El diezmo de los ingresos (ma’aser ksafim) es, en cierta medida, el sustituto de las ofrendas y los diezmos, de los obsequios destinados a los cohanim y a las personas necesitadas, todos los cuales se entregaban a partir del producto de la cosecha y el ganado. @ Es una buena práctica dar una quinta parte (20 %). @ La finalidad principal del precepto del diezmo de los ingresos es mantener y apoyar a los docentes que enseñan Torá en el pueblo de Israel. @ Otra finalidad del diezmo de los ingresos es ayudar a las personas necesitadas. @ Cuando es necesario donar tanto a personas necesitadas en situación apremiante como a estudiosos de la Torá, se debe dar prioridad a los primeros. @ El Rambám (Maimónides) se manifestó con gran dureza contra quienes estudian Torá y se mantienen económicamente de la comunidad. @ Hay que tener el recaudo de donar a instituciones en las que se enseña la Torá verdadera (Torat Emet).
Solo quien tiene las aptitudes necesarias para ser maestro o rabino puede mantenerse con fondos de asistencia social o de la tzedaká durante algunos años adicionales de estudio, con el fin de prepararse adecuadamente para su sagrada misión. Pero para los demás estudiantes no existe autorización para mantenerse económicamente mediante el estudio de la Torá, y no se debe financiar sus estudios con el dinero del diezmo de los ingresos (ma’aser ksafim).
El diezmo de los ingresos y la quinta parte
Pregunta: ¿Cuál es el grado de obligatoriedad de dar el diezmo de los ingresos?
Respuesta: El diezmo de dinero es, en una medida intermedia, el sustituto de las ofrendas y los diezmos, de los obsequios a los cohanim y a las personas necesitadas que se entregaban a partir de la cosecha y del ganado. Como buena práctica, es recomendable donar una quinta parte (20 %) de los ingresos (Shulján Aruj, Yoré Deá 249:1).
Algunos sostienen que el diezmo de los ingresos tiene su origen en la Torá (Tosafot al Tratado de Ta’anit 9(A)), mientras que muchos consideran que su obligación procede de los sabios (Turei Zahav a Yoré Deá 331:32). Otros sostienen que se trata de una costumbre (Bait Jadash). Sin embargo, incluso según esta última opinión, se trata de una costumbre que orienta sobre cómo cumplir los mandamientos de la Torá: mantener y apoyar el estudio de la Torá y dar tzedaká.
La finalidad del dinero del diezmo: pagar a los maestros de Torá y ayudar a las personas necesitadas
Dado que el precepto del diezmo de los ingresos constituye una continuación de los obsequios que se entregaban a los cohanim (sacerdotes) y a los leviím (levitas), su finalidad principal es la de mantener a los maestros de Torá en Israel. Así dijeron nuestros sabios: “Diezmar, diezmarás de todo” (Devarim-Deuteronomio 14:22). Dijo Rabí Aba bar Kahana: Esto es una alusión a los comerciantes y a quienes realizan viajes marítimos, para que entreguen una décima parte de sus ingresos a quienes se dedican al estudio de la Torá (Pesikta de-Rav Kahana 11; Tanjuma, Reé 17).
Asimismo, se relata en el Talmud Jerosolimitano (Tratado de Ma’aser Shení 5:3) que Rabí Yoná entregaba sus diezmos a Rabí Ajá bar Ula, porque este se dedicaba al estudio de la Torá. Fundamentó su conducta en el versículo que dice: “Y ordenó al pueblo, a los habitantes de Jerusalém, que dieran la porción correspondiente a los sacerdotes y a los levitas, para que pudieran fortalecerse en la Torá del Eterno” (II Divrei Haiamim-Crónicas 31:4).
Otra finalidad del diezmo de los ingresos es ayudar a las personas necesitadas, siguiendo el mandato de la Torá de separar el diezmo del pobre (ma’aser aní) durante dos de cada siete años. Asimismo, durante todos los años deben dejarse para los pobres las partes correspondientes al “leket” (las espigas caídas durante la cosecha), la “shijejá” (lo olvidado en el campo) y la “peá” (la esquina del campo que se deja sin cosechar para que la aprovechen los pobres).
