TZAV 5786
La kasherización de la cocina para Pesaj
Los utensilios pueden kasherizarse según la forma en que hayan sido usados con alimentos prohibidos o con jametz. @ El principio fundamental es: “tal como absorbe, así expulsa» (kebol’ó kaj poltó). @ En la limpieza de la casa, el objetivo es que no quede jametz del tamaño de un «kezait» (aproximadamente el tamaño de una aceituna). @ En la cocina y sus utensilios, el objetivo es que no quede ni siquiera una mínima cantidad de jametz. @ Las mesadas de mármol (o granito) y el fregadero o pileta de la cocina se limpian bien, y luego, se vierte sobre ellos agua hirviendo. @ Debido a la gravedad del jametz, se acostumbra a kasherizar las rejillas de la cocina a gas mediante un calentamiento ligero (libún kal). @ El refrigerador, cuyo uso es en frío, se kasheriza por medio de su limpieza.
Nuestras actuales mesas suelen ser delicadas y no se acostumbra a colocar sobre ellas directamente alimentos muy calientes o recipientes hirviendo, por lo que su kasherización se realiza según su uso habitual, es decir, mediante una buena limpieza. Sin embargo, dado que a veces puede salpicar sobre la mesa salsa caliente con jametz, o se apoyan sobre ésta alimentos calientes, en Pesaj es correcto no comer directamente sobre la mesa sin antes colocar un mantel que haga de separación entre la mesa y los alimentos.
La regla general de la kasherización: “tal como absorbe, así expulsa» (kebol’ó kaj poltó)
El principio básico en las leyes de la kasherización de los utensilios —ya sea para pasar de un estado prohibido (isur) a uno permitido (heter) o de jametz a Pesaj— es: “tal como absorbe, así expulsa». Es decir, el utensilio debe kasherizarse de la misma manera en que absorbió el alimento jametz o el prohibido. Existen tres formas principales de uso: 1) Con fuego directo: su kasherización es mediante su exposición intensa al fuego (hasta que si se lo toca con un objeto de hierro saltarán chispas o su capa exterior se descascara o su color se torna rojo incandescente -libún jamur). 2) Con líquidos calientes: su kasherización es mediante la inmersión del utensilio en agua hirviendo (hag’alá). Dentro de esto hay distintos niveles: a) Un primer recipiente que se encuentra sobre sobre el fuego (kli rishón al ha-esh); b) Un primer recipiente que no se encuentra sobre el fuego; c) El vertido desde un primer recipiente (irui miklí rishón); y d) Un segundo recipiente (kli shení). Y siempre se aplica la regla según la cual «tal como absorbe, así expulsa». En el caso del uso del recipiente con líquidos que no están calientes, basta con limpiarlo con agua fría para así kasherizarlo.
Utensilios con dos niveles distintos de uso
Un utensilio que se utilizó en diferentes niveles debe kasherizarse según el uso más intenso. Por ejemplo, una cuchara que a veces absorbió jametz en un primer recipiente que se encontraba sobre el fuego y otras veces en un segundo recipiente, se kasheriza según el uso más severo: con agua hirviendo sobre el fuego. Sin embargo, cuando esto resulta difícil o puede dañar el utensilio, se sigue el uso predominante. Por ejemplo, un tenedor que generalmente se usa con líquidos calientes (y por lo tanto se kasheriza con agua hirviendo), pero ocasionalmente se introduce en un alimento que se encuentra dentro del horno (lo cual implicaría una absorción por fuego), dado que el libún podría dañarlo, se procede según la base de la norma (ikar hadín) y se kasheriza según su uso más frecuente, es decir, con agua hirviendo (Pninei Halajá, Pesaj 10:7).
El aseo de la casa
Existe una gran diferencia entre la limpieza de la casa y la limpieza de la cocina para Pesaj. En la casa, el objetivo es que no quede jametz del tamaño de un kezait, para así no transgredir las prohibiciones de “no será visto” (bal iraé) y “no será hallado” (bal imatzé). En la cocina y en los utensilios, el objetivo es que no quede ni la más mínima cantidad de jametz, por temor a que se mezcle con los alimentos de Pesaj, ya que el jametz en Pesaj está prohibido incluso en cantidades ínfimas. Además, en los utensilios en los que se cocina, es necesario que no quede ningún rastro de sabor de jametz ni adherido ni absorbido.
