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Leyes referentes a un 9 de Av que es pospuesto para el domingo

Las reglas que se aplican a las mujeres embarazadas y a las que amamantan en un ayuno de 9 de Av que es pospuesto son idénticas a las que rigen en los ayunos menores.

Tras la puesta del sol del sábado es menester abstenerse de ingerir alimentos o asearse, pero se acostumbra a cambiar de calzado únicamente con la salida del Shabat.

Al concluir el ayuno cesan todas las costumbres luctuosas de los nueve días.

Se permite aplicar una crema sobre la piel durante el ayuno si ello no tiene por objeto la obtención de placer, por ejemplo, se puede pasar vaselina sobre los labios resecos.

Al igual que en la totalidad de los preceptos, corresponde enseñar a los más pequeños sobre las leyes del 9 de Av y sobre el duelo por la destrucción del Templo, pero en virtud de su debilidad no se les puede educar en la práctica del ayuno. Solamente a partir de los nueve años se acostumbra a enseñarles a ayunar durante un par de horas de acuerdo con sus fuerzas, sin que ayunen el día completo.

Mujeres embarazadas o que amamantan deben ayunar el 9 de Av y están exentas de los ayunos menores tales como el del 17 de Tamuz y el del 10 de Tevet. Sin embargo, cuando el ayuno del 9 de Av es pospuesto, como en este año 5782, la obligatoriedad de este se asemeja a la de los ayunos menores, en los cuales las embarazadas y las que amamantan están exentas de observarlos.

Sin embargo, en virtud de la importancia del 9 de Av, en caso de que no se presenten dificultades para ayunar, a priori es mejor que las embarazadas y quienes amamantan ayunen. Pero ante cualquier dificultad que se presentase o situación que generase la sospecha de que pudiera afectar en estas últimas la disponibilidad de leche – quedarán exentas, aunque no estuviesen enfermas. En la práctica, resulta que aproximadamente un 90% de las mujeres embarazadas y de las que amamantan parcialmente no precisan ayunar.

Tiempo intermedio entre el Shabat y el ayuno

Entre el Shabat y el inicio del 9 de Av hay un lapso intermedio en el cual por una parte aun no concluyó el día sagrado pero por la otra ya entraron en vigor las prohibiciones del ayuno. Este tiempo se prolonga desde la puesta del sol hasta la salida de las estrellas y unos minutos más de agregado sabático. Durante este tiempo está prohibido hacer cualquier cosa que se asemeje a una práctica luctuosa ya que en Shabat ello está prohibido. Por otra parte, desde la puesta del sol es preciso abstenerse de acciones que no resulten necesarias para el Shabat, tales como comer, beber, asearse o aplicarse cremas.

La tercera comida de Shabat hace de Se’udá Mafseket (comida de preparación para el ayuno)

Si bien cuando el 9 de Av cae en días de la semana se llevan a cabo prácticas luctuosas a partir de la Se’udá Mafseket, cuando la víspera de este día cae en Shabat no se exterioriza luto alguno, por lo que se come y bebe a voluntad y se entonan cánticos sabáticos como de costumbre.

Entonces, se deja de comer antes de la puesta el sol y no se teme que ello implique una afrenta a la santidad sabática ya que no es un deber del día el prolongar la se’udá shlishit hasta pasado el atardecer. Asimismo, corresponde que no se entonen cánticos de regocijo tras la puesta del sol sin que ello implique señal alguna de luto por cuanto que no se acostumbra a cantar alegremente durante todas y cada una de las horas del Shabat.

Horarios de la puesta del sol

Jerusalém: 19:36, Tel Aviv: 19:34, Haifa: 19:37, Beer Sheva: 19:35

Lavarse o bañarse durante el tiempo intermedio

Además, desde la puesta del sol y hasta la salida del Shabat nos abstenemos de asearnos, así como también de untarnos cremas o ungüentos sin que ello sea señal luctuosa ya que de todas maneras no nos bañamos en el séptimo día. Sin embargo, quien sale del excusado durante este tiempo intermedio, que abluya sus manos como de costumbre ya que de no hacerlo estaría enlutándose en Shabat.

