JAIEI SARÁ 5785

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La cleromancia (cubomancia o astragiromancia – goralot), las cartas del tarot y la lectura de la borra del café

El uso de la cleromancia, las cartas del tarot o la lectura de la borra del café para adivinar el futuro o revelar lo oculto -está prohibido por la Torá. @ No se debe intentar conocer el futuro por medio de encantos y trucos, es preciso enfrentar los problemas por los caminos naturales que HaShem nos ha concedido. @ Está permitido consultar sobre el futuro solamente a los profetas verdaderos, pues todas sus palabras son ciertas y están dirigidas a indicarnos el camino de la Torá. @ Los soldados reservistas y los conscriptos en servicio regular deben recitar la bendición de HaGomel tras culminar cada etapa de combate.

 

El precepto de conducirse con integridad e inocencia ante HaShem es creer que todo lo que le sucede al ser humano está regido por la Providencia Divina y tiene por cometido guiarlo por la senda de la verdad y el bien, y aunque le sobrevengan penurias, el objetivo de estas es instarlo a corregirse. No se debe procurar conocer el futuro por medio de encantos y trucos, es preciso enfrentar los problemas por los caminos naturales que HaShem nos ha concedido, ya que, al abordar la resolución de estos problemas, nos corregimos a nosotros mismos.

La “perla diaria”

Esta semana, el jueves 20 del mes de Jeshván, en el marco del programa de la “perla diaria” (hapniná hayomit) del cual participan unas seis mil personas que estudian a diario algunos incisos de la serie “Pninei Halajá”, comenzaremos a ocuparnos del libro de Berajot (“bendiciones”). La verdad es que, en un principio, cuando se comenzó a organizar este estudio, pensé que era demasiado limitado o acotado, ya que correspondería abarcar las halajot a un ritmo más veloz. Para darnos una idea, si se estudian diez incisos por día a lo largo de un año se completa toda la serie. Sin embargo, me di cuenta de que el estudio de dos incisos diarios también resulta significativo, y que un inciso tras otro se va sumando a una cuenta grande. Hasta el final del año, D’s mediante, alcanzaremos a ver en su totalidad el tomo de Berajot y los dos correspondientes a las halajot de Shabat. El detenerse a diario en solo dos incisos o halajot tiene también su ventaja, y es que a lo largo del día, naturalmente se piensa más en ellos y de ese modo el contenido de lo estudiado resulta más relevante para la vida. Por ejemplo, por medio del estudio de “Berajot” es posible prestarle atención a cada una de las bendiciones, ya que el ser precisos en su recitado le confiere a la vida un sentido más profundo.

Los soldados y la bendición de HaGomel

Pregunta: Quisiera saber si nuestros valientes soldados que combaten por la defensa de nuestro pueblo y nuestra tierra precisan recitar la bendición de HaGomel cada vez que regresan a sus hogares para unas breves vacaciones.

Respuesta: La regla general para la bendición de HaGomel es que se recita únicamente después de que el peligro desaparece. Así ocurre respecto de quien parte en una caravana a una travesía de varios meses, y otro tanto aplica a quien emprende un viaje por mar de varios meses. Tras la conclusión de la travesía o la navegación, las cuales en el pasado implicaban grandes peligros, era obligatorio recitar la bendición de HaGomel. En la práctica, me parece que un soldado reservista debe recitarla al concluir el período de la reserva para la cual fue convocado, y habrá de volver a recitarla al concluir la próxima temporada de servicio.

Otro tanto aplica para los conscriptos en servicio regular, tras finalizar la temporada de servicio en el frente deberán recitar la bendición de HaGomel. Por ejemplo, quien fue destinado a combatir en el Líbano por un lapso desconocido de semanas o meses, tras concluir la temporada de combate, deberá recitar la bendición. Considero que incluso una licencia breve (reguilá) de cuanto menos una semana de duración o un período de entrenamiento, pueden considerarse como una interrupción entre dos períodos de combate, y por lo tanto, es preciso recitar en ella la bendición de HaGomel por la temporada concluida. Es preciso señalar que también al finalizar una etapa de actividad en Judea y Samaria se debe recitar HaGomel, y también tas una temporada de servicio regular en esos territorios (ver Pninei Halajá Berajot 16:9).

Que D’s ayude a nuestros soldados para que asesten duros golpes a todos nuestros enemigos, los proteja de todo contratiempo y desgracia y los haga regresar en paz a sus hogares. Por el mérito del enorme precepto que cumplen, ellos, sus padres, sus hermanos, sus esposas y sus hijos serán objeto de una gran bendición.

La cleromancia, las cartas de tarot y la lectura de la borra del café

Pregunta: ¿Se permite recurrir al uso de la cleromancia, las cartas del tarot o la lectura de la borra del café para conocer el futuro y revelar lo oculto?

Respuesta: Estas técnicas adivinatorias están prohibidas por la Torá, pero antes de explicar el fundamento de esta prohibición, debemos describirlas brevemente.

