La mezuzá: la virtud de su protección y las leyes referentes a su colocación

KI TISÁ 5786

La mezuzá: la virtud de su protección y las leyes referentes a su colocación

 

La observancia del precepto de la mezuzá otorga protección y larga vida a los dueños de la casa y a sus hijos. @ Es preciso fijar la mezuzá en la puerta de entrada a la casa. @ Se coloca de modo tal que la primera línea quede hacia arriba. @ Se acostumbra a ponerla dentro de una caja protectora, para que no se caiga y para resguardarla de la humedad de la pared. @ Quien fija varias mezuzot en una misma oportunidad, recita una sola bendición por todas. @ Quienes compran o alquilan una vivienda están obligados a colocar una mezuzá cuando comienzan a habitarla.

 

La casa brinda al ser humano protección contra la lluvia, el viento, el sol y las alimañas. También protege a la persona y a sus bienes de ladrones y asaltantes. Sin embargo, por más sólida y materialmente protegida que sea la casa, son muchas las amenazas que acechan en su umbral. El principal peligro es que, debido a la ilusión de estabilidad que la casa proporciona, la persona olvide a HaShem, su D’s, que es Quien insuflara en su interior un alma y le ordenara andar por Sus sendas y traer al mundo el bien y la bendición.

 

La mitzvá de la mezuzá

La Torá ordenó a todo judío fijar una mezuzá en la entrada de su casa y de sus habitaciones. La mezuzá es un pergamino en el que están escritas las dos secciones de la Torá en las que se menciona este precepto: la porción de “Shemá” (Devarim-Deuteronomio 6:4-9) y la de “Vehaiá im shamoa” (ídem 11:13-21). Estos pasajes también se recitan en el marco del recitado del Shemá (Kriat Shemá). Asimismo, dentro de las cuatro secciones que contienen los tefilín se incluyen estas dos, en las que están expresados los fundamentos de la fe de Israel. Para que estas ideas nos acompañen siempre al entrar y al salir del hogar, fuimos preceptuados de colocarlas o fijarlas en los postes de nuestras puertas.

 

La virtud de la protección

El precepto de la mezuzá posee una cualidad especial: otorga protección y prolonga la vida a los dueños de la casa y de sus hijos, tal como se afirma al final de las dos porciones (parshiot) de la mezuzá: Para que se multipliquen vuestros días y los días de vuestros hijos sobre la tierra que HaShem juró darles a vuestros padres, como los días de los cielos sobre la tierra” (Devarim-Deuteronomio 11:21). Nuestros sabios también aprendieron de aquí que, por el pecado de descuidar la observancia del precepto de la mezuzá, los hijos podrían llegar a fallecer (Tratado de Shabat 32(B); Shulján Aruj, Yoré Deá 285:1).

La casa protege al hombre de la lluvia, del viento, del sol y de los animales salvajes, y también lo resguarda de ladrones y asaltantes. Sin embargo, aunque esté bien protegida materialmente, son muchas las amenazas que la rodean. El mayor peligro es que, en virtud de la sensación de estabilidad que brinda, la persona olvide a HaShem su D’s, que es Quien le diera el alma y le ordenara andar por Sus sendas y traer al mundo el bien y la bendición.

Por eso se fija la mezuzá en la entrada, para que quien entra y sale recuerde cada vez los fundamentos de la fe que están escritos en ella. De este modo recordará su misión y el valor de su existencia; y, en consecuencia, el Santo Bendito Sea fortalecerá su vida, se multiplicarán sus días y los de sus hijos, la bendición reposará en su hogar y en su labor, y los peligros y las tentaciones se alejarán de él, sin acortar sus días ni los de sus hijos (Zohar III, Raia Mehemna 265b).

Dijeron los sabios: “Quien es cuidadoso con (el precepto de) la mezuzá merece una vivienda hermosa (naá)” (Tratado de Shabat 23(B)), porque la verdadera belleza de la casa radica en que la cuestión Divina repose en ella, al expresar las nobles aspiraciones de su dueño. Así como el Templo es “la belleza del mundo” (noió shel olam) (Tratado de Zevajim 54(B)), así también la mezuzá es la belleza del hogar (Zohar III 265b). Y cuando la casa se adecua al alma de quien la habita, también será hermosa en su aspecto físico y en su mobiliario.

 

La costumbre de besar la mezuzá

Algunas personas, al entrar y salir de la casa, acostumbran a acercar la mano a la mezuzá para recordar su significado (Ramá, Yoré Deá 285:2). Otros incluso la tocan con la mano y luego se besan la mano (Birkei Iosef) .Sin embargo, una persona enferma debe abstenerse de hacerlo, para no contagiar su enfermedad a otros.

 

La mezuzá

Las dos porciones de la mezuzá se escriben con tinta, en letras de tipo o formato S.Ta.M. (escritura ritual) sobre un mismo pergamino y en una sola columna (Shulján Aruj, Yoré Deá 288:1-2).