Cambio de ropa y de calzado

Permanecemos vestidos con la indumentaria sabática, continuamos sentándonos en una silla normal y saludándonos unos a otros hasta la conclusión del Shabat (unos 35 minutos después de la puesta del sol). Entonces, debe decirse «Baruj HaMavdil Bein Kodesh LeJol» («Bendito es Aquel que diferencia lo santo de lo profano») y de ese modo nos despedimos del día sagrado. Acto seguido, nos quitamos los zapatos y la vestimenta sabática y vestimos ropas de días de semana.

Hay quienes acostumbran a quitarse los zapatos a partir de la puesta de sol ya que calzar cuero es una de las prohibiciones del 9 de Av, y dado que en Shabat de todas maneras no estamos preceptuados de calzar zapatos durante todo el día, ello no implica una afrenta al honor sabático. Sin embargo, si nos encontramos en presencia de personas que podrían percibir el cambio de zapatos como una señal de duelo, ello estará prohibido. Por lo tanto, la costumbre más extendida es quitarse los zapatos al concluir el Shabat.

Al cambiar la indumentaria sabática por la de los días de semana se debe vestir prendas ya usadas durante la semana anterior ya que en el 9 de Av está prohibido vestir ropa lavada.

El rezo de Arvit

Se acostumbra a posponer el rezo de Arvit para unos quince minutos después del horario de conclusión del Shabat que figura en los almanaques, para que así las personas alcancen a despedir el sábado en sus hogares, quitarse los zapatos y cambiar sus ropas para acudir a la sinagoga a rezar Arvit y leer el libro de Eijá (el libro de Lamentaciones del profeta Jeremías) vistiendo una indumentaria de días de semana.

La Havdalá por medio de la palabra y con vino

Cada Shabat, realizamos la Havdalá (separación entre el tiempo santo y el profano) por medio de la palabra y con vino. La Havdalá por medio de la palabra tiene lugar al recitar el pasaje de «Atá Jonantanu» («Tú nos otorgaste», en la cuarta bendición de la Amidá) o al decir «Baruj HaMavdil Bein Kodesh LeJol» («Bendito es Aquel que diferencia lo santo de lo profano»), tras lo cual queda permitido realizar labores, al tiempo que la Havdalá con vino es aquella que nos habilita a comer y a beber.

Dado que al concluir el próximo Shabat se iniciará el ayuno, no se podrá realizar la Havdalá con vino. Por lo tanto, esta se habrá de posponer hasta después de culminado el 9 de Av, y será aquella que nos habilitará a comer y a beber tras el ayuno. Al finalizar el Shabat e iniciarse el ayuno se llevará a cabo la Havdalá por medio de la palabra con el recitado de «Baruj HaMavdil Bein Kodesh LeJol», tras lo cual podremos realizar labores (Pninei Halajá Zmanim 9:5).

Bendición con la vela

Al concluir este Shabat se llevará a cabo la bendición sobre una vela ya que esta no depende de la copa de vino, sino que se trata de un agradecimiento por el descubrimiento del fuego por parte del primer Adam tras el primer sábado de la Creación. Se acostumbra a recitar esta bendición tras la conclusión del rezo de Arvit y previo a la lectura de Eijá (Lamentaciones) y es entonces cuando se encienden velas.

Las mujeres también recitan la bendición por la vela. Si se encuentran en la sinagoga habrán de escuchar su recitado de boca del oficiante para así disfrutar de la luz de la vela que se encendió junto a ellas. En caso de encontrarse en el hogar, que enciendan una vela y reciten la bendición (ver Pninei Halajá Shabat 8:1:1).

La Havdalá con una copa de vino tras la conclusión del ayuno

Al finalizar el ayuno es necesario realizar la Havdalá con una copa de vino y recitar dos bendiciones, «Boré Pri HaGafen» («Creador del fruto de la vid») y «HaMavdil», pero no se recitan las de las especies aromáticas ni la de la vela. Al concluir el ayuno estará prohibido comer hasta haber realizado la Havdalá con una copa de vino.

