Cuando la santidad de la festividad se encuentra con el Shabat

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Es preceptivo preparar un eruv tavshilín en la víspera de Yom Tov. @ De este modo se permite cocinar y hornear en Yom Tov para el Shabat. @ Incluso quien no tenga intención de cocinar durante la festividad para el Shabat, está igualmente preceptuado de hacer el eruv tavshilín. @ El alimento del eruv debe ser una comida apta para acompañar el pan. @ Muchas personas acostumbran a comer el alimento del eruv en una de las comidas de Shabat. @ Es preceptivo que el rabino o la autoridad principal de la ciudad prepare un eruv tavshilín en nombre de todos los habitantes del lugar. @ Quien podía preparar un eruv y no lo hizo, no puede apoyarse en el eruv realizado por la autoridad rabínica de la ciudad.

 

Quien olvidó preparar el eruv dos veces consecutivas, la segunda vez es considerado negligente y tampoco puede apoyarse en el eruv comunitario. Pero quien se olvidó una vez, luego recordó en la siguiente ocasión y después volvió a olvidar, no es considerado negligente, y el eruv del rabino sí le resulta útil

 

Eruv Tavshilín

Este año la festividad de Shavu’ot cae en viernes, siendo seguida inmediatamente por el Shabat. En una situación así, en la víspera de Yom Tov resulta preceptivo preparar un eruv tavshilín mediante el cual se permite cocinar, hornear y preparar en Yom Tov todo lo necesario para el Shabat.

El eruv tavshilín consiste en un alimento cocinado que se prepara en la víspera de Yom Tov para ser consumido en el Shabat, y se denomina “eruv” (“fusión”, “mezcla” o “integración”) porque, gracias a él, las preparaciones de los alimentos de Yom Tov y de Shabat quedan unidas. De este modo, así como está permitido cocinar y hornear en Yom Tov para el mismo Yom Tov, también se permite hacerlo para Shabat. Mientras el eruv exista, durante el Yom Tov, todo lo que normalmente se permite hacer para la festividad se permite también realizarlo en aras del Shabat.

En realidad, según la Torá, incluso sin un eruv tavshilín estaría permitido cocinar en Yom Tov para el Shabat, ya que la prohibición de la Torá es cocinar en Yom Tov para un día común de semana (jol). Sin embargo, los sabios prohibieron hacerlo sin un eruv tavshilín, tanto por respeto hacia el día festivo como también hacia el Shabat (Tratado de Beitzá 15(B)).

 

El honor del Yom Tov

Si se permitiese cocinar en Yom Tov para el Shabat sin que mediase restricción alguna, la prohibición de hacerlo para un día laborable podría llegar a tomarse a la ligera y así se podría terminar cocinando en Yom Tov también para la semana, transgrediendo así una prohibición de la Torá. Por eso, los sabios permitieron cocinar en Yom Tov para el Shabat solamente cuando la preparación comienza antes de Yom Tov, por medio del eruv tavshilín, de manera tal que todo lo preparado durante el Yom Tov se considera una continuación de algo previamente iniciado.

Así, cuando las personas vean que en Yom Tov no se puede cocinar sin un eruv tavshilín ni siquiera para Shabat, entenderán con mayor razón que está prohibido hacerlo para un día común de la semana (según la opinión de Rav Ashi).

 

El honor del Shabat

Si no se preparase un eruv tavshilín, cabría temer que, al estar ocupadas en la preparación de las comidas festivas (de Yom Tov), las personas se olvidasen que al día siguiente es Shabat y terminasen consumiendo todos los mejores alimentos durante la festividad. Gracias al eruv tavshilín, que debe prepararse antes de Yom Tov, en la víspera, se recuerda durante toda la festividad que es necesario reservar comidas especiales también para el Shabat (según la opinión de Raba).

 

Es preceptivo que cada familia prepare un eruv tavshilín

Dado que mediante el eruv tavshilín se honra a la festividad y se recuerda el Shabat, incluso quien no tenga la intención de cocinar para Shabat durante el Yom Tov tiene igualmente el deber de preparar un eruv tavshilín. No hay que temer que la bendición recitada sea en vano, porque el objetivo principal del eruv es otorgar a la persona la posibilidad de cocinar en Yom Tov para el Shabat, aun si finalmente, en efecto, no lo hace. Además, en la práctica, en todos los hogares resulta necesario respaldarse en el eruv tavshilín. En cada hogar es necesario encender las velas de Shabat antes de finalizar la festividad, y según la mayoría de las autoridades halájicas, el eruv es lo que permite encender en Yom Tov las velas de Shabat. Asimismo, gracias al eruv está permitido lavar los utensilios y también preparar la mesa para Shabat durante la festividad.

