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EMOR 5784

Los alcances del precepto “No cortaréis (en redondo la cabellera de vuestra cabeza)”

El precepto de «no cortaréis» singulariza al pueblo de Israel en su cabello, tal como la circuncisión lo distingue en su cuerpo.

“Cortar en redondo” significa generar una franja libre de cabello todo a lo ancho de la cabeza de modo tal que no haya conexión entre el pelo de la cabeza y el de la barba.

Hay quienes adoptan una actitud más flexible y se afeitan toda la cabeza, pero en la práctica, en el caso de una duda en lo que respecta a una norma de la Torá, es preciso adoptar una actitud estricta y dejar aunque sea cuatro milímetros de cabello en la zona de las patillas (peot).

Si bien desde el punto de vista de la ley alcanza con que la longitud del cabello que crezca en las patillas (los bordes de la barba) sea de cuatro milímetros, dado que los bordes son una señal de judaísmo en el cabello, muchos acostumbran a proceder con excelencia extendiéndolos de modo tal que resulte visible, e incluso hay quienes los enrulan formando caireles. Sin embargo, muchos no proceden con este nivel de excelencia, e incluso hay numerosas personas temerosas del cielo que no extienden el largo de sus patillas más allá del mínimo que la norma obliga.

La Torá ordenó a los varones que no se quiten las patillas y no dañen el borde de sus barbas, tal como fue dicho: “No cortaréis en redondo la cabellera de vuestra cabeza y no dañarás el borde de tu barba” (Vaikrá-Levítico 19:27). Nos dedicaremos pues a explicar el precepto de “No cortaréis”.

La palabra peá significa en hebreo “extremo”, y la «peá» de la cabeza es el extremo de su cabello (patilla). En términos generales, el cabello de la cabeza se ve redondo y las patillas o bordes (peot) salen de esta, descienden y se conectan con la barba cerca de la oreja. Quienes se quitan las patillas generan un círculo libre de pelo alrededor del cabello de la cabeza, ya que en la frente no crece cabello, y otro tanto ocurre por sobre la oreja y tras esta, y cuando se quita el cabello de las patillas, se genera una interrupción entre el cabello de la cabeza y el de la barba, y de esa manera se rodea al cabello por medio un sitio capilarmente despejado.

 El precepto de «no cortaréis» singulariza al pueblo de Israel en su cabello, tal como la circuncisión lo distingue en su cuerpo y el de tzitzit en su vestimenta. Tal como nuestros sabios explicaron el versículo: “He aquí que eres hermosa, mi bien amada. He aquí que eres hermosa, tus ojos: ¡son palomas!” (Shir HaShirim-Cantar de los Cantares 4:1), en el que la generalidad del pueblo de Israel, Kneset Israel, fue comparada a una paloma: “Así como esta paloma está señalada (marcada para su pareja) de igual manera Israel está señalado por medio de su forma de afeitarse, de la circuncisión y del tzitzit” (Shir HaShirim Raba 4:2).

El límite superior de la patilla

El límite superior de la patilla es la línea que se corresponde con el extremo superior de la oreja, y de allí se eleva una línea levemente para alejarse de la prohibición. El límite inferior se encuentra al final del hueso que está frente al medio de la oreja, debajo del cual comienza la parte inferior de la quijada o mejilla (mandíbula inferior) que es aquella que se mueve al comer, allí ya es el sitio de la barba y no el de las patillas (peat harosh):

Ilustración número 1

La opinión de quienes detentan la postura estricta en lo referente al límite superior

Hay quienes adoptan una actitud estricta en lo referente al límite superior y entienden que se extiende desde el extremo superior de la oreja hasta el extremo superior de la frente (Kutonet Yosef, Yoré Deá 1):

Ilustración número 2

Y hay quienes adoptan una actitud aun más estricta en el caso de quienes tienen entradas a ambos lados de la frente. Según esta opinión, una persona así debe prolongar la línea hasta el extremo de las entradas. Y la intención es al extremo de las entradas en su estado natural, antes de que el individuo comenzara a padecer de calvicie (Yad HaKetaná a Avodá Zará 6(A)):

 Ilustración número 3

Imagen que contiene sombrero, camiseta

Descripción generada automáticamente

La halajá según la opinión de quienes detentan la postura flexible

Sin embargo, de lo escrito por lo sabios medievales surge que su opinión es semejante a la primera y está descrita por la ilustración número 1, esto es, que el sitio de la patilla es cercano a la oreja y está enfrente a la mitad superior de la oreja. Esto se deriva también del vocablo “peá”, que es el extremo del cabello de la cabeza, y no más que el extremo (esta es la opinión de Tosafot, Ritbá, tal como viene en el Beit Yosef 181:9. Asimismo, esta es la opinión de Meiri, la responsa del Ridbaz II:711, Siftei Cohen 181:1, Jidá Yosef Ometz según el Arí).

La costumbre de obrar con excelencia en el límite inferior

Hay quienes proceden con excelencia y consideran como lugar de la patilla hasta el extremo inferior de la oreja (según Rabí Yehudá ben Natán):

Ilustración número 4

Imagen que contiene dibujo, camiseta

Descripción generada automáticamente

Sin embargo, a los efectos de la halajá, el sitio de la peá o patilla es hasta la parte inferior del hueso que se encuentra frente a la mitad de la oreja, y por debajo de ello se considera que se trata del sitio de la barba y no del de las peot o patillas (Rashi, Ritbá, Nimukei Yosef, Meiri y otros).

