La prohibición de creer en supercherías

SHEMINÍ 5785

La prohibición de creer en supercherías

La misión del ser humano es dedicarse a poblar y desarrollar el mundo (ishuv olam).@ Cada construcción de una nueva casa en la tierra de Israel es una etapa más en la redención. @ Los sabios dieron ejemplos de cosas que están prohibidas en virtud de la prohibición de ‘menajesh’ (adivinación). @ La regla general es que toda creencia supersticiosa que no tenga una base lógica está prohibida por la Torá por tratarse de adivinación (‘nijush‘). @ Hay quienes opinan que toda costumbre que judíos piadosos también han practicado puede ser considerada válida y está permitido tomarla en cuenta o temer de ella. @ Sin embargo, en la práctica, está prohibido dar importancia a todas esas costumbres que se basan en supersticiones (emunot tfelot). @ No se debe reprender a quien las practica, ya que tiene en quién respaldarse.

Aunque se puede entender la prohibición de ‘nijush’ como referida solamente a cosas que una persona evita hacer después de haber visto cierto presagio o con el fin de prevenir un peligro, parece más correcto decir que incluye cualquier acción realizada, o evitada, en base a una creencia supersticiosa y a  todo lo que está prohibido por tratarse de ‘darkei haemorí’ (las prácticas de los emoritas, antiguo pueblo cananeo, N. de T.) —es decir, prácticas supersticiosas aprendidas de los demás pueblos— también están prohibidas por considerarse ‘nijush’ y de estas también se pueden aprender ejemplos de esta prohibición.

La inauguración de un nuevo barrio en Har Berajá

El pasado domingo, Isru Jag de Pesaj, tuvimos el mérito de celebrar la inauguración del barrio “Tzurim Bet” en Har Berajá, donde se construyeron cuatro edificios de seis pisos, con un total de 80 amplios departamentos. En la celebración participaron los residentes del asentamiento, mi padre y mi madre, el ministro de Defensa Israel Katz, el ministro de Justicia Yariv Levin, los ministros dedicados al fortalecimiento de los asentamientos —la ministra Orit Struck y el ministro Itzjak Vaserlauf—, el presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores y Defensa, el diputado Yuli Edelstein, y los diputados Amit Halevi, Keti Shitrit y Ariel Kelner.

 

Estas son las palabras de agradecimiento y oración que pronuncié en la ceremonia: «Es difícil exagerar la alegría que se debe sentir por la inauguración de este nuevo barrio, ya que implica en sí el cumplimiento de un precepto, así como también elementos de redención. Se trata de la observancia de un precepto porque los sabios dijeron que el mandamiento de habitar la Tierra de Israel es equivalente a la sumatoria de todas las mitzvot de la Torá. En primer lugar, porque dedicarse al poblamiento y desarrollo del mundo (ishuv olam) es el propósito del ser humano, que fue creado a imagen de D’s ‘para trabajarlo y cuidarlo’. Y más allá y por encima de eso, por medio del poblamiento de la Tierra de Israel, el pueblo de Israel puede cumplir todas las mitzvot de una manera adecuada y así traer bendición y reparación al mundo».

«Por eso, el cumplimiento de precepto implica un elemento de redención, tal como dijera el profeta Yshayahu (Isaías): ‘Porque te expandirás a la derecha y a la izquierda, y tu descendencia heredará naciones, y habitarán ciudades desoladas. No temas, pues no serás avergonzada; no te sonrojes, pues no serás humillada. Olvidarás la vergüenza de tu juventud, y no recordarás más el oprobio de tu viudez. Porque tu esposo es tu Hacedor, HaShem de las Huestes Celestiales es Su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel, será llamado D’s de toda la tierra’ (54:3–5). Sobre la base de esta profecía de redención, los sabios establecieron la bendición que se dice al ver casas que redimen a la Tierra de Israel de su destrucción: ‘Matsiv Gvul Almaná’ (que establece el límite de la viuda)”.