La mesada de mármol (shaish) y la pileta o fregadero (kior)
Se limpian muy bien, y luego se vierte sobre ellos agua hirviendo. Es cómodo hacerlo con una caldera eléctrica (kumkum jashmalí). Conviene que el fregadero y la superficie estén secos, porque si están mojados, el agua que hay sobre ellos enfría un poco el agua hirviendo. Por ello, es bueno verter primero agua hirviendo sobre el fondo del fregadero, luego sobre sus paredes, después sobre las zonas del mármol cercanas al fregadero y finalmente sobre las más alejadas, de modo tal que el agua fluya hacia el fregadero y no hacia zonas que aún no han sido kasherizadas. En lugar de verter agua hirviendo, se puede cubrir el mármol con hule (mantel plástico) o con papel de aluminio, y colocar dentro del fregadero una batea de plástico o papel de aluminio grueso .Quienes proceden con excelencia (mehadrím) acostumbran a limpiar y verter agua hirviendo, y además cubrir el mármol y el fregadero (Pninei Halajá, Pesaj 11:1). Una superficie delicada, sobre la cual nunca se apoyan ollas hirviendo, puede kasherizarse a priori solo por medio de su limpieza y vertido de agua hirviendo, y aun quienes proceden con excelencia no necesitan cubrirla con hule o papel de aluminio.
La kasherización de la cocina a gas
Durante todo el año usamos la misma parrilla (rejilla) para ollas de carne y de leche, porque, aunque algo se derrame, se asume que el fuego lo quema y lo arruina. Sin embargo, para Pesaj, debido a la severidad del jametz, se acostumbra a kasherizar la parrilla mediante una exposición moderada al calor (libún kal), (esto es, se coloca el utensilio sobre la lumbre hasta que si un hilo o una aguja de heno entra en contacto con el otro extremo que no está siendo calentado se quemará o chamuscará por la elevada temperatura alcanzada). En caso de necesidad, se puede realizar este libún kal limpiando la parrilla en su lugar y encendiendo todas las hornallas durante unos quince minutos. Los más estrictos, además del libún kal, cubren con papel de aluminio las barras sobre las que se apoyan las ollas. A posteriori, si no se realizó el libún y se cocinó en Pesaj sobre la parrilla, los alimentos son permitidos (del mismo modo que lo son durante el año en lo que respecta a carne y leche). Las demás partes metálicas que no entran en contacto directo con las ollas, así como la superficie esmaltada debajo de la parrilla y de los quemadores u hornallas, se limpian bien (Pninei Halajá, Pesaj 11:2).
Las cocinas eléctricas y las vitrocerámicas
Cocinas eléctricas: se limpian bien y se encienden a máxima potencia durante unos quince minutos .Cocinas vitrocerámicas: la superficie donde se apoyan las ollas es una suerte de vidrio opaco que se calienta eléctricamente. Siguiendo el principio de “tal como absorbe, así expulsa”, su kasherización se realiza mediante limpieza y el calentamiento a máxima potencia durante unos quince minutos.
Las cocinas de inducción
A diferencia de las cocinas vitrocerámicas, en las que la fuente de calor está en la superficie, en la cocina de inducción el calor se genera en la olla mediante un campo magnético, y de allí se transmite tanto al alimento como a la superficie. El jametz puede ser absorbido por la superficie debido a alimentos que se derramaron desde la olla y quedaron adheridos a su base, continuando su calentamiento junto con ella. Por lo tanto, la kasherización de estas cocinas se realiza mediante su limpieza y el vertido de agua hirviendo sobre estas. Además, para kasherizar lo que se absorbió por los derrames adheridos a la base de las ollas, se deben humedecer las bases de las ollas vacías con agua y calentarlas sobre la superficie durante unos quince minutos, aplicando el principio de “tal como absorbe, así expulsa”.
La kasherización de un horno doméstico común
Se limpia bien el horno y luego se lo enciende a la temperatura máxima durante media hora. A priori, se acostumbra a seguir la opinión más estricta de no kasherizar las bandejas, ya que según esta postura el libún debe hacerse a unos 400 °C, y calentar las bandejas a esa temperatura puede deformarlas y dañarlas. Por ello, quien no tenga bandejas especiales para Pesaj puede usar bandejas descartables, y kasherizar junto con el horno la rejilla, sobre la cual colocará dichas bandejas (Pninei Halajá, Pesaj 11:3). En caso de necesidad, se pueden kasherizar las bandejas calentándolas en el horno a la misma temperatura en que se suelen usar durante media hora, apoyándose en las opiniones halájicas que sostienen que no es necesario llegar a los 400°C, sino que alcanza con hacerlo a la temperatura habitual de uso (Pninei Halajá, Pesaj 10:5).
