De la labor desempeñada por nuestro patriarca Ya’akov, quien trabajara con gran diligencia para Labán el arameo, debemos aprender que el trabajo tiene un gran valor. @ Nuestros sabios dijeron que gracias a que nuestro patriarca Ya’akov con gran esmero, su vida fue salvada. @ Hay que enseñar a los hijos que es muy importante que toda persona trabaje y mantenga a su familia. @ La obligación de enseñar a los hijos un oficio con el que puedan ganarse el sustento tiene su origen en la Torá. @ Nuestros sabios establecieron que no se debe cortar el cabello ni lavar la ropa durante la semana en la que cae el 9 de Av. @ Los judíos de origen ashkenazí y algunos de origen sefaradí, entre ellos los provenientes de Marruecos y Djerba, así como quienes siguen la costumbre del Arí Hakadosh (Rabí Itzjak Luria), acostumbran a ser más estrictos y no cortarse el cabello durante las Tres Semanas.
En honor a un brit milá (circuncisión), cuando resulta necesario, está permitido que el padre del niño, el padrino (sandak) y el circuncidador (mohel) se corten el cabello hasta la semana en la que cae el 9 de Av. Es apropiado que el joven que celebra su Bar Mitzvá no se corte el cabello en estos días, ya que puede hacerlo antes del 17 de Tamuz. Pero el padre de un joven que celebra su Bar Mitzvá, que acostumbra a afeitarse todos los días, puede afeitarse para la comida de celebración del Bar Mitzvá de su hijo hasta la semana en la que cae el nueve de Av.
Qué actitud debe adoptarse en el Talmud Torá (tipo de escuela primaria religiosa) hacia las personas que trabajan
Presentaré a continuación dos preguntas que me llegaron a lo largo de los años y que tratan sobre el mismo tema.
Pregunta: Mi hijo estudia en un Talmud Torá, y en el marco de la enseñanza de la Torá el maestro explicó a los niños que todo judío debe estudiar Torá todo el día, y que solo a posteriori, quien no tiene otra opción, debe salir a trabajar. ¿Acaso lo que el maestro enseñó es correcto?
Pregunta de un grupo de maestros de un Talmud Torá: ¿Cómo es correcto explicarles a los niños lo que está escrito en la Torá sobre nuestro patriarca Ya’akov, que trabajó durante veinte años día y noche? Los niños preguntan con inocencia: ¿acaso no habría sido más apropiado que Ya’akov Avinu estudiara Torá todo el día? ¿Cómo es posible que haya dejado de estudiar Torá durante tantos años?
La pregunta es la respuesta
A veces, la pregunta misma es la respuesta. En lugar de preguntar cómo es posible que Ya’akov Avinu haya trabajado, hay que presentar su historia como una respuesta: del hecho de que Ya’akov Avinu trabajó con gran diligencia para Labán el arameo, y de que la Torá se extienda en relatarlo, debemos aprender que el trabajo tiene un gran valor; por eso incluso los grandes hombres de Israel se dedicaron a él.
Más aún, nuestro patriarca Ya’akov tenía muchas razones para descuidar su trabajo, ya que Labán el arameo lo engañó una y otra vez. A pesar de ello, trabajó con honestidad y fidelidad en el cuidado y el desarrollo del rebaño. Tal como fue dicho (Bereshit-Génesis 31:38-41): «Hace veinte años que yo estoy contigo. Tus cabras y tus chivos no han perdido su cría y los corderos de tu rebaño yo no he comido. Animal devorado yo no traje a ti, la responsabilidad era mía, de mi mano tú lo requerías, fuese hurtado de día o hurtado de noche. Estaba yo de día, me consumía la sequedad y la helada por la noche y mi sueño se alejó de mis ojos. Veinte años son para mí en tu casa. Trabajé para ti catorce años por tus dos hijas y seis años por tus ovejas y tú has trocado mi paga diez veces».
