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Parashat Pinjas. Las discusiones que surgieron en torno al Rabino Moshé Fainstein en virtud de sus autorizaciones halájicas

Parashat Pinjas.

Las discusiones que surgieron en torno al Rabino Moshé Fainstein en virtud de sus autorizaciones halájicas.

Durante los años 60’s varios rabinos ultraortodoxos avivaron el fuego de la discordia contra el Rabino Fainstein a raíz de su permiso para la realización de inseminaciones artificiales, la cual llegó al grado de ser humillado públicamente y de que sus libros llegaron a ser quemados.

Uno de sus oponentes arguyó que era preciso adoptar sus sentencias estrictas pero que se debía poner en duda aquellas que eran de carácter flexible.

Cuando rabinos insistieron en defender las posturas del Rabino Fainstein, se vieron también expuestos al desprecio y al hostigamiento.

Por lo general, los argumento de quienes promueven los pleitos y la discordia no se basan en la Halajá sino en el hecho de que “las eminencias más importantes” de la generación anterior se opusieron a determinada idea y se manifestaron pública y enérgicamente en su contra. Solamente después traen a colación hilos de razonamientos marginales que justifican la prohibición. En la práctica, muchas de las autorizaciones contaban con la anuencia consensuada de la mayoría de los rabinos ya que estos se basaban en los principios generales de la Halajá comúnmente aceptados. Sin embargo, los extremistas desacreditan a todos los demás rabinos y por ende, en consecuencia, resulta que “todos los eruditos” coinciden con su opinión.

En el artículo anterior traje el relato del Rabino Riskin Shlita sobre el Rabino Soloveichik, quien accediera al pedido de la esposa del Rabino Fainstein de que le pidiera a su marido que se retractase de su autorización a la inseminación artificial para que los extremistas dejaran de perseguirlos. El Rav Soloveichik accedió al pedido de la Rabanit Fainstein, si bien le dijo al Rabino Riskin que el Rabino Fainstein no se retractaría, ya que era “valiente cual león”. A raíz de ello fui consultado ¿cómo era posible que el Rabino Soloveichik hubiera accedido al pedido de la Rabanit de solicitarle al Rabino Fainstein que se retractara de un dictamen que creía que emanaba de la verdad de la Torá?

Respuesta: También el Rabino Soloveichik estuvo dispuesto a pagar un alto precio por sus posturas y sus convicciones. Al decidir apoyar al sionismo y al movimiento Mizraji perdió su posición en el mundo jaredí del cual procedía. Él era uno de los grandes estudiosos en profundidad del mundo de las yeshivot lituanas, pero sus amigos del pasado pasaron a ignorarlo, y hubo incluso quienes lo humillaron públicamente, mas, si bien él se sintió ofendido, mantuvo el silencio. Y aun así, pensó que al Rabino Fainstein le asistía el derecho a considerar acceder al pedido de su esposa y renunciar a su autorización a las inseminaciones artificiales para evitar el sufrimiento que padecían de mano de los extremistas. Quizás, también pensó que era preferible renunciar a esa autorización para preservar el estatus de jurista halájico aceptado del Rabino Fainstein y de su colección de libros de responsa Igrot Moshé, que por esos tiempos se estaba tornando sumamente popular entre la generalidad de los judíos. Asimismo, la postura particular del rabino Soloveichik en esta cuestión era estricta, pero al final cedió ante la postura del Rabino Fainstein (Nefesh HaRav 5759 pág. 255).

La disputa contra el Rabino Fainstein

La disputa contra el Rabino Fainstein (5655-5746, 1895-1986) alcanzó su punto álgido en el año 5724 cuando tenía ya casi setenta años (setenta años de hace seis décadas es como tener ochenta en la actualidad). En una primera instancia, la disputa la inició el Rabino Meir Amsel (5667-5767, 1907-2007), editor de la revista “HaMaor”. Sin embargo, ya con anterioridad, diferentes rabinos, entre los cuales se encuentra el Rabino Yoel de Satmer, guardaban un intenso rencor hacia el Rabino Fainstein en virtud de sus posturas y sus sentencias halájicas, y cuando vieron la oportunidad de sumar a otros rabinos que objetaban sus dictámenes se sintieron suficientemente fuertes como para llevar a delante una batalla pública y dura en su contra. A lo largo de los años rabinos jaredim de todas las corrientes escribieron contra los Igrot Moshé en la revista HaMaor, y por ello, cuando se llevó adelante la campaña en contra del Rabino Fainstein, daba la impresión de que eran muchos los rabinos que se le oponían.

