En el pasado no se acostumbraba a fijar una mezuzá en la entrada del ascensor, ya sea porque se trataba de una innovación o porque los huecos de las escaleras eran menores a cuatro por cuatro codos. @ Hoy en día, cuando el ascensor se ha convertido en el medio habitual de acceso a las viviendas, es apropiado colocar en él una mezuzá. @ Hay quienes opinan que la cabina del ascensor debe tener mezuzá, y hay quienes sostienen que debe colocarse en la salida de este en dirección al vestíbulo. @ Y aunque quien adopta la actitud flexible tiene en quién apoyarse, es correcto actuar conforme a la opinión estricta de los que consideran que se debe fijar una mezuzá en las entradas de los ascensores.
Cuando se sale del ascensor y se entra a un vestíbulo que tiene un espacio de cuatro por cuatro codos, se debe fijar una mezuzá en el lado derecho de la puerta al salir del ascensor hacia el piso. Asimismo, si inicialmente el lugar es menor de cuatro codos, pero luego se ensancha hasta alcanzar un área de cuatro por cuatro codos, también en ese caso se debe fijar una mezuzá, y quien recita la bendición no pierde.
Mezuzá en las entradas de ascensores
Pregunta: ¿Se debe colocar una mezuzá en un ascensor? Por una parte, en la mayoría de los edificios no hay mezuzot en las entradas de los ascensores; por la otra, resulta difícil entender por qué las entradas de los ascensores no deberían tener mezuzá como cualquier otra entrada.
Respuesta: Se han dicho muchas opiniones sobre esta cuestión. A continuación, expondré los distintos enfoques y, al final, lo que parece ser la halajá en la práctica.
Las autoridades halájicas que eximen
Algunos sostienen que la entrada del ascensor está exenta de mezuzá, ya que el ascensor sube y baja, y por lo tanto se considera un lugar temporal. En el tratado de Sucá (8(B)) aprendemos que una antesala temporaria está exenta de mezuzá, y también aprendemos (Rambám, Hiljot Mezuzá 6:9) que un barco está exento porque la residencia en él es temporal. Así escribió también el rabino Jaim David HaLeví (Maim Jaím 3:30), explicando que el ascensor sube y baja como un automóvil, y por ello, no se lo considera una vivienda y está exento del deber de tener mezuzá.
Y no solo la entrada del ascensor está exenta del deber de colocación de mezuzá, sino también la puerta por la cual se sale del ascensor en cada piso, ya que cuando el ascensor no se encuentra en ese nivel, no hay en ese lado ningún espacio sino aire, y por lo tanto la abertura pierde su condición de puerta. Así lo explicó ampliamente en su responsa el autor de Betsel HaJojmá (3:80–84). También así lo dictaminó el Rabino Jefe Sefardí de Israel, el rabino Ovadia Yosef (Halijot Olam, Mezuzá 33), y así se transmitió en nombre del rabino Moshé Feinstein (Mesorat Moshé 3:258). En ese mismo sentido escribió el rabino Shlomó Zalman Auerbach (Minjat Shlomó 2:97:23), quien añadió que la entrada del ascensor no se considera una puerta, ya que el ascensor sube y baja y su abertura cambia constantemente. No obstante, dado que es habitual entrar al piso por allí, escribió que por las dudas es bueno fijar una mezuzá en el lado derecho de la entrada desde el ascensor hacia el piso, sin recitar la bendición correspondiente.
Los que consideran obligatorio que a la propia cabina del ascensor tenga mezuzá
Según el rabino Itzjak Ya’akov Weiss (Minjat Itzjak IV, 93), la propia cabina del ascensor debe tener mezuzá, incluso si tiene menos de cuatro por cuatro codos, ya que se la considera como un “vestíbulo” (beit sha’ar) para las viviendas del edificio. Sin embargo, debido a la duda de que quizá el ascensor sea demasiado temporal, se debe fijar la mezuzá sin recitar la bendición correspondiente. La mezuzá debe colocarse dentro del propio ascensor, en el lado derecho de la entrada a él, y no en las entradas de cada piso del edificio, ya que cuando el ascensor no está junto a ellas, no hay allí una puerta. Es decir, según esta opinión, basta con una sola mezuzá para todos los pisos, ya que se coloca en la cabina misma.
