunta respecto de la prohibición de la adivinación
Aparentemente, esta instrucción de los sabios se contradice con la prohibición de la Torá en lo que respecta a la adivinación (me’onén) que es una de las prohibiciones relativas a la brujería, tal como fue dicho: “No se encontrará en ti … ni agorero ni hechicero” (Devarim-Deuteronomio 18:10). Asimismo, fue dicho: “…no practiquéis adivinación, ni seáis agoreros” (Vaikrá-Levítico 19:26).
El vocablo me’onén, agorero, proviene de la palabra oná, período o estación, esto es, quien se cree lo que dicen los hechiceros en cuanto a que hay tiempos buenos y tiempos malos, tal como dijeran nuestros sabios (Tratado de Sanedrín 65(B)): ¿Quién es un agorero? Explicó Rabí Akiva: “Aquel que calcula los tiempos y las horas y dice: ‘Hoy es un día bueno para salir, mañana es un día bueno para comprar mercadería, las espigas de trigo que crecen en víspera del año sabático son bonitas’”. Quien incurre en este pecado obra de acuerdo con supercherías que sostienen que determinados tiempos son buenos y otros resultan malos. Todo aquel que obra tomando en cuenta estas cuestiones, por ejemplo, si sale de viaje de acuerdo con las predicciones de los agoreros, es pasible de recibir azotes (Rambám Hiljot Avodá Zará 11:9).
Asesorías permitidas que se basan en ideas de la Torá
Sin embargo, cuando la instrucción recibida respecto de los tiempos se basa en las enseñanzas de los sabios que fijaron sus prescripciones sobre la base de los valores de la Torá, por ejemplo, que el mes de Adar en el cual tuvieron lugar los eventos de Purim tiene un determinado carácter o que el mes de Av en el cual fueron destruidos los dos Templos posee rasgos específicos, esto no implica una transgresión a la prohibición de adivinar. De igual manera, nuestros sabios recomendaron que las viudas se casen los jueves ya que en ese día los peces recibieron la bendición de ser fructíferos (Tratado de Ketuvot 5(A)).
No obstante, hay quienes entienden que según el Rambám no se debe actuar en función de este tipo de instrucciones y similares (Maharsham 9:34, ver Shoel Venishal Tomo I Yoré Deá 51). De todas formas, la mayoría de las autoridades halájicas estuvieron de acuerdo en observar estas premisas de nuestros sabios. Y tal como lo explicar el Ritbá (comentario al Tratado de Ta’anit 29(A)), en los meses de Av y Adar el pueblo judío tiene una suerte determinada, ya que esta “fue decretado desde el Cielo”, esto es, no se trata de magia o hechicerías sino en instrucciones dadas por la propia Torá. En ese mismo sentido escribieron los Tosafistas y el Maharshá (ídem Ta’anit), y si bien los sabios dijeron que el pueblo de Israel no está influido por los astros o la suerte (ein mazal leIsrael), los méritos son efectuados a través de personas meritorias y las malas acciones a través de quienes merecían perpetrarlas. El Rabino Eliahu ben Jaím, uno de los grandes eruditos turcos de los últimos tiempos, explicó que el agorero adjudica su éxito a la suerte (mazal), pero los sabios dijeron que “los méritos son efectuados a través de (personas) meritorias”, esto es, se asocia el éxito a la acción de HaShem, “porque en un día propicio HaShem habrá de conceder, y entonces la cualidad de la compasión preponderará, y en un día no propicio sucederá exactamente lo contrario” (Hanotén Imrei Shefer pág. 613).