“Cada construcción de una nueva casa en la Tierra de Israel es una etapa adicional en la redención, y con mucha más razón cuando se trata de la primera línea de asentamientos como lo es Har Berajá. Es un enorme mérito para nosotros que esta alegría se celebre en presencia de ministros y miembros de la Kneset. Cada ministro y cada diputado aporta un aspecto único a la dimensión nacional del evento, y en nombre del Gobierno de Israel y de la Kneset —tras un largo exilio— tenemos el privilegio de regresar a la tierra de nuestros antepasados y poblarla.

En el camino hacia la construcción del barrio “Tzurim Bet” enfrentamos muchas dificultades, más aún que las que acompañaron a la de los anteriores barrios. Sin embargo, con la ayuda de D’s, y gracias al esfuerzo conjunto de la secretaría de nuestra localidad, el comité de construcción y los compradores, tenemos el privilegio de celebrar la finalización de esta obra. Podemos estimar y esperar que, tras haber superado los obstáculos y las crisis que nos ha deparado el camino, podremos continuar construyendo a un ritmo redoblado y hasta triplicado, hasta que veamos a nuestro poblado convertirse en una ciudad madre en Israel. 

Quiera HaShem que las casas del barrio estén llenas de Torá y de generosidad, tal como enseñaron los sabios en Pirkei Avot (1:4–5): ‘Que tu casa sea un lugar de reunión para los sabios’, ‘Que tu casa esté abierta de par en par, y que los pobres sean como miembros de tu hogar’. Que en estas viviendas habiten familias espléndidas, que críen hijos e hijas dedicados al estudio de la Torá y al cumplimiento de los preceptos. Que desde estas casas salgan padres que acompañen a sus hijos a enrolarse al servicio militar, con la plegaria de que tengan éxito en su misión y regresen en paz. Y que desde estas casas salgan padres que acompañen a sus hijos al palio nupcial, con la plegaria de que también ellos tengan el mérito de formar familias ejemplares, poblar la Tierra de Israel y añadir bien y bendición al pueblo de Israel y a todo el mundo».

La prohibición de llevar a cabo prácticas o costumbres originadas en la superstición

Hace algunos meses escribí que está prohibido practicar costumbres basadas en supersticiones debido a la prohibición de «nijush» (adivinación). Por ejemplo: quienes consideran que un gato negro es una señal de mala suerte, y si se cruza frente a ellos cambian de camino por temor a que sobrevenga un peligro. Otro ejemplo es el de quienes temen que regresar a la casa inmediatamente después de haber salido trae mala suerte, y por eso, si olvidan de algo, piden a otra persona que se los traiga o dan una vuelta antes de volver a entrar. También hay quienes se abstienen de silbar en la casa, por miedo a que eso provoque que no haya dinero en ella. Asimismo, hay quienes evitan sentarse en la esquina de la mesa, por temor a que quien lo hace no se casa durante siete años.

De forma similar, hay quienes evitan pasar por encima de un bebé o un niño, temiendo que ello pudiera afectar negativamente su desarrollo. También hay quienes son muy cuidadosos de no romper un espejo, y quienes colocan un hilo rojo como amuleto. Toda persona que teme a cosas de este estilo o las toma en cuenta -transgrede la prohibición de ‘nijush’.