Las autoridades halájicas que consideran obligatorio colocar una mezuzá en las entradas por las que se ingresa y se sale del ascensor
Por otra parte, hay juristas que sostienen que, si bien la cabina del ascensor está exenta de mezuzá —pues efectivamente es comparable a un vehículo en movimiento, y un vehículo está exento—, en cada piso se debe fijar una mezuzá en el lado derecho de la entrada desde el ascensor hacia el piso.
Así lo escribió el rabino Yeshayau Bloy en su libro Jovat HaDar (V, 11). Otro tanto hizo el rabino Israel Ya’akov Fischer en su libro de responsa Even Israel (IX, 100), y también los rabinos Nisim Karelitz (Jut Shení, Mezuzá 286:20) y Zilberstein (Jashukei Jemed a Bava Metziá 101(B)). En principio, se entiende que la mezuzá debe fijarse recitando la bendición correspondiente. En Jovat HaDar se detalla explícitamente que, si el espacio al que se entra desde el ascensor tiene cuatro por cuatro codos, se fija la mezuzá recitando la bendición correspondiente; y si no, se coloca sin recitarlala. El rabino Itzjak Drazí (Shevut Itzjak 16:2:4) contó que al rabino Eliashiv se le consultó sobre este tema: inicialmente pensó que debía colocarse con el recitado de la bendición correspondiente, pero cuando le señalaron que hay opiniones que eximen, aceptó que se coloque sin recitar la bendición. Y, a priori, recomendó primero fijar una mezuzá recitando la bendición correspondiente en un lugar sobre el cual no se duda respecto de su obligatoriedad, e inmediatamente después fijar la mezuzá en la entrada del ascensor.
El rabino Natán Gestetner (Responsa Lehorot Natán III, 72–73) escribió que, si el espacio al que se sale del ascensor tiene cuatro por cuatro codos, se debe fijar recitando la bendición correspondiente; y además, en virtud de la duda, se debe fijar también en el lado derecho dentro del propio ascensor, conforme a la opinión del Minjat Itzjak.
La ley del piso de entrada según quienes obligan
También en el piso de entrada se debe fijar una mezuzá, pero no como en los demás pisos. Mientras que en los otros pisos se coloca en el lado derecho al salir del ascensor en dirección a la caja de las escaleras, en el piso de entrada se coloca en el lado derecho al entrar al ascensor, ya que por ese lugar se accede a las demás viviendas. Por ello se considera como un “conducto” o “pozo” (es decir, un pequeño recinto por el cual se asciende por una escalera que lleva hacia arriba), y su ley es que, si tiene entrada, se debe fijar en él una mezuzá (Tratado de Menajot 34(A); Shulján Aruj 286:19). Así escribieron: Jovat HaDar V, 11; Shevut Itzjak 16:2:4; Berur Halajá V, 286. Y hay quienes opinan que se debe colocar en el lado derecho al salir del ascensor hacia la planta baja (Lehorot Natán III, 73).
Y hay quien escribió que no se debe fijar allí ninguna mezuzá, salvo que en el piso de entrada haya un espacio destinado a guardar carritos (carriolas) u objetos similares (Jut Shaní, Mezuzá 286:20).
¿Por qué muchos acostumbraron a adoptar la actitud flexible?
Aunque parecería que es obligatorio fijar una mezuzá en las entradas de los ascensores, especialmente hoy, que se han convertido en el medio habitual de acceso a los huecos de las escaleras y a los pisos, y a pesar de que la Torá ordena colocar la mezuzá en las entradas de las casas y los vestíbulos, en la práctica, muchísimas personas no acostumbraron a poner mezuzot en las entradas de los ascensores. Surge entonces la pregunta de por qué ello es así.
Quizás porque en sus comienzos, hace unos 50 años, el ascensor era una innovación sorprendente y se la percibía como una especie de vehículo, en el cual no corresponde fijar una mezuzá. Y dado que así se acostumbró desde el inicio, muchos continuaron con esa práctica incluso cuando el ascensor pasó a ser un medio fijo de acceso a vestíbulos y viviendas.
Un espacio menor a cuatro por cuatro codos
Otra posible razón es que, en muchos casos, los ascensores, las cajas de las escaleras y los vestíbulos eran menores al tamaño mínimo de cuatro por cuatro codos. Como es sabido, un espacio que no alcanza esa medida está exento de mezuzá, tal como está escrito: “Y las escribirás en los postes de tu casa” (Devarim-Deuteronomio 6:9); un lugar menor a estas dimensiones no se lo considera “casa” (Tratado de Sucá 3(A); Shulján Aruj 286:13). En medidas actuales, cuatro codos equivalen aproximadamente a 1,82 metros.
