KI TISÁ 2024
El pueblo de Israel es fuente de bendición
No se debe recibir tzedaká de gentiles ya que ello conlleva la profanación del Nombre Divino.
Recibir tzedaká de parte de gentiles provoca también la prolongación del exilio y la demora en el advenimiento de la redención.
Se debe analizar concienzudamente si el presupuesto de ayuda militar que el Estado de Israel recibe de los Estados Unidos ingresa o no en la categoría de la tzedaká que está prohibido recibir de parte de gentiles.
El hecho de que el Estado de Israel reciba ayuda es una situación que implica la profanación del Nombre Divino, que lleva a nuestro país a someterse a los intereses de gobiernos extranjeros y le impide efectivizar sus aspiraciones nacionales de manera independiente.
Está prohibido que un judío reciba tzedaká de parte de gentiles. Esto es así para evitar la profanación del Nombre Divino, para que los extranjeros no digan: “¡Cuán desgraciados son los judíos y cuán despreciable es su religión, que no consiguen mantener por sí mismos a sus necesitados, y personas de otras naciones precisan hacerlo (Shulján Aruj Yoré De’á 254:1, Siftei Cohen, Turei Zahav y Levush 1). Sin embargo, los donativos para una sinagoga y para cuestiones públicas pueden recibirse, porque el hacerlo, no pone de manifiesto una necesidad humillante. Pero en el caso del recibimiento de tzedaká, sí hay profanación del Nombre de D’s, ya que la misión del pueblo de Israel es ser una luminaria para las demás naciones e influir bien y bendición a todas las etnias, y cuando precisan del socorro de los gentiles, se denigran a sí mismos y traicionan su función. Así dijeron nuestros sabios: “Desde que comenzaron a proliferar los casos de judíos que reciben tzedaká de los paganos, los hijos de Israel pasaron a estar abajo y los gentiles arriba, los judíos quedaron atrás y los gentiles al frente” (Tratado de Sotá 47(B), en la Guemará los conceptos son manifestados en un lenguaje de eufemismo inverso (lashón saguí nahor)).
La recepción de tzedaká de parte de gentiles demora el advenimiento de la redención
Nuestros sabios dijeron también (Tratado de Baba Batra 10(B)) que cuando los hijos de Israel reciben tzedaká de parte de gentiles, estos se ensoberbecen y los desprecian, y se ven reforzados en su camino de someter a la nación judía. Por ello, aquellos judíos que reciben tzedaká de los gentiles causan la prolongación del exilio y posponen el advenimiento de la redención, tal como fue dicho: “Cuando se sequen sus ramas, estas serán quebradas, y vendrán las mujeres y las prenderán fuego. Porque es un pueblo carente de entendimiento. Por ello, Aquél que los hizo no tendrá compasión y su Hacedor no se apiadará” (Ysahaiahu-Isaías 27:11). Esto es, cuando los gentiles se sequen y los méritos de las naciones que sojuzgan al pueblo de Israel se acaben, se volverán cual paja seca que se quiebra y se quema con facilidad e Israel se liberará de ellos. Pero cuando los hijos de Israel actúan sin entendimiento y reciben tzedaká de estas naciones, los méritos de los gentiles se incrementan, por lo que continúan sometiendo al pueblo judío, HaShem no se apiada de éste, y por lo tanto no lo redime.
Además, nuestros sabios dijeron también (Tratado de Sanedrín 26(B)) que quien transgrede la prohibición y recibe públicamente tzedaká de un gentil, no es apto para dar testimonio por cuanto que pecó profanando el Nombre Divino a causa de su ambición material, por lo que cabe temer que mienta en un ulterior testimonio a cambio de un soborno (Rashi). Además, dado que aceptó humillarse recibiendo públicamente tzedaká de parte de un gentil, cabe temer que se denigre presentando un falso testimonio (Rambám Hijlot Edut 11:5).
Cuando no hay alternativa, se puede recibir tzedaká de parte de gentiles
La prohibición de recibir tzedaká de gentiles rige a condición de que la persona necesitada pueda mantenerse, aunque tan solo sea a duras penas, sin recibirla. En caso de que ello no resulte posible, podrá recibir tzedaká discretamente. En caso de que la tzedaká no sea entregada de manera discreta, y no haya judíos que puedan mantenerlo, el individuo necesitado podrá recibir la tzedaká públicamente y no quedará inválido para dar testimonio, ya que procedió de esa manera forzado por las circunstancias (Rambám ídem, y en Hiljot Matnot Aniím 8:9, Shulján Aruj 254:1, Rishón Letzión, Aruj HaShulján).
Opiniones más flexibles y la halajá final
Hay autoridades halájicas que adoptan una actitud más flexible en el caso de una persona particular necesitada que recibe tzedaká de un gentil de manera discreta, pues en su opinión, la prohibición aplica específicamente a los encargados de (recaudar y repartir) la tzedaká (gabaei tzedaká) (Drishá). Y hay quienes lo permitieron cuando el benefactor de las naciones no les dona específicamente a judíos, sino que lo hace tanto a judíos como a gentiles. En un caso así, no se trata de un mandato o mitzvá de igual envergadura (Turei Zahav). Asimismo, hay quienes entienden que la prohibición de recibir tzedaká de manera discreta rige justamente cuando el donante es un dignatario gentil y no una persona particular (Rabí Jaím Palaghi).