Pregunta desde la postura de quienes permiten estas acciones

Algunos me preguntaron cómo pude afirmar tan categóricamente que estas costumbres están prohibidas, cuando varias de ellas aparecen en libros de rabinos. Por ejemplo, en el Testamento de Rabí Yehudá HaJasid (Tzavaat Rabí Yehudá HaJasid inciso 43) se menciona que quien sale de su casa para emprender un viaje y olvida algo en ella, no debe volver a entrar sino quedarse afuera y pedir que se lo saquen. Sus palabras fueron citadas por el Kaf HaJaím (Oraj Jaím 110:21). También hay quienes aprendieron del Rashbá que se deben seguir las costumbres de los ancianos, incluso si no se entiende el motivo (Shut I,9). Basándose en esto, algunos escribieron sobre otras preocupaciones. Por ejemplo, la Responsa Minjat Itzjak (IX,8) mostró cautela respecto de la costumbre de no comer los extremos del pan. En la Responsa Be’er Moshe (VIII,6) se mostró preocupación por la costumbre de no permitir que un niño sin dientes se mire en un espejo, o de no pasar por encima de un niño pequeño para que no «deje de crecer», o por el uso del hilo rojo en los carritos de bebé.

Explicación de la prohibición de ‘nijush’ y ‘darkei haemori’

Ciertamente, hay quienes sostienen que estas costumbres no están prohibidas por ‘nijush’, y que tampoco deben considerarse que estén basadas en supersticiones. Sin embargo, en la práctica, parece que deben vedarse en virtud de la prohibición de la Torá de ‘nijush’. Primero habré de explicarla y en virtud de ello aclarar qué actitud se debe tener hacia las distintas supersticiones.

Los sabios del Talmud (Tratado de Sanedrín 65(B)) dieron ejemplos de acciones que están prohibidas bajo la categoría de ‘menajesh’ (el que adivina): El que dice: “Se le cayó el pan de su boca” – y en base a eso, se preocupa de que pudiera ocurrirle un daño durante ese día. Asimismo, quien dice: «Mi bastón se cayó de mi mano», «mi hijo me llamó desde atrás», «un zorro se cruzó en mi camino», y ve en ello una mala señal y sobre la base de esto decide no continuar su camino, o suspende algún asunto, transgrede la prohibición de ‘nijush’. 

Asimismo, existía una superstición según la cual quien pagaba el peaje o la aduana al comienzo del día, de la semana o del mes veía pérdidas en sus negocios. Por lo tanto, cuando el funcionario de aduana venía a cobrar el importe correspondiente, la persona que le pedía: «No comiences por mí porque es de mañana, es inicio de mes, o es la conclusión del Shabat» transgrede la prohibición de adivinar (Tratado de Sanedrín 66(A)). 

En términos sencillos, las acciones descritas por los sabios respecto de la prohibición de ‘menajesh’ son solo ejemplos de creencias carentes de base lógica, y la regla general indica que toda superstición carente de un sustento lógico está prohibida según la Torá por tratarse de un acto de adivinación (menajesh). Por ello, todo aquel que teme que pase un zorro por su costado izquierdo transgrede la prohibición de ‘nijush’ (Tratado de Sanedrín 65(B)). En ese mismo contexto, quien teme que un gato negro pase delante suyo, transgrede la prohibición de ‘nijush’, y así como quien se abstiene de pagar impuestos al comienzo de la semana quebranta la prohibición de adivinar, otro tanto hace quien se abstiene de sentarse en la punta de la mesa o de regresar a la casa tras haber salido de ella.

Si bien cabe entender que la prohibición de ‘nijush’ incluye solamente cosas que la persona se abstiene de hacer tras percibir algún tipo de presagio o para evitar un peligro, de todas maneras nos parece más acertado pensar que incluye toda acción u omisión basada en una superchería, y por ello, todo lo que está prohibido por entrar en la categoría de ‘darkei haemorí’ (‘costumbres de gentiles’), esto es, supersticiones aprendidas de no judíos, están también prohibidas por tratarse de ‘nijush’, y de estas últimas cabe también aprender ejemplos de esa prohibición. Recordemos solamente algunos ejemplos mencionados por los sabios (Tratado de Shabat 67(B)) de conductas que implican seguir el camino de los emorim: había quienes creían que si una gallina cacareaba con voz de gallo se trata de una mala señal y para salvarse de ella era preciso degollarla. Asimismo, había criadores de pollitos que acostumbraban a estrellar huevos contra la pared para que los otros pollitos vivan, y a esos efectos, había mujeres que danzaban delante de los polluelos y contaban setenta y uno de estos. De igual manera, había costumbres de mujeres vinculadas a la cocción de los alimentos: cuando preparaban un guiso de queso bailaban ante la olla para que el potaje resulte exitoso, cuando cocían lentejas, hacían callar a las personas que se encontraban a su alrededor para que el guisado fuera coronado con el suceso y cuando cocían granos de cebada, gritaban para que se cocieran bien.    