Cuando un espacio tiene el área equivalente a cuatro por cuatro codos, pero no en forma cuadrada, por ejemplo, ocho codos de largo por dos de ancho, algunos opinan que está obligado a tener mezuzá, ya que lo esencial es que haya un área total de 16 codos cuadrados (Rambam; Riáz). Otros sostienen que, si no tiene un ancho de cuatro codos, no es apto para vivienda y está exento (Rosh; Tur; Rabenu Yerujam). En la práctica, dado que existe una discusión a este respecto, se debe fijar la mezuzá sin recitar la bendición (Siftei Cohen 286:23).
Un vestíbulo menor a cuatro por cuatro codos
Según el rabino Daniel de Horodna, autor del libro Jamudei Daniel (citado en Pitjei Teshuvá 286:11), una habitación pequeña, menor a cuatro por cuatro codos, que no está destinada a fungir como vivienda, por ejemplo, un vestíbulo de entrada o un depósito, dado que cumple una función dentro del sistema de la casa, hay fundamento para que sí deba tener mezuzá. Sin embargo, debido a que existe una duda a este respecto, indicó fijarla sin recitar la bendición.
Muchos aceptaron esta innovación del libro Jamudei Daniel (por ejemplo, Ykarei HaDat 31:3; Maharshal; Ben Ish Jai, año 2, Ki Tavó 19, entre otros). El Jidá (Yosef Ometz 15), respecto a un beit sha’ar (una antecámara) incluso escribió que se puede recitar la bendición.
Por otra parte, hay quienes no aceptaron esta opinión, y sostienen que todo lugar que no tenga cuatro por cuatro codos está exento del deber de la mezuzá (como el Rashak en Kin’at Sofrim 118; Mikdash Me’at 286:39). Esto también es lo que parece surgir del análisis del Talmud y de los sabios medievales (rishonim), quienes, si bien definieron con precisión el tamaño mínimo de una habitación, no mencionaron esta distinción.
En la práctica, parece que en un vestíbulo de entrada es correcto tener en cuenta la opinión del Jamudei Daniel y fijar una mezuzá sin recitar la bendición. Sin embargo, quien adopta la actitud flexible y no la coloca, tiene en qué respaldarse.
En un inicio, los ascensores y las cajas de escaleras eran pequeños
Volviendo al tema del ascensor: en sus inicios, la gran mayoría de los ascensores eran menores a cuatro por cuatro codos, y también, en muchos edificios, el espacio al que se salía de ellos era menor a esa medida. Y aunque según la opinión del Jamudei Daniel habría que haber fijado en ellos mezuzot, dado que su postura no fue aceptada por todos —y dado que además hay quienes eximen al ascensor por considerarlo similar a un vehículo—, no se acostumbró a colocar mezuzot en las entradas de los ascensores. Y una vez que se estableció esa costumbre, se continuó actuando según esta incluso cuando los ascensores pasaron a ser más grandes y los vestíbulos de los huecos de las escaleras superaron las medidas de cuatro por cuatro codos.
En la práctica (halajá lema’asé)
Si bien quien adopta la actitud flexible y no fija mezuzot en las entradas de los ascensores tiene en quién apoyarse, es correcto actuar conforme a la opinión de los que consideran que se debe colocar mezuzá en las entradas de los ascensores (y no dentro de la cabina misma), ya que su razonamiento parece ser más sólido.
Cuando la entrada conduce a un espacio de cuatro por cuatro codos, quien fija la mezuzá recitando la bendición no pierde. Y quien desea tomar en cuenta la opinión de los que eximen, la fijará sin recitar la bendición.
En los demás pisos, cuando se sale del ascensor y se entra a un vestíbulo que tiene un área de cuatro por cuatro codos, se debe fijar la mezuzá en el lado derecho de la puerta al salir del ascensor hacia el piso. Asimismo, si al principio el lugar es menor de cuatro codos, pero luego se ensancha hasta alcanzar esa medida, también en ese caso se debe fijar la mezuzá, y quien recita la bendición correspondiente no pierde.
Cuando ni la cabina del ascensor ni el vestíbulo al que se sale tienen cuatro por cuatro codos, se debe fijar la mezuzá sin recitar la bendición. Y quien desea ser flexible y no fijarla, tiene permitido hacerlo.




