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Congrega al pueblo: la Derashá de Shabat y su importancia

  • La Derashá equivale en importancia al estudio público y multitudinario de la Torá.
  • Los sabios solían reprender a quien no asistía a la Derashá y autorizaban cruzar un rio en Yom Kipur para escucharla.
  • Está prohibido fijar una comida en el horario de la Derashá.
  • También los grandes eruditos de la Torá deben asistir a la Derashá.
  • También en nuestros días, es deber toda congregación organizar una clase importante de Torá cada Shabat.

El fijar una clase de Torá en Shabat es una expresión de respeto a ella y al Cielo, y por su intermedio el público se fortalece en su cumplimiento de los preceptos.  Tal como escribiera el Maguid Mishné: “Solían enseñar al pueblo en los Shabatot, instruyéndoles en las leyes de Dios y en sus enseñanzas, lo cual reportaba en un gran beneficio para todos. Y el rabino que disertaba se molestaba y reprendía a grandes estudiosos si estos se ausentaban de la Derashá, ya que la reunión multitudinaria en torno al estudio de la Torá reforzaba la religión y la diligencia en la observancia de sus normas”.

El Shabat es todo Torá

Es preceptivo estudiar Torá ingentemente en Shabat, tal como dijeron nuestros sabios: “No fueron dados los Shabatot y los días festivos sino para que en ellos la gente se dedique a estudiar Torá” (Talmud Jerosolimitano Tratado de Shabat 15:3). Asimismo, explicaron que se debe repartir el tiempo del Shabat de la siguiente manera: “una mitad que sea para HaShem”, esto es, dedicado al estudio de la Torá y «una mitad para vosotros», o sea, dedicado a las comidas familiares, la bebida y el sueño (Talmud Babilonio Tratado de Pesajim 68(B)).

Dijeron además nuestros sabios: “Así le dijo el Santo Bendito Él al pueblo de Israel: ‘Hijos míos, ¿acaso no os escribí en mi Torá “No se apartará este libro de tu boca y la estudiarás día y noche”? (Josué 1:8). Empero, a pesar de que estáis ocupados realizando labores seis días a la semana el Shabat debe dedicarse por entero a la Torá (Taná Debei Eliahu Rabá 1). Sin embargo, el Midrash detalla luego el orden del Shabat y este incluye también comidas alegres y suculentas como parte del precepto de deleitar al séptimo día.

De esto se entiende que cuando se establece que la mitad del Shabat se dedique a la Torá, también la parte de las comidas se considera Torá, pues la cualidad especial del Shabat es que hace las paces entre el cuerpo y el alma, y cuando el alma se manifiesta a través de la dedicación de la mitad del Shabat a la Torá, también el cuerpo se santifica. De esa manera, el Shabat resulta ser una suerte de Mundo Venidero, semejante al mundo posterior a la resurrección de los muertos en el cual el cuerpo no habrá de limitar al alma sino todo lo contrario, habrá de potenciar la plena riqueza de su aparición.

El estudio más importante de Shabat es la Derashá, ya que no se asemeja el estudio individual de muchas personas separadas al estudio colectivo de las mismas bajo la dirección de un estudioso de la Torá. En honor a la porción de Vayakhel reforcemos nuestra asistencia a la Derashá de Shabat.

La Derashá o la clase de Shabat

En los días de Moshé Rabenu, de bendita memoria, se dictó la ordenanza según la cual debe fijarse una clase de Torá cada Shabat. Tal como dijeron nuestros sabios: “Y congregó Moshé”, nuestros maestros de la Agadá nos dicen que desde el principio de la Torá y hasta su final no hay una porción que se inicie con las palabras ‘Y congregó’ sino solamente esta. Tal como le dijo el Santo Bendito Él a Moshé: ‘Organiza grandes congregaciones y enséñales pública y multitudinariamente las halajot de Shabat para que las generaciones siguientes aprendan de ti y reúnan comunidades y asistan a las casas de estudio para que se les enseñe palabras de Torá y se les indique lo prohibido y lo permitido, para que Mi Gran Nombre sea magnificado en el seno de Mis hijos… Le dijo Moshé al pueblo de Israel: Si ustedes llevan a cabo este orden el Santo Bendito Él considera como si lo hubiesen coronado en Su mundo’ (Yalkut Shim’oní 408).

El fijar una clase de Torá en Shabat es una expresión de respeto a ella y al Cielo, y por su intermedio el público se fortalece en el cumplimiento de los preceptos.  Tal como escribiera el Maguid Mishné: “Solían enseñar al pueblo en los Shabatot, instruyéndoles en las leyes de Dios y en sus enseñanzas, lo cual reportaba en un gran beneficio para todos. Y el rabino que disertaba se molestaba y amonestaba a grandes estudiosos si estos se ausentaban de la Derashá, ya que la reunión multitudinaria en torno al estudio de la Torá reforzaba la religión y la diligencia en la observancia de sus normas” (Shabat 23:19).