La cleromancia o la cubomancia tiene lugar por medio del arrojo de dados y similares con la finalidad de conocer eventos futuros. Entre estas técnicas, las hay sencillas y son las que vienen a responder una única pregunta, por ejemplo, si conviene o no proceder de tal o cual manera; y las hay también más complejas, que están basadas en la astrología, y en ese caso, los especialistas investigan el signo zodiacal de quien consulta de acuerdo con su fecha de nacimiento y según ello se arrojan algunos dados para saber otras cosas sobre su carácter, su futuro y tanto las buenas como las malas sendas que le esperan. Todas estas técnicas adivinatorias están prohibidas por la Torá.

La adivinación por medio de cartas como las del tarot

Al igual que en el caso de la cleromancia, para esta técnica se recurre al uso de cartas de tarot, las cuales son colocadas invertidas sobre la mesa. Quien consulta o adivina, escoge al azar algunos naipes y les da vuelta, y de acuerdo con estos, pronostica el futuro o recomienda cómo proceder. Todo ello se basa en la creencia de que la elección al azar coincide con el destino de quien consulta y expresa su mundo interior y todo los que el futuro le depara. La adivinación del futuro por medio de las cartas está prohibida, tal como ocurre con los dados.

La lectura de la borra del café

Hay quienes hacen uso de una técnica denominada cafeomancia. Quienes creen en ella entienden que cuando un ser humano bebe un líquido, su espíritu se mezcla con este, y como en su subconsciente su espíritu conoce el futuro que le espera al individuo, este conocimiento pasa a la bebida y ello se reconoce por medio de las formas de las manchas de borra que deja sobre el vaso. De acuerdo con esta creencia, el futuro es reconocible en toda bebida que deje manchas, y se recurre al empleo del café en aquellos sitios donde esta bebida sea de consumo común. La adivinación del futuro por medio de esta técnica también está prohibida.

El fundamento de la prohibición: “Íntegro (e inocente) serás ante HaShem tu D’s

El uso de dados, cartas de tarot y borra del café para adivinar el futuro o revelar lo oculto está prohibido por la Torá, tal como fue dicho (Devarim-Deuteronomio 18:13): “Íntegro (e inocente) serás ante HaShem tu D’s” (Shulján Aruj Yoré Deá 179:1). O sea, el precepto de conducirse con integridad e inocencia ante HaShem es creer que todo lo que le sucede al ser humano está regido por la Providencia Divina y tiene por cometido guiarlo por la senda de la verdad y el bien, y aunque le sobrevengan penurias, su objetivo será el de instarlo a corrregirse. No se debe procurar conocer el futuro por medio de encantos y trucos, es preciso enfrentar los problemas por los caminos naturales que HaShem nos ha concedido, ya que, al abordar su resolución, nos corregimos a nosotros mismos. No obstante, se le puede consultar el futuro a los profetas verdaderos, pues todas sus palabras son ciertas y tienen por finalidad guiarnos por la senda de la Torá.

La prohibición de efectuar encantamientos y practicar la adivinación (kosem umenajesh)

Además de lo antedicho, cabe afirmar que estas prácticas están también vedadas en virtud de la prohibición de recurrir al encantamiento y a la adivinación, tal como fue dicho (Devarim-Deuteronomio 18:10-13): “No habrá de hallarse en ti el que practica la adivinación, ni el agorero, ni el mago, ni el hechicero. Ya que abominación ante HaShem es todo el que practica estos; Íntegro habrás de ser, con HaShem tu D’s”.

El mago es aquel que lleva a cabo diferentes acciones a los efectos de adivinar el futuro. Había quienes lo hacían por medio del reiterado golpeteo de un palo que generaba sonidos extraños, otros revolvían la arena mientras formaban diferentes figuras, estaban quienes palpaban la arena o las piedras, los que contemplaban largamente un espejo o una flama en una lámpara, quienes se revolcaban sobre el suelo por medio de movimientos corporales extraños, todo ello a los efectos de entrar en un trance meditativo hipnótico que le permitiera al adivinador conectarse con las fuerzas “sobrenaturales”, adivinar el futuro y revelar lo oculto (ver Rambám Hiljot Avodá Zará 11:6, Sefer Hajinuj 510).

Según el Rambán (Najmánides), el vocablo menajesh, adivinador, proviene del verbo hebreo “lehajish” que significa acelerar o apresurar. De forma natural, un ser humano no sabe que habrá de ocurrir en el futuro, al tiempo que el adivino quiere apresurarse a saberlo sobre la base de la interpretación de eventos presentes, sin que exista necesariamente un nexo lógico entre lo que sucede y lo que el adivinador cree que habrá de ocurrir. Por ejemplo, se trata de que, si alguien ve que su hogaza de pan o su bastón se cayeron, infiere que debe abstenerse de ejecutar un plan que ya tenía preparado para ese día (Tratado de Sanedrín 65(B)).

