EKEV 2025
El salario de los integrantes de las fuerzas de seguridad
A pesar de los enormes presupuestos de los que dispuso y del personal de alta calidad con que contó, el aparato de seguridad fracasó a la hora de comprender al enemigo. @ Durante años, los jefes del Estado Mayor violaron la ley y agregaron aproximadamente un 17 % al pago de las jubilaciones otorgadas por ley. @ Solo el 20 % de los beneficiarios de la jubilación militar sirvieron en puestos de combate. @ Es deber de los miembros de la Kneset detener de inmediato estos pagos adicionales que son ilegales. @ Solo después de que -con la ayuda de D’s- logremos una victoria clara, será el momento apropiado para discutir seriamente todo el sistema de mandos y de retribuciones del Ejército de Defensa de Israel (EDI). @ Debe duplicarse el sueldo de todos los que sirven en el frente desde el inicio de la presente guerra y hasta el día de hoy. @ Una persona zurda debe colocarse los tefilín (las filacterias) en su mano derecha, ya que esta es su mano débil.
Un grupo de diputados de la Kneset miembros de la del Comité de Asuntos Exteriores y Defensa, encabezados por el diputado Amit Haleví, se negó a aprobar un incremento ilegal en las jubilaciones militares. Sin embargo, los altos mandos del sistema de seguridad ejercen mucha presión. Esperemos que los representantes del pueblo —el primer ministro, el ministro de Defensa y los miembros del Comité de Asuntos Exteriores y Defensa— cumplan con su deber y no aprueben el aumento de la jubilación, lo cual implicaría una continuación del desprecio de los jerarcas castrenses por la letra de la ley y por los representantes electos del público.
Los mandos superiores del aparato de seguridad del Estado
Me referiré a un tema que no es fácil de tratar: la actitud hacia los altos mandos del aparato de seguridad. Se trata de un asunto cargado y complejo, pues cada uno de ellos dedicó muchos años de su vida a una de las funciones más importantes y sagradas: la seguridad de Israel, y herir su honor puede implicar una falta de respeto hacia su sagrada función. No obstante, como cualquier sistema, también el de seguridad debe estar sujeto a crítica, y sus dirigentes deben cooperar con esta incluso cuando resulte severa. La seguridad del Estado de Israel depende de ello.
En la práctica, a pesar de los enormes presupuestos de los que dispuso y del personal de alta calidad con el que contó, el aparato de seguridad fracasó a la hora de comprender al enemigo que lo sorprendiera en Simjat Torá del 5784, y al cual no ha logrado derrotar durante casi dos años. Es posible que muchos dentro del sistema de seguridad tampoco entiendan que, desde la perspectiva del enemigo árabe, esta situación se considera una victoria para Hamás y alienta a todos los enemigos de Israel a planificar su próxima campaña contra nosotros, con todo lo que ello implica, y mientras tanto, dañan el prestigio internacional del Estado de Israel y socavan la seguridad de los judíos en todo el mundo.
Las jubilaciones ilegales
Durante años, los jefes del Estado Mayor violaron la ley y, ocultando el asunto al contador general de la nación, durante años añadieron aproximadamente un 17 % al pago de las pensiones otorgadas por ley. Este incremento asciende a 1.7 mil millones de shekels anuales. Incluso sin este añadido, la pensión de los retirados del Ejercito de Defensa de Israel (EDI) es aproximadamente cinco veces más alta que la pensión equivalente en el servicio civil. Cabe señalar además que solo el 20 % de los beneficiarios de la pensión militar sirvieron en puestos de combate.
Tras descubrirse el hecho, se exigió a los altos mandos del aparato de seguridad que cancelaran el suplemento y devolvieran los fondos ilegalmente otorgados, o bien que lo regularizaran por ley. Para ello, presentaron una solicitud ante el Comité de Asuntos Exteriores y Defensa de la Kneset para que llevara al plenario del parlamento un proyecto de ley que aprobara este incremento. Aquí entra en juego el deber de los miembros de la Kneset, representantes del pueblo: rechazar la solicitud y detener de inmediato los pagos adicionales ilegales.
Oponerse al aumento salarial en tiempos de fracaso
En cualquier sistema, la premisa básica es que tras un éxito se recompensa a los empleados y se mejora su salario, y después de un fracaso se reducen sus prestaciones o, al menos, no se las aumenta. Más aún, los representantes del aparato de seguridad no compartieron realmente con los miembros del Comité de Asuntos Exteriores y Defensa informes completos sobre lo que ocurre y sobre la planificación para el futuro.
Cuando se les hicieron preguntas difíciles, fingieron sentirse ofendidos y se negaron a cumplir su deber de responder adecuadamente. Así también actuaron frente a ministros del gobierno. En ocasiones dijeron medias verdades o incluso quizás directamente mintieron. No hubo ninguna palanca de presión sobre ellos, hasta el punto de que incluso el primer ministro se vio obligado a decir que el Ejército de Defensa de Israel (EDI) pertenece al Estado de Israel y no el Estado de Israel al EDI. Esto mismo está ocurriendo ahora en lo relativo al nombramiento de los altos mandos castrenses cuando el jefe del Estado Mayor intenta excluir al ministro de Defensa —que es el representante del público— de toda injerencia en las designaciones que habrán de moldear la estructura de la comandancia del ejército para los próximos años.
