La existencia del mundo depende de la entrega de la Torá

BEMIDBAR 2025

La existencia del mundo depende de la entrega de la Torá

Sin la Torá, el mundo no podría cumplir su propósito @ Después de que la Torá ya influyera en gran manera en el mundo, muchos judíos pensaron que el pueblo de Israel había concluido su misión. @ La guerra actual pone de manifiesto una profunda crisis y nos obliga a volver a los fundamentos. @ Los sabios establecieron que en la diáspora se celebren todas las festividades durante dos días. @ Cuando el visitante tiene un vínculo profundo con la Tierra de Israel, mientras permanece en ella, debe conducirse según las costumbres locales.

Durante años, el Estado de Israel ha intentado explicar al mundo que está dispuesto a hacer concesiones a los árabes, pero cuando, a pesar de todo, los árabes nos atacaron y dañaron cruelmente a civiles contraviniendo así todas las convenciones internacionales, fueron muchos en el mundo los que no justificaron nuestra guerra destinada a destruir al enemigo.

Los sabios dijeron que hasta el sexto día del mes de Siván el mundo estaba en suspenso: si Israel aceptaba la Torá, el mundo continuaría existiendo; si no, volvería al caos (Talmud Babilonio Tratado de Shabat 88(A)). Esto se debe a que, sin la Torá, el mundo no podría cumplir su propósito. Permanecería esclavizado y amarrado a las ataduras de los instintos, sin la posibilidad de iniciar un proceso de corrección moral que lo condujera a la redención.

Ejemplos de la enorme influencia de la Torá en tres ámbitos:

1) La institución matrimonial Gracias a la guía de la Torá, el valor del matrimonio se estableció y afianzó en todo el mundo. Sin la Torá, los casos de matrimonios incestuosos eran comunes. Por eso, la Halajá (ley judía) se vio en el deber de ordenar que un hermano y una hermana, un padre y su hija, o una madre y su hijo que estuviesen casados, al convertirse al judaísmo debían separarse.

2) La abolición de la esclavitud – Uno de los principios que nos enseña la Torá es que la corrección o reparación (tikún) requiere de un proceso profundo, y mientras que de acuerdo con la conciencia dominante en la época y con asidero en la realidad existente la esclavitud resultaba indispensable para la supervivencia de muchos seres humanos —ya que sin ella los pobres morirían de hambre y los pueblos derrotados serían ejecutados—, la Torá no ordenó abolir la esclavitud de inmediato. Pero sí instruyó tratar al esclavo respetuosamente, en su carácter de quien posee un alma, y garantizar su derecho a la vida y a cumplir los preceptos de HaShem. Esto y más, la Torá fue entregada a un pueblo de esclavos que salieron en libertad por obra de HaShem. Así, en un proceso gradual, el mundo avanzó paulatinamente hacia la abolición de la esclavitud.

3) La imparcialidad de la justicia En aquellos tiempos, los reyes dictaban la ley y podían manipularla a su antojo. Los jueces favorecían a los poderosos y a los ricos. Por medio de un proceso gradual, se adoptó el mandamiento que ordena que el sistema judicial debe administrar justicia de manera igualitaria para todos, sin discriminar en el juicio al pobre o al menesteroso. Según la Torá, incluso el rey está sujeto a la ley, y por eso debe escribir un Sefer Torá que lo acompañe todos los días de su vida y no debe desviarse de sus enseñanzas.

La crisis en la era moderna

Después de que la Torá ya influyera profundamente en el mundo a través de religiones que adoptaron parte de sus valores (el cristianismo y el islam), y a través de pensadores que desarrollaron teorías del Estado y de la moral a la luz de la Torá, muchos judíos pensaron que el pueblo de Israel había completado ya su misión. Ya no era necesario apegarse a la identidad judía ni mantener la conciencia del exilio; podían unirse a los pueblos ilustrados y continuar perfeccionando el mundo por medio de la moral de la Torá y los profetas. Así comenzó un peligroso proceso de secularización y asimilación, y posteriormente hicieron su aparición la revolución comunista y el Holocausto. Incluso en los países democráticos comenzó a darse una peligrosa desintegración de la familia, las identidades y los valores, lo que hizo evidente para muchos que el mundo aún estaba lejos de su corrección. Sin embargo, mientras no se comprenda la Torá con grandeza, el proceso de la asimilación continuará.