La explicación de la opinión que permite estas prácticas

Algunos opinan que se puede tener en cuenta una costumbre si esta fue practicada por judíos temerosos de D’s. Hay quienes opinan que cualquier costumbre que también haya sido observada por judíos piadosos (yerei shamaim) puede ser tenida en cuenta. Y parece que basaron esta postura en la opinión del Rambán y de muchos otros sabios medievales (rishonim) que coincidieron con él, y sostuvieron que, si bien está prohibido consultar a los astrólogos, si se sabe que, según ellos, algo representa un peligro, está permitido tenerlo en cuenta, porque a veces hay verdad en lo que dicen los astrólogos. En efecto, así fue sentenciado por el Shulján Aruj y por el Ramá (Yoré Deá 179:1-2). Por lo tanto, cualquier costumbre que haya sido adoptada en el seno del pueblo de Israel, se puede suponer que contiene alguna verdad, y en consecuencia no estaría prohibida por considerarse ‘darkei haemori’ (prácticas paganas) ni ‘jukot hagoim’ (leyes de los gentiles).

La halajá en la práctica

Sin embargo, en la práctica, parece que está prohibido tomar en cuenta todas estas costumbres basadas en supersticiones. Primero, según el Rambam (Maimónides) y todos los que siguen su línea —entre ellos el Rabí Yshayahu di Trani, el Sefer Mitzvot Gadol, el Tur, el Kiryat Sefer y el Tiferet Israel— está prohibido prestar atención a lo que digan astrólogos por la prohibición de la Torá de “lo te’onenú” (no practiquen agüeros o adivinación). Asimismo, todas las costumbres mencionadas más arriba y similares están prohibidas por ingresar en la categoría de ‘meonen’ o ‘menajesh’ (formas de adivinación o superstición).

Incluso si aceptáramos que el Rambán y quienes siguen su enfoque permiten tener en cuenta ciertas supersticiones, cuando se trata de una prohibición de la Torá, corresponde actuar con más rigor y seguir la opinión más estricta. Además, parece que incluso según el Rambán y sus seguidores, estas costumbres hoy están prohibidas, ya que ellos las permitieron por pensar que había algo de verdad en las palabras de los astrólogos y los adivinadores. Pero hoy en día sabemos con certeza que prácticas como las mencionadas anteriormente son meras supersticiones, y que en su mayoría —si no todas— fueron aprendidas de las naciones paganas que rodeaban al pueblo de Israel. Por tanto, vuelven a ingresar a la misma categoría que las prácticas de los adivinadores y los hechiceros, prohibidas por la Torá como ‘meonen’ y ‘menajesh’. Solo si estas costumbres tuvieran una razón moral válida, podría justificarse seguirlas.

Sin embargo, no se debe reprender a quien las practica, ya que puede apoyarse en ciertas opiniones halájicas. Además, cuanto menos cree uno en ellas, menor es el riesgo de transgredir la prohibición. Pero no es correcto escribir en libros que hay que cuidarse de estas cosas, así como los jurisprudentes halájicos que ya determinaron que no se debe confiar en los remedios mencionados en el Talmud, para no generar dudas o críticas hacia las palabras de la Torá (Yam Shel Shlomó, Julín 8:12).

          

כתבות נוספות באתר:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Yeshiva Har Brajá We use cookies to ensure the website functions properly and improve user experience. You can choose which types of cookies to enable.
Cookie Selection