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La importancia de traer hijos al mundo tras la espantosa matanza

SHEMOT 5784

La importancia de traer hijos al mundo tras la espantosa matanza

 

Tal como ocurrió después del Holocausto, también tras la matanza del 7 de octubre es nuestro deber rezar para entender mejor cuál es nuestra misión en el mundo y para que las familias judías traigan muchos niños al mundo.

Las autoridades halájicas debatieron respecto de si es o no obligatorio sumergir en la mikve artefactos eléctricos sobre los cuales cabe temer que pudieran estropearse al mojarse, y en la práctica, es preciso adoptar la actitud flexible y usarlos sin sumergirlos previamente.

Un judío tiene prohibido fabricar un muñeco de cera con forma humana, pero si un gentil lo elaborare para él, podrá obtener beneficio de este e incluso colocarlo en su hogar.

La esperanza de que encontremos consuelo al dolor de la guerra por medio del nacimiento de numerosos niños es realista, ya que los valores familiares y el precepto de procrear poseen un estatus importante en el seno de la sociedad judía, y en base a esto cabe esperar que se incremente la bendición. Tal como se dijera respecto de la sabiduría, quien ya es sabio puede ser bendecido con una sabiduría suplementaria (Daniel 2:21), y quien ya es valiente puede ser bendecido con una mayor medida de valentía. De igual manera, una sociedad que ve con buenos ojos la existencia de familias y niños podrá ser bendecida con más criaturas aún.

La Torá nos relata que incluso después que los egipcios nos sojuzgaran y amargaran nuestra existencia con trabajos forzados, con mezcla y ladrillos, en vez de que el sufrimiento condujera a la desesperación y a un decrecimiento en la natalidad, los hijos de Israel continuaron multiplicándose, tal que cuanto mayor era el suplicio al que eran sometidos – más crecían y más se multiplicaban. Cuando los egipcios vieron que a pesar de la esclavitud los hebreos continuaban creciendo demográficamente, les impusieron labores más pesadas haciéndoles trabajar desde el amanecer hasta la salida de las estrellas para que se vieran forzados a dormir en los campos y no pudieran mantener vida marital ni familiar. El objetivo de los egipcios era doble: aprovechar la fuerza de trabajo de los israelitas y al mismo tiempo llevarlos a la desesperación y así extinguirlos.

Sin embargo, la Torá nos enseña que cuando el fundamento de la vida es vigoroso, las dificultades, a pesar del dolor y el sufrimiento, no logran quebrar su flujo, sino que a la postre lo refuerzan. Cuando el vigor de la vida es débil, la respuesta a las dificultades es retirarse de las manifestaciones vitales y decrecer en número. Pero cuando el vigor vital es intenso y genera la convicción de que finalmente el bien habrá de derrotar al mal, la respuesta es crecer y multiplicarse.

La promesa dada a nuestro patriarca Ya’akov

También nuestro patriarca Ya’akov antes de descender a Egipto temió de sobremanera de que su descendencia se perdiera entre las naciones, tanto sea a través de un exterminio físico como por medio del abjuramiento a su fe y la asimilación. Por ello HaShem se le reveló, tal como fue dicho: “Le dijo D’s a Israel en visiones nocturnas… no temas descender a Egipto, pues allí te tornaré en una nación grande. Yo descenderé contigo a Egipto y Yo te haré ascender también, ascender” (Bereshit-Génesis 46:2-4). Otro tanto aprendimos respecto del objetivo final del exilio en Egipto, del cual salimos con grandes posesiones, y una familia como la de Ya’akov que contaba con setenta miembros se transformó en una gran nación poseedora de riquezas materiales fruto de su labor.

El Maharal de Praga explicó (Guevurot HaShem cap. 3) que seiscientos mil hombres en edad de servir en el ejército es el número básico para la existencia de un pueblo, y por ello, solamente tras haber alcanzado esa cantidad HaShem los sacó de Egipto y les entregó la Torá.

Hoy, como entonces

También en la actualidad rezamos pidiendo que a partir del sufrimiento y el duelo por todos los asesinados, por los sagrados residentes de las zonas fronterizas y los soldados que entregaron su vida en defensa del pueblo y del país, se refuerce en nuestro seno la fe y entendamos mejor cuál es nuestra misión en el mundo, que las fuerzas vitales se fortalezcan en nuestro interior, que los solteros se casen y nazcan así más niños, y de esa manera continúen el legado de los sagrados caídos que dieron su vida en aras de que la de todos nosotros se vea potenciada.

Ya en la actualidad, a pesar del Holocausto, Israel es el único entre los países científica y económicamente desarrollados que posee una alta tasa de natalidad, unos tres hijos por mujer judía. En el resto de las naciones desarrolladas la tasa de natalidad es en promedio inferior a dos niños. El alto número de niños no obedece solamente a las poblaciones religiosa y jaredí sino que la tasa de natalidad es elevada en la totalidad de los sectores de la sociedad israelí en comparación a la de los demás países avanzados. O sea, también aquellas personas que en nuestro país son llamadas “seculares” resultan ser mucho más tradicionalistas que sus semejantes en los países occidentales, por lo que se casan en mayor proporción y tienen más hijos.