Sin embargo, en la práctica, siempre y cuando los judíos menesterosos puedan mantenerse, aunque ello tan solo sea a duras penas, no deberán recibir tzedaká de gentiles aunque el donativo sea discreto, porque en cada aceptación de dádivas provenientes de las demás naciones hay un elemento de profanación del Nombre Divino y una vergüenza por el hecho de que sus hermanos judíos no los mantienen y gentiles sí lo hacen, y de esa manera, continuamos dependiendo de extraños y se prolonga el yugo del exilio que pende de nuestro pescuezo (Rishón Letzión al Shulján Aruj Yoré Deá 254:2, Beit Hilel 1, Aruj HaShulján 1).
La recepción de tzedaká de parte de gentiles justos
Se puede recibir tzedaká de un gentil bueno que cumpa con los siete preceptos de los hijos de Noaj. En otra oportunidad aclararemos quién es un gentil bueno (kasher) y explicaremos que una aceptación de este tipo es también algo que puede hacerse a posteriori.
La prohibición de recibir tzedaká de dignatarios y países gentiles
Los judíos tienen prohibido recibir tzedaká de dignatarios o de países extranjeros, pues si al recibir ayuda de personas particulares la dignidad judía se ve zaherida y se prolonga el exilio, cuánto lo será más cuando esta se recibe de autoridades o de gobiernos gentiles. Solamente en caso de que el rechazo del donativo pudiera poner en situación de riesgo al judío o al pueblo de Israel, por el principio de mantener relaciones pacíficas y amistosas con las autoridades no judías (shlom maljut) – se lo podrá aceptar. Tal como se relata en el Talmud (Tratado de Baba Batra 10(B)) sobre Ifra Hormiz, la madre del rey de Persia, que enviara cuatrocientos dinares a Rabí Emi para que los repartiera entre los necesitados. Si bien Ifra Hormiz era públicamente conocida como una mujer justa y generosa, dado que era la madre de un rey que sojuzgaba al pueblo de Israel, Rabí Emi rechazó el donativo.
Ifra Hormiz envió los cuatrocientos dinares a Raba y este sí los aceptó. Le contaron lo sucedido a Rabí Emi ante lo cual se enojó con Raba y protestó que cómo era que Raba aceptaba mantener a pobres judíos de la tzedaká de gentiles sin temer que con ello estuviera prolongando la duración del exilio, tal como fue dicho: “Cuando se sequen sus ramas, estas serán quebradas, y vendrán las mujeres y las prenderán fuego” (Yshaiahu-Isaías 27:11).
Sin embargo, la Guemará cuenta que Raba aceptó el donativo como gesto de respeto y apaciguamiento para mantener relaciones pacíficas con el gobierno, pues de haberlo rechazado, este podría haber tomado represalias contra el pueblo de Israel. Luego, sin que Ifra Hormiz lo supiera, repartió el dinero entre gentiles necesitados. Ello no implicó un engaño hacia la donante, ya que era sabido que los judíos también mantenían a menesterosos gentiles junto a los judíos (Tratado de Guitín 61(A), Rashi a Baba Batra 11(A) en el pasaje que comienza con la expresión ‘דלא’). La persona que le contó a Rabí Emi que Raba había aceptado el dinero de la tzedaká de Ifra Hormiz no concluyó su relato contando que este había tenido el recaudo de utilizar los fondos para mantener a menesterosos gentiles, por lo cual incurrió en la transgresión de mal hablar (lashón hará). Quizás pecó involuntariamente, por cuanto que Raba entregaba la tzedaká a los necesitados gentiles de manera discreta, para que el gobierno no lo supiera, y por eso pensaba que Raba usaba los fondos para apoyar a pobres judíos.
Sin embargo, en otra ocasión Ifra Hormiz le envió a Rav Yosef una suma importante para tzedaká y le solicitó expresamente que hiciera con el dinero un “gran precepto” (mitzvá rabá). Por ello, si Rav Yosef destinaba el dinero de la tzedaká a menesterosos gentiles, lo cual no sería un “gran precepto”, transgrediría la prohibición de engañar (gnevat da’at) (Tratado de Julín 94(A)). Por lo tanto, Rav Yosef utilizó el dinero en cuestión para rescatar prisioneros judíos, que es un tipo sobresaliente de tzedaká (Tratado de Baba Batra 8(A), ver Tosafot ídem en el pasaje que comienza con las palabras ‘יתיב’).