El horno pirolítico
Los hornos que se autolimpian a unos 500 °C no necesitan limpieza previa antes de su kasherización, ya que ese nivel de calor se considera como libún jamur (exposición a un calor intenso), suficiente por sí mismo para kasherizar el horno para Pesaj.
La parrilla o BBQ (mangal)
Se debe kasherizar tanto el cuerpo de la parrilla como su rejilla según su modo de uso, que corresponde al nivel de libún jamur. Si es a gas: a la máxima potencia del fuego. Si es a carbón: con la mayor cantidad de brasas que se acostumbra a usar.
El horno microondas
La kasherización del horno microondas consta de tres etapas: 1) La limpieza completa de los restos de comida que hayan quedado por efecto de derrames o vapor; 2) Para kasherizarlo de los vapores de jametz, siguiendo el principio de “tal como absorbe, así expulsa”, se calienta en su interior un recipiente con agua durante unos diez minutos a máxima potencia, generando así vapor; 3) Dado que puede haber caído jametz sobre el plato giratorio, se debe limpiarlo y kasherizarlo con agua hirviendo, o bien colocar una separación (por ejemplo, un plato adicional) entre él y los alimentos que se calientan en Pesaj (Pninei Halajá, Pesaj 11:5).
El lavavajillas
Se limpia el filtro, donde a menudo quedan restos de comida atrapados. Luego, aplicando el principio de “tal como absorbe, así expulsa”, se hace funcionar el lavavajillas con las bandejas a la temperatura más alta, y así queda kasherizado (Pninei Halajá, Pesaj 11:5).
La mesa del comedor
Nuestras mesas suelen ser delicadas, y no es habitual colocar sobre ellas directamente alimentos muy calientes o recipientes hirviendo. Por ello, su kasherización se realiza según su uso habitual, es decir, mediante una buena limpieza. Sin embargo, dado que a veces puede salpicar sobre la mesa salsa caliente con jametz, o se apoyan sobre ella alimentos calientes, es correcto en Pesaj no comer directamente sobre la mesa sin un mantel que haga de separación entre la mesa y los alimentos.
Hay quienes proceden con excelencia y adhieren sobre la mesa una capa de nylon o papel, por temor a que el mantel se mueva; de este modo crean una separación fija sobre la cual colocan el mantel. Si se trata de una mesa sobre la cual a veces se amasa, es obligatorio colocar una cobertura fija (pegada o estable). En cambio, una mesa sobre la cual no se colocan alimentos calientes de jametz ni se amasa, basta con limpiarla bien y no es necesario cubrirla (Pninei Halajá, Pesaj 11:6).
El refrigerador
Dado que su uso es en frío, la única preocupación es que hayan quedado en su interior migas de jametz. Por lo tanto, su kasherización consiste en una limpieza cuidadosa. Las ranuras difíciles de limpiar, donde puede haber restos de jametz, se limpian con agua jabonosa u otro producto que los deteriore hasta que ya no sean aptos ni siquiera para ser ingeridos por un perro. Una vez que dejan de ser aptos para su consumo, pierden su estatus de jametz.
Los armarios de la cocina
Antiguamente, cuando los estantes eran de madera natural, solían tener grietas y era difícil limpiarlos completamente, por lo que se acostumbraba a cubrirlos con papel. Hoy en día, con estantes lisos, no hay preocupación de que quede jametz, por lo que basta con limpiarlos bien y no es necesario cubrirlos.
La kasherización de los cubiertos
Dado que a veces se introducen en un recipiente primario sobre el fuego (kli rishón), deben kasherizarse mediante hag’alá (inmersión en agua hirviendo). Esto puede hacerse en una kasherización pública o en casa. Para ello :Se toma una olla grande y limpia (puede ser tanto de jametz como de Pésaj). Se hace hervir agua en ella. Se agrega un poco de jabón para deteriorar el sabor. Cada utensilio que se desea kasherizar se introduce en el agua hirviendo durante unos tres segundos. A priori, se acostumbra a enjuagar los utensilios con agua fría inmediatamente después de la hag’alá, aunque no es obligatorio esforzarse por hacerlo. Si un utensilio no puede introducirse completamente en el agua, se puede kasherizar primero una mitad y luego la otra (Pninei Halajá, Pesaj 10:11).
