El precepto de ponerse tefilín: ¿por qué solo por la mañana?

VAISHLAJ 57686

El precepto de ponerse tefilín: ¿por qué solo por la mañana?

Según la opinión de muchas autoridades halájicas, la obligación de la Torá para los hombres es ponerse tefilín cada día por un instante. @ Por otra parte, hay quienes opinan que existe la obligación de llevar tefilín durante todo el día, tal como se acostumbraba a hacer en los tiempos de la Mishná y la Guemará. @ Entre la época de la Mishná y hasta la de los sabios medievales (rishonim) hubo muchos que no se ponían tefilín en absoluto. @ En la práctica, la costumbre de la gran mayoría de los hijos de Israel, desde los días de los rishonim hasta los nuestros, es ponerse tefilín solo durante la plegaria de Shajarit. @ Por medio del precepto de los tefilín podemos conectarnos con el fundamento de la fe.

Como respuesta al hecho de que muchos no acostumbraban a ponerse tefilín en absoluto, los sabios medievales (rishonim) escribieron que, aunque los tefilín requieren de un cuerpo limpio y un gran cuidado de no distraerse, esta precaución extrema es necesaria solo para quien los lleva puestos durante todo el día. Sin embargo, durante el tiempo de la plegaria de Shajarit la persona puede mantener su cuerpo limpio y recordar que lleva puestos los tefilín, sin distraerse de ellos; por eso, toda persona está obligada a ponérselos durante el rezo de Shajarit.

La obligación y la mitzvá

Pregunta: Como es sabido, es preceptivo llevar los tefilín puestos durante todo el día, y así se acostumbraba a hacer en el pasado. ¿Por qué entonces no se insta al público a hacerlo, especialmente a los estudiantes de las yeshivot?

Respuesta: Según la opinión de muchas autoridades halájicas, la obligación del precepto de la Torá para los hombres consiste en ponerse los tefilín cada día, aunque sea por un instante. Es correcto hacerlo en el momento del recitado del Shemá, en el cual aparece escrito el precepto de los tefilín; y dijeron los sabios que «quien recita el Shemá sin tefilín, es como si estuviera dando un falso testimonio” (Tratado de Berajot 14(B)). Además, quien se pone los tefilín cumple un precepto; por lo tanto, si se los quitó y quiere volver a ponérselos, vuelve a recitar la bendición, mas ello no es obligatorio, ya que con habérselos puesto por un solo instante ya cumplió con su deber (ver Ritbá al Tratado de Shabat 49(A); 130(A); Kolbó; Kesef Mishné y Lejem Mishné sobre Yesodei HaTorá 5:1; Maguén Guiborím inciso 43, A”A 37(B); Aruj HaShulján 3; Eshel Abraham Butschatsh 25:1). Por otra parte, hay quienes opinan que existe la obligación de llevar puestos los tefilín durante todo el día, tal como el precepto de estudiar Torá rige durante todo el día. Sin embargo, quien los lleva puestos incluso por un solo instante ya es considerado como quien observó el mandamiento (Rabenu Yoná; Levush 37b; Shel”a; Perí Jadash; Gra 38:10; Yeshuot Yaakov Oraj Jaím 37:1).

La costumbre en el pasado

En los días de la Mishná y la Guemará, muchos acostumbraban a llevar puestos tefilín durante todo el día, por lo cual los sabios detallaron diferentes leyes respecto de retirarlos antes de entrar al baño o antes de una comida (Tratado de Berajot 23(A) y (B)). También elogiaron a distintos sabios del tiempo de la Mishná (tanaím) y de la Guemará (amoraím) que no caminaban cuatro codos sin llevar puestos los tefilín (Tratado de Sucá 28(A); Tratado de Ta’anit 20(B); Tratado de Meguilá 28(A)).

Por otra parte, desde la época de la Mishná hasta la de los sabios medievales (rishonim) hubo muchos que jamás no se ponían tefilín, o solo en muy raras ocasiones. Y dijeron los sabios que un am haaretz (lit. “pueblo de la tierra”, persona vulgar o ignorante en cuestiones religiosas) es aquel que no se pone tefilín (Berajot 47(B); Sotá 22(A)). Asimismo, dijeron: “Todo precepto por el cual el pueblo de Israel no mostró entrega abnegada en tiempos de persecución, como los tefilín, continúa siendo (de cumplimiento) débil en sus manos” (Tratado de Shabat 130(A)). De las palabras de los sabios gaonitas (gueonim) y de los medievales (rishonim) se entiende que hubo lugares en los que, durante generaciones, casi no se cumplía el precepto de colocarse los tefilín Rabí Moshé de Kutsí, autor del Sefer Mitzvot Gadol (Asín 3), salió en una campaña desde Francia hasta España para despertar a las masas e instarlas a cumplir esta mitzvá.

