El secreto del cumplimiento con excelencia (hidur): el camino para una compra correcta de tefilín y mezuzot

ITRÓ 5786

El secreto del cumplimiento con excelencia (hidur): el camino para una compra correcta de tefilín y mezuzot

Es necesario comprar tefilín y mezuzot a un sofer (escriba) temeroso de D’s y experto en las leyes de la escritura de S.Ta.M. (siglas de Sifrei Torá, Tefilín y Mezuzot). @ Es obligatorio escribir las porciones contenidas en los tefilín y las mezuzot en el orden en el que aparecen en la Torá, y no cabe la posibilidad de completar o corregir una letra que se haya omitido durante la escritura. @ Es preceptivo conferir excelencia al cumplimiento de los preceptos (lehader), es decir, añadir hasta un tercio al precio del cumplimento de la mitzvá en su forma básica. @ Parte de la excelencia en el cumplimiento del precepto del uso de las filacterias es que los tefilín y las correas sean bellos, e incluso corresponde proceder con excelencia en lo que refiere al estuche, esto es, que el sobre en el que se guardan los tefilín sea bonito. @ Se acostumbra a no revisar los tefilín mientras no les haya ocurrido algo especial que pudiera invalidarlos.

 

Si una persona compró parshiot escritas por un sofer temeroso de D’s y estas fueron revisadas debidamente, y años después las abrió y se descubrió que tenían un defecto, según la opinión de muchos de los juristas, dado que el individuo hizo lo que correspondía de parte suya al mandar verificar los tefilín que compró, se lo considera como quien cumplió debidamente con el precepte.

 

¿A quién conviene comprar los tefilín y las mezuzot?

Es necesario comprar tefilín y mezuzot a un sofer (escriba) temeroso de D’s, experto en las leyes de la escritura de S.T.A.M., en cuya credibilidad se pueda confiar cuando afirme que los tefilín o la mezuzá que vende son aptos (kasher). En cambio, quien los compra a una persona desconocida, se arriesga a que sean inválidos, y ninguna revisión minuciosa podrá descubrirlo. Esto se debe a que el temor al cielo del escriba se prueba ante todo en la rectitud y en la honestidad de su relación con las personas, y en su disposición a renunciar al dinero con tal de no caer él ni hacer caer a otros en la transgresión de la prohibición del robo o la mentira. Además, comprar tefilín a un sofer justo, implica observar la mitzvá con excelencia, puesto que él a su vez es excelente tanto en la observancia de los preceptos entre el hombre y D’s como entre el hombre y su prójimo; fija tiempos para el estudio de la Torá, cuida de rezar con minián, paga sus impuestos conforme a la ley y cumple con la mitzvá de poblar la tierra de Israel. Si además se trata de uno de los soldados que arriesgaron su vida en aras de la defensa del pueblo y de su tierra, su mérito es especialmente grande.

Dado que la longitud de la barba o la vestimenta externa no pueden dar testimonio de la credibilidad de quien vende los tefiín o las mezuzot, quien no conozca personalmente a un sofer o a un comerciante temeroso de D’s, es mejor que acuda a un rabino de su confianza para que le aconseje dónde comprarlos.

 

Ejemplos de la necesidad de una alta credibilidad

Si antes de escribir los tefilín o la mezuzá el sofer olvidó dirigir su intención al hecho de que lo hace con el propósito de cumplir con el precepto del tefilín o de la mezuzá, o si al escribir los Nombres Divinos no dirigió su intención al hecho de que lo hace en aras de la santidad del Nombre de D’s, las parshiot (las porciones de la Torá que van al interior de estos objetos de mitzvá) son inválidas. Dado que esto no se percibe en la revisión, solo un sofer temeroso de D’s colocará en la gnizá las parshiot inválidas; pero si no es temeroso de D’s y no es escrupuloso en los asuntos monetarios interpersonales, las venderá como si fueran aptas.