Los primeros indicios aparecieron en el mes de Tamuz del 5722, cuando el Rabino Amsel criticara duramente desde las páginas de HaMaor la autorización dada por el Rabino Fainstein para que una pareja que no lograba traer hijos al mundo a causa de una deficiencia en la fertilidad del marido pudiera recurrir a una donación de esperma de un extraño. En el mes de Av fue publicado el artículo del rabino Azarin (discípulo del Rabino Eljanan Waserman) quien lo criticara en virtud de las brechas en la muralla provocados por su dictamen.

Dos años más tarde, en el 5724 el Rabino Amsel publicó en la revista HaMaor un nuevo artículo del Rabino Azarin contra el Rabino Fainstein, y en él escribió: “Todo aquel que permite algo así, yo digo de él que carece de sabiduría, de genio y padece de una ausencia manifiesta de conocimiento de la Torá, lo cual causa que por su intermedio la generación se vea afectada por la indecencia”. Luego, se le sumó el Rebe de Satmer, quien escribiera dos largos artículos en los meses de Av y Elul en contra de la terrible brecha que se había abierto, establecía que un niño nacido por este procedimiento entraba en la categoría de bastardo, y concluía: “Que esta opinión se hunda y no se acostumbren los corazones del pueblo de Israel a esta práctica detestable de dar lugar a la impureza, la mezcolanza y la bastardía entre los hijos de Israel, y el Eterno, Bendito Sea, en Su gran misericordia, nos salvará de estos peligros en los que pudiéramos incurrir, D’s no lo permita”. También el Rabino Azarin continuó atacando al Rabino Fainstein sosteniendo que no era necesario responder a sus argumentos, ya que es sabido por toda persona poseedora de ilustración judía qué escribieron sobre esa cuestión las verdaderas eminencias, los justos que son el fundamento del mundo, y jamás dieron autorización alguna a este tipo de prácticas”, y que no era necesario tomar en cuenta a quien innovase autorizaciones artificiales sin tomar en consideración las opiniones de los maestros anteriores”.

La intensificación de la disputa

En los meses siguientes, durante el año 5725 el Rabino Amsel continuó reuniendo y publicando artículos en contra del Rabino Fainstein, entre los cuales incluyó también los de rabinos lituanos que lo valoraban, pero disentían con ese dictamen específico, como por ejemplo en el caso de los rabinos Henkin y Zimerman, amén de otros artículos provenientes de rabinos jasídicos y lituanos extremistas que lo atacaron personalmente, como fue el caso del Rabino Halberstam y del Rebe de Bóbov (5668-5760). Este último publicó en contra del Rabino Fainstein un folleto titulado “En aras de la salvación de la santidad y la claridad de la ascendencia en el pueblo de Israel”, en el cual se manifestó rudamente en contra de la opinión del Rabino Fainstein y la denominó “inmoralidad”, “crimen”, “pensamiento inválido”, “abominación”, “amarga desgracia” y “destrucción absoluta de la pureza de la ascendencia de la familia judía” entre otras.

Esta obra, a los efectos de enfrentar la destrucción que habría de sobrevenir sobre nosotros, propuso “decretar una proscripción durísima hacia toda mujer que a partir de ahora incurra en un crimen de este tenor, así como también sobre el fruto resultante de esa práctica, para que no tengan parte ni herencia en el pueblo de Israel”.