La mezuzá se enrolla desde el final de la línea hacia el comienzo, de modo tal que al abrirla se pueda empezar inmediatamente a leer la primera palabra (Shulján Aruj 288:14). Se fija de manera tal que la primera línea quede hacia arriba; si alguien la colocase al revés, resultará inapta .A priori (lejatjila), debe colocarse de forma tal que el inicio de su apertura esté orientado hacia el espacio interior de la entrada (Shulján Aruj 289:6).

 

¿Acaso es necesario un estuche para la mezuzá?

Desde el punto de vista estricto de la ley, se puede adherir directamente el pergamino enrollado al poste de la puerta. Sin embargo, en la práctica, se acostumbra a colocarla dentro de un estuche (la caja de mezuzá), para que no se caiga y para protegerla de la humedad de la pared (Mishná Kelim 16:7; Tosafot al Tratado de Bava Metziá 102(A); Shulján Aruj 289:1).

Es apropiado embellecer el estuche de la mezuzá y realzar su hermosura (Nahar Mitzraim, Hiljot Mezuzá 10).

 

 

 

La fijación o colocación de la mezuzá

La mezuzá debe fijarse firmemente al poste de la puerta, mediante clavos o tornillos. También puede adherirse con un pegamento fuerte (Aruj HaShulján 289:15; Yaskil Avdí VIII, Yoré Deá 14:2). En caso de necesidad, puede fijarse con una cinta adhesiva resistente. Pero si se coloca de manera tal que pudiera caerse con facilidad, resultará no apta, ya que la mezuzá debe estar unida de forma permanente al poste de la puerta, tal como está escrito: En los postes de tu casa y en tus portones” (Devarim-Deuteronomio 6:9), es decir, que esté conectada al portón. Parece que, si puede mantenerse con seguridad durante 30 días, ya puede considerarse fijada de manera permanente.

Si fuere fijada solamente en su parte superior, de modo tal que se moviere y oscilare, resultará inapta. Asimismo, si se atare la mezuzá a un palo y se colocare el palo en lugar de fijarla al poste, o si se hiciere una repisa angosta del ancho de la mezuzá y se la apoyare allí, resultará no apta.

 

La costumbre de escribir el Nombre Shad-ai

El pueblo de Israel acostumbró a escribir el Nombre Shad-ai (ש-ד-י) que es el acrónimo de Shomer Daltot Israel (“Guardián de las puertas de Israel”) en el lado exterior del pergamino de la mezuzá, frente al inicio de la porción de “Vehaiá im shamoa”. De este modo, cuando el pergamino se enrolla desde el final hacia el comienzo, el Nombre Shad-ai queda visible hacia el exterior (Rambám, Hiljot Mezuzá 5:4; Rosh; Zohar III 266a; Shulján Aruj 288:15).

La razón de esta costumbre es que el Nombre Shad-ai expresa la protección que HaShem concede al pueblo de Israel, y sus iniciales aluden a “Guardián de las puertas de Israel». Por ello, una forma de embellecer la observancia del precepto es que el estuche de la mezuzá sea transparente, para que quienes pasen frente a la entrada puedan ver el Nombre escrito en el pergamino. Sin embargo, un estuche transparente de vidrio o plástico puede romperse con facilidad. Por eso, muchos acostumbran a utilizar un estuche no transparente y escribir el Nombre Shad-ai sobre el propio estuche.

Cuando la mezuzá se fija en un dormitorio en el cual uno se viste, o en una habitación en la cual se cambian pañales a bebés, se debe procurar que el estuche no sea transparente y que tampoco esté escrito en él el Nombre Shad-ai, para evitar que el Nombre Divino se encuentre expuesto a una situación de falta de respeto. Por esta razón, en muchos estuches aparece solamente la letra “ש”, como alusión al Nombre Shad-ai, sin escribirlo explícitamente, de manera tal que no pueda resultar deshonrado (Shulján Aruj 286:5; Mishná Berurá 40:7).

 

La bendición que se recita durante su colocación

Antes de fijar la mezuzá en el poste de la puerta, se permanece de pie y se recita la bendición: “Baruj Atá HaShem Elokeinu Melej Haolam, asher kideshanu bemitzvotav vetzivanu likboa mezuzá» («Bendito eres Tú, HaShem, D’s nuestro, Rey del universo, que nos santificaste con Tus preceptos y nos ordenaste fijar la mezuzá») (Shulján Aruj 289:1).

Quien fija o coloca varias mezuzot en una misma oportunidad recita una sola bendición por todas ellas (Ramá 289:1).  Si quien recita la bendición interrumpe y habla sobre otro asunto entre la bendición y la fijación de la mezuzá, pierde la vigencia de la bendición recitada y debe volver a recitarla. Pero si interrumpiere después de haber fijado ya una mezuzá, aunque actuó incorrectamente, dado que la bendición ya recayó sobre la primera, no debe repetirla por las demás que pensaba colocar al momento de bendecir (Mishná Berurá 8:28).

