Quien desee cargar su teléfono o llamar a un amigo desde la sinagoga, debe estudiar un poco o permanecer en el lugar por un tiempo en actitud respetuosa. @ No se debe hablar en la sinagoga de asuntos profanos ni llevar a cabo en ella conferencias que no traten sobre temas de Torá. @ Está prohibido comer en la sinagoga incluso durante el estudio de Torá, a menos que al no hacerlo se produzca una interrupción en el estudio (bitul Torá). @ Las diferentes autoridades halájicas discrepan respecto de la realización de comidas preceptivas (seudot mitzvá) en la sinagoga, y quienes adopten una actitud más flexible tienen en quién apoyarse. @ “Así convirtieron nuestros sabios” (kaj guierú jajameinu) – un nuevo pódcast que explica la temática de la conversión de una manera fundamentada y profunda.
En lugares donde se acostumbra a realizar la seudá shelishit (la tercera comida del Shabat) en la sinagoga, está permitido hacerlo. Y si es habitual llevar a cabo en la sinagoga comidas celebratorias de circuncisiones (brit milá) o del rescate ritual de hijos primogénitos (pidión haben), también está permitido. Todo esto con la condición de que se tenga el recaudo de cuidar la santidad de la sinagoga, evitando conversaciones banales y actitudes frívolas, así como la mezcla inapropiada entre hombres y mujeres.
Cargar el teléfono en la sinagoga
Pregunta: ¿Está permitido entrar a una sinagoga en una base militar para cargar el teléfono?
Respuesta: La sinagoga está destinada a asuntos sagrados, por lo tanto, no se entra en ella sino para una cuestión vinculada al cumplimiento de un precepto (dvar mitzvá) (Rambám, Hiljot Tefilá 11:8). Quien entra con otro propósito atenta contra su honor. Por lo tanto, está prohibido entrar a la sinagoga para resguardarse de la lluvia o del calor, para coordinar un encuentro con un amigo, o para usar un enchufe y cargar el teléfono o la computadora.
Sin embargo, en caso de necesidad, los sabios permitieron entrar por un motivo personal, con la condición de que previamente se honre al lugar llevando a cabo algún tipo de estudio. Por lo tanto, quien necesita llamar a un amigo desde la sinagoga, debe entrar, estudiar una halajá o un versículo, y recién después llamarlo. Si no sabe estudiar, deberá permanecer en su interior durante un momento en silencio y en actitud de respeto, ya que el permanecer en la sinagoga en actitud respetuosa es también una acción preceptiva (Tratado de Meguilá 28(B); Shulján Aruj 151:1).
De manera similar, cuando llueve, en caso de necesidad, se permite entrar a la sinagoga con la intención de estudiar un poco en su interior. A priori, se debe estudiar durante todo el tiempo que se permanezca allí.
Asimismo, quien necesite cargar su teléfono o computadora, si no tiene otro lugar donde hacerlo, puede entrar a la sinagoga, estudiar un poco y utilizar el enchufe. Asimismo, al retirarlo, previamente deberá estudiar algo. Consideramos que, dado que la necesidad de cargar el artefacto no es tan urgente como el llamar a un amigo, resulta apropiado que la persona en cuestión estudie por un tiempo breve y no se conforme únicamente con el recitado de un versículo.
Entrar a una sinagoga antigua durante una excursión
Pregunta: Cuando se pasea por la ciudad de Tzfat, ¿está permitido entrar a la sinagoga Abuhav o la del Arí para observar su belleza, y no para rezar o estudiar en ellas?
Respuesta: Está permitido entrar a la sinagoga para contemplar su belleza y su esplendor u honor (kvodó), ya que incluso una permanencia de esas características la dignifica y ello se considera como acción preceptiva, y con mayor razón que esto es así si además se aprende sobre la comunidad o sus rabinos. Sin embargo, está prohibido entrar a la sinagoga con el fin de estudiar su arquitectura (ver Leket HaKemaj HaJadash 151:30).
La ingestión de alimentos durante el estudio en el Beit Midrash
Pregunta: Soy alumno de una yeshivá, y durante el estudio quiero beber café o té y también comer algunas galletas. ¿Está permitido beber y comer en la casa de estudios (beit midrash), o cada vez que desee hacerlo deberé salir?
