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El Gran Rabinato de Israel y la conversión

Últimamente he explicado la postura de nuestros rabinos, quienes consideraban que era correcto convertir a quienes en principio aceptasen sobre sí los preceptos a pesar de que en un futuro muy probablemente no llevasen un estilo de vida observante, a los efectos de evitar la asimilación.  Ante estos conceptos se han esgrimido distintos argumentos. Uno de ellos es que el Rabinato de Israel detenta la autoridad sobre estas cuestiones, y nuestro maestro y rabino el Rav Tzví Yehudá Kuk, de bendita memoria, era muy cuidadoso en la salvaguarda del estatus de esta institución, por lo que no cabe expresar públicamente una postura que la contradiga.

En el presente artículo, explicaré la postura del Gran Rabinato de Israel por medio de dos anécdotas que sucedieron en los días en los que esta institución era independiente y no estaba sometida a los dictámenes de un gobierno secular o a la postura de los jaredim sino que fijaba su camino en concomitancia con la guía de la Torá para la generalidad del pueblo de Israel.

Amos Ben Gurión y su prometida Mary

En días de la segunda guerra mundial, Amos, el hijo del medio del primer Primer Ministro del Estado de Israel David Ben Gurión, se enroló al ejército británico que luchaba contra los nazis y sirvió como oficial en la Brigada Judía. Durante su servicio se enfermó y fue internado en un hospital en la ciudad de Liverpool. Allí fue tratado por Mary, una enfermera irlandesa de fe anglicana. Se enamoraron y decidieron que querían casarse. Pola, la madre de Amos, se opuso terminantemente al enlace de su hijo con una mujer no judía. Pero Mary ya estaba embarazada, y con la bendición de Ben Gurión la joven pareja se casó por civil en la primavera del 5706.

Ben Gurión procuró conseguir para Mary una conversión ortodoxa, pero ello no logró concretarse. Para apaciguar a Pola, Mary hizo una conversión reformista en el verano del 5706 y la joven pareja le dijo a la novel suegra que la conversión había sido hecha por los rabinos adecuados de acuerdo con la Halajá. La pareja regresó a Israel y se estableció en Haifa. Les nacieron tres niños. Amos sirvió en la policía y fue ascendiendo hasta el rango de Vice Inspector General de la Policía, y posteriormente trabajó como gerente general del conglomerado industrial «Ata».

La inscripción de su hija para contraer matrimonio

Años después, su hija Galia, que era oficial en el arma médica del ejército, estaba por casarse con Rafi Ron, un oficial paracaidista. Sin embargo, cuando fueron a inscribirse en el Rabinato resultó que no podían hacerlo según la ley de Moshé e Israel porque la conversión de su madre no había sido realizada conforme la Halajá.

Amos Ben Gurión se dirigió al Rabino Jefe del Ejército de Defensa de Israel, el Rabino Shlomó Goren y le pidió que convirtiese a su esposa Mary y a sus hijos. Le pidió también ocultar esto de sus padres para no disgustarlos al enterarse que hasta entonces el estatus de su nuera y sus nietos no había sido regularizado como correspondía.

El Rabino Goren se dirigió al Rabino Yehoshúa Kaniel, rabino titular de la ciudad de Haifa, una de las grandes eminencias en esos días y uno de los alumnos más destacados de nuestro maestro el Rav Kuk padre. El Rabino Kaniel se ocupó de que estudiasen los fundamentos del judaísmo y convirtió a la madre y a los hijos en el año 5728. El certificado de conversión quedó guardado en el despacho del Rabino Kaniel hasta su fallecimiento el 10 de Tamuz del 5730.

El casamiento de la nieta de Ben Gurión

El enlace tuvo lugar en el mes de Nisán del 5728, poco después de fallecida la abuela Pola. El abuelo doliente, David Ben Gurión, para quien el uniforme del Ejército de Defensa de Israel representaba la quintaesencia de la institucionalidad y todo lo bueno del Estado de Israel, le pidió insistentemente al novio Rafi, oficial en la unidad de paracaidistas, que luciera su uniforme durante la boda. El novio asintió, y así, junto a la novia que estaba vestida de blanco tal como se acostumbra, estaba el novio uniformado luciendo la boina sobre su cabeza.

Muchas personas importantes asistieron a los esponsales. Para quienes desean entender qué tipo de Rabinato de Israel el Rav Tzví Yehudá honraba, basta con recordar las palabras que pronunciara el Rabino Goren durante la ceremonia, tal como fueran citadas por la prensa: «Es esta una triple alegría, vuestra alegría como pareja que aportó al Ejército de Israel y al país, la alegría de vuestros padres y la de la generalidad de la nación. Esto es así ya que todos y cada uno de nosotros nos sentimos conectados a esta celebración en virtud del gran abuelo, el arquitecto del Estado de Israel. Es nuestro deber brindarle plena satisfacción, la cual lamentablemente le ha faltado en los últimos tiempos, desde el fallecimiento de la abuela».