En otro de sus artículos, el Rabino Azarin se quejaba amargamente por todos aquellos rabinos a quienes el Santo Bendito Él dotó de “entendimiento y comprensión”, les resulta claro que la autorización del Rabino Fainstein “es un acto inmoral que lleva a la profusión de la bastardía”, pero entonces, ¿por qué se mantienen callados y no eliminan el fenómeno por medio de boicots y prohibiciones teniendo la posibilidad de hacerlo? Por esta causa, habrán de rendir cuentas ante D’s”. Aparecieron una infinidad de otros artículos de rabinos que “estaban sumidos en la consternación”, en los que, entre otros, se trajo un testimonio de que el Rabino Sperber Mabrashi “clamó larga y amargamente” contra la autorización, y otras notas de estilo similar.

Resulta evidente que a raíz de estas expresiones pronto hicieron aparición “personas justas” que arrojaron los libros de la colección de “Igrot Moshé” a la hoguera y los quemaron. Otros, acosaron a la familia Fainstein con insultos y maldiciones. Y otras personalidades más moderadas, que condenaron las quemas de los libros y los epítetos hacia el rabino, llamaron para expresar la profunda consternación y dolor que las autorizaciones exageradas del Rabino Fainstein, que habían conducido a la profanación de todo cuanto es sagrado, les causaban, en virtud de lo cual “justos” y “eruditos” se veían en el deber de salir en su contra.

Los ataques contra el Rabino Fainstein se extendieron a otros periódicos y se volvieron tema recurrente de conversación en la calle jaredí.

El pedido del Rabino Grünblatt

En respuesta a los diferentes artículos, el Rabino Efraim Grünblatt envió una breve carta de protesta a la redacción de la Revista HaMaor (5692-5773, autor del libro de responsa Rivevot Efraim) para expresar su rechazo a la deshonra pública a la que estaba siendo expuesto “el pilar de la instrucción y el mayor de los sentenciadores halájicos de la generación”. El Rabino Amsel le respondió que amorosamente cumpliría su solicitud y publicaría su carta de protesta, pero solapadamente aludió al carácter menor de la erudición del Rabino Grünblatt diciendo que en virtud de su bajo porte quizás sus amigos rabinos pudieran conseguirle un puesto mejor, ya que su posición en la ciudad de Memphis no era nada sencilla, y acto seguido continuó con un extenso artículo en el cual explicó porque era “indispensable” salir en contra del Rabino Fainstein.

¿Por qué resultaba indispensable salir en su contra?

Si bien el Rabino Amsel se expresaba respetuosamente sobre el Rabino Fainstein, y escribió que “aquellas de sus sentencias en las que prohíbe sin duda que hay que cumplirlas, ya que  por cuanto que prohibió no cabe desautorizarlo y dejarlas sin efecto, pero que respecto de las respuestas en las que da autorizaciones, hay que tomarlas con suma precaución porque la intensidad de los permisos que esta eminencia ha autorizado exceden por mucho la de todos los juristas flexibles que surgieron en el pueblo de Israel, y ello obedece a su calidad humana y su benevolencia para con  las personas procurando no ser estricto con ellos en todas aquellas cuestiones en las que encuentra un mínimo motivo para flexibilizar los criterios…”

Dado que los libros del Rabino Fainstein ya están publicados, y por medio de sus autorizaciones derribó un edificio que fue construido con gran esfuerzo por numerosos rabinos, resulta indispensable hacer saber al público que los eruditos de la Torá no están de acuerdo con todas las sentencias halájicas del autor de la colección “Igrot Moshé”, y muy especialmente con aquellas en las que exageró desproporcionadamente contradiciendo las instrucciones de las eminencias de la generación anterior”.

Las sentencias flexibles del Rabino Fainstein

A los efectos de demostrar que el Rabino Fainstein sentenció de un modo flexible y autorizó cosas “que las eminencias de las generaciones anteriores prohibieron, y cuyas prohibiciones ya se habían extendido y aceptado en el pueblo de Israel”, el Rabino Amsel reunió treinta de esos dictámenes flexibles que a sus ojos resultaban extraños y los publicó en el mes de Kislev del 5725.