Havdalá para una persona enferma que precisó comer durante el 9 de Av

Una persona enferma que precisa comer durante el 9 de Av, antes de hacerlo debe recitar la Havdalá con una copa de vino. Es preferible que lo haga con la bebida alcohólica común del país de su residencia, por ejemplo, con cerveza o con jugo de uvas, y a posteriori, puede emplear vino común y beber de este el equivalente al volumen de una mejilla inflada, «meló logmav», unos 40 mililitros.

Un niño que comió durante el 9 de Av no precisa de Havdalá para poder comer tras la finalización del ayuno.

«Kidush Levaná» (La bendición por la renovación de la luna)

Se acostumbra a posponer la bendición por la renovación de la luna correspondiente al mes de Av para después del ayuno ya que entonces se la puede recitar con regocijo, mientras que durante los primeros nueve días del mes limitamos las manifestaciones de alegría.

A priori, en caso de resultar posible, es preferible fijar el horario del recitado del «Kidush Levaná» en unas dos horas tras la conclusión del ayuno, y así de mientras aprovechar para comer y asearse un poco, y de esa manera observar el precepto con alegría.

En caso de que se tema de que si se pospone el «Kidush Levaná» las personas podrían olvidarse de recitarlo, es mejor hacerlo inmediatamente después de concluido el ayuno y es así como proceden muchas personas.

Este año no rigen costumbres luctuosas durante el día siguiente al ayuno

Todos los años se acostumbra a mantener algunas costumbres de duelo durante día 10 de Av ya que en este el Templo de Jerusalém siguió ardiendo. Sin embargo, este año el ayuno fue pospuesto para el 10 de Av y concluye el 11 por lo que durante el día subsiguiente no rige costumbre luctuosa alguna. Inmediatamente después del ayuno está permitido bañarse con agua caliente, lavar ropa, vestir prendas lavadas y escuchar música común. Muchos practican la excelencia de abstenerse de ingerir carne o vino al concluir el ayuno (Pninei Halajá Zmanim 10:20).

Quien en virtud de un olvido hubiese recitado una bendición por un alimento o hubiese comido

Aquella persona que, durante el ayuno, en virtud de un olvido, hubiese recitado una bendición por un alimento o por una bebida y antes de haberlos introducido en su boca recordó que es día de ayuno – que no los ingiera. En caso de que hubiese comido o bebido durante el ayuno, deberá continuar ayunando (Pninei Halajá Zmanim 7:6).

Aseo

El 9 de Av se prohíbe todo baño o aseo de placer, aunque solo involucre a una parte pequeña del cuerpo, y ello incluye también echarse perfume para mejorar el aroma personal. Sin embargo, se permite un lavado que no tenga por finalidad la obtención de placer.

Es así como se permite lavar los alimentos y los utensilios destinados a la preparación de la comida posterior al ayuno o de los alimentos destinados a los niños. Asimismo, quien se hubiese ensuciado o hubiese sudado copiosamente, podrá lavar el sitio afectado, y en caso de que la mancha o el hedor no cediesen al simple uso de agua, podrá también emplear jabón.

De igual manera, en el caso de aquella persona que no logra despertarse adecuadamente por la mañana sin enjuagarse el rostro, el 9 de Av podrá hacerlo. Quien sufriese intensamente por no poder enjuagar su boca por la mañana, podrá hacerlo procurando no tragar agua. Se permite pasar una toalla húmeda sobre el rostro, a condición de que la humedad no haga que las manos puedan posteriormente humedecer a otro objeto, ya que la prohibición del aseo no aplica a una humedad escasa.

Se permite el aseo destinado al cumplimiento de un precepto en la medida en que ello resultase indispensable. Por lo tanto, al levantarse tras haber dormido o al salir del excusado se abluyen únicamente los dedos y sus nudillos. Así también habrá de asearse quien previo al rezo hubiese tocado una parte del cuerpo que suele estar cubierta o su calzado.