Ante esta situación, el deber básico de los miembros de la Kneset, los representantes del pueblo, es no aprobar los pagos ilegales. Solo después de que, con la ayuda de D’s, logremos una victoria clara y quede demostrado que el aparato de seguridad ha efectuado las correcciones pertinentes y está dispuesto a actuar con lealtad como emisario del pueblo, habrá lugar para debatir seriamente todo el sistema de mandos y retribuciones del EDI, y evaluar si corresponde aprobar los incrementos o, por el contrario, recortar las retribuciones, considerando la totalidad de las necesidades de seguridad del país.
Un elemento importante en la autocrítica que el sistema de seguridad debe realizar es la adhesión a la ley y a los objetivos que la ley encomienda al ejército, sin actuar conforme a la opinión pública mundial en los medios y en la academia. Aprobar una acción ilegal que se mantuvo durante muchos años solo agravará las enfermedades de las que adolece el aparato de seguridad.
En una primera etapa, un grupo de miembros del Comité de Asuntos Exteriores y Defensa de la Kneset, encabezados por el diputado Amit Haleví, se negó a aprobar este incremento que resulta ilegal. Sin embargo, los altos mandos del sistema de seguridad ejercen mucha presión. Esperemos que los representantes del pueblo —el primer ministro, el ministro de Defensa y los miembros del Comité de Asuntos Exteriores y Defensa— cumplan su función y no aprueben el aumento de las jubilaciones, evitando así que se continue con el desprecio por la ley y por los representantes del público.
Nuestros soldados combatientes
No se puede dejar de expresar dolor, tristeza y frustración por la actitud de los altos mandos del aparato militar para con nuestros soldados combatientes, que arriesgan su vida por la defensa del pueblo y el país en la infantería y los blindados, especialmente en el caso de los reservistas. Su equipo militar es deficiente, y debido a ello, valiosos y sagrados soldados resultan heridos. ¿Cómo es posible que no se encuentre el presupuesto para poner al día el equipamiento? Solo redirigiendo los pagos ilegales de pensiones de dos años a este propósito —lo cual ascenderían a unos tres mil quinientos millones de shekels— se podría equipar a la infantería y a los blindados con todo el equipamiento necesario.
Duplicar su salario
Debe corregirse el trato que se dispensa a los reservistas en puestos de combate que arriesgan su vida por todos nosotros. Es necesario duplicar el salario de todos los que sirven en el frente desde el inicio de la guerra hasta hoy. Pero hay que cuidar, una vez más, que la mayor parte del presupuesto no se destine a quienes no tienen derecho a ello. El aumento del salario corresponde a los soldados que arriesgaron su vida, a quienes sirvieron en Gaza y en otros lugares donde hubo soldados muertos y heridos, y no a quienes sirvieron en la retaguardia o en tareas de guardia en otros frentes, aunque su función sea importante. Es el deber de todos nosotros hacia los sagrados soldados combatientes, tanto los reservistas como los que prestan servicio regular.
La colocación del tefilín en el brazo izquierdo
El tefilín (la filacteria del brazo) se coloca en el brazo izquierdo. En el Talmud (Tratado de Menajot 37(A)) se dan tres razones para ello:
1) Fue dicho: “Y los atarás como señal sobre tu mano” (Devarim-Deuteronomio 6:8), y “mano” en el Tanaj (la Biblia judía) suele significar la izquierda, tal como fue dicho: “Ella extendió su mano hacia la estaca y su diestra hacia el martillo de artesanos” (Shoftim-Jueces 5:26).
2) Fue dicho: “Y los atarás como señal sobre tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos. Y los escribirás en los postes de tu casa y en tus portones” (Devarim-Deuteronomio 6:8-9). Los sabios aprendieron que en la misma mano con la que se escribe la mezuzá se debe atar también el tefilín, y como normalmente se escribe con la mano derecha, el tefilín se ata con la mano derecha sobre el brazo izquierdo.
3) Los sabios interpretaron que el versículo “Y será por señal sobre tu mano” (Shemot-Éxodo 13:16), con la adición de la letra “heh” en “tu mano – ידכה” indica que se debe colocar el tefilín sobre la “mano débil”, que es la izquierda. Si alguien se equivocare y colocase el tefilín en el brazo derecho, no habrá cumplido con su deber.
