La sinagoga es un lugar sagrado, y dentro de ella es preciso conducirse con reverencia. @ Está destinada a asuntos de santidad, al rezo y al estudio de la Torá. @ Todo aquel que la utiliza para necesidades profanas o se comporta en ella de manera mundana, menosprecia su santidad. @ En su interior, está prohibido leer periódicos o navegar por sitios de noticias en internet, incluyendo periódicos y sitios religiosos. @ Cuando una persona entra a rezar, debe silenciar su teléfono de modo tal que este no suene ni vibre. @ Es preferible rezar en la sinagoga utilizando un sidur y no el teléfono.
Corresponde no ver con malos ojos a quien mira el teléfono durante el rezo, pues tal vez realmente lo esté utilizando para orar, o quizá necesita recibir mensajes urgentes, especialmente si se trata de personalidades públicas o de voluntarios (en servicios vinculados a la seguridad o la salud y demás emergencias). Asimismo, puede ser que a esta persona le resulte muy difícil concentrarse en la oración y, aun así, asiste a rezar con gran esfuerzo. En ese caso, es mejor que asista al servicio en lugar de que se quede en su casa o que converse con amigos dentro de la sinagoga y rece durante la mayor parte del tiempo.
El respeto por la sinagoga y por el rezo
Pregunta: ¿Está permitido mirar un sitio de noticias en internet dentro de la sinagoga?
Respuesta: La sinagoga es un lugar sagrado, y en ella es preciso conducirse con reverencia, tal como se dijo respecto del Templo: “Y reverenciaréis Mi santuario” (Vaikrá-Levítico 19:30). La santidad de la sinagoga, llamada mikdash me’at (“pequeño santuario”), es una extensión o guarda una suerte de semejanza con la santidad del Beit HaMikdash. Hay quienes sostienen que la santidad de la sinagoga tiene fundamento en la Torá, es decir, que el precepto de construir una sinagoga es una derivación del mandamiento de construir el Templo; y por ende, su santidad se asemeja a la del Templo y resulta necesario conducirse en ella con temor reverencial y respeto por mandato de la Torá (Yereim 204 y 409, Jaiei Adam 17:6, Ben Ish Jai Vaikrá 1).
La opinión de la mayoría de las autoridades halájicas es que, según la Torá, el mandamiento consiste en erigir el Beit HaMikdash, y fueron los sabios quienes instituyeron el precepto rabínico de construir una sinagoga en cada comunidad, para extender la santidad del Templo a todas las congregaciones de Israel. Por lo tanto, la santidad de la sinagoga deriva de la prescripción de los sabios (Rabenu Nisím; y así también se desprende de Rambán, Rashbá y Ritbá. Así escribieron también la mayoría de los juristas de las últimas generaciones [ajaronim], entre ellos Pri Megadim Mishbetzot Zahav 151:1, Beit Shlomó Oraj Jaím 28, Torat Jesed Oraj Jaim 4:7, y otros).
Sin embargo, parece que incluso según esta opinión, quien desprecia de forma manifiesta la santidad de la sinagoga transgrede el precepto bíblico de temer a D’s, tal como fue escrito: “A HaShem tu D’s temerás” (Devarim-Deuteronomio 10:20). Así también está escrito en la responsa Beit Ytzjak (Even HaEzer II, 33).
La prohibición de leer noticias en la sinagoga
Ya sea que la santidad de la sinagoga provenga de la Torá o de la prescripción rabínica, todos coinciden en que la sinagoga está destinada a asuntos sagrados, a la oración y al estudio de la Torá. Quien la utiliza para necesidades profanas o se comporta en ella de manera mundana, menosprecia su santidad. Por ello, no se actúa en ella con ligereza, no se hacen bromas ni burlas; no se come ni se bebe; no se habla de asuntos profanos tales como el comercio o la economía y tampoco se leen mensajes personales en el teléfono. Asimismo, en su interior está prohibido leer periódicos o navegar por sitios de noticias en internet, incluyendo periódicos y sitios religiosos (Tratado de Meguilá 28(A) y (B), Shulján Aruj 151:1).
El teléfono móvil durante la oración
Cuando una persona entra a rezar, debe procurar que el teléfono no la distraiga de la oración ni la lleve a ocuparse de asuntos mundanos dentro de la sinagoga. Por eso, conviene guardarlo en el bolsillo o en el bolso, y ponerlo en silencio para que no suene ni vibre al recibir mensajes o alertas. Quien necesite estar disponible por motivos de seguridad, para prestar ayuda médica urgente o por otra necesidad importante, puede configurar el teléfono de modo tal que solo avise en caso de recibir mensajes urgentes.
