VAIAKHEL PIKUDEI 5786
Rindan honor a la Torá
Cuando se traslada el Sefer Torá, así como cuando se lo alza o eleva (para que todos vean que en efecto se trata del libro sagrado – hagbahá), todo aquel que lo ve debe ponerse de pie hasta que el libro sea colocado en su lugar, ya sea en el Arca Sagrada (Arón HaKodesh) o sobre la tarima de lectura de la Torá (bimá). @ Cuando se abre el Arca Sagrada durante la recitación de ciertas oraciones especiales, desde el punto de vista de la ley no existe la obligación de ponerse de pie. @ Si se descubre que el Sefer Torá adolece de alguna invalidez (psul), se debe procurar corregirla lo antes posible. @ Durante la lectura de la Torá está permitido sentarse incluso de espaldas al Sefer Torá, ya que la bimá tiene una altura superior a diez palmos (tefajim). @ Está permitido dar la espalda al Arca Sagrada, porque los rollos de la Torá se encuentran dentro de esta, la cual constituye un dominio (reshut) por sí mismo.
Cuando se transporta un Sefer Torá en un automóvil, se debe procurar que, además del conductor, viaje otra persona que lleve el rollo en su regazo, de modo tal que nadie le dé la espalda. En caso de no haber allí otro pasajero, se deberá colocar el Sefer Torá de manera respetuosa y estable sobre uno de los asientos. En caso de necesidad, se lo podrá colocar en el interior de una maleta o de un maletero envuelto en un talit.
Ponerse de pie en honor al Sefer Torá
Pregunta: Cuando estoy estudiando en el Beit Midrash y sacan un Sefer Torá para colocarlo sobre la bimá con el fin de enrollarlo, ¿estoy obligado a ponerme de pie?
Respuesta: Cuando se traslada el Sefer Torá, así como cuando se lo alza o eleva (magbihim), todo aquel que lo ve debe ponerse de pie hasta que el libro sea colocado en su lugar en el Arca Sagrada o sobre la bimá. Esto se aprende por un razonamiento a fortiori (kal vajomer): si ante los sabios de la Torá existe un precepto de la Torá de ponerse de pie para honrar así la Torá que han estudiado, tal como fue dicho: “Y honrarás el semblante del anciano (zakén, como alusión a una persona sabia)” (Vaikrá-Levítico 19:32), con mayor razón se debe poner uno de pie ante el propio Sefer Torá (Tratado de Kidushín 33(B)).
Incluso quien está ocupado estudiando Torá debe ponerse de pie ante un Sefer Torá. Y aun si no lo ve, pero escucha el sonido de las campanillas ornamentales (pa’amonim) del Sefer Torá y comprende que lo están trasladando, estará obligado a ponerse de pie (Shulján Aruj y Ramá, Yoré Deá 282:2; Pitjei Teshuvá 3). Sin embargo, la obligación de ponerse de pie cuando se traslada el Sefer Torá rige solamente cuando este se encuentra en el mismo dominio que el individuo, por ejemplo, cuando está en la sinagoga y lo llevan desde el Arca hacia la bimá. Asimismo, quien está sentado afuera y ve que llevan el Sefer Torá por el exterior, debe también ponerse de pie. Pero quien está sentado fuera de la sinagoga, o en una habitación contigua, y ve a través de la ventana o de la puerta que trasladan el Sefer Torá, como se encuentra en otro dominio, no necesita ponerse de pie (Beit Yosef y Ramá, Yoré Deá 282:2).
Una vez que el Sefer Torá fue colocado en su lugar —en el Arca Sagrada, sobre la bimá o en el regazo de una persona que está sentada en una silla— ya no es necesario permanecer de pie, porque el Sefer se encuentra entonces en el lugar que le corresponde en ese momento (Beit Yosef y Ramá 242:18; Mishná Berurá 146:17).
Ponerse de pie al abrir el Arca Sagrada
Pregunta: ¿Es obligatorio ponerse de pie cuando se abre el Arca Sagrada (Arón HaKodesh)?
Respuesta: Cuando se abre el Arca Sagrada durante la recitación de oraciones especiales, desde el punto de vista de la ley no existe obligación de ponerse de pie. En primer lugar, porque el Sefer Torá se encuentra en el lugar que le corresponde. En segundo lugar, porque está dentro del Arca, que constituye en sí misma un dominio separado. Aun así, se acostumbra a cumplir el precepto de honrar la Torá con excelencia y ponerse de pie, ya que lo habitual es que el Arca esté cerrada, y cuando se abre, es apropiado honrar a la Torá que se revela ante el público (Turei Zahav, Yoré Deá 242:13). Sin embargo, quien se sienta débil y le resulta difícil permanecer de pie, podrá mantenerse sentado. Solo cuando se traslada el Sefer Torá desde el Arca hacia la bimá y desde la bimá nuevamente al Arca, así como en el momento en que el rollo es alzado y elevado (hagbaá), el individuo en cuestión deberá esforzarse por ponerse de pie. También debería esmerarse por levantarse cuando se permanece de pie con el Sefer Torá durante el recitado de la plegaria por el bienestar del Estado de Israel.
