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TAZRÍA 2024

LEYES REFERENTES A LA «MATZÁ ENRIQUECIDA» (MATZÁ ASHIRÁ) Y LOS MEDICAMENTOS PARA PESAJ

El consumo de «matzá enriquecida», esto es, si se mezcló la harina con jugo de frutas en vez de con agua, está prohibido en Pesaj según la usanza ashkenazí, y en el caso de los sefaradíes es preciso abstenerse de ingerirla a menos que el rabino le indique a la persona que puede hacerlo.

En el caso de aquel que se crio en un hogar en el cual sus padres se abstuvieron de comer matzá remojada (shruiá), actualmente puede ingerirla, y en caso de que supiera que se trataba de una actitud estricta (jumrá) y procediera así durante varios años, es bueno que realice una liberación de promesas ante un tribunal de tres.

Los medicamentos insípidos no requieren de kashrut para Pesaj, y aquellos que son saborizados, en caso de que el individuo no lograre verificar su estatus, podrán ser usados durante la festividad.

Por lo tanto, los gruesos folletos que se publican previo a Pesaj son innecesarios, y alcanza con centrarse en los medicamentos saborizados. Con estas publicaciones se cumple la regla de que “si tomaste mucho, no tomaste” (algo así como “el que mucho abarca poco aprieta”, N. de T.). De tanto que se ocupan de los medicamentos insípidos al final no dedican el esfuerzo necesario para revisar la composición de los saborizados, que son los únicos respecto de los cuales la verificación es relevante, y muchas veces se procede con ellos negligentemente.

Pregunta: ¿Se permite ingerir en Pesaj las galletas hechas a base de jugo de fruta que reciben el nombre de “matzá ashirá” (matzá enriquecida)?

Respuesta: El jametz que prohibió la Torá se elabora a partir de harina con agua, pero si a la harina se la amasa con jugo de frutas, aunque repose un día entero hasta que la masa fermente, no se la considerará jametz porque la hinchazón producida es diferente a la de la fermentación del jametz que fue prohibida por la Torá. Los líquidos considerados como jugo de frutas (mei perot) son: el vino, la miel, la leche, el aceite y huevos líquidos (mei beitzim) así como también todos los jugos exprimidos a partir de frutas tales como manzanas o fresas. Dado que el jugo de fruta no puede provocar la fermentación, en Pesaj, por la base de la norma se puede amasar con mei perot, hornear el resultante y luego comerlo. Y según la opinión de Rashi, a pesar de que esa masa no puede leudar completamente, se la considera “jametz nukshé”, esto es, jametz por prescripción rabínica, motivo por el cual se prohíbe ingerirla.

Todo esto es así cuando la harina fue amasada solamente con jugo de frutas, pero si se hubiere mezclado también agua, esta última podría hacer leudar a la masa. Y según muchas de las eminencias halájicas el agua mezclada con el jugo de frutas provoca una fermentación aún más veloz que cuando se realiza solo con agua, y a los efectos de no ingresar en el área de peligro de leudado, los sabios prohibieron amasar en Pesaj con jugo de frutas (mei perot) al que se le adicionó agua (Shulján Aruj 462:1-3).

La usanza de los ashkenazíes

Según la tradición ashkenazí en Pesaj está prohibido comer algo que haya sido amasado con harina y jugo de frutas porque se teme que pudiera haberse mezclado agua en el jugo y entonces la masa podría haber leudado rápidamente, y quizás no se haya tenido a este respecto la suficiente precaución. Además, se toma en cuenta la opinión de Rashi de que el jugo de fruta solo, sin agregado de agua, puede generar también jametz por prescripción rabínica. Si bien por la base de la norma se podría adoptar una actitud flexible como la de la gran mayoría de las autoridades halájicas, la costumbre ashkenazí es proceder de manera estricta y esto no debe modificarse.

La usanza de los sefaradíes

Según la usanza sefaradí en Pesaj se permite preparar galletas hechas de harina con jugo de frutas, pero se prohíbe agregar agua a la mezcla ya que la masa podría leudar rápidamente. A posteriori, si se agregó agua al jugo, que se hornee la masa de inmediato (Shulján Aruj 462:2).

En la práctica, por lo general, las galletas que reciben certificado de kashrut para Pesaj según la usanza sefaradí son elaboradas a base de jugo de frutas, teniendo el recaudo de que no se mezcle en esta agua alguna, pero sí se le agrega a la masa diferentes ingredientes. Quienes autorizan estas galletas entienden que los ingredientes no son considerados como «agua». Así lo sentenció el Gran Rabino Sefaradí, el Rishón LeTzión Rabí Ovadiá Yosef, de bendita memoria. Por otra parte, el Gran Rabino Sefaradí, el Rishón LeTzión Rabí Mordejai Eliahu, de bendita memoria, adoptó una actitud muy estricta en esta cuestión por temor a que los demás ingredientes pudieran ingresar en la categoría de “agua”, y además, es probable que los materiales que hacen crecer a la masa sean peores que el agua, de modo tal que aunque sean elaborados por medio de una supervisión especial el resultado final será considerado jametz, incluso a posteriori (tal como el jametz que leudó por causa de otro factor, Tratado de Pesajim 28(B)). Por lo tanto, en la práctica, también según la usanza sefaradí, es correcto igualar la costumbre ashkenazí con la sefaradí y abstenerse de ingerir las galletas en cuestión. No obstante, aquella persona cuyo rabino dictaminó que las galletas en cuestión están permitidas podrá proceder como él (Pninei Halajá Pesaj 8:1).