A los efectos de reforzar el cumplimiento de este precepto, hemos de recordar palabras de nuestros sabios respecto de las bondades de la Derashá de Shabat, la cual es denominada por estos como ‘Pirka’.

Nuestros sabios corrían para asistir a la Derashá

Dijo Rabí Zeira que en un inicio, cuando veía a los estudiosos de la Torá correr para asistir a la Derashá pensaba que esa conducta implicaba la profanación del Shabat ya que está prohibido dar pasos bruscos en este día. Pero después de escuchar las palabras de Rabí Yehoshúa Ben Leví quien dijera que “siempre ha de correr una persona para cumplir una norma halájica, e incluso en Shabat, tal como fue dicho: “Irán tras Dios irán cual león que ruge”» – yo también comencé a correr.

Una prueba para los sabios

Dado que la Derashá estaba destinada a la generalidad del público, al rabino le resultaba difícil satisfacer a todos los escuchas, y así el público promedio era aquel que mejor aprovechaba la disertación, por cuanto que para los estudiosos el material era por lo general ya conocido y por su parte las personas legas en cuestiones religiosas no entendían la mayor parte de la clase. A pesar de ello, se instaba a todos a que participen de la Derashá, y especialmente a los estudiosos, para que el público general aprenda de ellos a asistir.

Así es que se cuenta sobre Rabí Yosef Caro y el Arí HaKadosh que solían asistir a la Derashá de Shabat que daba el Rabino Alshej, a pesar de que el Rabino Caro era el maestro del Rabino Alshej y el Arí HaKadosh era el cabalista más grande que surgió en muchas generaciones.

La importancia de la participación en la Derashá de las personas carentes de instrucción religiosa

Dijeron nuestros sabios en la Guemará: “Dijo Rabí Zeira, la recompensa de la Derashá es correr para asistir a ella” (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 6(B)). Rashí explica que, dado que la mayoría de los asistentes no son capaces de repetir íntegramente lo escuchado, su principal recompensa proviene de haber corrido para asistir a la Derashá.

No obstante, cabe preguntarse, ¿acaso no dijeron nuestros sabios (Tratado de Shabat 63(A)) que quien no logró entender lo que estudió recibe igual recompensa que quien estudió Torá cabalmente? Explicó el Pnei Yehoshúa que la recompensa por el estudio se recibe en el Mundo Venidero, pero la recompensa por correr para asistir a la clase se recibe en este mundo con hijos, salud y sustento.

La molestia con los estudiosos de la Torá que no asistían a la Derashá

Cuenta la Guemará (Tratado de Shabat 148(A)) respecto de Rabí Yehudá, que vivió en los días de la segunda generación de los Amoraím y era Rabino y Jefe de la Yeshivá en la ciudad de Pumbedita, que en una oportunidad visitó esa localidad Raba Bar Bar Jana y no asistió a su Derashá de Shabat. Rabí Yehudá envió a su ayudante para que lo inste a llegar. Es importante señalar que Raba Bar Bar Jana era contemporáneo de los maestros de Rabi Yehudá por lo que lo sobrepasaba en edad y jerarquía, y a pesar de ello, le exigió asistir. Raba Bar Bar Jana llegó finalmente a la Derashá y escuchó que Rabí Yehudá dice que está prohibido devolver un hueso a su lugar en Shabat, entonces acotó que Shmuel, el maestro de Rabí Yehudá, permitía hacerlo. Rabí Yehudá aceptó humildemente la observación del anciano amoraita compañero de sus propios maestros y agregó que en efecto estuvo en lo cierto cuando le exigió hacerse presente durante la Derashá, ya que así tuvo la oportunidad de que lo corrija y de que la enseñanza sea transmitida como corresponde.

Cuenta también la Guemará (Tratado de Kidushín 25(A)) que los ancianos de Nazonia no asistieron a la Derashá de Rav Jisda. Este, a pesar de ser piadoso en todas sus acciones, ordenó a su discípulo Rav Hamnuna que vaya y los proscriba discretamente y les prohíba salir de sus casas hasta que hubieren retornado en arrepentimiento. Rav Hamnuna fue y les preguntó: «¿Por qué no vinieron a la Derashá del Rav?» Le respondieron: «¿Para qué habríamos de ir? Él no sabe responder a nuestras preguntas». Les dijo Rav Hamnuna: “Yo soy su discípulo, pregúntenme a mí”. Le preguntaron y no supo responder. Le preguntaron: “¿Cómo te llamas?” “Hamnuna”, les dijo. Se rieron de él y dijeron: “No te llamas ‘Hamnuna’ sino ‘Karnuna’” (derivado de la palabra Kranot que denota una persona que se la pasa en la calle y no en la casa de estudio por lo que no sabe nada de Torá).