Respuesta: Las sinagogas y los batei midrash están destinados a la oración y al estudio de la Torá, por lo tanto, no se debe comer, beber ni dormir en ellos. Sin embargo, cuando ello resulta necesario a los efectos de evitar la interrupción del estudio de la Torá (bitul Torá), se permite comer y beber en el beit midrash. Dado que el propósito de los batei midrash es aumentar el estudio de la Torá, en caso de necesidad es preferible ceder un poco en la cuestión del honor del lugar a los efectos de ganar tiempo de estudio. Por ello, si para comer o beber los estudiantes tendrían que ir a sus casas y perder tiempo de estudio, se permite que coman y beban allí, teniendo el recaudo de cuidar la limpieza del lugar. Lo mismo se aplica a una sinagoga en la que se acostumbra a estudiar (Shulján Aruj 151:1; Mishná Berurá 151:2).
Pero en las yeshivot en las que el comedor se encuentra cercano al beit midrash, no se debe comer ya que no resulta necesario. Asimismo, en batei midrash donde estudian avrejim (estudiantes ya casados), si disponen de una sala destinada a comer, no deben hacerlo en el beit midrash.
No obstante, en el beit midrash está permitido beber agua, té o café para evitar que se pierda tiempo de estudio de Torá (bitul Torá). Y hay también quienes necesitan probar un bocado mientras estudian; tienen permitido hacerlo con el mismo fin de evitar la pérdida de tiempo de estudio, siempre y cuando tengan el recaudo de cuidar el aseo del lugar.
Comidas preceptivas (seudot mitzvá) en la sinagoga
Pregunta: ¿Está permitido realizar comidas preceptivas en la sinagoga, como la tercera comida sabática (seudá shlishit), o las comidas celebratorias de una circuncisión (brit milá) o durante la semana posterior a un casamiento (sheva berajot)?
Respuesta: En caso de necesidad, está permitido realizar una comida preceptiva (seudat mitzvá) en una sinagoga o en un beit midrash, tal como se explica en el Talmud Jerosolimitano (Tratado de Pesajim 1:1), donde se relata que cuando los sabios se reunían en la sinagoga para consagrar el inicio del mes (kidush hajodesh) llevaban a cabo una comida (Shulján Aruj Oraj Jaím 151:4). De manera similar, se acostumbra a celebrar una circuncisión (brit milá) en la sinagoga y beber del vino de la bendición, ya que es una mitzvá.
Sin embargo, hay quienes opinan que en la sinagoga solo se permitió llevar a cabo una comida preceptiva pequeña en caso de necesidad, como en aquellas ocasiones en la que se comía pan y legumbres. Esto incluye también ofrecer un refrigerio ligero, tal como se acostumbra en un aniversario de fallecimiento (yortzait). Pero una comida grande en la que se bebe mucho alcohol está prohibida; según esta opinión, no se deben realizar en la sinagoga banquetes de brit milá, sheva berajot o celebraciones de la finalización del estudio de un tratado del Talmud (siúm masejet) (Maguén Abraham, Eliá Rabá, Pri Megadim, Ben Ish Jai).
Por otra parte, hay quienes sostienen que, en caso de necesidad, también está permitido realizar en la sinagoga comidas preceptivas más grandes, incluso si se bebe en éstas alcohol, tal como se acostumbraba cuando se llevaban a cabo kidushim y comidas de Shabat para invitados necesitados. Todo esto con la condición de preservar la santidad del lugar y evitar la embriaguez (Keren LeDavid, Torat Jaim, Bnei Tzión Lijtman, Sridei Esh, Yabiá Omer).
La halajá en la práctica
En un lugar donde se acostumbra a llevar a cabo comidas preceptivas (seudot mitzvá) grandes en la sinagoga está permitido continuar con esa práctica. Esto se debe a que hay quienes sostienen que dicha costumbre se considera como una “condición” (tnai), es decir, que la sinagoga fue construida con la intención de permitir en ella este tipo de comidas, y por lo tanto, incluso según las opiniones más estrictas ello estaría permitido (ver Mishná Berurá 151:5; Shaar HaTziún 4; Beur Halajá 151:11 en los párrafos que inician אבל ביישובו y אבל בבתי כנסת; Aruj HaShulján 5).
Por lo tanto, en un lugar donde se acostumbra a realizar la seudá shlishit en la sinagoga, está permitido hacerlo. Y si es habitual celebrar allí comidas celebratorias de ceremonias de circuncisión (brit milá) o rescate ritual del hijo primogénito (pidión haben) ello también estará permitido. Todo esto con la condición de cuidar la santidad de la sinagoga, evitando conversaciones banales y actitudes frívolas, y cuidando también de evitar la mezcla inapropiada entre hombres y mujeres. Sin embargo, en un lugar donde no se acostumbra a realizar comidas preceptivas en la sinagoga, a priori es preferible seguir la opinión estricta y no llevar allí a cabo comidas grandes. No obstante, quienes deseen adoptar una actitud más flexible pueden hacerlo, ya que cuentan con el respaldo de numerosas autoridades halájicas.
