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BEHAALOTEJÁ 5784

La sabiduría de la interpretación de los rasgos del rostro y la quiromancia (lectura de la palma de la mano)

La sabiduría de la interpretación de los rasgos del rostro está basada en el reconocimiento de que existe una correlación entre el espíritu y el cuerpo. @ Según la opinión de la mayoría de los sabios del pueblo de Israel, el estatus de la sabiduría de la interpretación de los rasgos del rostro (jojmat hapartzuf) y la quiromancia se asemeja al de la astrología. @ En virtud del precepto que ordena ser «íntegro (o inocente) ante HaShem tu D’s» no se debe procurar averiguar cuestiones secretas o futuras por medio de la práctica del ocultismo. @ La prohibición del consumo de un vino elaborado por un gentil rige a partir del momento en que el no judío sacude voluntariamente el recipiente que lo contiene para agitar el vino.

Dado que según la opinión mayoritaria de las eminencias halájicas no está prohibido estudiar la personalidad por medio de la sabiduría de la interpretación de los rasgos del rostro o la lectura de la palma de la mano, no ha de resultar dañino para una persona el escuchar la opinión de quien se especializa en alguna de estas áreas. Pero en la práctica, resulta problemático recurrir a estas sabidurías ocultas incluso a los efectos de estudiar la personalidad, pues ha habido numerosos errores en sus diagnósticos y estos puede conducir a graves problemas de índole personal.

Pregunta: ¿Está permitido asesorarse con personas que se especializan en jojmat hapartzuf (personología) o la lectura de la palma de la mano (quiromancia) a los efectos de planificar el futuro, esto es, decidir si abrir o no un negocio o si contraer o no matrimonio y cuestiones similares?

Respuesta: La cuestión depende de dos preguntas. La primera: ¿se trata de una sabiduría verdadera? La segunda: en la medida que sí contenga elementos verdaderos, ¿está permitido recurrir a ella? En primer lugar, expliquemos someramente que la sabiduría de la interpretación de los rasgos del rostro parte de la base de que existe una correlación entre el espíritu y el cuerpo, y por ello, la forma corporal y especialmente la del rostro, que es la principal expresión del ser humano, manifiestan su carácter y su destino. En ese mismo sentido, la sabiduría de la lectura de la palma de la mano se basa en el reconocimiento de que, dado que las manos del hombre llevan a cabo todas sus acciones, su forma y los trazos de sus líneas expresan su carácter y su destino.

La opinión de quienes lo prohíben por completo

Hay quienes sostienen que, así como no hay nada de veraz en la astrología, tampoco lo hay en estas “sabidurías”. Quizás en su opinión a veces tengan algo de cierto, pero quienes detentan estos “conocimientos” se equivocan tan frecuentemente que es mejor catalogar a estas disciplinas bajo el rótulo de “mentiras”. Además, así como según la Torá está prohibido recurrir a un astrólogo para consultar el futuro, de igual manera está prohibido recurrir a quienes se dedican estas “sabidurías”, y quien los consulta, transgrede la prohibición de practicar la magia y la adivinación, la cual se incluye en las prohibiciones referentes a la brujería (así lo escribió el Lejem Mishné sobre el Rambám a Hiljot Avodá Zará 11:9, Ma’asé Rokaj ídem, Kerem Shelomó a Hiljot Meoném Umejashef, Zivjei Tzedek Yoré Deá 179:15, Beur Jadash Maspik sobre el Rambám ídem. Y según su opinión, esta es la postura del Rambám, de Rabí Yeshaiahu DiTerani, Sefer Mitzvot Gadol, Tur, Kiriat Sefer y otros).

La opinión de quienes lo autorizan

Por otra parte, hay quienes sostienen que hay elementos verdaderos en estas sabidurías, tal como ocurre con la astrología. Y tampoco está prohibido emplearlas porque no implican brujería, con la condición de que efectivamente se consulte a alguien entendido en la materia, porque muchas de las personas que se dedican a estas sabidurías no las dominan adecuadamente. O sea, según esta opinión, así como se permite consultar a un asesor estratégico o a un economista respecto de la planificación del futuro, de igual manera se permite hacerlo con un astrólogo (Ibn Ezra y Ralbag). Asimismo, se permite consultar sobre el futuro a un entendido en la interpretación de los rasgos del rostro o a un quiromante.