Gracias a esto, a pesar de todos los engaños de Labán, Ya’akov se enriqueció enormemente, tal como fue dicho (ídem 30:43): «Se expandió el hombre mucho, mucho y tuvo muchas ovejas y siervos y esclavos y camellos y asnos».
En su trabajo diligente no había ningún defecto; por el contrario: dijeron los sabios (Bereshit Rabá 74:12) que gracias a que Ya’akov Avinu trabajó con gran esmero salvó su vida. Cuando Labán el arameo lo persiguió para matarlo y apoderarse de sus bienes, D’s lo salvó gracias a que era diligente en su trabajo: “Es más apreciada la labor que el mérito de los padres, pues el mérito de los padres salvó bienes, pero la labor salvó vidas. El mérito de los padres salvó bienes, tal como fue dicho: ‘Si no hubiera estado conmigo el D’s de mi padre, el Dios de Abraham y el Temor de Ytzjak, ahora me habrías despedido con las manos vacías’. Y la labor salvó vidas, tal como fue dicho: ‘D’s vio mi aflicción y el esfuerzo de mis manos, y reprendió ayer’”.
La obligación de enseñar un oficio
Más allá de nuestra obligación de enseñar la Torá sin decidir qué versículos nos gustan y cuáles no, también debemos enseñarles a los niños que es muy importante que toda persona trabaje y mantenga a su familia. Pues los sabios dijeron en la Mishná (Tratado de Kidushín 29(A)) que es obligación del padre enseñar a su hijo un oficio, es decir, una profesión. Rabí Yehudá agregó que todo aquel que no enseña a su hijo un oficio “es como si le enseñara a robar”, ya que, al no tener las herramientas necesarias para ganarse el sustento, cuando crezca y sea independiente, se verá obligado a robar de la gente para sobrevivir (Rashí allí). Ciertamente, dichoso aquel que tiene el mérito de ganarse la vida ejerciendo las docencia; sin embargo, la mayoría de las personas no son adecuadas para desempeñarse como maestros, y además, existe un límite a la cantidad de docentes que la sociedad necesita. Por ello, aproximadamente el 90% de las personas necesitan aprender diferentes profesiones para poder trabajar en ellas y mantener a sus familias.
Es un deber de la Torá
La obligación de enseñar a los hijos un oficio con el cual puedan mantenerse proviene de la Torá. Así dijeron los sabios en la Mejilta: “De aquí dijeron: según la Torá, el hombre está obligado a circuncidar a su hijo, redimirlo, enseñarle Torá, enseñarle un oficio y casarlo” (Mejiltá de Rabí Ishmael, Bo, Masejta de Pisja 18). En el Talmud Jerosolimitano (Tratado de Peá 1:1), los sabios relacionaron la obligación de enseñar a los hijos un oficio con el versículo: “Y elegirás la vida” (Devarim-Deuteronomio 30:19); “vida” significa la capacidad de mantenerse y subsistir .En el Talmud Babilonio (Tratado de Kidushín 30(B)), los sabios lo relacionaron con el versículo: “Disfruta de la vida con la mujer que amas” (Kohelet-Eclesiastés 9:9). Los sabios explicaron en la Guemará que si la palabra “mujer” se entiende literalmente, entonces “así como está obligado a casar a su hijo con una mujer, también está obligado a enseñarle un oficio” mediante el cual pueda ganarse el sustento y mantener a su familia. Y si la palabra “mujer” es una alusión a la Torá, entonces “así como está obligado a enseñarle Torá, también está obligado a enseñarle un oficio”, pues sin sustento no podrá vivir ni estudiar Torá.
Costumbres sobre la prohibición de cortarse el cabello durante las Tres Semanas
Los sabios establecieron que no se debe cortar el cabello ni lavar ropa durante la semana en la que cae el nueve de Av (Tratado de Ta’anit 26(B)). Así también acostumbran muchos de los judíos de origen sefaradí: no se cortan el cabello durante la semana del nueve de Av, pero sí antes de ella (Shulján Aruj, Oraj Jaím 551:3).