La problemática implícita en el recibimiento de la ayuda exterior del gobierno norteamericano
En nuestros días, cabe temer que los presupuestos de ayuda exterior que el gobierno israelí recibe de su contraparte americana ingresan en la categoría de la tzedaká proveniente de gentiles que está prohibido aceptar, puesto que el hecho que el Estado de Israel no haga frente solo a los desafíos que se le presentan implica un elemento de profanación del Nombre Divino. Si en el caso de un judío particular que acepta tzedaká de gentiles hay implícita una profanación del Nombre de D’s, cuánto más que ello es así cuando es el Estado de Israel el que recibe la ayuda. Además de ello, a raíz del recibimiento de estos fondos, el Estado de Israel se ve en la necesidad de aceptar todo tipo de dictámenes tanto de los Estados Unidos como de otros países que afectan negativamente el cumplimiento del precepto de poblar con judíos la tierra de Israel y merman su capacidad de derrotar a sus enemigos, con lo cual el yugo del exilio que pende de nuestros pescuezos se prolonga en el tiempo.
No obstante, hay quienes sostienen que en los Estados Unidos viven numerosos judíos y que la ayuda exterior americana no se considera proveniente de gentiles sino de una caja común a judíos y a quienes no lo son. Pero en la práctica, dado que se trata de un país muy grande que posee intereses muy significativos y solo un dos por ciento de sus habitantes son judíos, no cabe definir la ayuda exterior americana como proveniente de un fondo común de judíos y de gentiles.
La diferencia entre la tzedaká y una asociación
No cabe sostener que dado que la ayuda exterior americana no está destinada a los judíos pobres se la debe considerar como obsequio y no como tzedaká, ya que un regalo se le hace a una persona que es autosuficiente y se mantiene a sí misma sin requerir de dádivas, y la entrega de un presente es una expresión del vínculo existente entre las partes y está destinada a alegrar a quien lo recibe. Por su parte, la tzedaká le es entregada a quien tiene dificultades para arreglárselas por sí mismo y por lo tanto requiere de ayuda, y no hace diferencia si con el dinero recibido el menesteroso compra comida, muebles o armamento.
Hay quienes sostienen que en realidad se trata de sumas de dinero que los Estados Unidos invierten e Israel para que nosotros velemos por los intereses americanos en el Medio Oriente y les ayudemos en el desarrollo de nuevos armamentos. En efecto, si la ayuda se ha de definir como una cooperación digna, en la que ambas partes están igualmente interesadas, esta no ha de ser considerada como tzedaká. Pero para ello, es preciso dejar sin efecto los montos fijos de ayuda anual y definir de manera detallada en cada proyecto de cooperación cuánto invierte cada una de las partes, tal como suele ocurrir entre socios.
La gran interrogante
Sin embargo, hay quienes sostienen que de no mediar la ayuda que recibimos de los Estados Unidos, al Estado de Israel le resultará difícil poder hacer frente a una guerra contra todos sus enemigos. En efecto, este argumento debe ser sopesado concienzudamente por los líderes de Israel, recordando en todo momento que es preciso esforzarnos de sobremanera para liberarnos de la necesidad de recibir ayuda extranjera ya que ello implica una profanación del Nombre de D’s, y hace que el estado judío se vea sometido y supeditado a los intereses de otros países, lo cual evita que alcancemos independientemente nuestras aspiraciones.
Nuestra situación hace cincuenta años y hoy
Cuando el Estado de Israel era un país pobre y necesitado de ayuda (a finales de la Guerra del Desgaste, en 1971) el Rabino Mordejai From, de bendita memoria, jefe de cátedra en la Yeshivá Merkaz HaRav, escribió que estaba permitido recibir ayuda de países extranjeros pues Israel era un estado independiente y el pueblo judío ya no se encontraba ya en el largo exilio, y, por ende, no cabía temer que el recibimiento de la tzedaká pudiera prolongarlo. Además de ello, era preciso permitirlo ya que estábamos rodeados de enemigos, y por lo tanto, se trataba de una situación de vida o muerte (pikuaj nefesh) para la generalidad de la nación (Kovetz Zejor et Ya’akov).
En el año 5750 (Tjumín vol. XI) el Rabino Ben Tzión Kriger dudaba si recibir la ayuda extranjera era o no todavía una necesidad irreprochable.
Sin embargo, desde entonces nuestra situación cambió notablemente. En el año 5750 (1990) nuestro PBI anual era de unos 61.000 millones de dólares, y la ayuda americana, que ascendía entonces a unos tres mil millones, representaba un 5% del total de la economía israelí. En el año 5783 (2023), el PBI anual de Israel ascendía a unos 488.000 millones de dólares y la ayuda anual norteamericana a unos 3.800 millones, lo cual representaba solamente un 0.8 % del total de nuestra economía.
Más aun, según la opinión de diferentes economistas, Israel pierde dinero a raíz del recibimiento de la ayuda, ya que esta viene asociada a fuertes limitaciones a la industria armamentística local las cuales que impiden que se efectúen grandes ventas de armamento israelí a diferentes países del mundo.
Por lo tanto, sería bueno que nuestros líderes consideraran seriamente la posibilidad de rechazar la ayuda militar norteamericana, para de esa forma potenciar nuestra independencia y fortalecer nuestros logros en las áreas de la economía, la seguridad y la sociedad, y de esa manera, poder cumplir nuestra misión de ser una fuente de bendición para todas las naciones del mundo.