Entre los que detentan esta postura hay quienes entienden que el estatus de estas sabidurías es superior al de la astrología porque fueron mencionadas de manera positiva en el libro del Zohar y en los escritos de los sabios gaonitas. Y tal como se explica en el Zohar (II 78a), así es como Ytró le recomendó a nuestro maestro Moshé que eligiera a los ministros y a los jueces que lo habrían de acompañar en el servicio público, tal como fue dicho: “Empero tú deberás ver de entre todo el pueblo, hombres de virtud, temerosos de D’s, hombres de verdad que aborrecen el lucro. Y los asignarás sobre ellos como jefes de millares, jefes de cientos, jefes de cincuentenas y jefes de decenas” (Shemot-Éxodo 18:21). No le dijo “tú deberás escoger” sino “tú deberás ver, o sea que escoja a los jerarcas apropiados de acuerdo con la sabiduría de la interpretación de los rasgos del rostro. Sin embargo, el Zohar explica a continuación que Moshé no precisó recurrir a este saber, sino que se sirvió del Espíritu de Santidad (Ruaj HaKodesh). Algo similar vemos que surge de las respuestas de los gaonitas, tanto de parte de Rav Shrira Gaón como de Rav Hai Gaón, en cuanto a que los sabios recurrían a este conocimiento para seleccionar qué discípulos eran dignos de aprender los secretos de la Torá, y la selección de los alumnos la efectuaban por medio de la interpretación de los rasgos de su semblante (Shaarei Teshuvá 122). Y hay quienes en la práctica acostumbraban a emplear estas sabidurías, tal como se testificó en nuestra generación en el libro de responsa Ma’asé Nisim (3:208).

De acuerdo con la opinión principal de las eminencias halájicas, está prohibido recurrir a estas disciplinas a los efectos de indagar sobre el futuro

Según la opinión principal de la mayoría de los sabios de Israel el estatus de jojmat hapartzuf y de la quiromancia se asemeja al de la astrología. A veces reportan éxitos, pero a menudo resultan decepcionantes, porque con el correr del tiempo la transmisión del conocimiento de estas disciplinas se debilitó y resultó alterada. Además de ello, en el pasado remoto, en los días en los que había más personas entendidas en estas cuestiones, tampoco se podía confiar en ellas porque reflejaban la naturaleza y la situación del individuo en el momento de la consulta, mientras que el sujeto en cuestión podía modificar su carácter por medio del ejercicio del libre albedrío.

A los efectos de la halajá práctica, según la opinión de la mayoría de los sabios de Israel, la prohibición de “no adivinar” no aplica a quien pide un pronóstico astrológico, de interpretación de los rasgos de su rostro o quiromántico, pero en virtud del precepto de “ser íntegro (o inocente) ante HaShem” no se debe procurar averiguar cuestiones secretas por medio de disciplinas ocultistas (Rambán en Meiujasot 283, Yereím 239:431, Ritbá al Tratado de Shabat 156(B), Nimukei Yosef al Tratado de Sanedrín 16(B), Rif, Rabenu Nisim a Sanedrín 65(B), Derashot 11. Asimismo, esto es lo que parece surgir de las palabras del Beit Yosef y Shulján Aruj Yoré Deá 179:1-2. Asimismo, Ramá lo escribió allí explícitamente, Responsa de Rabí Betzalel 15:2, Levush 179:1-2, Jojmat Adam Isur VeHeter 89:3 y muchos otros).

Según la opinión principal ¿está permitido efectuar un estudio de la personalidad por medio de estas disciplinas?