¿Quién tiene prioridad a la hora de recibir dinero del diezmo de los ingresos, los maestros de Torá o las personas necesitadas?
Cuando es necesario donar tanto a personas pobres en situación apremiante como a quienes estudian Torá, se debe dar prioridad a los pobres, porque quienes estudian Torá pueden salir a trabajar y ganarse la vida. Es decir, en una situación normal, la mayor parte del diezmo debe destinarse a sostener a quienes estudian y enseñan Torá, a quienes guían al pueblo por los caminos de la Torá y los preceptos, la ética y la conducta apropiada (derej eretz). Esto es similar a cómo la mayoría de las ofrendas, diezmos y demás obsequios estaban destinados a los cohanim y levitas. Sin embargo, cuando hay muchos pobres, se les debe entregar la mayor parte del ma’aser ksafim. En ese caso, este cumple una función equivalente al ma’aser aní (diezmo del pobre), leket, shijejá, peá y la tzedaká (ver Ahavat Jesed, parte II, 19:1).
Se puede decir que, en una situación correcta o ideal, la función principal del diezmo de los ingresos actúa como una medicina preventiva, destinada a ampliar el número de los maestros de Torá para que guíe al pueblo hacia los preceptos y la conducta adecuada o “derej eretz”, entendida como trabajar en aras de obtener el sustento de manera autónoma (parnasá). De esta manera, el valor del trabajo y el de una correcta planificación económica se convertirían en patrimonio de todos. Los jóvenes aprenderían una profesión con la que podrían ganarse la vida; las personas trabajarían con honestidad, diligencia y profesionalismo; y, como consecuencia de todo ello, aumentaría la prosperidad, habría menos pobreza y bastaría con una cantidad relativamente pequeña de ayuda caritativa (tzedaká). Pero cuando esta medicina preventiva no ha tenido éxito —es decir, cuando quienes estudian Torá no han educado adecuadamente al público para trabajar con diligencia y desarrollar la economía— la pobreza se extiende en Israel, y es necesario destinar la mayor parte del diezmo a los propios “pacientes”, las personas indigentes, los enfermos y los demás necesitados.
Mantener a los estudiosos de la Torá
Pregunta: ¿Está permitido donar el diezmo de los ingresos (ma’aser ksafim) para mantener a los estudiosos de la Torá, si hemos aprendido que los grandes sabios se ganaban la vida mediante su propio trabajo?
Respuesta: En efecto, al principio el dinero del ma’aser ksafim se utilizaba únicamente para mantener a los maestros de los niños, ya que su trabajo les ocupaba la mayor parte del día y, si no recibían un salario, no podían enseñar a los niños. Sin embargo, los grandes rabinos, mientras no desempeñaban una función pública de liderazgo, trabajaban para ganarse la vida. Esto se debía a que sus estudios consistían principalmente en Tanaj, Mishná, braitot (pasajes de la Torá Oral no incluidos en la codificación de la Mishná) y las enseñanzas de los sabios, y el trabajo era sencillo, tal como arar y cosechar. Por ello, mientras trabajaban en el campo o en un oficio, podían repetir y meditar sobre las mishnaiot y las enseñanzas de los sabios, y después de terminar su labor, enseñaban a sus alumnos.
Sin embargo, con el paso de las generaciones, el contenido del estudio se amplió enormemente. Los estudiosos de la Torá necesitan hoy dedicar todo el día al estudio de las palabras del Talmud, los gaonitas (gueonim) y los sabios medievales (rishonim), así como a las enseñanzas de agadá y de pensamiento judío. Por ello, se estableció que, para que Israel pudiera contar con rabinos del nivel adecuado, el público debía mantenerlos económicamente, permitiéndoles liberarse de su trabajo para estudiar y enseñar.