«Matza remojada» (shruiá)

Pregunta: ¿Cabe adoptar la actitud estricta de no comer «matzá remojada», esto es, migas de matzá que fueron remojadas en agua?

Respuesta: Una vez completado el horneado de la matzá la capacidad de fermentación de la harina queda sin efecto y aunque se ponga la matzá en remojo por un largo lapso, esta no leudará. Una señal de que el horneado ha sido completado es que la superficie de la matzá se solidifica (karmú paneha) y si se la parte no se extenderán desde ésta hilos de masa. Dado que una matzá que se terminó de hornear no puede leudar, puede ser remojada en la sopa. Por lo que un anciano o una persona enferma que no puedan comer matzá seca en la noche del Seder podrá remojarla en agua y comerla blanda (Shulján Aruj 461:4). Asimismo, si se muele la matzá, se podrá amasar la harina de matzá con agua sin temor a que se produzca leudado pues una vez que fue bien horneada ya no vuelve a leudar (Shulján Aruj 463:3). Así, en Pesaj se pueden hornear pasteles o tortas de los cinco tipos de cereal o cocinar todo tipo de albóndigas que tengan mezclada harina de matzá (kneidlaj y guefilte fish).

La medida estricta (jumrá) de los jasídicos

Sin embargo, hay quienes acostumbran a proceder de un modo estricto y no sumergen las matzot en agua por temor a que algo de la masa no hubiera sido procesado como corresponde, hubiera quedado dentro de la matzá sin hornearse hasta el final, y posteriormente, al ser sumergida en agua esta harina leude. Asimismo, temen que algo de harina pudiera adherirse a la matzá con posterioridad al horneado, y al ser sumergida en agua, pudiera leudar. En lo que respecta a la harina de matzá, consideran que hay otro motivo más para adoptar una actitud estricta y es el temor a que personas carentes de instrucción religiosa (amei haaretz) confundan la harina de matzá con la común y terminen incurriendo en la transgresión de jametz en Pesaj. Así es como procedieron los jasídicos alumnos del Baal Shem Tov, quienes adoptaron una actitud estricta y se abstuvieron de ingerir matzá remojada (matzá shruiá).

La aplicación práctica de la norma

Sin embargo, en la práctica, de acuerdo con la opinión ampliamente mayoritaria de las autoridades halájicas no es preciso adoptar una actitud estricta en esta cuestión porque resulta razonable asumir que la masa haya sido amasada correctamente por lo que no quedó harina sin hornearse por completo. Así es como proceden los sefaradíes y los ashkenazíes no jasídicos. Los jasídicos ashkenazíes suelen adoptar la actitud estricta.

La norma y las familias jasídicas

En la actualidad, hay también personas provenientes de familias jasídicas que adoptan la actitud flexible porque la práctica de prohibir remojar las matzot proviene de una época en la cual estas eran horneadas más gruesas, elaboradas a mano y la labor era efectuada masivamente por todo el pueblo de Israel por lo que cabía temer que algo de la masa pudiera no estar correctamente procesada o insuficientemente horneada. Pero en la actualidad que el amasado es realizado por una máquina o a mano, pero con un máximo cuidado por los detalles, las matzot son más finas y se tiene el recaudo de que exista una gran separación entre el lugar donde se encuentra la harina y el sitio en el cual se colocan las matzot tras su horneado, todos los temores quedaron sin efecto.

Por ello, personas que proviene de hogares en los cuales sus padres se abstenían de ingerir matzá remojada hoy también pueden comerla, a condición de que ello no ofenda a sus padres. Y en caso de que el individuo supiera que se trataba de una actitud más estricta que la norma (jumrá) procediendo así durante varios años, es bueno que realice una liberación de promesas ante un tribunal de tres por no haber dicho, cuando adoptaba la actitud estricta, «hago esto sin prometerlo» (bli neder, o sea, «que mi acción no adquiera el carácter de voto»). Y si esta persona pensaba que esta práctica era obligatoria y ahora cae en la cuenta de que no era así, podrá dejar de abstenerse sin que precise anular promesas ante un tribunal de tres (Pninei Halajá Pesaj 8:2:2).

Medicamentos en Pesaj

La pregunta sobre los medicamentos en Pesaj es muy habitual. Cuando se trata de un remedio insípido no precisa de certificación de kashrut porque, aunque se le hubiere mezclado jametz que en el pasado era digno de ser ingerido, dado que ahora no es apto para ser comido siquiera por un perro, no recae sobre el remedio la prohibición de jametz. No obstante, hay quienes adoptan una actitud estricta en esta cuestión por temor a transgredir una prohibición rabínica. De todas maneras, la halajá final es conforme a la opinión mayoritaria de las autoridades halájicas que permiten tragar un medicamento no digno de ser alimento sin previa revisación (Pninei Halajá Pesaj 8:7).