En principio, según la opinión mayoritaria de los sabios de Israel, quienes detentan la postura principal o central en esta cuestión, se permite únicamente estudiar la personalidad por medio de estas disciplinas mas no indagar sobre el futuro. Así es como explican las palabras del Zohar, en cuanto a que Ytró le ofreció a Moshé analizar a los jueces a designar por medio de la sabiduría de la lectura del rostro, y de igual manera, los sabios gaonitas escribieron que los maestros de Israel enseñaron conocimiento esotérico a discípulos que eran dignos de aprenderlo escogiéndolos de acuerdo con los principios de la sabiduría de la lectura del rostro. En ambos casos se trataba del diagnóstico de sus personalidades en el presente y no de una indagación sobre el futuro.

Las alteraciones en la transmisión de esta tradición

Y así también fue como escribió Najmánides, empero agregó que a raíz de la destrucción del Templo y la dispersión del exilio, “al sucumbir, junto a nosotros perecieron también las sabidurías y su recuerdo fue preservado solamente por unos pocos y de manera imperfecta, y posteriormente vinieron los filósofos y negaron su validez” (Derush Torá Temimá a Bereshit-Génesis 5:2). O sea, dado que se perdió la tradición exacta del conocimiento, lo que quedó de este fue una versión distorsionada, y por ende, cuando los filósofos la analizaron la hallaron errada.

Asimismo, Rabí Jaím Vital atestiguó que Rabí Ytzjak Luria Askenazi, el sagrado Arí, sabía de cuestiones ocultas por medio del Espíritu de Santidad e incluso podía leer la palma de la mano, pero no quiso enseñar a sus discípulos a hacerlo porque la consideraba una “sabiduría extraña” (Shivjei HaArí 22). Parecería ser que la lectura del rostro y la quiromancia se apoyaban en la inspiración, que era una especie de grado profético, y al pasar de la era de la profecía a la de la sabiduría, los sabios se acostumbraron a analizar cada cuestión de manera definida y detallada y les resultó difícil aprender una disciplina que se basa fundamentalmente en la intuición. Dado que menos personas se dedicaron a aprender esta disciplina, se multiplicaron las distorsiones en la transmisión. El sagrado Arí la conocía por medio del Espíritu de Santidad, pero no quiso enseñarla porque sabía que, en ausencia de esta cualidad, la sabiduría en cuestión mantendría su carácter de “extraña” (al judaísmo) y alterada.

El problema de recurrir a estas prácticas a los efectos de analizar la personalidad

Dado que según la opinión mayoritaria de las eminencias halájicas no está prohibido estudiar la personalidad por medio de la sabiduría de la interpretación de los rasgos del rostro o la lectura de la palma de la mano, escuchar la opinión de quien se especializa en alguna de estas áreas no tiene por qué resultar dañino para una persona.

Pero en la práctica, recurrir a estas sabidurías ocultas resulta problemático, aunque tan solo sea a los efectos de estudiar la personalidad, pues ha habido errores en sus diagnósticos, y cada uno de estos puede conducir a graves dificultades, pues este tipo de asesoramiento no se asemeja al de un rabino que dialoga con un alumno o al de un psicólogo que conversa con un paciente, ya que estos recurren al uso de la lógica, y por ello, tanto el discípulo como el paciente pueden analizar o revisar posteriormente el contenido del consejo recibido por medio del uso de su intelecto. Pero cuando el consejo es dado por medio del uso de estas sabidurías, cuyas sendas son ocultas, si este resultare errado, a quien consulta le resultará difícil rechazarlo por medio del uso de su intelecto, y por lo tanto, corre el riesgo de que a raíz de ello su vida se complique. Por ejemplo, puede llegar a pensar que posee una cualidad específica y para efectivizarla habrá de escoger una profesión determinada, cuando en realidad, es posible que posea una habilidad diferente y una vocación distinta.

Asimismo, el Rebe de Lubavitch, Rabí Menajem Mendel Schneerson, escribió lo siguiente: “Sobre esto fue dicho (Rambám, Hiljot Sanedrín 20:8): ‘No dejes ir tu corazón por los caminos de esa mujer… porque ella ha hecho caer a numerosas víctimas’ (Proverbios 7:26), se refiere a quien en su estudio no alcanzó a llegar al grado de poder instruir y dictar halajá, y dudo si en nuestra generación hay quien pueda afirmar que es un experto en estas cuestiones” (Igrot Kodesh XV pág. 64).