No obstante, el Rambám se opuso enérgicamente a esta práctica y escribió que constituía una profanación del Nombre de D’s (Hiljot Talmud Torá 3:10), y que se debía continuar con la práctica de los tiempos de los tanaítas y amoraítas. Sin embargo, prácticamente todos los grandes rabinos posteriores escribieron que no es posible tener en Israel estudiosos de la Torá sin que el público los mantenga económicamente (Teshuvot Tashbetz; citado por el Beit Yosef y el Ramá en Yoré Deá 246:21; Maharshal, Beit Jadash y Siftei Cohen a Yoré Deá 246:20).
Becas para quienes estudian con el propósito de enseñar
Pregunta: ¿El precepto de mantener a los rabinos con dinero del Ma’aser Ksafim se aplica también a los avrejim (alumnos de yeshivá ya casados) que todavía no enseñan Torá?
Respuesta: El Rambám se manifestó con gran dureza contra quienes estudian Torá y se mantienen económicamente del público. Dio para ello dos razones: 1) El estudio de la Torá debe realizarse lishmá, por el deseo de estudiar y enseñar la palabra de D’s, y no para recibir dinero o algún beneficio a cambio. 2) Hacerlo constituye una profanación del Nombre de D’s (Hiljot Talmud Torá 3:10). Sin embargo, en la práctica, los grandes sabios de las últimas generaciones (ajaronim) dictaminaron que quienes estudian con el propósito de enseñar —para transformarse en los futuros educadores y rabinos— pueden a priori mantenerse económicamente del público. Esto se debe a que las generaciones han disminuido en nivel y el contenido del estudio se ha multiplicado enormemente. No es posible formar estudiosos de la Torá de un nivel razonable sin que dediquen la mayor parte de su día al estudio de la Torá. Si el público no financia sus estudios, Israel no tendrá estudiosos que enseñen Torá y determinen la Halajá en la siguiente generación. Por ello, así como el ma’aser ksafim está destinado a mantener a los maestros de Torá en las yeshivot, también está destinado a sostener a quienes estudian con el propósito de enseñar (Tashbetz I, 142–148; Kesef Mishné, Hiljot Talmud Torá allí; Maharshal y Siftei Cohen a Yoré Deá 246:20; Rishon LeTzión 21, entre muchos otros).
Mantener a jóvenes de yeshivá y a personas que regresan a la observancia, como preparación para la vida laboral
En nuestra generación ha surgido otro problema: muchos jóvenes no alcanzan un nivel de conocimiento de la Torá suficiente para orientar sus vidas según sus enseñanzas. Puesto que todos los judíos necesitan vivir una vida de Torá, existe una gran necesidad de permitir que los jóvenes estudien durante algunos años en una yeshivá antes de incorporarse a la vida laboral. Asimismo, hay personas que regresan a la observancia (ba’alei teshuvá) que necesitan adquirir conocimientos básicos de Torá y, para ello, necesitan dedicar uno o dos años al estudio de la Torá. También se les puede permitir recibir una beca durante ese período para estudiar los fundamentos de la fe y de la Halajá. Y también para este propósito es apropiado donar dinero del ma’aser ksafim.
Está prohibido que quien no vaya a ser rabino o maestro viva de la caridad o los subsidios
Pero después de que el joven o la persona que ha regresado a la observancia haya adquirido los conocimientos básicos necesarios, no debe mantenerse mediante el estudio de la Torá, de acuerdo con las palabras del Rambám y con el consenso de las autoridades rabínicas jurisprudenciales (poskim). Debe aprender una profesión con la que pueda ganarse la vida. Más allá de adquirir la base necesaria para observar la Torá y los preceptos, solo quien tiene aptitudes para convertirse en maestro o rabino puede mantenerse a partir de fondos de asistencia social o caridad durante algunos años adicionales, con el propósito de prepararse adecuadamente para su sagrada misión. Pero para los demás estudiantes no existe autorización para mantenerse mediante el estudio de la Torá, y no se debe financiar sus estudios con dinero del ma’aser ksafim.