Ponerse de pie ante un Sefer Torá inválido (pasul)
Cuando se descubre que un Sefer Torá adolece de alguna invalidez (psul), se debe procurar repararlo lo antes posible. Mientras tanto, se acostumbra a colocar una señal en el libro para indicar que no es apto: por ejemplo, entre los judíos de origen ashkenazí se acostumbra a ceñir el cinturón por encima del manto que cubre al rollo, y entre los judíos de origen sefaradí se acostumbra a atar un pañuelo en la parte superior del rollo.
Hay quienes sostienen que las leyes referentes a rendir honor al Sefer Torá no se aplican a un rollo que no es apto, y, por lo tanto, si se lo traslada, no es necesario ponerse de pie ante él (Teshuvá MeAhavá 1:105; Aruj HaShulján 282:4). Otros opinan que, en general, se le debe honrar como a un Sefer Torá válido (Nodá BiYehudá, primera edición, Yoré Deá 71; Jatam Sofer, Yoré Deá 2:279), y por lo tanto se debe ponerse de pie ante él (Masoret Moshé 4:274; Halijot Shlomó, Tefilá 12:44). Y consideramos que corresponde adoptar la actitud más estricta.
Sentarse con la espalda hacia el Sefer Torá
Pregunta: Mi asiento en la sinagoga está entre la bimá y el Arca Sagrada, de modo tal que durante la lectura de la Torá quedo sentado con la espalda hacia el Sefer Torá. No es posible girar la silla porque está fija. ¿Está permitido sentarse así?
Respuesta: Por una cuestión de rendir honor al Sefer Torá, no corresponde que una persona le dé la espalda. Así es como se comportaba el Sumo Sacerdote (Cohen Gadol) cuando salía del Santo Sanctorum (Kodesh Hakodashim), no daba la espalda a este sitio sagrado y se retiraba, sino que salía con el rostro dirigido hacia él. Del mismo modo, los cohanim y los leviím, cuando terminaban su servicio en el Templo y regresaban a sus hogares, caminaban hacia atrás con el rostro orientado hacia el Santuario. Asimismo, un discípulo que se retira de la presencia de su maestro principal tampoco debe darle la espalda y marcharse, sino que habrá de retirarse manteniendo el rostro hacia su maestro (Yomá 53(A); Shulján Aruj, Yoré Deá 282:1).
Sin embargo, si el Sefer Torá está colocado en un lugar que se encuentra elevado más de diez palmos (tefajim), y con mayor razón si está dentro del Arca Sagrada, al encontrarse en un dominio distinto está permitido, en caso de necesidad, darle la espalda. Por lo tanto, durante la lectura de la Torá está permitido sentarse de espaldas al Sefer Torá, ya que la bimá tiene una altura superior a diez palmos. Y es correcto que las sillas estén orientadas hacia el Arca Sagrada, porque la mayor parte del tiempo el Sefer Torá se encuentra dentro de ella, y por norma los asientos deben estar dirigidos hacia ese lugar.
Dar la espalda al Arca Sagrada
Pregunta: ¿Está permitido darle la espalda al Arón HaKodesh (Arca Sagrada)?
Respuesta: Dado que los rollos de la Torá se encuentran dentro del Arca Sagrada, que constituye un dominio en sí mismo, ello está permitido. Así lo escribió Maimónides (Hiljot Sefer Torá 10:10): “No debe uno dar la espalda al Sefer Torá, a menos que este se encuentre a una altura de diez tefajim por encima suyo”. Así también se establece en el Shulján Aruj (Yoré Deá 282:1).
Con mayor razón que esto es así cuando el rollo está dentro del Arca Sagrada, ya que además de encontrarse normalmente a una altura superior a diez palmos, el Arca —cuyas dimensiones mínimas son de un codo (amá) por un codo por tres codos— constituye un dominio en sí mismo (reshut bifné atzmá). Esto es aún más evidente cuando el Arca está cerrada. Por lo tanto, está permitido dar la espalda al Arca Sagrada al dirigirse hacia la salida de la sinagoga (Shulján Aruj, Yoré Deá 282:1; Turei Zahav).