Por lo tanto, los gruesos folletos que se publican previo a Pesaj son innecesarios, y alcanza con centrarse en los medicamentos saborizados. Con estas publicaciones se cumple la regla de “si tomaste mucho, no tomaste” (algo así como “el que mucho abarca poco aprieta” N. de T.). De tanto que se ocupan de medicamentos insípidos no dedican el esfuerzo necesario para revisar la composición de los saborizados, que son los únicos respecto de los cuales la verificación es relevante y muchas veces se procede con ellos negligentemente.

¿Se puede tomar un medicamento saborizado sin certificación de kashrut?

Sin embargo, en el caso de un medicamento saborizado tal como en el caso de un jarabe o de pastillas para chupar, en términos sencillos es preciso que tengan certificación de kashrut para Pesaj pues de no ser así se teme que pudieran tener mezclado jametz. Solamente en el caso de un enfermo de riesgo, si no se tuviera a mano un buen sustituto kasher para Pesaj, se podrá consumir el medicamento común porque la salvaguarda de la vida antecede en importancia a la prohibición de consumir jametz.

De todas maneras, escribí (Pninei Halajá Pesaj 8 final de la nota al pie de página número 9) que, en caso de gran necesidad o premura, si no resultare posible verificar que el medicamento saborizado es en efecto kasher, aunque no sea un caso de salvaguarda de la vida, podrá ser ingerido en Pesaj ya que la enorme mayoría de los remedios no contienen jametz, por lo que en general se podrá adoptar hacia estos una actitud flexible, tal como lo indica el Shulján Aruj (Yoré Deá 110:3).

Sin embargo, recientemente me envió mi amigo el Rabino Shaul David Bochco Shlita una respuesta que escribió, en la cual esclarece que tampoco en el caso de los medicamentos saborizados cabe temer que contengan jametz. En primer lugar, porque solamente un porcentaje nimio de estos traen mezclados almidón o alcohol producidos a partir de los cinco cereales. Y también en el caso del almidón o el alcohol que sí son producidos a partir de cereales, no cabe temer por jametz ya que, al separarse el almidón de los demás componentes del trigo, este por separado no leuda, tal como lo aclarara el Rabino Shear Yshuv Cohen, de bendita memoria, en su respuesta referida al ácido cítrico (ver Pninei Halajá Pesaj 8:8). Y aunque se hubiere mezclado en el medicamento un alcohol elaborado a partir de los cinco cereales, este difiere del alcohol elaborado para beber, por cuanto que está orientado a menesteres médicos y está destinado a disolver. Su concentración alcohólica alcanza entre el 95 y el 99 por ciento, y un líquido de estas características no es apto para ser consumido por lo que, aunque fuera elaborado a partir de los cinco cereales, resultará anulado por no ser digno de ser comido por un perro antes de Pesaj, y entonces no recaerá sobre este la prohibición de jametz.

¿Hasta cuándo se dice kadish en un año de duelo?

Pregunta: ¿Cuál es el modo adecuado de proceder para hermanos durante el año de duelo por el fallecimiento de sus padres? ¿Deben recitar kadish durante todo el año y en uno embolismal hacerlo por trece meses, o solo doce, o solo once? ¿Existe a este respecto alguna diferencia entre ashkenazíes y sefaradíes?

Respuesta: Es preceptivo que quien esté de duelo por el fallecimiento de alguno de sus padres diga kadish durante el primer año para la elevación de su alma. Ello resulta sumamente beneficioso para el fallecido, pues gracias a que su hijo recita kadish y santifica a HaShem se multiplican sus méritos, y en caso de que fuera condenado al Guehinom, su castigo allí se verá reducido, y en una situación normal pasará allí un máximo de doce meses.

Pero si los hijos recitan kadish por el fallecido durante la totalidad de los doce meses se verán como quienes consideran que su progenitor era un malvado y que por ello se encuentra en el Guehinom. Por esta razón no se recita kadish durante doce meses.

Existen dos costumbres, la primera es la usanza de la mayoría de las comunidades orientales y es que para que no parezca que los hijos consideran al padre un malvado, se suspende el recitado del kadish en la primera semana del duodécimo mes y luego se continúa recitando el kadish hasta finalizarlo (Rav Pealim III Yoré Deá 32). Así se acostumbró a proceder en Babilonia, Turquía, Persia, Siria y Egipto).

La segunda costumbre es recitar el kadish durante los once meses posteriores al fallecimiento, y en el duodécimo no se recita. Así proceden los ashkenazíes (Ramá Yoré Deá 376:4), la mayoría de los judíos norafricanos (Otzar Hamijtavim III 1789, Shemesh Umaguén 3:60) y la mayoría de los provenientes del Yemen.         

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