 

Un mismo eruv sirve para toda la familia y para los invitados

Mediante el eruv preparado por el dueño o la dueña de casa, todos los miembros de la familia y los invitados que se alojan con ellos pueden participar en las tareas de cocinar, hornear, lavar los utensilios y preparar la mesa para Shabat. El dueño de casa también puede designar a uno de los miembros de la familia o a un invitado para que prepare el eruv en nombre de todos.

Asimismo, quienes se hospedan en un hotel kasher, dado que comen de la cocina del hotel, quedan incluidos en el eruv del hotel, y todos pueden encender en Yom Tov velas en honor al Shabat. Del mismo modo, en una yeshivá, el eruv de la institución beneficia a todos los estudiantes así como también a los huéspedes (Pninei Halajá, Mo’adim 8:3).

 

¿Cómo se prepara el eruv tavshilín?

En la víspera de la festividad se toma un alimento cocinado y pan, y se recita la siguiente bendición: “Bendito eres Tú, HaShem, nuestro D’s, Rey del universo, que nos santificó con Sus mandamientos y nos ordenó acerca de la mitzvá del eruv”. Luego se dice: “Por medio de este eruv nos será permitido hornear, cocinar, encender una vela y realizar todas nuestras necesidades en Yom Tov para Shabat”.

El alimento del eruv debe ser una comida apta para acompañar el pan, como carne, pescado, huevos, ensaladas cocidas o un guiso de verduras. Sin embargo, los alimentos que normalmente no se comen con pan, como en el caso de la avena con leche o agua, los fideos o el arroz, aunque estén cocidos, no son aptos para el eruv (Tratado de Beitzá 16(A); Shulján Aruj 527:4). A priori (lejatjila), se acostumbra a colocar también pan, aunque según la base de la ley basta solamente con el alimento cocinado.

A priori, es bueno utilizar para el eruv una porción distinguida y honorable, y si es posible, conviene usar una olla completa de un platillo preparado en la víspera de Yom Tov en honor al Shabat. Sin embargo, según la ley, incluso una pequeña cantidad de lentejas que hayan quedado en el fondo de una olla cocinada para un día común sirve para cumplir con el precepto, siempre y cuando tenga al menos el volumen de un “kezait” (unos 28 gramos) (Pninei Halajá, Mo’adim 8:2).

 

¿Qué se hace con el alimento del eruv?

Muchas personas acostumbran a comer el alimento del eruv en una de las comidas de Shabat, ya que, habiéndose realizado con él una mitzvá, es apropiado continuar utilizándolo para cumplir con el precepto del deleite del Shabat (oneg Shabat). Asimismo, se acostumbra a usar el pan del eruv como lejem mishné (el segundo de los dos panes al bendecir Hamotzí en Shabat) y partirlo durante la tercera comida de Shabat (seudá shelishit) (Mishná Berurá 527:11, 48).

Si se comenzó a comer del alimento del eruv durante Yom Tov, mientras quede al menos un “kezait” (unos 28 gramos o medio huevo) seguirá estando permitido cocinar, hornear y preparar todo lo necesario para el Shabat. Pero si no quedare un “kezait”, ya no se permitirá realizar labores para el Shabat en Yom Tov. Incluso si aún quedare el pan utilizado para el eruv, esto no ayudará, porque el elemento principal del eruv es el alimento cocinado (Pninei Halajá, Mo’adim 8:3).

 

¿Cuándo resulta de utilidad el eruv realizado por el rabino de la ciudad?

Aunque cada persona está preceptuada de preparar un eruv tavshilín, también es preceptivo que el rabino principal de la ciudad (gdol ha’ir) prepare uno para todos los habitantes del lugar. Gracias a su eruv, incluso quien no hubieres prepararado uno por causas de fuerza mayor o por olvido podrá cocinar en Yom Tov para el Shabat. Del mismo modo, quien no sabe cómo preparar un eruv tavshilín puede apoyarse en el que realiza el rabino de la ciudad.

Sin embargo, quien podía preparar un eruv y deliberadamente no lo hizo, al haber descuidado la mitzvá, no puede apoyarse en el eruv del rabino de la ciudad. Asimismo, quien olvidó preparar el eruv dos veces consecutivas, la segunda vez es considerado negligente y tampoco puede apoyarse en el eruv comunitario. Pero quien se olvidó una vez, luego recordó en la siguiente ocasión y después volvió a olvidar, no es considerado negligente, y el eruv del rabino sí le resulta útil (Pninei Halajá Mo’adim 8:4, nota al pie de página 5).

