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El modus operandi de los extremistas y el compromiso de término medio al que llegó el Rabino Fainstein

MATOT 2022

El modus operandi de los extremistas y el compromiso de término medio al que llegó el Rabino Fainstein

Quienes objetaban la opinión del Rabino Fainstein se negaron a debatir con él puntualmente en términos halájicos y esperaban hacerlo retractarse por medio de amenazas y boicots.

Si bien muchos eran los que compartían la postura del Rabino Fainstein, no encontramos en esos años cartas de apoyo o artículos publicados que lo respalden.

Incluso después que se alcanzó un acuerdo, el cual fue entendido por muchos como una capitulación del Rabino Fainstein ante las fuertes presiones, continuó manteniendo su postura al hablar en el seno de sus discípulos.

El Rabino Fainstein respondió: “Ustedes no me conocen, si logran convencerme de que me equivoqué lo reconoceré en público, pero de no ser así no he de retractarme”. Ellos le exigieron una y otra vez que se retracte, o sea, él esperaba que en algún momento tuviese lugar un debate halájico serio, pero ellos esperaban que se rinda ante la violencia.

Muchas de las acciones en contra del Rabino Fainstein durante los años 5724-5 (1964-5) fueron organizadas por el Rabino Yoel Teitelbaum de Satmer, que era conocido por sus disputas con rabinos y líderes jasídicos. Junto a otro cúmulo de rabinos extremistas, tales como el Rabino Amsel (oriundo de Hungría) que era el editor de la revista HaMaor, procuró alcanzar un doble objetivo: 1) Por una parte, lograr que el Rabino Fainstein se retracte y de esa manera hacerle reconocer que se había equivocado en todos los permisos y autorizaciones que había dado anteriormente. 2) Lograr que el público jaredí deje de respaldarse en él, tanto en su sentencia halájica como en su liderazgo comunitario, que se caracterizaba por procurar minimizar las discordias y las disputas en el seno de las comunidades judías.

El reclutamiento de rabinos

Los expertos promotores de disputas y polémicas sabían realizar muy bien su labor. Hacía ya varios años que deseaban afectar negativamente al Rabino Fainstein, pero el dictamen respecto de la inseminación artificial que resultó novedoso y generó el rechazo de numerosos rabinos les ofreció la oportunidad de organizar una gran coalición en su contra. Por ejemplo, el Rabino Shraia Deblitzki le escribió al Rabino Amsel una misiva por medio de la cual deseaba “reforzarlo y apoyarlo” en su lucha contra los dictámenes del Rabino Fainstein para que “no retrocediese en su protesta”. Más aun, sostenía, resulta necesario formar un comité de rabinos que anuncie públicamente “cuáles de sus sentencias está permitido adoptar y cuáles no”. Si bien en su misiva admite no haber leído la serie de libros ‘Igrot Moshé’, de todas maneras había quedado consternado al leer los ejemplos de los permisos halájicos por él dados que se publicaron en la revista HaMaor, como por ejemplo el referido a la celebración del Bat Mitzvá, “permisos por efecto de los cuales, D’s no lo permita, pueden llegar a transformarse el semblante de nuestra nación en general” y realmente “debió haber salido una oposición generalizada en contra de ello”.

El Rabino Amsel, continuó explicando en su revista por qué se veía en el deber de luchar contra el Rabino Fainstein, ya que “como si fuera poco que en nuestra generación padecemos la actuación de un Gran Rabinato en la sagrada tierra Israel que está a merced de las manos de gobernantes herejes cuyo objetivo es destruir la santidad judía hasta la raíz”, ahora “se sumó el Rabino Fainstein con su desgraciado permiso para esta impureza” (la inseminación artificial).

Estuvieron a punto de sumar a sus filas al Gran Rabino Sefaradí del Estado de Israel, el Rabino Ytzjak Nisim, de bendita memoria, pero HaShem lo salvó de hacerlo.

Delegación de rabinos extremistas

En medio de esta cuestión, el Rebe de Satmer intentó organizar un encuentro entre una delegación de rabinos y el Rabino Fainstein para analizar conjuntamente su dictamen, cuando en la práctica, se trataba de un intento de ejercer sobre él más presión y amenazas. Cuando llegó el momento del encuentro, aparentemente creció el temor del Rabino Fainstein, por entonces ya septuagenario, de que se condujesen con él inadecuadamente y les pidió a tres rabinos de entre sus alumnos que se sentasen junto a él mientras recibía a la delegación.

En representación de los rabinos extremistas llegaron unos seis rabinos veinte o más años más jóvenes que el Rabino Fainstein, entre ellos el Rabino Azriel Leibowitz que ejercía el Rabinato en Viena y el Rabino Moshé Teitelbaum (el futuro Rebe de Satmer).

El Rabino Fainstein y sus tres alumnos se sentaron de un lado de la mesa y la delegación de seis del otro. El Rabino Fainstein los agasajó con alimentos y palabras de salutación.