El Rabino Benedikt de bendita memoria aprendió de este pasaje dos cosas: en primer lugar, que la proscripción fue tan dura que no se registra concepto alguno emitido por ninguno de los ancianos de Nazonia en todo el Talmud. En segundo lugar, que cuando se proscribe a quien denigró a la Torá y a sus estudiosos no hay lugar para intentar convencerlos, sino que se debe aplicar la medida punitiva de una vez. Por eso, cuando Rav Hamnuna intentó hablarles para hacerlos cambiar de parecer no contó con ayuda del Cielo y finalmente fue avergonzado.

La prohibición de fijar una comida en el horario de la Derashá

Dijeron nuestros sabios (Tratado de Guitín 38(B)) que uno de los motivos por los cuales personas ricas pierden su fortuna es por fijar comidas sabáticas durante el horario de funcionamiento de la casa de estudio. Se cuenta sobre dos familias que vivían en Jerusalém y tuvieron que abandonarla, una porque fijaba comidas sabáticas en el horario de la Derashá; y la segunda porque fijaba comidas importantes el viernes al mediodía por lo que sus miembros ingresaban al Shabat satisfechos menoscabando así la importancia o la dignidad de la cena sabática.

La muerte de los hijos de Rabí Meir

Es conocida la terrible historia (Midrash Mishlei 10:31) de los hijos de Rabí Meir, de quienes su padre dijo que iluminaban su semblante con su Torá, y ambos dos fallecieron en Shabat. El Midrash cuenta cómo Bruria, la sabia mujer de Rabí Meir lo consoló por la pérdida diciéndole que los hijos se reciben de Dios en depósito y ahora Él vino a recuperarlos. Pregunta el Midrash: “¿Cuál fue la causa por la que los dos hijos de Rabí Meir debieron morir simultáneamente? Porque solían dejar la casa de estudio en Shabat para dedicarse a comer y a beber. Por eso, fallecieron durante la Derashá, que era el momento de su pecado» (citado por el Maguén Abraham 290:1).

Las normas de la Derashá

En virtud de su enorme importancia, los sabios flexibilizaron algunas normas a los efectos de ayudar a las personas a asistir a la Derashá. Dijeron en la Mishná (Shabat 126(B)) que en caso de que un público multitudinario asista a la Derashá y no haya lugar para todos, se permite realizar el esfuerzo de retirar cajas de heno y paja para que todos puedan sentarse. Lo mismo hacía Rabí Yehudá, cuando el sitio habitual de la Derashá no era suficientemente grande, iba a un campo y si lo hallaba repleto de haces de espigas, los movía junto al público para que todos tuviesen lugar y pudiesen escucharlo (Tratado de Shabat 127(A)).

Incluso en Yom Kipur, día en el que está prohibido bañarse o lavarse, nuestros sabios permitieron cruzar un rio para asistir a una Derashá (Tratado de Yomá 77(B) y Rashí allí), y flexibilizaron la norma en el caso de quien asistió a una Derashá en la víspera de Pesaj que cae en Shabat y olvidó quemar el jametz de su casa, permitiéndole anularlo en su pensamiento y continuar así escuchando la disertación (Tratado de Pesajim 7(A)).

La prohibición de estudiar textos religiosos en el horario de la Derashá

Nuestros sabios establecieron que no se estudien textos religiosos en el horario de la Derashá porque ello acapara la atención y así las personas dejan de asistir a la casa de estudio a escuchar la Derashá (Mishná Shabat 115(A) y Guemará de Shabat 116(B)).

La situación actual

En la actualidad, las estructuras comunitarias cambiaron mucho y se incrementaron las discusiones en el seno del pueblo de Israel. Hay jasídicos y hay opositores al jasidismo, hay quienes se inclinan por la halajá y quienes prefieren los prodigios, y a veces, la opinión del rabino de una localidad contradice lo que muchos de sus miembros aprendieron de sus propios maestros durante muchísimos años. Lo más grave de todo es que no siempre el rabino titular es el apropiado, en virtud de que los políticos intervienen en las designaciones nombrando así para el cargo a allegados suyos, y en virtud de esta situación el estatus rabínico se ha debilitado enormemente. Por ello resulta difícil devolver a la plena vigencia el decreto que establece la obligatoriedad de la Derashá. De todas maneras, cada comunidad debe esforzarse al máximo por designar un rabino apropiado y fijar una clase importante de Torá cada Shabat.

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