Asimismo, si se descubriere que el sofer omitió una letra o la escribió sin su forma correcta, en tefilín y mezuzot no hay manera de corregir el error en virtud del principio de “lo kesidram” (“no según su orden”), tal como fue dicho: “Y serán estas palabras” (Devarim-Deuteronomio 6:6), “y serán — que permanezcan tal como son”. Es decir, es obligatorio escribir los tefilín y las mezuzot en el orden en que aparecen en la Torá, y no existe la posibilidad de completar o corregir una letra omitida (Shulján Aruj, Oraj Jaim 32:23). Si el sofer no es recto, para no perder las parshiot en las que trabajó muchas horas, podría corregir el error de una manera prohibida, y quienes revisen posteriormente las parshiot no tendrán forma de saber que se realizó sobre estas una corrección que las invalida.

Asimismo, si el sofer no conoce la halajá como corresponde, puede invalidar el Sefer Torá (el rollo de la Torá), los tefilín o la mezuzá mediante el procedimiento de “jak tojot” (la formación de una letra nueva por medio del raspado -y por ende borrado- de una parte de otra letra), sin saber que los invalidó. Un ejemplo de “jak tojot”: quien se equivocó y escribió una letra “vav” ( ו ) en lugar de una letra “yud” ( י ), tiene prohibido retirar parte del “pie” de la “vav” para convertirla en “yud”, pues así habilita la letra mediante el raspado, es decir, borrado. En lugar de ello, debe borrar toda la letra “vav” (ו ) y volver a escribir una “yud” ( י ) (Shulján Aruj, Oraj Jaím 32:17–18).

 

El cumplimiento de un precepto con excelencia (hidur) y cuánto es correcto pagar por ello

Es preceptivo cumplir los preceptos con excelencia (hidur), tal como fue dicho: “Este es mi D’s y lo embelleceré” (Shemot-Éxodo 15:2), y tal como explicaran los sabios — “embellécete ante Él con las mitzvot” (Tratado de Shabat 133(B)). Asimismo, encontramos que el Eterno aceptó la ofrenda de Hevel (Abel), quien trajera un sacrificio de los primogénitos de su rebaño y de su gordura, mientras que no aceptó la ofrenda de Caín, quien escatimara en gastos y trajera de los frutos sencillos de la tierra (Bereshit-Génesis 4:3–5; Rambám, Hiljot Isurei Mizbeaj 7:10–11).

Dijeron los sabios que el precepto de observar con excelencia (hidur) consiste en añadir hasta un tercio al precio de la mitzvá en su forma básica (Tratado de Baba Kamá 9(A)). Por ejemplo, si unos tefilín aptos de cuero de un animal grande, que duran mucho tiempo, cuestan alrededor de 2.000 shekels, el precepto del hidur es añadir hasta un tercio y comprar tefilín más bonitos o excelentes por 2.666 shekels (Rosh; Shulján Aruj, Oraj Jaím 656:1, y la mayoría de las autoridades halájicas de las últimas generaciones). Hay quienes son más estrictos y sostienen que el tercio es “desde fuera”, es decir, que el añadido sea un tercio del precio total; en ese caso, el hidur sería comprar por 3.000 shekels (Rabenu Jananel, Yam Shel Shelomó, y otros). Si una persona desea observar el precepto con excelencia y añadir más de un tercio para adquirir tefilín aún mejores, el Santo, Bendito Sea le pagará su recompensa. Todo ello con la condición de que el añadido por el hidur no sea a costa del cumplimiento de otras mitzvot que tienen prioridad, y con mayor razón aun, que no sea a costa del pago de sus deudas ni de la satisfacción de las necesidades básicas de su hogar.