A continuación, se produjo un prolongado silencio. Una vez que el Rabino Fainstein dijera “nu, nu” instando a sus interlocutores a comenzar su exposición, uno de los rabinos extremistas relató que en una oportunidad el Jatam Sofer escribió una respuesta de la cual luego se retractó públicamente, de lo cual concluyó que en ese caso al Rabino Fainstein era a quien le correspondía seguir sus pasos, “había que retractarse” le dijo.

Aparentemente, ellos pensaban que tras los reiterados ataques y humillaciones de las que había sido objeto el Rabino Fainstein claudicaría ante las presiones y aceptaría su recomendación de retractarse públicamente, y a cambio, ellos actuarían para que los ataques contra él cesasen.

El Rabino Fainstein respondió: “Ustedes no me conocen, si me van a convencer que estoy equivocado me retractaré públicamente, pero si no, no lo haré”. Ellos insistieron nuevamente y le exigiereon que se retractase. O sea, él esperaba que se desarrollase una discusión de tipo halájico serio y ellos esperaban que claudicase ante la violencia.

Finalmente, a través de los alumnos del Rabino Fainstein los visitantes se vieron enroscados en una discusión halájica en la cual el Rabino Fainstein, en su genialidad, se impuso rotundamente a sus adversarios por medio de sus argumentos. Se cuenta que tras ello el Rebe de Satmer rezongó a la delegación visitante y les dijo: “Les advertí que no discutiesen de Halajá con el Rabino Fainstein” (Ish Hahalajá pág. 137-143).

En mi opinión el Rebe de Satmer pretendía que el Rabino Fainstein se asustase de la firmeza de la postura de sus oponentes que no estaban dispuestos a discutir con él de Halajá por cuanto que su postura era, a priori, absolutamente inaceptable, no durmiese un par de noches presa del dolor y la preocupación y finalmente se retractase. Pero tras escuchar que el Rabino Fainstein acudió a la reunión acompañado de alumnos que lo reforzaron y demostró tener razón en el ámbito halájico – el Rabino Teitelbaum temió que la delegación de amenazas e intimidación no cumplió con su cometido y que deberían seguir luchando contra el Rabino Fainstein hasta que se rindiese.

El relato del encuentro narrado por la otra parte

Resulta interesante ver cómo informaron sobre esta reunión los oponentes del Rabino Fainstein. No se acordó dar estado público al contenido del encuentro, sin embargo, el Rabino Amsel lo utilizó con fines propagandísticos. Escribió (HaMaor Adar I 5725) que “la agrupación de rabinos” (los extremistas, rivales de Agudat Israel) “decidió salir con una declaración de terminante prohibición a esta abominación”, “pero al final de cuentas primó la iniciativa de enviar primeramente una delegación de cinco grandes rabinos para que departieran con el erudito que había autorizado la práctica, con la esperanza de que quizás lograsen convencerlo de que se retractase… los rabinos se allegaron a su casa para intentar convencerlo de que cambiase de actitud en cuanto a su permiso en lo referente a la inseminación, que en opinión de sus detractores implicaba transgredir una prohibición de la Torá… y para sorpresa de los rabinos visitantes, ingresaron a la habitación algunos de sus alumnos que no solamente prohibieron a su maestro que se retractase sino que además intentaron transformar el evento en una discusión dialéctica con el puro ánimo de alzarse con la victoria y a final de cuentas los rabinos visitantes se retiraron sin logros en su haber y sumamente desencantados”.

O sea, la delegación de rabinos accedió a honrar al Rabino Fainstein visitándolo en su hogar a los efectos de “influir” en su parecer, esto es, para amenazarlo e intimidarlo y ofrecerle la posibilidad de una “claudicación honrosa”, ya que incluso el Jatam Sofer se retractó de una sentencia halájica en una oportunidad, pero sus alumnos lo forzaron a discutir con ellos.

Pálido apoyo

El apoyo al Rabino Fainstein fue sumamente leve. El Rabino Alberg, editor de la publicación ‘HaPardés’, el periódico de los rabinos de la ‘Asociación de Rabinos’ (Agudat HaRabanim), escribió en el mes de Shvat del 5725 un artículo elogiando la Torá del Rabino Fainstein, sin condenar a quienes se alzaban en su contra. A modo de respuesta, en HaMaor (Tevet – Shvat 5725) se publicó que los rabinos Alberg y Fainstein habían acordado apoyarse mutuamente, el Rabino Fainstein apoyaría el estatus del Rabino Alberg en la Asociación de Rabinos y este a su vez no permitiría ataques contra el Rabino Fainstein en el periódico ‘HaPardés’.

De acuerdo con una pesquisa realizada por el Rabino Tzuriel Jalamish, a pesar de los recurrentes y furibundos ataques contra el Rabino Fainstein, en todos los años de la disputa nunca se publicó un artículo apoyando su sentencia halájica. Parecería ser que los rabinos que apoyaban sus dictámenes lo hacían en silencio. Se informó de dos anuncios rabínicos en ídish y en inglés en apoyo del Rabino Fainstein pero aparentemente se trató de ediciones limitadas que en la actualidad no están al alcance del público en los bancos de datos. Solamente en el Estado de Israel, el Rabino Aharón Pachnick, miembro del movimiento Mizraji, publicó en el periódico HaTzofé un artículo sumamente fundamentado en su defensa.