Volvamos a los fundamentos

La actual guerra también puso de manifestó una profunda crisis y ello nos obliga a retornar a los fundamentos. Durante años, el Estado de Israel intentó explicar al mundo que está dispuesto a hacer concesiones a los árabes. Pero cuando, a pesar de todo, los árabes nos atacaron y dañaron cruelmente a civiles contraviniendo así todas las convenciones internacionales vigentes, fueron muchos en el mundo los que no justificaron nuestra guerra destinada a destruir al enemigo.

El motivo de que ello ocurra es simple. Casi ninguno de los representantes oficiales de Israel expresa nuestro vínculo absoluto con toda la Tierra de Israel, un vínculo que proviene de la palabra de HaShem, quien entregó esta tierra a nuestros antepasados y a nosotros. Salvo unos pocos embajadores como Dror Eidar y Tzipi Hotovely, nuestros representantes no mencionan los versículos de la Torá ni citan las palabras de los profetas, quienes hace ya miles de años profetizaron sobre el retorno del pueblo de Israel a su tierra, para hacerla florecer y traer bendición al mundo. La Biblia es el libro más importante y conocido del mundo, pero en lugar de hablar de ella y expresar el gran milagro del cumplimiento de las palabras de los profetas, nuestros representantes hablan de seguridad y de disposición a hacer concesiones, sin responder a los árabes que afirman que vinimos a una tierra ajena y desposeímos a sus habitantes. En virtud de sus deseos de paz, presentan el conflicto con los árabes como un pleito vecinal que puede resolverse con una concesión, en lugar de explicar al mundo que son los árabes musulmanes quienes luchan contra nosotros, contra el pueblo de Israel, contra la gran idea de la Torá de Israel, y en gran medida, contra todo el resto del mundo que no profesa el islam.

Shavuot

Quiera HaShem que en esta festividad de Shavuot que se acerca para bien, podamos volver a conectarnos con la sagrada Torá. Cada uno, según su capacidad, debe aumentar su dedicación fija al estudio de la Torá, y así lograremos comprender nuestra misión nacional: poblar la Tierra de Israel, hacer justicia y caridad, vencer a nuestros enemigos y traer bendición al mundo.

El segundo día festivo en el exilio (Yom Tov Shení Shel Galuiot)

Los sabios instituyeron que en la diáspora se celebren todas las festividades durante dos días. Esta regla se originó en el hecho de que las fechas de las festividades dependían de la consagración del mes (kidush hajodesh), y en la diáspora no sabían si el mes había sido santificado el día 30 del mes anterior o en el 31, por lo que, en virtud de la duda, dictaminaron que se celebrasen dos días. Pero este decreto encierra también un motivo de índole espiritual: la santidad de Israel y de las festividades se revela principalmente en la Tierra de Israel, mientras que, en el exilio, para poder absorber esa dimensión de la santidad festiva, se necesita observarla durante dos días. Es como una linterna: cuando alumbra de cerca, la luz es intensa y concentrada en un área reducida; cuando alumbra a la distancia, la luz se debilita y se dispersa. Así, en Israel, la luz de las festividades se revela en un solo día; al tiempo que en el extranjero su luz se debilita y se extiende a lo largo de dos días (Derej Mitzvoteja 114:1).

El segundo día festivo para los judíos de la diáspora que visitan Israel

Los juristas halájicos discreparon sobre el caso de un judío residente en el extranjero que está de visita en Israel. Algunos entienden que mientras se encuentra en Israel debe actuar como un residente del país y observar un solo día (Jajam Tzví 167; Shulján Aruj HaRav 496:11), pero la mayoría opina que, como su residencia fija está fuera del país, incluso cuando lo visita, su estatus es de judío de la diáspora, por lo que debe actuar como tal y observar los dos días (Birjei Yosef 496:7; Mishná Berurá 496:13).

Aunque en principio, por la base de la ley, se podría adoptar una actitud flexible, ya que el segundo día festivo se origina en una ley rabínica y la regla general indica que en caso de duda respecto de leyes rabínicas se puede adoptar la actitud flexible (safek derabanán lekula), el consenso es adoptar la opinión estricta en virtud de que se trata de la opinión mayoritaria de las autoridades halájicas. Por lo tanto, los judíos que residen en la diáspora y están de visita en Israel, observan el segundo día de Yom Tov e incluso recitan todas las bendiciones especiales correspondientes al día festivo.

No obstante, si el visitante en cuestión tiene un vínculo profundo con el país y existe alguna posibilidad de que decida hacer aliá, entonces mientras esté en Israel, deberá actuar según las costumbres de la Tierra de Israel.