 

¿Quién debe fijar la mezuzá?

A priori (lejatjila), es preferible que la persona cumpla con sus preceptos por sí misma y no por medio de un emisario (Mishná Berurá 250:3). No obstante, para honrar la mitzvá, es posible desde el inicio pedir a una persona distinguida que la fije en su lugar (Tevuot Shor 28:14; Shiurei Berajá 264:1). Cuando el dueño de la casa designa a un emisario para fijar la mezuzá en su nombre, el emisario recita la fórmula general: “al kviat mezuzá” (“sobre la fijación de la mezuzá”) (Rambám Hiljot Berajot 11:13). De manera similar, cuando la vivienda pertenece a varios socios, si uno de los propietarios fija la mezuzá, recita “likboa mezuzá” (“fijar la mezuzá”). Si es otra la persona que la fija como emisario de los dueños, recita “al kviat mezuzá». En cualquier caso, con ambas fórmulas se cumple con la obligación.

 

Una mujer

El hombre y la mujer son iguales en la mitzvá de fijar la mezuzá. Si bien en Yeshuot Malkó (Hiljot Mezuzá 5:10) se escribió que una mujer no debería fijarla, dado que no es apta para escribirla, la opinión abrumadoramente mayoritaria de las autoridades halájicas sostiene que la mujer es plenamente apta para fijarla, puesto que está preceptuada a cumplir la mitzvá, y el aspecto principal del precepto es precisamente su fijación. Por lo tanto, una mujer que es dueña de la casa tiene la mitzvá de fijar la mezuzá por sí misma (Responsa Jatam Sofer Yoré Deá 271; Eretz Tzvi I, 15; Sdei Jemed, Maarejet Mem 131; Kuntres HaMezuzá 291:21, entre otros).

 

Un menor de edad

Un menor no debe fijar una mezuzá, ni siquiera en una habitación destinada especialmente para él. No obstante, hay quienes opinan que, si un menor fijó la mezuzá en su habitación, esta será apta (Najalat Tzvi [Eisenstadt] 291:2; Responsa Torá Lishmá 307). Sin embargo, no se debe proceder de esta manera, ya que muchas autoridades halájicas la invalidan (Jikrei Lev III, 128; Mikdash Me’at 289:2, entre otros).

 

 

El momento de la fijación y vivir sin mezuzá

Quien compra o alquila una vivienda queda obligado en la mitzvá de mezuzá cuando comienza a habitarla. Algunos opinan que desde el momento en que la vivienda está lista para ser habitada, el propietario o el inquilino ya tienen la obligación de fijar mezuzot (Jemed Moshé a Oraj Jaím 19:1; Avnei Nezer, Yoré Deá 381).

Sin embargo, según la mayoría de los juristas, la obligación aplica a partir del momento en que la persona habita efectivamente en la vivienda (Maguén Abraham Oraj Jaím 19:1; Da’at Kedoshim 289:2; Mishná Berurá 19:4; Shevet HaLeví VI, 161). Quienes desearen fijar la mezuzá antes de mudarse, pueden hacerlo recitando la bendición correspondiente desde el momento en que comienzan a introducir sus pertenencias en la vivienda (Harei Besamim II, 219; Devar Yehoshúa III, Yoré Deá 51; ver también Aruj HaShulján 19:2).

 

¿Acaso está permitido vivir en una casa sin mezuzá?

Quienes entraron a habitar una vivienda y olvidaron preparar mezuzot para sus puertas y habitaciones deben apresurarse a conseguirlas lo antes posible. Hay quienes sostienen que incluso les está prohibido utilizar la vivienda y dormir en ella mientras no tenga mezuzot. Solo en caso de no tener absolutamente ninguna posibilidad de conseguirlas y no disponer de otro lugar donde vivir, en una situación de gran necesidad o apremio, podrían habitarla sin mezuzot (Ben Ish Jai). Según la mayoría de los decisores, sin embargo, está permitido vivir en la casa, aunque no tenga mezuzot, ya que el precepto consiste en fijarlas en la vivienda; y quien demora su colocación deja sin efecto el cumplimiento de un precepto positivo de la Torá, pero no existe una prohibición específica de habitar una casa sin mezuzá.

En la práctica: Si alguien no tiene mezuzot en su casa y puede mudarse fácilmente a otra vivienda que sí las tenga, debería hacerlo. Asimismo, si al menos una habitación tiene mezuzá, debería habitar específicamente en ella. Pero si tiene cierta dificultad para conseguir mezuzot, puede vivir en su vivienda, aunque aún no las tenga, y deberá esforzarse cuanto antes por obtenerlas y fijarlas en su hogar.

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