 

Es necesario conferir el eruv a toda la comunidad

Para que el eruv beneficie a todos, debe pertenecer a todos. Para ello se realiza un acto formal de adquisición (kinián). Es decir, el rabino entrega el alimento del eruv a otra persona, quien lo levanta un palmo o “tefaj” para adquirirlo en nombre de todos los habitantes de la ciudad, incluido el propio rabino. Entonces, una vez que el alimento del eruv pertenece a toda la comunidad, el rabino lo toma, recita la bendición y dice: “Por medio de este eruv nos será permitido a nosotros y a todos los habitantes de la ciudad hornear, cocinar, encender una vela y realizar todas nuestras necesidades en Yom Tov para Shabat”.

A priori, el acto de adquisición debe hacerlo un adulto que haya alcanzado la mayoría de edad religiosa y que no dependa económicamente (no esté “apegado a la mesa”) del rabino. Sin embargo, a posteriori (bediavad), incluso la esposa del rabino puede realizar el acto de adquisición en nombre de toda la ciudad (Shulján Aruj 366:10; 527:10–11).

 

¿A quién beneficia el eruv del rabino?

El eruv del rabino beneficia a toda aquella persona que se encuentre dentro del tjum Shabat (el límite permitido de desplazamiento en Shabat). Incluso quien no sabía de su existencia, a partir del momento en que se preparó el eruv, dado que el rabino estaba pensando también en él, podrá cocinar para Shabat si se entera durante el Yom Tov de que el rabino preparó un eruv para todos. Pero en el caso de quien se encuentra fuera del tjum Shabat no puede beneficiarse de ese eruv, porque no podría llegar a desplazarse para comerlo (Shulján Aruj 527:8–9).

En un lugar en el cual se sabe que el rabino acostumbra siempre a preparar un eruv para toda la comunidad, quien olvidó hacer el suyo puede apoyarse en el comunitario sin necesidad de verificarlo expresamente, pues se presume que el rabino recordó hacerlo. Y si alguna vez el rabino olvidare prepararlo, habrá de anunciar públicamente el olvido para que nadie cocine basándose erróneamente en su eruv (Ramá 527:9).

Además del rabino local, cualquier miembro de la comunidad puede preparar un eruv para todos, de modo tal que, si el rabino olvidare hacerlo, pueda informar al rabino y al público que él preparó uno y todos puedan apoyarse en él. Para ello, debe cuidar que otra persona levante el alimento del eruv un tefaj o palmo para adquirirlo en nombre de todos, y debe recitar la fórmula destinada a todos los habitantes de la ciudad (Mishná Berurá 527:32; Sha’ar HaTziún 31).

 

¿Están las mujeres preceptuadas de estudiar Torá?

El precepto de estudiar Torá tiene dos aspectos. El primero consiste en conocer las enseñanzas de la Torá para guiar la vida práctica, y en este aspecto tanto los hombres como las mujeres están igualmente preceptuados. Así le dijo HaShem a Moshé: “Así dirás a la casa de Jacob y anunciarás a los hijos de Israel: ustedes vieron lo que hice a Egipto… y ahora, si escuchan Mi voz y guardan Mi pacto, serán para Mí una nación singular entre todos los pueblos… Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel… Y todo el pueblo respondió unánimemente: Todo lo que HaShem ha dicho, haremos” (Shemot-Éxodo 19:3–8).

La transmisión divina por medio de Moisés estuvo dirigida tanto a hombres como a mujeres, tal como lo enseñaron los sabios: “‘Así dirás a la casa de Jacob’ — estas son las mujeres; ‘y anunciarás a los hijos de Israel’ — estos son los hombres” (Mejilta ad loc.). Y la respuesta fue dada por “todo el pueblo” “unánimemente”: “Todo lo que HaShem ha dicho, haremos”.

El segundo aspecto, es el llamado específicamente “mitzvat Talmud Torá”, que consiste en estudiar toda la Torá, tanto las mitzvot relacionadas directamente con la vida de la persona como aquellas que no lo están, profundizando y analizando toda la Torá incluso en asuntos que no tienen una aplicación práctica inmediata. En esta parte, la obligación recae solamente sobre los hombres, tal como lo dice el versículo: “Y las enseñarás a tus hijos” (Devarim-Deuteronomio 11:19), sobre lo cual enseñaron los sabios: “A tus hijos, y no a tus hijas” (Tratado de Kidushín 29(B)).

Sin embargo, una mujer que decida voluntariamente dedicarse al estudio de Torá recibe recompensa por ello (Tratado de Sotá 21(A)).

En el pasado, la diferencia entre hombres y mujeres respecto a este precepto era mucho mayor. Hoy en día, esa diferencia se ha reducido considerablemente, ya que para vivir una vida de Torá en la actualidad es necesario estudiar mucha Halajá con comprensión de su lógica, además de mucha fe (emuná) y ética (musar) mediante el estudio del Tanaj y de los libros de pensamiento judío, e incluso la mayoría de los hombres tampoco logra cumplir plenamente con esta obligación.

 

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