Lista de quienes poseen un vínculo importante con el país y por ende están exentos del segundo día festivo

1) Quien viene a Israel a estudiar por un año, su estancia prolongada en el país le hace ingresar durante ese período al estatus de residente, por lo que durante su estadía observará un solo día festivo.

2) Quien viene Israel con frecuencia y el total de sus visitas suman un año, también se lo considera parcialmente como residente, por lo que, de ese momento en adelante, durante sus estancias observará un solo día.

3) Quien viene de visita y planea hacer aliá en el futuro, cuando ello le resulte posible, aunque visite el país por un lapso breve y falten aun largos años hasta que puede efectivizar su plan, durante su estancia en Israel se conducirá como un residente.

4) Quien visita el país y tiene hijos o padres que ya viven en Israel, se considera que posee un vínculo con el país, y mientras se encuentre en él se conducirá como un residente.

5) Quien compró un departamento en Israel para usarlo durante sus visitas, aunque todavía la suma de los días de sus visitas no ascienda a un año, dado que posee una vivienda, durante su estadía, se conducirá como un residente.

6) Un “yored” (persona que emigró de Israel) que reside en el extranjero hace ya décadas, pero vivió mucho tiempo en Israel, mientras exista alguna posibilidad de que algún día retorne, durante sus visitas se conducirá como un residente.

Sin embargo, cuando todas estas personas antes mencionadas se encuentran fuera de Israel, su estatus es de residente en el extranjero, por lo que deberán observar el segundo día festivo de las dásporas.

Leyes para quien permanece despierto toda la noche

Quien permanece despierto toda la noche debe lavarse las manos antes del rezo de Shajarit (la oración matutina). Según la costumbre sefaradí, no se bendice al lavar las manos (netilat iadaim); y según la costumbre ashkenazí, se recomienda que previo al rezo se vaya al baño y se toque una parte cubierta del cuerpo en la cual se haya transpirado algo desde el último aseado, para de esa manera estar en el deber de abluir las manos y justificar así el recitado de la bendición.

Las bendiciones por la Torá (birkot haTorá) – La costumbre prevaleciente es de acuerdo con la opinión de Rabenu Tam, quien entiende que incluso quien no durmió en toda la jornada previa, dado que se dispone a comenzar el rezo de Shajarit de un nuevo día, deberá recitar las bendiciones de la Torá. Quien desee cumplir con todas las opiniones, es mejor que escuche el recitado de las bendiciones de otra persona y tenga la intención de cumplir con estas por su intermedio.

Las bendiciones matinales (birkot hashajar) – Aunque no se haya dormido, se deben recitar todas las bendiciones matinales, ya que estas fueron instituidas por la generalidades de las cosas buenas que hay en el mundo y de manera particular por las bondades de las que disfruta una persona específica.

Sin embargo, algunos juristas halájicos opinan que quien no ha dormido no debe recitar las bendiciones de «Elokai Neshamá» («D’s mío, el alma que me has depositado») y «Hama’avir Sheiná» («Bendito eres… que retiras la somnolencia de mis ojos»), por lo que es mejor escucharlas de alguien que haya dormido y cumplir así con el deber de su recitado En su defecto, la persona misma deberá recitarlas. Aquel ashkenazí que sepa a ciencia cierta que la costumbre de su padre es no recitarlas él mismo, que no lo haga.

El horario para el recitado de las bendiciones – Según la Halajá las bendiciones matinales y por la Torá se recitan junto con el rezo de Shajarit. Y de acuerdo con la Kabalá se acostumbra a recitar las bendiciones matinales a partir de la medianoche y las de la Torá a partir del despunte del alba.

La ingestión de alimentos y bebida durante la noche y antes del rezo de Shajarit

Durante la noche se puede comer y beber sin restricciones. Pero al llegar la media hora previa al despunte del alba, no se debe fijar o comenzar una comida completa, no sea que esta se prolongue. En este contexto, no se puede comer pan o pastel en una cantidad mayor a un kabeitzá pero sí se pueden ingerir sin límite frutas, verduras y platillos que contengan cereales (mezonot).

A partir del despunte del alba, no se puede comer ni consumir bebidas saborizadas, e incluso si alguien comenzó a hacerlo con anterioridad, deberá interrumpir su ingesta. Tras el despunte del alba, solo se permite beber agua (y quien necesite beber café para concentrarse en la oración, podrá hacerlo, pero sin endulzarlo con azúcar). Este año, el horario del despunte del alba en Shavuot será a las 4:06.

 

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