Por ello, la esperanza de que encontremos consuelo a la guerra por medio del nacimiento de numerosos niños es realista, ya que los valores familiares y el precepto de procrear poseen un estatus importante en el seno de los judíos, y sobre su base cabe esperar que se incremente la bendición. Tal como se dijera respecto de la sabiduría, quien ya es sabio puede ser bendecido con sabiduría suplementaria (Daniel 2:21), y quien ya es valiente puede ser bendecido con valentía suplementaria. De igual manera, una sociedad que ve con buenos ojos la existencia de familias y niños podrá ser bendecida con aun más criaturas.

Creced y multiplicaos

Del libro de Sofi Schulman titulado “Israel – un pequeño país con un gran relato” resulta que el estado judío es líder mundial en tratamientos de fertilidad. De los seis millones de seres humanos que nacieron en todo el mundo por medio de tratamientos de fertilidad unos cien mil son israelíes. Todo ello es por el mérito de una actitud especial hacia el precepto de procrear, la cual implica una enorme inversión económica en ayuda a aquellas mujeres que tienen dificultades para dar a luz.

Israel es el único país del mundo que en el marco de sus servicios de salud pública, financia tratamientos de fertilidad a mujeres hasta la edad de 45, e incluso quien ya tiene un hijo tiene derecho a recibir el tratamiento en cuestión para alcanzar a tener un segundo. La gran mayoría de los seguros de salud complementarios de las mutualistas u obras sociales israelíes incluyen también el financiamiento de tratamientos de fertilidad para un tercer niño. El segundo país del mundo detrás del nuestro en cantidad de tratamientos de fertilidad por habitante es Dinamarca y allí el seguro de salud público cubre solamente tres rondas de tratamientos de fertilidad, hasta alcanzar un solo niño y para mujeres hasta la edad de cuarenta. En Israel, incluso después de los cuarenta y cinco años es posible recibir asistencia para tratamientos de fertilización por medio de la donación de un óvulo.

A propósito, en el exterior, resulta poco frecuente que personas con tendencias homosexuales traigan niños al mundo, al tiempo que en Israel, por influencia de la fe y la tradición, estas se esfuerzan e invierten ingentes sumas de dinero para traer niños al mundo.

¿Es obligatorio sumergir en la mikve una caldera eléctrica?

Partiendo de los grandes temas que hemos tocado, pasemos ahora a algunas consultas particulares que han llegado a mi mesa, y que en cierta medida reflejan optimismo y fe.

Pregunta: Compramos una caldera eléctrica producida en el extranjero, ¿acaso debemos sumergirla en la mikve aunque quepa temer que ello pudiera dañarla? Alguien nos dijo que para evitar dañar la caldera es preciso esperar tres días tras la inmersión hasta que se seque completamente. Aun así, tememos que pudiera verse dañada por el agua.

Respuesta: Primeramente diremos que el precepto de sumergir utensilios de cocina que eran propiedad de un gentil tiene su origen en la Torá (Pninei Halajá Kashrut 31 nota al pie de página 1), y tiene por objetivo llevar a cabo una suerte de ‘conversión al judaísmo’ del objeto para elevarlo del nivel de artefacto destinado a simplemente comer, actividad que se ve acompañada de la pasión y la debilidad humana, al nivel de útil destinado a preparar alimentos por medio de los cuales los hijos de Israel puedan conectarse a los valores de la Torá.

Sin embargo, las autoridades halájicas han debatido si los artefactos eléctricos precisan o no ser sumergidos.

La opinión de quienes detentan la actitud estricta

Hay quienes adoptan a este respecto una actitud estricta y entienden que los artefactos eléctricos ingresan en la categoría de la generalidad de los utensilios de cocina, y si fueron adquiridos de un gentil, es preciso sumergirlos en la mikve (Minjat Ytzjak 2:72. Shevet Haleví II 57:3, Mishné Halajot 9:162, Rav Yosef Shalom Eliashiv Kovetz Teshuvot 1:3).

Cuando cabe temer que pudieran estropearse y no se confía en el consejo de secar los artefactos durante varios días, resulta posible eximirse de la inmersión del objeto obsequiándoselo a un gentil y pidiéndole a este que nos los preste por tiempo ilimitado, y dado que pertenece a un no judío, y dado que el judío no desea apropiárselo para sí, es posible usarlo por tiempo ilimitado sin necesidad de que sea sumergido (ver Pninei Halajá Kashrut 31 nota al pie de página 10).

En el pasado, los juristas que detentaban una actitud estricta propusieron una alternativa suplementaria y es la de desarmar el artefacto y volver a armarlo. De esa manera, estará hecho por un judío y no habrá de precisar inmersión. Si efectivamente resulta posible desarmar el aparato por completo al punto de que no pueda ser considerado ya un recipiente o un utensilio (kli) – no será necesario sumergirlo. Pero el problema es que en la actualidad casi todos los artefactos son de una pieza y no es dable desarmarlos, por lo que esta propuesta ya no es factible. Cabe señalar que desarmar el cable que viene conectado al artefacto no ayuda por tratarse de un componente exterior a este.