Los judíos de origen ashkenazí y algunos de origen sefaradí, entre ellos los provenientes de Marruecos y Djerba, así como quienes siguen la costumbre del Arí, acostumbran a ser más estrictos y no cortarse el cabello durante las tres semanas completas (Ramá 551:4; Kaf HaJaím 80; Kitzur Shulján Aruj de Tulidano 387:8; Brit Kehuná 2:12).
Los provenientes de Túnez, Argelia y Libia son estrictos a partir de Rosh Jodesh Av (según la opinión de Mahari Aiash).
¿A quién se le permite cortarse el cabello?
Todo el cabello del cuerpo está incluido en la prohibición. Sin embargo, cuando el bigote molesta al comer, está permitido recortarlo. Asimismo, quien tiene el cabello de la cabeza largo y esto le provoca dolores de cabeza, o quien tiene heridas en el cuero cabelludo, puede cortarse el cabello durante estos días (según Shulján Aruj 551:12-13; 531:8; Mishná Berurá 21 y Beur Halajá allí). Está permitido que una mujer recorte el cabello de su cabeza cuando, debido a su longitud, comenzó a salir de la cobertura del cabello (kisui rosh). También está permitido que una mujer quite de su rostro o de su cuerpo el vello que atente contra su belleza (Mishná Berurá 79; Kaf HaJaím 47).
Personas que tienen una celebración
En honor a un brit milá (circuncisión), cuando es necesario, está permitido que el padre del niño, el sandak y el mohel se corten el cabello hasta la semana en la que cae el nueve de Av.
Es apropiado que el joven que celebra su Bar Mitzvá no se corte el cabello en estos días, ya que puede hacerlo antes del 17 de Tamuz. Pero el padre del joven que celebra su Bar Mitzvá, que acostumbra a afeitarse todos los días, puede afeitarse en honor a la comida de celebración del Bar Mitzvá de su hijo hasta la semana en la que cae el nueve de Av (ver Pninei Halajá Zmanim 8:8).
Afeitarse durante los días de Bein HaMetzarim (las Tres Semanas)
Para quienes acostumbran a proceder según la actitud estricta y no cortarse el cabello durante las Tres Semanas completas, surgió una duda respecto al afeitado de una persona que acostumbra a hacerlo a diario. Hay quienes opinan que no hay diferencia entre afeitarse y cortarse el cabello: así como está prohibido cortarse el cabello, también está prohibido afeitarse (Kaf HaJaím 551:66; 493:19). Así acostumbran muchos de los que son puntillosos en el cumplimiento de los preceptos, hasta el punto de que no afeitarse durante las tres semanas se convirtió para ellos en una de las señales características del duelo de este período.
Por otra parte, algunos sostienen que para quienes acostumbran a afeitarse, hacerlo no se considera un acto festivo, sino una acción rutinaria destinada a evitar una apariencia descuidada; por lo tanto, la costumbre de no cortarse el cabello no se aplica a ellos.
Otra razón para permitirlo es que quienes están acostumbrados a afeitarse suelen sufrir mucho cuando pasan varios días sin hacerlo, y quizás esto sea similar al caso del bigote que molesta al comer, o al permiso de untarse aceite en Tishá BeAv para quien tiene heridas en la cabeza (Shulján Aruj 554:15).
De manera similar escribió el Rav Shechter en nombre del Rav Soloveitchik (Nefesh HaRav pág. 191), que la costumbre de las Tres Semanas entra en la misma categoría del duelo de un año (por un pariente fallecido en primer grado), durante el cual se acostumbra a afeitarse; la costumbre de los nueve días corresponde al duelo de los treinta días (shloshim), en el que está prohibido afeitarse; y el propio 9 de Av se actúa como durante el duelo de los siete días (shiv’á). Según esto, adoptó una actitud más flexible respecto del afeitado diario hasta el inicio del mes de Av con el fin de evitar una apariencia descuidada.