En este contexto, quien practica la cleromancia, lee las cartas del tarot o la borra del café, se asemeja a un mago o a un hechicero (kosem) por el hecho de que se sirve de ciertas acciones a los efectos de adivinar el futuro. Asimismo, pronostica eventos futuros de acuerdo con lo que ocurre al azar cuando arroja los dados, con la lectura de las cartas o con las formas que se generan en la borra del café -tal como procede el adivinador (menajesh).

Los que detentan una actitud flexible

Sin embargo, en el seno de quienes eran cercanos al mundo de la kabalá y el esoterismo, hubo estudiosos de la Torá que recurrían al uso de la cleromancia. Tal como ellos lo entendían, lo que prohíbe la Torá es hacerlo mediante una conexión con las fuerzas de la impureza a los efectos de obtener beneficios en este mundo material, pero cuando esta técnica se aplica por medio del retorno en arrepentimiento, el temor al cielo y la plegaria a HaShem para que los guíe y les permita saber cómo deben proceder en el futuro, ello no implica transgredir la prohibición de efectuar magia o adivinación (kosem umenajesh). No obstante, estos sabios coinciden en que cuando esta técnica es practicada por alguien que no es temeroso de D’s, que no se preparó debidamente por medio del arrepentimiento y la oración, las fuerzas de la impureza logran inmiscuirse, y por ende, el acto adivinatorio queda prohibido (ver Ramá y Levush a Yoré Deá 179:14). En lo que respecta al precepto de ser íntegro e inocente ante HaShem, consideran que lo que está prohibido es profetizar eventos futuros como ciertos o inamovibles, pero dado que creen que el retorno en arrepentimiento y la plegaria pueden modificar el porvenir, sus pronósticos no son tajantes, y por ello, consideran que no transgreden el precepto de mantenerse íntegro e inocente ante HaShem.

Asimismo, quienes leen la borra del café o las cartas del tarot pueden argumentar que mientras sean temerosos de D’s, incorporen en su actividad plegarias e insten a quienes los consultan a retornar en arrepentimiento, su actividad no está prohibida.

¿Acaso entre nuestros antepasados hubo quienes practicaron la cleromancia?

Según quienes detentan la opinión más flexible en este tema, los antiguos hacían uso de estas técnicas y sus palabras están basadas en libros judíos antiguos escritos en hebreo sobre estos temas. Sus copistas sostienen que tienen su origen en los grandes sabios de Israel, tales como Rabí Saadiá Gaón, Rav Tzemaj Gaón, Ibn Ezra y otros. Sin embargo, según la opinión mayoritaria de las autoridades halájicas, dado que los sabios prohibieron recurrir a la cleromancia, no resulta lógico que existan tradiciones de este tipo de parte de las máximas eminencias del pueblo judío. Además, con el tiempo se descubrió que muchos de los contenidos adivinatorios de estos libros hebreos son dables de encontrar en textos anteriores escritos por gentiles griegos, romanos y musulmanes y tienen su origen en escritos de hechicería. Según la opinión de los que detentan la opinión más flexible, sin duda hubo copistas ignorantes que sin querer introdujeron en los textos hebreos antiguos brujerías provenientes de gentiles idólatras, no obstante, estos eruditos limpiaron los libros de este tipo de contenidos y usan únicamente aquellos procedimientos que tienen su origen en sabios judíos autorizados.

En la práctica

Incluso si aceptamos la opinión flexible de que todo aquel que realiza estas actividades en aras del cielo y para servir a D’s no transgrede la prohibición de practicar la magia y la adivinación (kosem umenajesh), queda pendiente aun el mandato de ser íntegro e inocente ante HaShem, tal como se sentenciara en el Shulján Aruj en lo que respecta a la cleromancia (Yoré Deá 179:1).

No se debe aceptar el argumento de los que detentan la opinión flexible en cuanto a que la guía de un cleromante se asemeja a la de un psicólogo o de un rabino, porque estos asesoran tras un conocimiento personal, prolongado y profundo y sus consejos se basan en la lógica, y por ende, el discípulo o el paciente, puede revisar el consejo recibido a la luz de su propia lógica, e incluso su rabino o su psicólogo desean que al final de cuentas, escoja su camino por sí mismo. De ese modo, el consultante es íntegro e inocente ante HaShem porque hace uso de los caminos naturales que HaShem nos otorgó a los efectos de escoger un curso de acción. Sin embargo, cuando la asesoría es brindada por medio de técnicas sobrenaturales cuyos mecanismos son ocultos, al individuo que consulta le resulta muy difícil rechazar un análisis errado por medio del uso de la razón y su vida puede verse complicada debido a ello. Por ejemplo, si en virtud de la asesoría recibida, piensa que posee un talento determinado y que por lo tanto para efectivizarlo debe escoger una profesión específica, cuando en realidad su talento es otro, o si se le aconseja desposar una muchacha determinada.

Por lo tanto, está prohibido pronosticar el futuro o asesorar a alguien sobre cómo debe proceder en el provenir por medio de la cleromancia, las cartas del tarot o la lectura de la borra del café.

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