De la bendición por la colocación de una mezuzá hasta las costumbres de las distintas comunidades en lo que respecta a los tefilín

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Los profetas y los sabios establecieron el ayuno del 9 de Av, porque todo se determina según el comienzo de los acontecimientos. @ Dado que en la práctica la mayor parte del Templo fue consumida por el fuego el 10 de Av, en la mayoría de las comunidades de Israel se acostumbra a no comer carne ni beber vino durante ese día. @ Cuando el 10 de Av cae un viernes, ya desde la mañana está permitido prepararse para Shabat mediante el corte del cabello, el lavado de la ropa y el baño. @ Nuestros sabios instruyeron que toda persona revise sus mezuzot dos veces cada siete años. @ Cuando la mezuzá está protegida con una funda de plástico, no es necesario revisarla, salvo que haya ocurrido algún hecho que pudiera haberla invalidado. @ En principio, es correcto que cada persona continúe con la tradición de sus antepasados y adquiera un Sefer Torá, tefilín y mezuzot conforme a la costumbre de su comunidad.

 

En la práctica, parece correcta la opinión de quienes sostienen que, en caso de necesidad, un sefaradí puede colocarse los tefilín de un ashkenazí. Así también se transmitió en nombre del Rav Ezra Atíe, quien enseñó que, de manera ocasional (derej arai), los judíos sefardíes pueden recitar la bendición sobre tefilín confeccionados según la opinión del Turei Zahav.

 

La ingestión de carne y vino el 10 de Av

Pregunta: ¿Por qué también el 10 de Av se mantienen algunas de las costumbres de duelo? Este año que el 10 de Av cae viernes y es víspera de Shabat, ¿está permitido lavar la ropa?

Respuesta: El 7 de Av los babilonios conquistaron el Templo de Jerusalém (Beit HaMikdash) y en la tarde del 9 de Av le prendieron fuego, y el incendio continuó durante todo el 10 de Av. Rabí Yojanán dijo que, si hubiera vivido en aquella generación, habría fijado el ayuno para el 10 de Av, porque fue entonces cuando se consumió la mayor parte del Santuario. Algunos amoraítas adoptaban una actitud estricta y ayunaban tanto el 9 como el 10 de Av. Sin embargo, los profetas y los sabios establecieron el ayuno para el 9 de Av, porque todo se determina según el comienzo de los acontecimientos, y el inicio de la calamidad ocurrió ese día (Tratado de Ta’anit 29(A); Talmud Jerosolimitano Tratado de Ta’anit 4:6).

No obstante, dado que en la práctica la mayor parte del Templo fue destruida el 10 de Av, la mayoría de las comunidades judías acostumbran a abstenerse de comer carne y beber vino en ese día. Según la costumbre de parte de las comunidades sefaradíes, esta prohibición se mantiene durante todo el día (Shulján Aruj, Oraj Jaím 558:1; Kaf HaJaím 10). Según la costumbre ashkenazí y la de algunas comunidades sefaradíes, se prolonga solo hasta el mediodía (Ramá ad loc.; así también era la costumbre en Turquía y en parte de las comunidades de Marruecos). Otras comunidades son más flexibles y permiten consumir carne y vino inmediatamente después de concluir el ayuno, como es la tradición de los judíos de Yemen, Djerba y Libia.

 

El lavado de ropa, baño y corte de cabello

Según la opinión de la mayoría de los juristas de las últimas generaciones (ajaronim), hasta el mediodía del 10 de Av también se debe evitar lavar la ropa, vestir prendas recién lavadas, cortarse el cabello, escuchar música alegre y bañarse con agua caliente (Jidá, Majazik Berajá 558:1; Rav Jaim Palachi, Mo’ed Lekol Jai 10:92; Kaf HaJaím 558:6; Rav Mordejai Eliahu, Hiljot Jaguim 29:3–4). Sin embargo, está permitido bañarse con agua tibia. Otros son más flexibles y sostienen que la única restricción del 10 de Av se refiere al consumo de carne y vino, mientras que está permitido bañarse, cortarse el cabello y lavar la ropa sin limitaciones (Kneset HaGuedolá, Hagahot Beit Yosef; Maamar Mordejai; Yejavé Da’at 5:41). En principio, es preferible seguir la opinión más estricta, aunque en una situación de necesidad puede adoptarse la postura más flexible (Pninei Halajá, Zmanim 10:19). Asimismo, se acostumbra a no recitar la bendición de «Shehejeianu» el 10 de Av, tal como durante las Tres Semanas (Jidá; Kaf HaJaím 558:8).