Las presiones se agudizaron

Las presiones sobre el Rabino Fainstein se incrementaron, hubo extremistas que quemaban sus libros en público, hubo quienes los colocaron en sitios inmundos, lo agredían a él y a su señora día y noche con epítetos y reclamos al grado que la familia Fainstein se vio en la necesidad de desconectar su línea de teléfono, y desde entonces ni rabinos ni personas comunes pudieron llamar para efectuar consultas urgentes de Halajá.

En una oportunidad, los fanáticos anunciaron a los medios de comunicación que el rabino había fallecido y que su funeral partiría desde su residencia a una hora determinada, e incluso enviaron limusinas para transportar al público al velorio y las personas comenzaron a aglutinarse para participar de él.

Es de señalar que el Rebe de Satmer le dijo al Rabino Tuvia Goldstein que quienes así proceden no siguen sus instrucciones. Sin embargo, estas acciones llegaron a su fin al surgir el compromiso o acuerdo de punto medio.

El compromiso que a ojos de muchos fue una claudicación

En el momento más encendido de la disputa el Rabino Fainstein accedió a un compromiso, que a ojos de muchos fue una claudicación. A instancias de su seguidor el Rabino Tuvia Goldstein, se reunieron delegados de ambos bandos y acordaron que el Rabino Fainstein aclararía que su dictamen se aplica únicamente en un caso de apremio tal que casi nunca se presenta y que los rabinos no deben respaldarse en lo que está escrito en las Igrot Moshé.

El 22 de Kislev del 5725 el Rabino Fainstein publicó: “En lo que respecta a la cuestión de la inseminación que se sostiene que autoricé, encontré oportuno comunicar que yo no lo hicce sino en caso de apremio, cuando la mujer se apena en gran manera, tal como se describe en Igrot Moshé Even HaEzer 71. Por lo tanto, resulta claro a todos que no corresponde que este tema sea tratado salvo por un rabino erudito grande en la Torá y reconocido por sus dictámenes para que lo analice en todas sus aristas. Por ello, en un caso particular en el cual se me presentó la pregunta lo prohibí, y que de ninguna manera rabino alguno dicte que el procedimiento en cuestión está permitido sobre la base de mis libros. Véase lo que escribí en mi introducción a la sección de Oraj Jaím. En efecto, dado que cabe temer que quienes no son dignos de dictar halajá adopten una actitud flexible, y a los efectos de evitar que se termine permitiendo en situaciones en las cuales esté prohibido, resulta necesario erigir un cerco para evitar que (estos procedimientos) se autoricen de modo ninguno, ni siquiera por un rabino reconocido”.

Si bien durante meses se siguieron publicando artículos hostiles contra el Rabino Fainstein y sus autorizaciones, los actos aberrantes contra su persona cesaron. El Rabino Fainstein le quedó sumamente agradecido al Rabino Goldstein por ello, y la Rabanit Fainstein, en señal de reconocimiento, le obsequió una bandeja de plata (Ish Hahalajá 137-143).

El testimonio del Rabino Yoná Gewirtz

Cuenta el Rabino Yoná Gewirtz: “En ese tiempo tuve el valor de preguntarle si procedía de ese modo, retractándose en cierto grado, en virtud de la tormenta que se había desatado, y si era posible creer completamente en sus últimas afirmaciones. Me respondió: “Así es la Halajá, y así se debe dictar (lo que escribiera inicialmente), sin embargo de momento el mundo no está preparado para recibir mi Torá, pero llegará un día que será difícil para las personas y estas encontrarán en mis libros autorizaciones y D’s bendecirá a quienes ayuden a través de mis dictámenes” (Darkei Moshé II pág. 104-105).

A lo largo del tiempo, resultó ampliamente consensuado para la gran mayoría de los rabinos que no cabe temer al procedimiento de la inseminación artificial, y por ende, en caso de necesidad o apremio numerosas personas se respaldan en su autorización.

Epílogo

En el largo plazo, los fanáticos lograron dañar el estatus del Rabino Fainstein en el seno del público jasídico y lituano extremista, quienes se refieren a sus enseñanzas con reservas y no suelen citarlo. Pero a ojos del resto del público tanto jaredí como religioso, es probable que su estatus se haya reforzado. Lamentablemente, resulta que al igual que en otras cuestiones que ocupan a las ultimas generaciones, el público general, que si no es profeta al menos es descendiente de profetas, escogió mejor que la mayoría del liderazgo rabínico.

La interrogante es: ¿Quizás a raíz de este episodio el Rabino Fainstein se abstuvo de continuar dictando autorizaciones en las grandes preguntas de la Halajá? Y otra interrogante es si en virtud de lo que le hicieron al Rabino Fainstein, otros rabinos se abstuvieron o no de dictar autorizaciones.

 

 

 

 

 

 

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