Rezar desde el teléfono móvil
Es preferible rezar en la sinagoga utilizando un sidur y no el teléfono, para que la mente del orante no se distraiga hacia otros asuntos y para evitar que las otras personas sospechen que está ocupándose de cuestiones profanas en medio de la oración. Sin embargo, en caso de necesidad, por ejemplo, si por su intermedio desea recordar recitar “Yaalé Veiavó” o “Al Hanisim”, puede rezar utilizando el teléfono, siempre y cuando bloquee la recepción de notificaciones.
De todas maneras, es apropiado no mirar con malos ojos a quien observa su teléfono durante la oración, pues quizá realmente lo esté usando para rezar, o tal vez necesite recibir mensajes urgentes, especialmente cuando se trata de personalidades públicas o de voluntarios. También puede ocurrir que al individuo en cuestión le cueste mucho concentrarse en la oración y, aun así, con gran esfuerzo asiste a rezar. En tal caso, es mejor que asista al servicio y rece la mayor parte del tiempo, en lugar de quedarse en casa o conversar con amigos dentro de la sinagoga.
Leer mensajes en el beit midrash
Pregunta: ¿Está permitido leer mensajes del móvil mientras uno se encuentra en el beit midrash?
Respuesta: En caso de necesidad, a quienes estudian Torá se les permite hablar brevemente en el beit midrash sobre asuntos mundanos o sobre pendientes necesarios para no tener que salir y perder tiempo de estudio (Misgueret HaShulján 13:1). En el marco de esta regla general, está permitido revisar el teléfono para ver si llegaron mensajes que requieren de una respuesta urgente. Si la consulta y la respuesta son breves, pueden llevarse a cabo desde dentro del beit midrash; si resultaren prolongadas, será preciso salir.
Entrar con armas a la sinagoga
Pregunta: ¿Está permitido que un soldado o un policía entre a la sinagoga con su arma sin restricción?
Respuesta: Algunos sabios medievales escribieron que está prohibido entrar a la sinagoga con un cuchillo largo, porque la oración prolonga la vida del ser humano, mientras que la espada y el cuchillo la acortan (Tashbetz 4, Orjot Jaim en nombre de Maharam de Rothenburg). Así fue también dictaminado en el Shulján Aruj (Oraj Jaím 151:6). De manera similar, los sabios dijeron que no se debe entrar al Beit Midrash con una lanza (Tratado de Sanedrín 82(A)). Lo mismo se aplica a una pistola o un fusil: no se debe entrar con ellos a la sinagoga ni al beit midrash.
Sin embargo, cuando se trata de policías o soldados cuya función es velar por la seguridad, sus armas no representan el acortamiento de la vida sino su preservación. Más aún, cuando existe un imperativo de seguridad y las personas portan armas para protegerse de atentados, resulta preceptivo que quien contribuya a la seguridad lleve su arma también dentro de la sinagoga y del beit midrash (algo similar en este sentido escribió el rabino Shmuel David en Merosh Tzurim VIII, ver también Tzitz Eliezer 10:18, Trumat HaGoren 1:35).
Pero para personas que no están encargadas de la seguridad, cuando no existe una necesidad de defensa, no se debe entrar con armas a la sinagoga. Si una persona lleva un arma y resulta peligroso dejarla fuera, se le permite entrar con ella siempre y cuando procure ocultarla, pues cuando el arma está cubierta no aplica la prohibición (Rabenu Peretz, Eliahu Rabá 151:10, Mor Uktziá, Aruj HaShulján 151:10 entre otros).
El estatus de la sección de mujeres (ezrat nashim) en la sinagoga
Pregunta: Al principio, se construyó una sección pequeña para mujeres en la sinagoga, pero con el tiempo se vio que son muchas las que desean asistir y ya no tienen lugar suficiente. ¿Está permitido derribar la pared que divide entre la sección de hombres y la de mujeres para ampliar el espacio destinado a estas últimas?
Otra pregunta: ¿Está permitido realizar en la sección de mujeres grandes comidas preceptivas (seudot mitzvá) que incluyan el consumo de alcohol?
Respuesta: Los juristas halájicos discrepan acerca del estatus de la ezrat nashim. Hay quienes sostienen que no posee la santidad de la sinagoga, ya que allí no se llevan a cabo servicios religiosos con minián. Según esta opinión, estaría prohibido derribar una pared de la sinagoga para ampliar la sección de mujeres a expensas de la de los hombres (Responsa Mahari Anzil 70; Jojmat Adam 86:15).
Por otra parte, algunos opinan que, dado que las mujeres tienen el deber preceptivo de rezar y acuden a hacerlo junto con los hombres, la sección de las mujeres posee el mismo grado de santidad que la sinagoga en todos los aspectos, y, por lo tanto, está permitido ampliarla a costa del espacio principal de la sinagoga (Shoel UMeshiv I 2:22, Jesed LeAbraham I, 14; Yeshuot Malkó Oraj Jaím 11, Aruj HaShulján 154:7).