En honor al Shabat
De cara a los preparativos para el Shabat, hay quienes opinan que, durante las Tres Semanas, es incluso correcto afeitarse a priori, ya que de lo contrario la persona entraría al Shabat con una apariencia descuidada, y tal como escribió el Maguén Abraham (551:14) en nombre de las Hagahot Ashirí de que incluso en honor al Shabat no se debe cortar el cabello durante las Tres Semanas, porque la gente no acostumbra a cortarse el cabello cada semana. De aquí se deduce que quien acostumbra a afeitarse cada semana debe hacerlo en honor al Shabat (así escribió el Pri Megadim, Eshel Abraham 14; y también se desprende del Beur Halajá 551:3 y de la opinión de Rabí Akiva Eiger, ver allí).
Sin embargo, desde el inicio del mes de Av (Rosh Jodesh Av), e incluso en vísperas del Shabat anterior al ayuno (Shabat Jazón) según la costumbre de los judíos de origen ashkenazí y algunos de origen sefaradí, es correcto no afeitarse. Y durante la semana en la que cae Tishá BeAv, según todas las opiniones está prohibido afeitarse.
La opinión del Rav Aharón Lichtenstein
En mi libro Pninei Halajá (Zmanim 8:7), escribí en una nota al pie de página basándome en lo que entendí de las palabras del Rav Shmuel David, rabino de la ciudad de Afula (Responsa Ner Ezra II, págs. 155-158) que según la opinión del rabino Aharón Lichtenstein, en vísperas de los Shabatot durante la cuenta del Omer y durante las Tres Semanas es correcto afeitarse. Sin embargo, el año pasado tuve el mérito de recibir una corrección de parte de su hijo, el Rav Moshé Lichtenstein, uno de los directores de Yeshivat Har Etzion. Él escribió: “En principio, el permiso del Gaón Rabí Yosef Dov Soloveitchik respecto al afeitado durante la cuenta del Omer… también es válido para las Tres Semanas. Y efectivamente, hasta donde sé, el Gaón Soloveitchik dictaminó así la halajá para personas que residen en el extranjero y trabajan con gentiles, incluso durante los días de la semana. Pero mi padre, aunque era plenamente consciente de esto, pensaba que quien no se encuentra entre gentiles debía abstenerse de afeitarse durante todas las Tres Semanas, incluso en honor al Shabat (‘pues el duelo por la destrucción del Templo es mucho más severo’). Por eso, personalmente, él acostumbraba a afeitarse los viernes durante la cuenta del Omer, pero no durante los días de Bein HaMetzarim. Y así indicaba proceder a quienes le consultaban. Por lo tanto, quien se considera seguidor del Rav Lichtenstein es apropiado que no se afeite en vísperas de Shabat durante los días de Bein HaMetzarim».
Después encontré que también el Rav Shmuel David escribió que al principio el Rav Aharón Lichtenstein seguía la costumbre de su suegro (el Gaón Soloveitchik), “pero con el tiempo encontró un respaldo para no afeitarse y evitó mucho afeitarse durante los días de Bein HaMetzarim, incluso en honor al Shabat».
Clase de aeróbic
Pregunta: ¿Está permitido realizar durante las Tres Semanas, hasta el inicio del mes de Av una clase de aeróbic para hacer ejercicio, o se considera como baile y música, que están prohibidos?
Respuesta: Puesto que el objetivo principal es hacer ejercicio, está permitido, con la condición de que allí pongan música rítmica y no canciones. Esto se debe a que reproducir canciones con el volumen adecuado para una clase de aeróbic genera alegría, y para que quede claro que hay una diferencia respecto del resto del año, se debe poner música rítmica sin melodía.