El angostado de las patillas

Hay quienes sostienen que está prohibido quitar cabello alguno de las patillas (esto se desprende del Sefer Mitzvot Gadol, Hagahot Mordejai y Nimukei Yosef).

Por otra parte, hay quienes dicen que mientras que en las patillas se puedan percibir cabellos que separen entre la parte libre de pelo que esta en la frente y la parte sin cabellos que se encuentra por detrás de la oreja, no se transgrede prohibición alguna (esto se desprende de lo escrito por Rashi y Rambám y otro tanto escribió el Zera Emet). Por lo tanto, según su opinión se permite angostar la patilla:

Ilustración número 5

En la práctica, dado que se trata de una duda en lo que respecta a una prohibición de la Torá, se dictó la halajá de que “la mano no deberá tocar” todo el ancho de la patilla (Shulján Aruj Yoré Deá 181:9, Rabí Shlomó Luria, Bait Jadash, Levush y muchos otros).

Quien se rasura la cabeza, ¿tiene permitido quitarse también las patillas con una maquina afeitadora o con tijeras?

Quien se rasura la cabeza tampoco puede quitarse las patillas por cuanto que de esa manera genera una conexión, circular y sin cabello entre la frente y la parte posterior de la oreja (Tratado de Nazir 57(B), Shulján Aruj 181:2).

No obstante, hay quienes sostienen que la prohibición de afeitarse la barba aplica únicamente para el uso de la navaja, pero de usarse tijeras o una máquina afeitadora que trabaja como una tijera, se podrán retirar las patillas (Rambám, Sefer Mitzvot Gadol, Sefer HaJinuj, Rabí Yeshaiahu Di Terán).

Por otra parte, hay quienes sostienen que está prohibido quitar cabellos de las patillas y no hace diferencia el método de afeitado que se emplee, por lo tanto, incluso aquel que lo haga con una máquina afeitadora, transgrede una prohibición de la Torá ya que en la práctica, se genera un círculo carente de cabello entre la frente y la parte posterior de las orejas (Tosafot, Rabenu Yoná, Maharam de Rotenburg, Rosh, Rabenu Yerujam).

En la práctica, es preciso proceder de acuerdo con la opinión estricta

En la práctica, dado que se trata de una duda respecto de un precepto de la Torá, es preciso adoptar una actitud estricta, y quien se rasura la cabeza por completo no debe quitarse las patillas, aunque no lo haga con una navaja (Shulján Aruj 181:2-3). Pero debe tener el recaudo de que la longitud de los cabellos en la patilla sea de al menos 4 milímetros, pues entonces, resulta posible doblarlos en dirección de su raíz (Tratado de Nidá 52(B)), estos poseen la importancia de un cabello (Tosafot y Rosh) y además esa es la longitud aproximada que crece el pelo durante una semana (Tratado de Nazir 39(B)).

Sin embargo, por lo general los cabellos crecen durante una semana en unos tres milímetros, y quizás menos que eso, por lo que se instruye que resulta posible contentarse con esa longitud. De todas maneras, a los efectos de salir de duda y en vista de que hay personas cuyo cabello crece más rápido, se debe instruir que se dejen cabellos de cuanto menos cuatro milímetros de longitud.

De todas maneras, dado que según la opinión del Rambám, del Sefer Mitzvot Gadol, de Sefer HaJinuj y otros, se permite afeitar toda la cabeza con una afeitadora sin dejar patillas, a pesar de que, en la práctica, a los efectos de la halajá final, se dictamina que se adopte la actitud estricta, no se debe rezongar ni corresponde molestarse con quienes procedan según la opinión flexible, ya que tienen en quién respaldarse (Zera Ytzjak 12, y así está escrito en Darkei Teshuvá 181:4, Shoel Venishal 1:97).

No obstante, una institución educativa está en su derecho de establecer para sí reglas de vestimenta, y en virtud de ellas exigir a sus educandos que en la cuestión de las patillas procedan según el dictamen mayoritario de las autoridades halájicas, e incluso pueden amonestar y hasta multar a quienes no procedan así.

La costumbre de quienes proceden con excelencia

Si bien desde el punto de vista de la ley alcanza con que la longitud del cabello que crezca en las patillas (los bordes de la barba) sea de cuatro milímetros, dado que los bordes son una señal de judaísmo en el cabello, muchos acostumbran a proceder con excelencia extendiéndolos, de modo tal que resulten visibles, e incluso hay quienes los enrulan formando caireles. Sin embargo, muchos no proceden con este nivel de excelencia, e incluso hay numerosas personas temerosas del cielo que no extienden el largo de sus patillas más allá del mínimo que la norma obliga.

Pregunta: ¿Se permite alargar el cabello de la cabeza y recortar el de las patillas?

Respuesta: Desde el punto de vista de la prohibición de “no cortaréis en redondo la cabellera de vuestra cabeza”, mientras los cabellos de la patilla tengan una longitud de cuatro milímetros, no se estará ante una situación prohibida. No obstante, desde el punto de vista del principio de “no os conduciréis según sus leyes (de las naciones)” cabe dudar, pues quizás ello implique transgredir una prohibición de la Torá, quizás una de prescripción rabínica, o quizás se trate de una mala costumbre. Sobre ello hablaremos en una próxima oportunidad.

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