La mayoría de las autoridades halájicas siguen una postura intermedia: consideran que la sección de mujeres sí tiene santidad, pero en un nivel menor que el recinto principal de la sinagoga (Rashak Peret Veolelot 1, Divrei Jaím Oraj Jaím 2:13, Jelkat Yoav 141 Oraj Jaím 4, Imrei Yosher 2:12, Teshurat Shai 141:27, Torat Jesed Lublin Oraj Jaím 4, Sha’arei De’á 12, Tzur Yaakov 1:153, HaRav Herzog Psakim Ujtavim I Oraj Jaím 24, y más).
Por lo tanto, por una parte, dado que la sección de las mujeres forma parte de la sinagoga, está permitido derribar la pared entre la sección de hombres y la de mujeres para ampliar esta última a expensas del sector masculino. Esto no se considera una destrucción prohibida de un edificio sagrado. Por otra parte, se acostumbra a adoptar una actitud más flexible respecto a ese espacio; por eso, incluso en sinagogas donde se acostumbra a adoptar la actitud estricta de no realizar comidas preceptivas importantes (seudot mitzvá), puede permitirse llevarlas a cabo en la sección de las mujeres.
Un discurso fúnebre (hesped) en la sinagoga durante un funeral
Durante un funeral, no se debe introducir el féretro del difunto en la sinagoga para pronunciar allí un discurso fúnebre. Solo si el fallecido era un gran erudito de Torá —un “sabio, destacado y gaón (jajam, aluf vegaón)”— se acostumbra a llevar su féretro al beit midrash donde solía enseñar, y allí se pronuncia el hesped (Rambán en nombre de un Gaón; Shulján Aruj Oraj Jaim 151:1; Yore Deá 344:20).
Algunos sostienen que esta práctica se aplica únicamente a los grandes sabios de cada generación, como el Gaón de Vilna (Jojmat Adam 155:18) o Azriel Hildesheimer que fue único en su generación en cuanto a Torá y a piedad (Melamed Leho’il Yoré Deá 106).
Y otros opinan que esta práctica puede hacerse con cualquier gran erudito local que enseñó Torá a muchos en su ciudad, pues en su comunidad es considerado “sabio, destacado y gaón” (Jaím Baiad 105 del Rav Jaím Palaghi, Torat Jaím Sofer 151:6, Yabía Omer VII Yoré Deá 31). Así se acostumbró a proceder en Yeshivat Merkaz HaRav, en la cual introdujeron el féretro del rabino Shaúl Israeli en el salón principal de la yeshivá para pronunciar allí los discursos fúnebres.
Un homenaje póstumo que no se realiza durante el funeral, sino más tarde, basado en enseñanzas de Torá y orientado a despertar reflexión moral a la luz del legado del fallecido, sí puede celebrarse en la sinagoga para cualquier persona, incluso con pocos participantes.
El estudio de ciencias en aulas contiguas al Beit Midrash
Pregunta: ¿Está permitido impartir clases de ciencias en salas contiguas al beit midrash, cuyo uso principal es servir como aulas para clases de Torá, y que ocasionalmente también se usan para rezar?
Respuesta: En general, está prohibido llevar a cabo conferencias científicas en una sinagoga o en un beit midrash, aunque estas sean de valor, porque tratan sobre temas seculares. Y algunos sostienen que esto también aplica a las aulas destinadas al estudio de Torá, ya que son consideradas pequeños batei midrash (Responsa Vaiomer Ytzjak Yoré Deá 99, Rav Pealím II Oraj Jaím 22, Yaskil Avdí I Oraj Jaím 7).
Sin embargo, Rav Hai Gaón permitió enseñar a niños idiomas y aritmética en la sinagoga como complemento de sus estudios sagrados (Otzar Gueonim Meguilá 181). Y en Tzitz Eliezer (9:19) se explica que esta autorización se refiere específicamente al beit midrash y no a la sinagoga, ya que el beit midrash se considera en cierto sentido como “la casa” o «el hogar» de los estudiantes. Así también escribió el Yabía Omer (VII Oraj Jaím 21) quien testificó que en la Yeshivá Porat Yosef «se enseñaban matemáticas y escritura en aulas donde durante todo el día se estudiaban materias sagradas» (las cuales poseen el estatus de beit midrash), y que cuando no había otro lugar disponible se permitía hacerlo para evitar la pérdida de tiempo de estudio de Torá.
Por lo tanto, en principio, también en las aulas contiguas al beit midrash se debe mantener el mismo estatus de santidad que el beit midrash. Sin embargo, en caso de necesidad, está permitido utilizarlas para clases de ciencias y el estudio de idiomas.