Los argumentos esgrimidos por los jaredim

Tras el casamiento, los rabinos jaredim echaron en cara al Rabino Goren que convirtió a la novia por medio de rabinos del ejército en contra de la ley y de la Halajá para quedar bien con gente poderosa. Tres años más tarde, el 18 de Tishrei del 5732, en una manifestación «en favor de la unidad nacional» y en contra de las conversiones del Rabinato de Israel, el Rabino Yolti dijo palabras muy duras en contra del Rabino Goren y le espetó: «¿Dónde se encontró una solución (una «patente») de este tipo, casar una mujer gentil con un judío?»

El Rabino Goren se vio en la necesidad de publicar la documentación de la conversión y mostrar que fue hecha de acuerdo con la Halajá por el Rabino Kaniel quien también inscribió a la pareja para su casamiento. En sus palabras, el Rabino Goren dijo que tanto la novia como su madre estudiaron los fundamentos del judaísmo y que tanto la novia como el novio le aseguraron que tras el casamiento «llevarían su hogar como uno kasher». El Rabino Goren sabía que ellos no serían religiosos, pero procedió según la opinión de muchas de las grandes eminencias que entendían que en caso de gran necesidad, y en días en los cuales la mayoría del pueblo de Israel lleva un estilo de vida secular, alcanza con que el prosélito aceptase los preceptos y se comprometiese a «llevar un hogar kasher» para así evitar la asimilación. Esto es, se comprometiese a observar la tradición y abstenerse de ingerir especies impuras, así como también a no cocinar carne con leche.

El caso de Helen Zaidman

Uno de los grandes debates en cuestiones de religión y estado giró en torno a la conversión de Helen Zaidman. Helen Shannon, una doctora en biología y en genética, nació en los Estados Unidos en el seno de una familia no judía. Por amor al pueblo judío viajó a Israel como turista junto a su hija en el año 1964. Pasado un tiempo, conoció al secretario general del Kibutz Najal Oz, quien la invitó, en su calidad de experta en genética, a trabajar en el kibutz y ayudar allí con los nuevos tipos de sembradío. Helen pidió convertirse al judaísmo, y a pesar de las advertencias de una mujer del kibutz quien le dijo que era imposible que fuese aceptada como prosélita mientras viviese en una localidad secular, viajó a Tel Aviv y estudió donde un rabino. Sus conocidos sostenían que solicitó ser convertida por el tribunal rabínico de la ciudad de Ashdod pero fue rechazada, empero el secretario de ese tribunal arguyó que ella jamás abrió carpeta. Aparentemente no quisieron ocuparse de su caso porque su pareja era un cohen, que tenía prohibido desposar una conversa (a propósito, existía una tradición en el Rabinato de Israel, que fue transmitida discretamente por parte del Rabino Frank y otros rabinos, según la cual en la práctica se acostumbra a convertir a una mujer que vive en pareja con un cohen, pero no se los casa, pero aparentemente en Ashdod no se habían enterado de ello). En julio de 1967, la Dra. Helen se casó por civil en México con un miembro del kibutz Najal Oz llamado Biniamín Zaidman. Poco después nació su primer hijo, Yehudá Zaidman. En octubre de 1967 la Dra. Zaidman se convirtió ante un tribunal reformista en la ciudad de Tel Aviv y pidió ser inscrita como judía por el Ministerio del Interior.

Esta dependencia estatal, que estaba encabezada por el líder del partido sionista religioso «Mafdal» Jaim Moshé Shapira se negó a inscribirla, por lo que ella, con la ayuda de organizaciones civiles seculares apeló a la Suprema Corte de Justicia. El asesor letrado del gobierno Meir Shamgar no estuvo de acuerdo en representar al ministro del interior ante la Suprema Corte pues en su opinión, según la sentencia del caso Shalit, la inscripción en el ministerio dependía de la «autodefinición personal» del ciudadano que se inscribía. Resultaba claro que la Suprema Corte obligaría al Ministerio del Interior a inscribirla como judía, ya que no había ley que estableciese que las conversiones debían ser realizadas únicamente según la Halajá. La cuestión de «quién es judío» se puso a la orden del día. Los representantes del «Mafdal» amenazaron que si la Suprema Corte autorizaba la inscripción de Helen como judía sobre la base de una conversión reformista, renunciarían a su participación en el gobierno.