 

El estatus del pobre y del rico en el cumplimiento de un precepto con excelencia

La mitzvá del hidur en hasta un tercio se aplica a una persona en una situación económica normal; pero quien se encuentra en apremios económicos no está obligado a añadir un tercio (Yam Shel Shelomó; Maguén Abraham; Mishná Berurá 656:6). En cambio, quien fue bendecido con riqueza, es apropiado que proceda con excelencia y añada más de un tercio. En especial, quien acostumbra a comprarse ropa y muebles a precios mucho más altos que los habituales, tiene el deber de añadir y conferir excelencia a las mitzvot al menos en la misma medida que lo hace en lo concerniente a sus necesidades profanas.

 

¿Cuáles son las excelencias?

Dentro del hidur está que los tefilín y sus correas sean bellos, e incluso que se tenga el recaudo de que el estuche en el que se guardan sea agradable, y reemplazarlo cuando se desgaste (Sefer Jasidim 129). Asimismo, forma parte del hidur cumplir también con las opiniones halájicas más estrictas, aun cuando no fueron fijadas como halajá (Prí Megadim, Mishbetzot Zahav 656:1; Avnei Nezer, Oraj Jaím 484; Beur Halajá 656:1, en el párrafo que inicia con אם קנה).

Conviene saber que hay fabricantes de tefilín que se vanaglorian de largas listas de detalles pequeños y excelencias, pero es difícil impresionarse por ellas, ya que la mayoría de estos detalles mencionados se encuentran en la mayor parte de los tefilín, y algunos se refieren a sospechas lejanas. A veces incluyen precisiones que son hidur según una opinión y problemáticas según otras, como el tema de las “jarutzot” (ranuras). Por lo tanto, quien no es experto en los detalles del hidur, hará bien en comprar a un sofer o a un comerciante reconocido como confiable y temeroso de D’s, que lo guíe en la elección de las excelencias adecuadas.

 

La revisión de los tefilín

Los tefilín que han quedado establecidos como válidos, es decir, que fueron revisados correctamente en el momento de su preparación, no necesitan volver a revisarse nunca, y mientras no se hayan dañado, conservan su presunción de validez y se los coloca recitando la bendición correspondiente. Esto rige con la condición de que los tefilín se coloquen de manera regular. Pero si se los coloca sólo de vez en cuando, es necesario revisarlos dos veces en siete años. Así lo escribieron los sabios medievales (rishonim) y así fue dictaminado en el Shulján Aruj (Oraj Jaim 39:10). Más aún, revisar los tefilín sin necesidad constituye una falta de respeto hacia ellos, tal como escribieran los tosafistas (Tratado de Eruvín 97(A) en el párrafo que inicia con la expresión הלוקח).

No obstante, según muchos decisores posteriores, a priori, es correcto revisar los tefilín dos veces en siete años, tal como dijeron los sabios respecto de las mezuzot, pues es posible que se hayan estropeado a causa del sudor (Mishná Berurá 39:26). Algunos escribieron que es una medida de piedad religiosa revisar los tefilín cada año en el mes de Elul (Maté Efraim 581:10; Kitzur Shulján Aruj 128:3). Sin embargo, estas opiniones se refieren a tefilín hechos de cuero de un animal pequeño; hoy en día, que casi todos colocan tefilín de cuero de animal grande, éstos están mucho más protegidos y el temor de que se hayan invalidado prácticamente ha desaparecido.

En la práctica, se acostumbra no revisar los tefilín mientras no les haya ocurrido algo especial que pudiera invalidarlos. Así lo indicó también el Rav Auerbach (Halijot Shelomó, Tefilá 4:36). Lo mismo aplica respecto de una mezuzá que fuera sellada con nylon: no hay temor de que se invalide y no es necesario revisarla dos veces en siete años.

 

Quien deja los tefilín en el automóvil cuando hace mucho calor

Quien suele dejar sus tefilín en el automóvil, y a veces éstos se encuentran expuestos a temperaturas muy altas, es correcto revisarlos dos veces en siete años. Sin embargo, no es una obligación, pues según el testimonio de los revisores de tefilín, incluso después de que tefilín de cuero de un animal grande estuvieron sometidos a semejante calor, es muy raro que se encuentre en ellos algún defecto. Si a causa del calor o por haberse mojado se hubieren abierto las costuras, deberán revisarse de inmediato.