Conversaciones mundanas en la sinagoga
Pregunta: Soy un avrej (estudiante ya casado) en una yeshivá. A veces necesito preguntar a mi compañero de estudio sobre temas cotidianos, como dónde conviene comprar alimentos a un buen precio o cómo viajar a cierto lugar. ¿Está permitido hablar de esto en el beit midrash, o solo fuera de él?
Respuesta: La sinagoga está destinada a asuntos sagrados —la oración y el estudio de la Torá— y no se debe hablar en ella de temas mundanos (Tratado de Meguilá 28(A) y (B); Shulján Aruj 151:1). Sin embargo, para evitar la pérdida de tiempo de estudio de Torá (bitul Torá), en caso de necesidad, se permite a quien estudia en el beit midrash hablar brevemente de asuntos cotidianos o necesarios, para no tener que salir y perder tiempo de estudio (Misgueret HaShulján 13:1).
Conversaciones sobre temas mundanos durante comidas preceptivas (seudot mitzvá)
Consideramos que, según la opinión de quienes permiten realizar comidas grandes en la sinagoga, durante la comida está permitido hablar brevemente con el prójimo de manera amistosa y respetuosa sobre temas cotidianos —por ejemplo, preguntar a qué se dedica o si ha comprado una casa nueva—, aunque en otros momentos, estas conversaciones estarían prohibidas en la sinagoga. Esto se debe a que así es la conducta habitual en una comida, y no se considera una falta adicional al honor de la sinagoga más allá de la propia realización de la comida. Sin embargo, deben evitarse conversaciones frívolas y actitudes de ligereza.
La realización de conferencias que versan sobre temas mundanos en la sinagoga
Las conferencias científicas, aunque tengan valor, al tratar sobre asuntos mundanos no deben llevarse a cabo ni en la sinagoga ni en el Beit Midrash. Sin embargo, en situaciones de necesidad, en comunidades donde hace falta acercar a quienes están alejados o evitar que otros se distancien, cuando no hay otro lugar donde reunir a la comunidad, se permite realizar en la sinagoga conferencias sobre temas de ciencia, salud o economía. Esto es similar a lo que se permitió respecto a alimentar invitados en la sinagoga (Turei Zahav 151:1; Biur Halajá 11 en el párrafo que comienza האבל בישובו). Es apropiado que dichas conferencias comiencen con palabras de Torá, de modo tal que los contenidos científicos o los consejos prácticos se presenten como una continuación de ellas. Cuando la conferencia científica está directamente relacionada con la explicación de la Torá, incluso a priori estará permitido realizarla en el beit midrash.
Discursos de políticos en la sinagoga
Pregunta: A veces figuras públicas o políticas solicitan hablar en la sinagoga, especialmente en época de elecciones. ¿Acaso ello está permitido?
Respuesta: Dentro de la prohibición de hablar de asuntos profanos, también se incluye hablar de temas políticos y partidarios. Sin embargo, sobre temas de Torá, asentamiento en la tierra de Israel, educación judía y absorción de inmigrantes, está permitido hacerlo, e incluso es una mitzvá hablar de ello en la sinagoga. Por lo tanto, si la figura pública habla sobre estos temas y sobre su efectivización, ello está permitido. Pero está prohibido hablar de asuntos partidarios tales como la formación de coaliciones, las estrategias de campaña, críticas a otros partidos y la organización logística de cara a las elecciones. Aunque estos temas sean importantes, no tienen lugar en la sinagoga.
“Así convirtieron nuestros sabios” (kaj guierú jajameinu) – pódcast
Como es sabido, existe una discusión entre los rabinos respecto a la conversión de personas con ascendencia o familia judías que desean llevar una vida tradicional, pero no plenamente religiosa. Es decir, integrarse al pueblo judío aceptando la identidad judía —con muchas mitzvot y costumbres—, pero sin adoptar un estilo de vida totalmente religioso. Hace unos tres años se publicó sobre este tema el libro “Masoret HaGuiur”, con la colaboración del Instituto Har Brajá. Recientemente, el rabino Maor Kaiám, director del instituto, junto con el rabino Avishai Laks, crearon un pódcast titulado: “Así convirtieron nuestros sabios”, que consta de veinte capítulos en los que se explican de manera profunda, clara y sistemática estas cuestiones, entre ellas: la definición de la aceptación de los preceptos (kabalat hamitzvot), la conversión por motivos matrimoniales, si una conversión puede anularse, cuándo una conversión carece de validez, la conversión de menores de edad y las consideraciones familiares, sociales y nacionales. Se trata de una excelente oportunidad para profundizar en este importante tema.