La tensión entre seculares y religiosos a lo largo y ancho del país se intensificó. El sector secular esperaba una decisión judicial que estableciese de manera definitiva que el Gran Rabinato de Israel no era aquel que decidía en cuestiones de identidad judía en el Estado de Israel. Distintas personalidades en el público religioso intentaron influir sobre Helen Zaidman para que retirase su apelación o para que se convirtiese ortodoxamente y resolviese así el problema.

La Rabanit Dra. Naomí Cohen

La solución llegó a través de la Rabanit Dra. Naomí Cohen, que había nacido en los Estados Unidos y comprendía a la Dra. Helen. La Rabanit viajó por encargo de su cuñado, el Rabino Goren, al Kibutz Najal Oz y logró convencer a Helen de que se convirtiese según la Halajá.

Un día antes de que se publicase el veredicto de la Suprema Corte Helen se convirtió ante el Rabino Goren y dejó sin efecto su apelación. La mayoría del público y de sus líderes respiraron aliviados porque finalmente se había encontrado una solución a un gran debate. También nuestro maestro y rabino, el Rav Tzví Yehudá Kuk quedó conforme con la solución.

Es apropiado recordar en estos días a la Rabanit Dra. Naomí Cohen, de bendita memoria, quien falleciera recientemente, el día 13 del primer mes de Adar. La Rabanit era la hija de la vejez del Dr. Jaim Shimshon Goldstein, quien fuera el presidente de la Asociación de Rabinos Norteamericanos y nieta del mecenas Harry Fishel. A la edad de diecinueve años, un año después del establecimiento del Estado de Israel, vino a vivir a Israel, estudió en la Universidad Hebrea de Jerusalém y tuvo el mérito de casarse con el Rabino Shear Yshuv, hijo del Rabino David el Nazareo (HaNazir), uno de los principales alumnos del Rav Kuk padre, de bendita memoria, quien compilara por encargo de su maestro la serie de libros «Ort HaKodesh». Tras el fallecimiento del Rabino Kaniel, el Rabino Shear Yshuv ejerció la titularidad del Rabinato de Haifa durante treinta y seis años. La Rabanit Naomí apoyó con todo su ser la tendencia a la intensificación del estudio de Torá por parte de mujeres.

La apelación al Gran Tribunal del Rabinato de Israel

Para dos sectores de opinión la conversión resultaba difícil. Por una parte, estaba el sector antirreligioso que esperaba que la Suprema Corte de Justicia definiese de una vez por todas que el Rabinato de Israel no determina quién es judío, y la conversión según la Halajá de Helen Zaidman desbarató esa expectativa. Por otra parte, el sector jaredí se enojó con el Rabino Goren, que según su testimonio convirtió a Helen en un día, lo cual ellos lo entendían como reñido con la Halajá. Representantes de ambos sectores apelaron ante el Gran Tribunal del Rabinato de Israel contra la conversión de Helen.

El tribunal estaba conformado por los rabinos Eliashiv, Israeli, Yolti y Goldsmit. El Gran Rabino de Israel el Rabino Nisim y el Rabino Ovadiá Yosef optaron por no participar. El Gran Tribunal del Rabinato de Israel decidió que el Rabino Goren, en su calidad de Gran Rabino del Ejército de Defensa de Israel, carecía de potestad para convertir en nombre del Gran Rabinato de Israel, y que su tribunal era de carácter privado, por lo que no correspondía que el Gran Tribunal del Rabinato de Israel se ocupase de una apelación por una conversión que esa institución no había realizado. Destacaron que si Helen se convirtiese ante un tribunal oficial, su conversión tendría vigencia y agregaron que era necesario cerciorarse de que aceptase sobre sí los preceptos.

Al día siguiente, el Rabino Ovadiá Yosef, que era el rabino titular de Tel Aviv, reunió un tribunal del cual participaron también los rabinos Goren y Shalom Mizraji y conjuntamente autorizaron la conversión anterior del Rabino Goren.

Años más tarde, en una entrevista con Shlomó Ishón, el Rabino Goren explicó que la conversión de Helen Zaidman se condice con la Halajá por cuanto que «ella cuida de encender velas de Shabat y se abstiene de ingerir alimentos prohibidos a pesar de su membresía en un kibutz secular. De hecho, no le resulta difícil observar las cuestiones de la kashrut por cuanto que ha abrazado un estilo de vida vegetariano como filosofía de vida».

Nuevamente, vemos que los grandes rabinos de Israel acostumbraron a convertir a quien aceptase la totalidad de los preceptos de un modo general y en la práctica, se comprometiese a llevar un estilo de vida tradicionalista.

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