Quien tocase estas partes previo al estudio de Torá que proceda como lo hace a lo largo de todo el año, hay quienes enjuagan ambas manos y quienes solamente una, y hay también quienes se contentan con frotar sus manos sobre la ropa. De todas maneras, quienes en esta circunstancia acostumbran a lavarse las manos, el 9 de Av que enjuaguen únicamente sus dedos y sus nudillos.

La aplicación de cremas, el perfume y el fumar

Está prohibido untar una crema o un ungüento, aunque tan solo sea sobre una pequeña superficie del cuerpo si es con el propósito de disfrutar. Asimismo, se prohíbe el uso de cosméticos tales como polvos o pomadas destinados al embellecimiento del cutis o a mejorar el aroma personal. Sin embargo, se permite aplicar vaselina sobre las grietas de los labios, una pomada para la comezón o un repelente de mosquitos.

El 9 de Av no se huelen perfumes ya que en este día debe restringirse el disfrute. Quien esté adicto al cigarrillo y le urja de sobremanera fumar podrá hacerlo discretamente.

Calzado

El 9 de Av está prohibido calzar zapatos o sandalias con los que se acostumbra a caminar durante todo el año, aunque no sean de cuero, debiéndose utilizar un calzado sencillo de tela o de goma. No obstante, no se debe increpar a quienes adopten una actitud flexible y calcen zapatos o sandalias que no son de cuero.

Quien vaya a un sitio en el cual cabe temer que pudiera haber serpientes, alacranes, estiércol o lodo – podrá calzar zapatos de cuero. Asimismo, un soldado en servicio debe usar el calzado militar de reglamento. Quien precisase usar plantares para evitar dolores podrá hacerlo.

Relaciones sexuales

Además de la prohibición de mantener relaciones sexuales, durante el 9 de Av la pareja se conduce tal como lo hace durante los días de la nidá, y durante el día los cónyuges se abstienen de todo contacto físico que denote cariño o cercanía. Este año, en la noche del Shabat, si se trata de uno de los tiempos  fijos en los cuales la pareja suele cohabitar – tendrá permitido hacerlo (ver Pninei Halajá Zmanim 10:27).

Sentarse en el suelo

Se acostumbra a sentarse en el suelo desde el inicio del ayuno hasta el mediodía, y hay quienes adoptan una actitud estricta y extienden esta práctica hasta el rezo de Minjá. En el caso de quien ello le resultase dificultoso podrá hacerlo sobre un banquito bajo. Si ello también le implicase molestias y se pudiera temer por su integridad física, en casos tales como los de mujeres embarazadas, ancianos o personas enfermas – tienen permitido sentarse sobre una silla común.

Muchos acostumbran a cumplir esta práctica con excelencia y expresan su duelo durmiendo sobre un colchón extendido sobre el suelo. Pasado el mediodía ya se duerme sobre una cama normal.

Niños

Al igual que en la totalidad de los preceptos, corresponde enseñar a los más pequeños sobre las leyes del 9 de Av y el duelo por la destrucción del Templo, pero en virtud de su debilidad no se les puede educar en la práctica del ayuno. Solamente a partir de los nueve años se acostumbra a enseñarles a ayunar un par de horas de acuerdo con sus fuerzas, pero no a que ayunen el día completo. Muchos acostumbran a proceder con excelencia y enseñan a los niños de seis años a no comer ni beber durante la noche del ayuno.

Al dar de comer a los niños, se les ha de servir alimentos sencillos para enseñarles a compartir el duelo junto al resto de la congregación.

En cuanto al resto de las costumbres luctuosas, se enseña a los más pequeños a respetarlas durante todo el ayuno desde la edad de seis. Hay quienes acostumbran a adoptar una actitud más estricta respecto del calzado a partir de la edad de tres años, para así manifestar nuestra congoja por la destrucción del Templo de Jerusalém.

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