La razón del descuido en la colocación de tefilín

Muchos justificaron su descuido respecto al cumplimiento de este precepto por el temor a no poder mantener la santidad de los tefilín, que requiere conservar un cuerpo limpio y evitar la distracción mental. Ellos fundamentaron sus palabras en la Guemará que dice: “Dijo Rabí Yanaí: Los tefilín requieren un cuerpo limpio, como Elishá Ba’al Kenafaim (a quien le ocurriera un milagro). ¿Qué significa (cuerpo limpio)? Abaie dijo: Que no expulse gases con ellos. Ravá dijo: Que no duerma con ellos” (Tratado de Shabat 49(A)) (Rashí explicó: Para que no expulse gases con ellos ni tenga con estos una emisión seminal durante el sueño). Cabe señalar que en el pasado no existían baños cercanos como es común hoy, y las personas tenían que aguantarse durante muchas horas, por lo que les era más difícil mantener el cuerpo libre de flatulencias.

Sin embargo, los rishonim escribieron que el temor a no tener el cuerpo completamente limpio o a distraerse no justifica evitar ponerse tefilín, pues cuando la persona no puede cuidarse adecuadamente, simplemente debe quitárselos, y durante el resto del tiempo ponérselos. Pero quienes evitaban ponerse tefilín argumentaban que, dado que no podían mantener su mente y cuerpo como corresponde, y les resultaba difícil quitárselos cada vez, era mejor no ponérselos en absoluto y así no dañar su santidad.

¿Qué es la distracción (hesej hada’at)?

La distracción prohibida durante la colocación de los tefilín es pensar en cosas indebidas, como pensamientos de índole sexual o conductas de burla inapropiada (Shulján Aruj, Oraj Jaím 38:4). Asimismo, quien está muy angustiado o absorto en pensamientos físicos al punto de que su corazón se desvía totalmente de los asuntos de la Torá, también se lo considera como quien distrae su mente de los tefilín (Ramá 38:1).

Hay quienes adoptan una actitud estricta y opinan que quien lleva los tefilín puestos debe recordar en todo momento que los tiene, y que no debe pasar más que el tiempo que lleva caminar cien codos (aprox. un minuto) sin recordar que los lleva (Shaagat Arié 39). Pero la opinión de la mayoría de las autoridades halájicas no es así, ya que es un hecho que se ponían tefilín mientras trabajaban y no consideraban eso como una distracción prohibida. Es decir, no existe contradicción alguna entre llevar puestos los tefilín y dedicarse al trabajo cotidiano. Sin embargo, quienes se excusaban de ponerse tefilín podían alegar que lo correcto era ser estrictos y pensar siempre en ellos, y ya que no podían hacerlo, preferían no ponérselos en absoluto.

La instrucción de los sabios medievales (rishonim) de ponerse los tefilín en el rezo de Shajarit

Como respuesta a la usanza de muchos judíos que jamás se ponían tefilín, los rishonim escribieron que, aunque los tefilín requieren de un cuerpo limpio y un gran cuidado para no distraerse, esa precaución excesiva resulta necesaria solo para quien los lleva puestos todo el día. Pero durante el tiempo del rezo de Shajarit, la persona puede mantener el cuerpo limpio y recordar que tiene los tefilín puestos sin distraerse de ellos. Por lo tanto, toda persona está obligada a ponérselos durante Shajarit (ver Rosh, Hiljot Tefilín 28; Semak 153; Shulján Aruj 37:2).

Quienes opinan que no se debe llevar tefilín todo el día por causa de los impostores

Además, hay quienes sostienen que no se debe llevar tefilín durante todo el día, para no dar lugar a que los impostores engañen a los demás y se hagan pasar por justos usando tefilín durante el día entero. Tal como dijeron en el Talmud Jerosolimitano: “¿Por qué no se mantuvo la práctica (de llevarlos todo el día)? – Por los impostores” (Berajot 2:3). Allí se trae brevemente un relato que aparece en su versión ampliada en Pesikta Rabatí (Ish Shalom, Piská 22): “Cierta vez un hombre viajaba llevando dinero.  Al aproximarse la entrada del Shabat, necesitaba depositarlo en manos de una persona confiable del lugar. Vio a un hombre que llevaba tefilín en la cabeza, entendió que era temeroso del cielo y depositó con él el dinero. Al llegar la conclusión del Shabat (motzaei Shabat) se dirigió a recuperar su dinero, este lo negó y afirmó no haber recibido ningún depósito. Dijo el viajero: ‘No confié en ese hombre, sino en los tefilín que tenía sobre su cabeza, por cuya causa pensé que era temeroso de Dios’. A causa de su gran angustia, se envolvió en su talit y dijo: ‘Soberano del universo, yo no confié sino en Tu Santo Nombre que estaba sobre su cabeza’. Mientras tanto se quedó dormido, y se le reveló el Profeta Eliahu, recordado para bien, quien le dijo: ‘Ve donde la esposa de ese hombre y dile que su marido pidió que te devuelva el dinero del lugar tal y tal, y como señal, dile que comieron jametz en la noche de Pesaj, y que comieron cierto alimento en la noche de Yom Kipur’ La mujer le entregó el dinero. Cuando el impostor regresó a su casa y oyó que su esposa había devuelto el dinero al viajero, se enojó y la golpeó. Ella le dijo: ‘¿Por qué me golpeas? Él me dio señales que solo tú y yo conocemos’”. Y así escribieron Rabenu Yerujam (Toldot Adam VeJavá, netiv 19:5), Maguén Abraham y Eliá Rabá(37:2)  que incluso quien sabe que puede mantener su cuerpo limpio, no debe llevar los tefilín puestos todo el día, para no abrir la puerta a que los impostores se hagan pasar por justos y engañen al público.