La opinión de quienes detentan la actitud flexible

Por otra parte, hay juristas que sostienen que los artefactos eléctricos están exentos de inmersión en la mikve porque el modo de ponerlos en funcionamiento es por medio de su conexión al enchufe de la pared para así recibir electricidad, y hay una regla según la cual todo aquello que está conectado a la tierra no se lo considera utensilio o recipiente y no adquiere impureza, por lo que no es necesario sumergirlo. Si bien a veces estos aparatos funcionan a pila o a batería en la mayoría de los casos están conectados al suelo. Además, los artefactos eléctricos son considerados máquinas. Por ejemplo, una caldera es una máquina para calentar agua, un tostador es una máquina tostadora de pan, y el precepto es sumergir en la mikve utensilios de cocina y no máquinas (Jelkat Ya’akov Yoré Deá 41:43, Beit Aví 1:114, el Rabino Bentsión Aba Shaúl, Tefilá LeMoshé 5:25, Síaj Najúm 49:5, HaRav Ganzel en Tjumín 27). Además, cabe agregar que no es posible que la Torá ordene sumergir un aparato que puede estropearse en contacto con el agua ya que el precepto está destinado a tornar a los utensilios aptos para su uso en el pueblo de Israel y no para destruirlos.

Consideramos que, en la práctica, los artefactos eléctricos no precisan ser sumergidos en la mikve.

El museo de cera

Pregunta: ¿Está permitido hacer los muñecos que con posterioridad serán expuestos en el museo de cera? ¿Se puede visitar un museo de cera?

Respuesta: Un judío tienen prohibido elaborar las figuras que posteriormente serán expuestas en el museo de cera ya que no podemos hacer una figura humana entera. Sin embargo, está permitido adquirirla de un gentil ya que la prohibición de tener una estatua en la casa rige únicamente cuando cabe temer que alguien pudiera adorarla.

Si un judío hizo los muñecos, hay quien dice que debe adoptarse una actitud estricta y no visitar el museo para no apoyar la labor de los transgresores y no disfrutar de sus acciones (Avnei Yashpé 1:151). Y hay quienes sostienen que está permitido visitarlo porque una vez que los muñecos fueron elaborados no está prohibido tenerlos (Asé Lejá Rav V Ktzarot 72). En la práctica, en la actualidad los muñecos son producidos por gentiles en el extranjero.

Sin embargo, según la opinión mayoritaria de los rabinos medievales un judío tiene prohibido pedir a gentiles que le elaboren un muñeco con forma humana ya que consideran que la prohibición rabínica de pedir a gentiles acciones que para un judío están prohibidas rigen en todos los preceptos y no solamente en el de Shabat (ver Pninei Halajá Sheviít 5 nota al pie de página 9). No obstante, si un judío transgrede y pide a un gentil que lo haga, podrá tener beneficio o disfrute de lo hecho ya que hay sabios medievales que consideran que la prohibición de pedir a un gentil acciones prohibidas para un judío solo aplica al Shabat, por lo que al hacerlo no quebraría prohibición alguna.

Es preferible que mueran todos y no entreguen a uno de ellos para ser ejecutado

Pregunta: A raíz de la guerra y el estudio de la entrega abnegada que se requiere por parte del público a los efectos de salvar a un individuo, ¿por qué a los efectos de la Halajá si se exigió a un grupo entregar a uno de sus miembros para darle muerte es mejor que todos mueran y no entreguen a uno de ellos para ser ejecutado? (Tosefta Terumot 7:23) ¿Acaso no es mejor que muera uno y no todos?

Otro tanto en lo que respecta a las relaciones sexuales indebidas (guilui araiot), ¿por qué nuestros sabios dijeron que “si idólatras les dicen a unas mujeres que entreguen a una de entre ellas para ser impurificada (violada) y si no todas habrán de correr esa suerte – que todas sean impurificadas y no entreguen a una sola alma de Israel a los idólatras”? (Tratado de Terumot 8:12)

Respuesta: La prohibición de asesinato es absoluta, por lo que no puede ser autorizada de manera alguna. Por ello, incluso para salvar a muchos no se la puede transgredir. No obstante, si uno de los miembros del grupo se voluntariza a entregar su vida para salvar la de sus compañeros – será considerado una persona sagrada.

Exigieron a un grupo de mujeres que entreguen a una de ellas para ser violada

Lo mismo ocurre en lo que respecta a las relaciones sexuales prohibidas, cuya norma se asemeja a la del asesinato, por lo que se aplica la regla de que “no se prefiere a un ser humano por otro”, esto es, no se sacrifica a una de las mujeres para salvar al resto del grupo. Incluso si todas están casadas y solo una es aún soltera, no habrán de entregarla (Kneset Haguedolá Hagahot Beit Yosef 157:28). Tampoco se habrá de entregar a una mujer que pecó varias veces manteniendo relaciones sexuales indebidas porque la violación la habrá de afectar aún más. Además de ello, quizás tuvo pensamientos de retornar en arrepentimiento y entonces, el daño que se le provocaría  sería aún peor (Rashbá, Kesef Mishné Yesodot HaTorá 5:5).

 

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