Entre ellos: 1) Permitió la celebración del Bat Mitzvá, en oposición a la postura de “numerosos rabinos justos que lucharon duramente contra los asimilacionistas”. 2) Permitió adoptar hijos, en oposición a los rabinos que lo prohibieron. 3) Permitió lavar platos lácteos y cárnicos en la misma pileta o fregadero lo cual llevó a que se “borre el límite entre lo que es de carne y lo que es de leche”. 4) Permitió contar a personas que profanan el Shabat para minián y cuestiones de santidad que requieren de un quorum de diez “contradiciendo la opinión de todos los sabios de las últimas generaciones”. 5) Permitió colocar la bandera del Estado de Israel en la sinagoga, “sal y mira la envergadura de la profanación del Nombre de D’s que ello provoca” (ese fue el motivo de la renuncia del Rabino Amsel a su membresía en Agudat Israel, que en aquellos días estaba presidida por el Rabino Fainstein). 6) Autorizó los etroguim del año sabático “apoyando en términos generales al Gran Rabinato de Israel”. 7) Permitió enseñar a judíos asimilacionistas (o asimilados) lo cual estaba terminantemente prohibido en la generación pasada. 8) Permitió anunciar en qué página se estaba rezando, “lo cual es una antigua práctica reformista”. 9) Permitió erigir palios nupciales (jupot) en el interior de las sinagogas, “¿quién no recuerda la denodada lucha de los rabinos de la generación pasada contra esta clara costumbre reformista?” 10) Permitió que se rezase en sinagogas que carecen de bimá (tarima), “y los rabinos de la generación anterior lucharon denodadamente contra esta práctica de los asimilacionistas”. 11) Permitió participar junto a reformistas de cenas de recaudación de fondos para causas sionistas. 12) Permitió ingerir coliflor industrializado sin que previamente se hubiera revisado, sobre la base de que “en los Estados Unidos no solían haber gusanos”. 13) Permitió un tabique divisorio insuficiente en la sinagoga. 14) Permitió ingerir leche producida por gentiles, “y recordamos el gran escándalo que montaron los grandes rabinos por esta cuestión”. 15) A continuación, autorizó la ingestión de queso crema producido por gentiles, esto es, “permitió la leche de gentiles y la cocción efectuada por gentiles”. 16) Permitió confiar en un productor de aceites vegetales que afirma que el suyo está libre de toda mezcla prohibida “por lo que resulta innecesario supervisarlo”. 17) Autorizó a beber el “Blender Whisky” a pesar de que los jaredim se cuidan de no ingerirlo. 18) Permitió afeitarse en Jol HaMo’ed. 19) Permitió que las mujeres descubriesen dos dedos de su cabello inmediatamente por encima de la frente, y en ello contradijo al Jatam Sofer. 20) Permitió el pan que fue horneado por una persona que profana el Shabat. 21) “Permitió el establecimiento de colegios mixtos para niños y niñas pequeños, lo cual hace que al crecer sigan estudiando juntos”. 22) Permitió viajar en Shabat en barcos de la compañía israelí ZIM de la cual “se sospecha que profana el Shabat”. 23) “Surge la impresión de que en caso de apremio o necesidad se puede rezar en una sinagoga que carece por completo de tabique divisor entre hombres y mujeres siempre y cuando ambos sexos no se sienten juntos”. 24) Permitió ingresar a la sinagoga perros guía para personas invidentes. 25) Sentenció que la succión de la sangre no es condición indispensable para la validez de la circuncisión.

Observaciones sobre sus argumentos

Por lo general, los argumento de quienes promueven los pleitos y la discordia no se basan en la Halajá sino en el hecho de que “las eminencias más importantes” de la generación anterior se opusieron a determinada idea y se manifestaron pública y enérgicamente en su contra. Solamente después de ello traen a colación hilos de razonamientos marginales que justifican la prohibición. En la práctica, muchas de las autorizaciones contaban con la anuencia consensuada de la mayoría de los rabinos ya que estos se basaban en los principios generales de la Halajá comúnmente aceptados. Sin embargo, los extremistas desacreditan a todos los demás rabinos y por ende en consecuencia resulta que “todos los eruditos” coinciden con su opinión. En nuestro próximo artículo contaremos cómo concluyó este episodio.

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