Una botella de vino abierta que fue pasada por un gentil

Pregunta: Para la reciente festividad trajimos a nuestra mesa un vino sumamente caro que costó varios cientos de shekalim. Tras abrirlo y servirlo en una de las copas, quisimos pasarlo al otro lado de la mesa, y un trabajador gentil trasladó la botella estando esta abierta, por lo que surgió esta interrogante que arruinó bastante nuestro estado de ánimo. Hubo quienes sostuvieron que estaba prohibido beber del vino porque fue trasladado por un gentil, y como no supimos la halajá, con gran pesar, mantuvimos la botella a un lado.

Respuesta: Se puede beber del vino, y ampliaremos un poco los fundamentos de la halajá.

¿Qué fue lo que decretaron nuestros sabios?

Dado que los idólatras solían libar vino a sus deidades, nuestros sabios decretaron que si un gentil toca el vino de la misma forma como liba a sus ídolos -el vino quedará prohibido. El modo en el cual los idólatras solían libar era revolviendo el líquido con su mano o por medio de un palo. Asimismo, acostumbraban a libar el vino tocándolo con los labios al beberlo, y al momento de hacerlo lo movían un poco con la intención de libarlo a sus dioses. Y aunque resulte claro que al tocar el vino o al beberlo el gentil en cuestión no tuvo la intención de libarlo a una deidad, dado que profesa un culto extraño y dado que tocó el vino tal como lo hacían los idólatras al libar a sus dioses, queda prohibido obtener beneficio del vino en cuestión. Y en caso de que el contacto con el vino fuera efectuado por un gentil que no rinde culto idólatra alguno, para un judío quedará prohibido beberlo, pero podrá obtener beneficio de este (Shulján Aruj Yoré Deá 124:11).

¿Acaso sacudir el recipiente torna al vino en prohibido?

Hay quienes entienden que el rito idólatra tenía otra manera de libar y era sacudiendo el vino en un recipiente abierto. O sea, sacudían fuertemente el recipiente para mover el vino que se hallaba en su interior sin tocarlo directamente (Rambám, Rosh). Y hay quienes adoptan una actitud flexible y entienden que no acostumbraban a libar desde un recipiente, por lo que, si gentiles sacuden el vino dentro de un recipiente, el líquido no quedará prohibido (Raavad, Rashbá). En la práctica, si bien en principio se podría adoptar una actitud más flexible por ya que la norma de la prohibición del vino que fue tocado por un gentil es de origen rabínico por lo que se sentencia conforme a la opinión más moderada (de acuerdo con el Talmud Jerosolimitano Tratado de Sanedrín 4:7, Rosh Responsa regla 19:1), en la práctica, en el caso de un gentil que profesa una creencia idólatra, se procede a priori de acuerdo a la opinión estricta, y en caso de una gran pérdida económica se flexibiliza en lo concerniente a la obtención de beneficio del vino en cuestión (Shulján Aruj y Ramá 124:17), y en el caso de un no judío que no rinde culto a ídolos, no se adopta en absoluto la postura estricta de prohibir el vino sacudido en un recipiente.

Cuando el gentil no tuvo la intención de sacudir el vino, según todas las opiniones estará permitido

Según la opinión de quienes detentan la postura estricta, la prohibición aplica a condición de que el gentil haya sacudido el recipiente intencionalmente para mover el vino que se encuentra en su interior, pero si el vino se mueve mientras lo transportaba o trasladaba en un recipiente abierto -no hay prohibición. Solamente cuando el recipiente está completamente lleno de vino y a punto de desbordar, tal que cabe temer que lo toque con su mano, el vino quedará prohibido (Shulján Aruj 125:10). Por lo tanto, en vuestro caso, dado que el no judío solamente llevó el vino sin la intención de mecer la botella para mover el vino que se encontraba en su interior, no cabe duda de que el vino está permitido (ver Pninei Halajá Kashrut 29:6-7).     

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