La kasherización de las ollas
No es posible kasherizar una olla simplemente hirviendo agua dentro de ella, ya que durante el año es probable que el contenido de lo cocido haya rebasado o salpicado sobre el borde, y el sabor del jametz haya sido absorbido también en la parte superior, la cual no se kasheriza con la ebullición interna. Por ello, la hag’alá de una olla debe realizarse dentro de un recipiente más grande en el que se pueda sumergir completamente.
Cuando es posible desmontar las asas, algunos de quienes proceden con excelencia (mehadrím) las desmontan para limpiarlas. Alternativamente, se puede limpiar bien alrededor de ellas con abundante jabón, de modo tal que cualquier sabor que pudiera haber quedado en las hendiduras se estropee, y luego se lleva a cabo la hag’alá. Las ollas que tienen un pliegue metálico en el borde no requieren de un tratamiento especial.
Si no se dispone de un recipiente suficientemente grande, se puede llenar la olla con agua y hervirla, y al mismo tiempo hervir agua en un recipiente más pequeño. Cuando el agua de la olla esté hirviendo, se introduce el recipiente pequeño dentro, provocando que el agua hirviendo se desborde y kasherice los bordes. Otra opción es hervir agua en un hervidor eléctrico y, cuando el agua de la olla comience a hervir, verter el agua hirviendo dentro, haciendo que rebalse y kasherice los bordes. La tapa de la olla debe kasherizarse en un recipiente más grande o mediante libún kal (por ejemplo, calentándola sobre el fuego durante unos dos minutos con la cara interna hacia la llama). Además, las asas se deben limpiar bien con jabón y verter sobre ellas agua hirviendo (Pninei Halajá, Pesaj 10:12; 10:9).
La sartén
Se limpia bien y se kasheriza mediante libún kal, es decir, calentándola sobre el fuego a la misma temperatura en la que se suele usar para freír (Pninei Halajá, Pesaj 10:4-5).
Los utensilios de vidrio
Muchos judíos de origen sefaradí acostumbraron a seguir la opinión más flexible, que permite kasherizar el vidrio solo por medio de su lavado. En cambio, muchos judíos de origen ashkenazí acostumbraron a no kasherizar utensilios de vidrio. En la práctica, parece que la posición principal es la intermedia: considerar el vidrio como metal, cuya kasherización se lleva a cabo mediante la hag’alá. Quien detente una tradición familiar de ser más flexible puede continuar con ella, y quien detente la costumbre de ser estricto, es adecuado que la mantenga (Pninei Halajá, Pesaj 11:12).
Otros utensilios
La «plata de Shabat» (la placa eléctrica): se limpia bien y se calienta a máxima temperatura durante una hora. Los más estrictos además la cubren con papel de aluminio para crear una separación con las ollas de Pesaj (Pninei Halajá, Pesaj 11:4).
El calentador de agua de Shabat (meijam) y la caldera para hervir agua (kumkum): se acostumbra a kasherizarlos mediante hag’alá, por si cayeron en ellos migas de jametz. Se llenan de agua al máximo, se hierven como de costumbre y se deja salir parte del agua por el grifo o pico. Es recomendable limpiarlos previamente de la cal acumulada. Si la tapa es metálica y se suelen colocar sobre ella jalot para calentarlas, también debe kasherizarse en agua hirviendo.
La máquina de café: se limpia y se hace funcionar como de costumbre con agua caliente a máxima temperatura.
Las copas de plata: se acostumbra kasherizarlas en agua hirviendo, por si absorbieron jametz con bebidas fuertes o vino. Dado que es una preocupación lejana, en caso de necesidad basta con lavarlas, según su uso habitual.
Los biberones o mamaderas y los chupetes o chupones: es preferible reemplazarlos; en caso de necesidad, se pueden kasherizar mediante limpieza y vertido de agua hirviendo.
Dientes postizos, ortodoncia y retenedores
Se deben limpiar bien antes de que llegue el tiempo de prohibición del jametz, y no es necesario kasherizarlos, ya que no se acostumbra a introducir en la boca alimentos o bebidas muy calientes. Así como se usan con carne y leche confiando en la limpieza, también pueden usarse en Pesaj.
Sea la voluntad de HaShem que, al eliminar el jametz de todos nuestros utensilios, merezcamos liberarnos también de los prejuicios y las concepciones erróneas que nos impiden avanzar en el estudio de la Torá y la observancia de los preceptos, en el asentamiento en la tierra de Israel y en la reunión de los exiliados, y que alcancemos la redención pronto, en nuestros días.