La realidad también demuestra que, cuanto mayor es el número de personas que estudian Torá sin que la sociedad las necesite como maestros o rabinos y que viven de subsidios, donaciones y tzedaká, mayor es la profanación del Nombre de D’s, tal como lo señalara el Rambám.
Donar a yeshivot que enseñan la Torá verdadera (Torat Emet)
Hay que procurar donar a instituciones en las que se enseña la Torá verdadera. Esto incluye preceptos importantes considerados equivalentes a toda la Torá: El precepto de establecerse y asentarse en la Tierra de Israel; el deber de servir en el ejército; el precepto de amar al pueblo de Israel, incluyendo a todos los judíos y a sus diferentes sectores; evitar incurrir en la prohibición de hablar mal de otros (lashón hará) y la prohibición de enfrascarse en disputas (majloket).
Asimismo, se debe educar a los alumnos a valorar el trabajo y la ciencia, y animar a todo aquel que no esté destinado a ser maestro o rabino, a aprender una profesión digna con la que pueda mantener a su familia y participar en el desarrollo y funcionamiento de la sociedad, cada persona en el ámbito que le corresponda.
Asimismo, se debe donar dinero a una institución conocida por administrarse con honestidad, donde la mayor parte del dinero donado se destine al estudio de la Torá y no a los recaudadores de fondos ni a los distintos cargos administrativos.
Orden de prioridades
Pregunta: Cuando distintas yeshivot solicitan donaciones, ¿a cuál se debe dar prioridad?
Respuesta: Cada persona debe priorizar a las yeshivot que estén más cerca de ella. Esto sigue el principio establecido respecto de todas las leyes de caridad y bondad, basado en el versículo: “El pobre estará contigo” (Shemot-Éxodo 22:24). Quien está más cerca de ti tiene prioridad.
Existen varios tipos de cercanía: 1) Cercanía personal. Una persona que estudió en una determinada yeshivá tiene un vínculo personal con ella, y es correcto que le dé prioridad, al menos hasta alcanzar una cantidad equivalente a los fondos que la yeshivá invirtió en su formación.
2) Cercanía ideológica. La Torá es amplia como el mar, y cada yeshivá pone énfasis en determinados aspectos. Algunas destacan la alegría y otras la ética; algunas ponen énfasis en el estudio del Talmud y otras en la halajá o la fe; algunas destacan las necesidades colectivas y otras las individuales; algunas enfatizan el estudio intelectual y abstracto, mientras que otras ponen énfasis en la preparación para la vida. Cada persona debe ser fiel a su propia visión, y, por el bien del Cielo y desde el amor al pueblo de Israel, ayudar a la yeshivá que corresponda a su perspectiva.
3) Cercanía geográfica. Si una persona duda entre dos yeshivot, ambas cercanas a su manera de pensar, pero una está en otra ciudad y la otra se encuentra en su propia ciudad, debe dar prioridad a la yeshivá de su propia ciudad.
Instituciones que no reciben financiación del Estado
Pregunta: ¿Es necesario donar para mantener a los maestros?
Respuesta: En el Estado de Israel, los salarios de los maestros de los niños son financiados por el Estado. Por lo tanto, la mayor parte del ma’aser ksafim está destinada a sostener las yeshivot, a los rabinos de las sinagogas y al estudio complementario de la Torá, más allá de los marcos educativos institucionales.
Sin embargo, no es apropiado destinar el ma’aser ksafim a instituciones educativas para niños y jóvenes que no reciben financiación del Estado, ya que podrían organizar su educación dentro del sistema educativo institucionalizado. No corresponde financiar el mantenimiento de un sistema privado innecesario, especialmente cuando existen necesidades mucho más importantes. Además, si estas instituciones no enseñan la Torá verdadera, de todos modos, no se les debe donar.