 

Quien descubre después de años que sus tefilín son inválidos

Si una persona compró parshiot escritas por un sofer temeroso de D’s y estas fueron revisadas debidamente, y después de años las abrió y se descubrió que tenían un defecto, según la opinión mayoritaria de los juristas, dado que hizo lo que estaba a su alcance al mandar los tefilín que compró, se lo considera como quien cumplió la mitzvá. Esto es similar a lo que dijeron los sabios (Tratado de Kidushín 66(B)) respecto de un cohen que sirvió en el Templo y luego se descubrió que era hijo de una mujer divorciada, lo cual los invalida para el sacerdocio: si bien de allí en adelante todo sacrificio que ofrende será inválido, los sacrificios que ofrendó hasta entonces para los israelitas son válidos y no es necesario volver a ofrendarlos (Da’at Kedoshim 39:9; Prí Hasadé 3:117; She’arim Metsuianim Bahalajá 10:3; Tzitz Eliezer 22:1; y de modo similar en Rav Pe’alim, Oraj Jaím 4:2; y no como Yabiá Omer, vol. VII, Oraj Jaím 5).

 

Problemas lamentables en las revisiones

Conviene señalar, con pesar, que a veces, cuando se entregan los tefilín para su revisión, a pesar de que están en buen estado, el revisor busca defectos y los encuentra, con el fin de provocar que el dueño compre parshiot nuevas y le pague por estas. Ciertamente, cuida su lenguaje y subraya que no está claro si los defectos hallados invalidan o no, pero explica que para salir de duda es preferible reemplazar las parshiot y renovar las cajas.

En ocasiones se trata de un revisor de cierto círculo o sector del judaísmo que mira con malos ojos a los otros círculos, y por ello, su corazón lo inclina a encontrar problemas en las parshiot y en los tefilín de sofrim y fabricantes de otros segmentos de la sociedad. Sin embargo, si el dueño de los tefilín acudiera a un revisor del mismo círculo que el sofer o el fabricante, encontraría que los tefilín son válidos y adecuados.

La razón por la que se pueden hallar defectos incluso en parshiot válidas o aptas es que la escritura se hace a mano, y naturalmente las letras no son idénticas; existen diferencias entre los sofrim, y por ello, cuando se quiere, muchas veces es posible encontrar alguna letra escrita de una manera un poco distinta y sembrar cierta duda.

Además, con el paso de los años se ha intensificado la tendencia de proceder con excelencia y endurecer los criterios; tal como ocurriera cuando la imprenta se difundió por el mundo y la forma de las letras quedara fijada con estándares más altos. Lo que en el pasado se consideraba excelente (mehudar) hoy se considera sólo válido, y lo que antes se consideraba válido hoy se considera válido sólo a posteriori. Incluso parshiot escritas hace unos cuarenta años por sofrim temerosos de D’s, que entonces se consideraban excelentes, hay hoy correctores que pondrán en duda su validez. En este contexto resulta fácil para un revisor que no busca que las parshiot estén bien encontrar en ellas defectos, a pesar de haber sido escritas por los mejores sofrim.

Sin embargo, los sabios advirtieron que no se difamara a los antiguos, y quienes ponen en duda la forma de las letras de sofrim temerosos de D’s de generaciones anteriores pecan. Por lo tanto, cuando existe la necesidad de revisar los tefilín, estos deben ser revisados por un corrector temeroso de D’s, y es preferible que sea del mismo círculo que el sofer, y no por personas que se ofrecen a revisar los tefilín gratuitamente.

כתבות נוספות באתר:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Yeshiva Har Brajá We use cookies to ensure the website functions properly and improve user experience. You can choose which types of cookies to enable.
Cookie Selection