La ley para el caso de las personas zurdas (iter)
Aproximadamente el 10 % de las personas son zurdas, y un zurdo debe colocarse el tefilín en su brazo derecho, ya que este es su brazo débil. Sin embargo, según el Meiri y los cabalistas, incluso un zurdo debe colocarse el tefilín en el brazo izquierdo, porque se sigue la “izquierda ‘del mundo’ o ‘de las demás personas’” (smol ha’olam), ya que el lugar del tefilín está frente al corazón, y el corazón está en el lado izquierdo. Pero de acuerdo con la opinión de la gran mayoría de los juristas, el zurdo debe colocarlo en el brazo derecho, pues el precepto no es ponerlo en el brazo izquierdo, sino en el brazo débil; y en el caso del zurdo, el brazo débil es el derecho. Quien sea ambidiestro (maneje ambas manos con igual destreza) que se coloque el tefilín en el brazo izquierdo, como la mayoría de las personas (Tratado de Menajot 37(B)).
El caso del soldado que perdió un brazo
El soldado combatiente Yehonatán Meir Ma’atuf, que tuvo el mérito de participar en la eliminación de numerosos terroristas, fue gravemente herido hace unos meses y su brazo derecho fue amputado hasta el codo. Él es zurdo, por lo que se colocaba el tefilín del brazo en el derecho. Incluso durante su evacuación en helicóptero, preguntó al médico —que era religioso— si podría seguir colocándose el tefilín del brazo. Cuando el médico le respondió que el lugar donde se coloca el tefilín seguía intacto y que podría hacerlo, se alegró y se tranquilizó. Ahora se encuentra en rehabilitación. Sea la voluntad de D’s que tenga el mérito de formar una familia ejemplar y desarrollar su talento en el área de la ingeniería, para la gloria de la Torá, del pueblo judío y de la tierra de Israel.
La norma en el caso de quien no es completamente zurdo
Entre el 1 % y el 2 % de las personas no son totalmente diestras ni totalmente zurdas. Existen tres opiniones sobre la colocación del tefilín en el caso de quien escribe con una mano y tiene la otra como más fuerte:
1) Debe ser colocado en el brazo débil (Terumá, Rosh, Mordejai, Gaón de Vilna, Aruj HaShulján 27:16).
2) Debe ser colocado en el brazo con el que no se escribe (Beit Yosef según el Semak y Rabenu Yejiel; Shulján Aruj 27:6; Maguén Abraham; Shulján Aruj HaRav, parte 1).
3) Siempre que la persona escriba con la derecha, o que esta sea su mano fuerte, o que con ella realice tareas importantes, se le considerará ambidiestra y deberá colocar el tefilín en el brazo izquierdo (Tosafot Rabenu Peretz, Bait Jadash, Artzot HaJaim y Ben Ish Jai).
En Yabiá Omer (vol. 6, Oraj Jaim 2), se escribe que se sigue el criterio de la escritura, pero por tratarse de un caso de duda, debería colocarse tefilín también en el otro brazo después de concluido el rezo. En cambio, Igrot Moshé (Oraj Jaim IV, 11) sostiene que no es razonable instruir colocarlo en ambos brazos, “pues es una gran molestia y no encontramos un consejo así en nuestros maestros”.
La norma en la práctica
Es correcto que cada persona actúe según lo que le indique su rabino. Mi opinión se inclina por la tercera postura: que siempre que alguien escriba con la derecha, o que esta sea su mano fuerte, o que con ella realice tareas importantes, coloque el tefilín en el brazo izquierdo. Así lo escribió también mi maestro y rabino, el Rav Mordejai Eliahu, de bendita memoria, en su prólogo de consentimiento a la serie de Pninei Halajá (5753). Esto parece lo correcto porque, al examinar cuidadosamente las palabras de los sabios medievales (rishonim), se observa que, en cualquier caso de duda, cuando se indica colocar el tefilín en el brazo izquierdo, se sigue la opinión de la mayoría de los juristas medievales (rishonim). Además, esta es también la indicación apropiada según la Kabalá. A esto cabe añadir la opinión de quienes entienden que, a posteriori, una persona zurda que se lo coloque el tefilín en el brazo izquierdo habrá cumplido con su obligación.
Por lo general, en los casos en los que hay duda sobre si una persona es o no zurda, no suele haber una división tajante entre los parámetros de fuerza y escritura, de modo que incluso quienes quieren guiarse por la fuerza o por la escritura se encuentran ante grandes incertidumbres. La Torá no dio sus mandamientos de manera que generen dudas excesivas, y la solución es que, siempre que la persona sea algo diestra, se la considere ambidiestra y se coloque el tefilín del brazo en el izquierdo. Además, muchos de los que opinan que quien escribe con la izquierda debe colocar el tefilín en el brazo derecho reconocen que, si era naturalmente diestro y se acostumbró a escribir con la izquierda, debe colocarlo en el brazo izquierdo (Maguén Abraham 27:10; Mishná Berurá 27). En la práctica, es difícil saber por qué alguien cuya mano fuerte es la derecha escribe con la izquierda; tal vez se acostumbró a ello por alguna circunstancia externa, como haber estado sentado junto a un niño que le dificultaba escribir con la derecha, o que su mano derecha estuviera lesionada cuando comenzó a aprender a escribir.