Sin embargo, más allá de la norma específica en lo que respecta a rendir honor al Sefer Torá, se acostumbra a mostrar respeto al Arca Sagrada. Por ello, incluso cuando está cerrada, quienes están cerca de ella procuran no darle la espalda, porque en su proximidad el honor rendido o la falta de este se perciben con mayor intensidad. Aun así, cuando existe una necesidad, está permitido estar de pie con la espalda hacia el Arca Sagrada, tal como ocurre cuando los cohanim bendicen al pueblo o cuando el rabino diserta ante la congregación, se colocan frente al público y de espaldas al Arca. Del mismo modo actuaban los sacerdotes en el Templo cuando bendecían al pueblo durante la bendición sacerdotal (birkat cohanim), se paraban de cara al pueblo y de espaldas al Santuario, por respeto al público (Tratado de Sotá 40(A)).
Existe además una hermosa costumbre según la cual los rabinos besan la cortina que recubre al Arca Sagrada (parojet) antes de comenzar a enseñar o disertar ante la congregación. Esto se considera como una forma simbólica de pedir permiso para hablar ante el público y pedir disculpas por verse obligados a darle la espalda al Arca Sagrada.
Llevar un Sefer Torá para un minián en un Bar Mitzvá
Pregunta: Nuestro hijo celebrará su Bar Mitzvá. Estamos organizando un minián familiar en el que él leerá la parashá de la semana. Le pedimos al gabai que trajera un Sefer Torá, pero él dijo que quizá haya un problema en trasladarlo para un minián privado y nos pidió consultar a un rabino cuál es la halajá en un caso así.
Respuesta: Por respeto al Sefer Torá, se debe ir a la sinagoga para leer de él, y no trasladarlo a una casa privada para leer allí. Incluso para una persona que, por causa de fuerza mayor, no puede ir a la sinagoga —por ejemplo, un enfermo o un prisionero— no se acostumbra a trasladar el Sefer Torá. Sin embargo, está permitido llevarlo para una persona que es un gran estudioso de la Torá que, debido a circunstancias forzosas, no puede acudir a la sinagoga (Talmud Jerosolimitano Tratado de Yomá 7:1; Beit Yosef y Ramá allí).
Asimismo, está permitido llevarlo para un minián que no puede rezar en la sinagoga (Beur Halajá allí, pasaje que comienza con la palabra “אין”). También está permitido trasladar un Sefer Torá desde la sinagoga para un minián familiar que celebra un Bar Mitzvá. Por lo tanto, está permitido llevar un Sefer Torá para un minián de soldados que se encuentran entrenando en el campo.
El traslado de un Sefer Torá por parte de una mujer
Pregunta: Trabajo en el consejo religioso de nuestra localidad y estamos organizando un minián para las festividades en una de las escuelas. Necesitamos llevar allí un Sefer Torá. Dado que soy mujer, ¿existe algún problema si yo misma llevo el Sefer Torá desde una sinagoga que tiene varios rollos hasta el lugar del minián, o es preferible que busque a un hombre para hacerlo?
Respuesta: Está permitido que una mujer transporte el Sefer Torá, ya que la única prohibición de tocar el rollo —tanto para hombres como para mujeres— se refiere al pergamino mismo. Sin embargo, está permitido tocar los palos del rollo (atzei jaím), así como el manto o la funda en la que se encuentra el Sefer Torá, y de ese modo se lo transporta. Incluso a las mujeres durante el período de nidá les está permitido cargar el rollo de la Torá, besarlo y leer en él (según el Shulján Aruj, Yoré Deá 282:9).
Al trasladar el Sefer Torá se debe tener especial recaudo de su honor. Quien lo transporta debe sostenerlo erguido en su regazo, frente al corazón, de manera respetuosa. No debe colocarlo como una carga sobre la cabeza o el hombro, ni llevarlo en una mochila detrás de la espalda (Shulján Aruj, Yoré Deá 282:3). Cuando se transporta el Sefer Torá en un automóvil, se debe procurar que además del conductor haya otro pasajero que lo lleve en su regazo, de modo tal que nadie le dé la espalda. En caso de no haber otro pasajero, se debe colocar el Sefer Torá de forma respetuosa y estable sobre uno de los asientos. En caso de necesidad, se puede colocar en el interior de una maleta o de un maletero envuelto en un talit (Aruj HaShulján, Yoré Deá 282:6).
El envío de un Sefer Torá en avión
Cuando es necesario enviar un Sefer Torá por un servicio de paquetería ya sea por avión o por barco, algunos acostumbran a abrir las costuras de una de las hojas del rollo. De ese modo el Sefer Torá queda temporalmente inválido, y así se considera que se reduce la posible falta de respeto causada por los movimientos y sacudidas del viaje (Kaf HaJaím, Oraj Jaím 135:74). Por otra parte, hay quienes sostienen que no se deben desatar las hojas, porque eso rebajaría la santidad del Sefer Torá y atentaría contra su honor. Según esta opinión, se lo debe colocar en una maleta de forma respetuosa y bien protegida (Imrei Yosher II, 171:2). Y cada uno tendrá la posibilidad de optar por la forma que le resulte más apropiada.