Sin embargo, la mayoría de los poskim opinan que la intención de los sabios es que no se debe confiar en alguien solo porque lleva tefilín todo el día, ya que existen impostores, pero no quisieron decir que está prohibido llevar tefilín todo el día (ver HaTerumá; Rosh; Bet Yosef, Oraj Jaím 37:2).

La costumbre en la práctica

En la práctica, la costumbre de la gran mayoría de los miembros del pueblo de Israel, desde el tiempo de los rishonim hasta hoy, es ponerse tefilín solo durante la plegaria de Shajarit. Así actúan la gran mayoría de los rabinos y estudiantes de yeshivá. Quien desea llevarlos todo el día tiene permitido hacerlo, pero no se debe alentar al público a ello. Podemos decir que, hasta la época de los rishonim, había quienes acostumbraban a llevar tefilín todo el día y había quienes jamás se los ponían .Estos sabios medievales establecieron que todo Israel se los pusiera durante Shajarit únicamente. Y desde entonces, todos los observantes de las mitzvot se esfuerzan en ponerse tefilín cada día durante Shajarit con gran excelencia.

Los estudiantes de yeshivá

A propósito de los estudiantes de yeshivá (bajurei yeshivá), hay quienes opinan que quien estudia Torá no necesita ponerse tefilín más de una vez al día, pues el propósito de colocárselos es “para que la Torá de HaShem esté en tu boca” (Shemot-Éxodo 13:9), y quien estudia Torá ya cumple esto en la práctica. Así escribieron Rabenu Yoná, el Mordejai y el Shulján Aruj (38:10). Sin embargo, en la Pesikta Zutreta (Parashat Bo 13) se explica que incluso quien estudia Torá está obligado a ponerse tefilín. Así escribieron también el Gaón Rabí Shmuel bar Jofní, el Agur y el Tur (38:10).

Los hijos de Israel que transgreden con su cuerpo (poshei Israel begufam)

Los sabios dijeron que una persona intermedia, cuyas méritos y pecados están equilibrados, es juzgada con benevolencia. Pero si entre sus pecados hay uno que pertenece a la categoría de “transgresor de Israel con su cuerpo”, como el caso de “un cráneo que no se pone tefilín” (es decir, una persona que no se pone tefilín), entonces su juicio no se inclina hacia el mérito, sino que es sentenciada al Guehinom (Tratado de Rosh Hashaná 17(A)) .Algunos opinan que un “transgresor de Israel con su cuerpo” se refiere únicamente a quien jamás en su vida se puso tefilín (Rif, Rambam, Rambán y otros). Y hay quienes sostienen que incluso quien deja de ponérselos un solo día se lo considera transgresor de Israel con su cuerpo, siempre que pudiera habérselos puesto y decidió no hacerlo por rechazo o desdén hacia el precepto (Rabenu Tam, Yeraim, Manhig, Rashbá, Ritbá, Ran y otros).

Los soldados que sirven en unidades combatientes: los hijos de Israel que son justos con su cuerpo

Así como quien no se pone tefilín es considerado como quien transgrede un precepto que se cumple con el cuerpo, del mismo modo —y aún más— los soldados que arriesgan su vida por la defensa del pueblo y el país, al poner en peligro sus cuerpos, son considerados justos de Israel con su cuerpo. Y la medida del bien es siempre mayor que la de la severidad: el precepto otorga fuerza para inclinar su juicio hacia el mérito y hacerlos acreedores de la vida eterna en el Jardín del Edén.

Además, por medio de su servicio militar cumplen dos preceptos sobre los cuales los sabios dijeron que son equivalentes al conjunto de todas las mitzvot: la salvación de Israel y el poblamiento de la tierra de Israel (yshuv haaretz).

Y verán todos los pueblos de la tierra

En estos años en los que nos encontramos en una dura guerra con nuestros enemigos, debemos armarnos de una fortaleza interior que nace de una fe profunda en HaShem y en la misión del pueblo de Israel de traer justicia y bendición al mundo. Mediante el precepto de los tefilín podemos conectarnos con el fundamento de la fe, y así el Nombre de HaShem se revelará sobre nosotros, y nuestros enemigos nos temerán, tal como fue dicho: Y verán todos los pueblos de la tierra que el Nombre de HaShem es llamado sobre ti, y te temerán” (Devarim-Deuteronomio 28:10). Dijo Rabí Eliezer el Grande: “Estas son las tefilín de la cabeza” (Tratado de Berajot 57(A)). Y también gracias al precepto de los tefilín del brazo, mereceremos que nuestras manos se fortalezcan para derrotar a nuestros enemigos y construir nuestra tierra.

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