 

¿Este año está permitido lavar la ropa el 10 de Av?

Cuando el 10 de Av cae en viernes, desde la mañana ya está permitido prepararse para Shabat mediante el corte del cabello, el lavado de la ropa y el baño. Si el tiempo resultare escaso, se permitirá incluso realizar estos preparativos inmediatamente después de finalizar el ayuno del 9 de Av (Mishná Berurá 558:3; Aruj HaShulján 558:2).

 

La revisación de la mezuzá dos veces cada siete años

Pregunta: ¿Existe la obligación de revisar periódicamente la mezuzá? Y, en caso afirmativo, ¿qué tipo de revisión debe hacerse?

Respuesta: Los sabios establecieron que toda persona debe revisar las mezuzot de su hogar dos veces cada siete años. En cuanto a las mezuzot que son colocadas en las puertas de una ciudad o en edificios públicos, basta con revisarlas dos veces cada cincuenta años, para no imponer a la comunidad una carga mayor de la necesaria (Tratado de Yomá 11(A); Rashi; Shulján Aruj, Yoré Deá 291:1).

Existen dos tipos de revisión. La primera es la revisión previa a la colocación inicial de la mezuzá. Debe ser realizada por un corrector experto (maguía), quien examina cuidadosamente cada letra para verificar que hayan sido escritas conforme a la Halajá. Esta revisión exhaustiva debe efectuarse antes de fijar la mezuzá por primera vez (ver Pninei Halajá, Jaftzei Kodesh 10:21).

La segunda es la revisión periódica establecida por los sabios, que debe realizarse dos veces cada siete años. Esta inspección puede hacerla cualquier persona (Jatam Sofer, Yoré Deá 283; Pitjei Teshuvá 291:3). Su objetivo es comprobar que, con el paso del tiempo, la tinta no se haya desvanecido, resquebrajado o desprendido. En cada una de estas revisiones, se debe retirar la mezuzá de su lugar y verificar que todas las letras permanezcan completas y sin grietas. También conviene examinar las zonas donde el pergamino está doblado para comprobar que la tinta no se haya borrado allí. Si no se detecta ningún problema, se vuelve a colocar la mezuzá en su sitio. Si surge alguna duda sobre el estado del pergamino, debe consultarse a una autoridad halájica. Y si existe la sospecha de que las mezuzot no fueron revisadas correctamente antes de su instalación, es preferible que un corrector certificado las examine cuidadosamente (Pninei Halajá, Jefztei Kodesh 6:10).

 

La bendición al volver a colocar la mezuzá

Si una persona retiró la mezuzá para revisarla, comprobó que era válida y la volvió a colocar inmediatamente en su lugar, algunos sostienen que, dado que existía la duda de si sería encontrada apta, debe recitarse nuevamente la bendición al reinstalarla (Admat Kódesh, Yoré Deá 18; Yejavé Da’at 3:50). Otros expresaron dudas al respecto (Jesed LaAlafim 14; Kol Ya’akov 291:7). Sin embargo, muchos juristas sostienen que no debe recitarse una nueva bendición, ya que la persona nunca apartó su atención del precepto de la mezuzá (Da’at Kedoshim 289:4; Maharam Shik, Yoré Deá 285; Beit Ytzjak, Yoré Deá II, 94; Aruj HaShulján 289:4; Prí HaSadé I, 40; Ben Ish Jai Ki Tavó segundo año, 8, entre otros). Puesto que esta es la opinión de la mayoría de los decisores halájicos y, además, en caso de duda se evita pronunciar una bendición, quien vuelva a colocar la mezuzá debe hacerlo sin recitar la bendición.

No obstante, si revisó varias mezuzot, puede intercambiar sus lugares y dado que una de las mezuzot se instala ahora en un sitio diferente, según todas las opiniones corresponde recitar la bendición (Emek Yehoshúa, responsa final; Alé LeTrufá 35; Kuntrés HaMezuzá 289:5). En ese caso, se bendice sobre una de ellas y se tiene la intención de incluir con esa bendición a todas las demás mezuzot que se van a colocar.

 

El caso de las mezuzot envueltas en una funda de plástico cerrada

En las últimas generaciones, con la invención del plástico, es posible envolver la mezuzá en una funda plástica hermética que la protege de la humedad. La experiencia demuestra que, de este modo, la mezuzá puede conservarse en perfecto estado durante decenas de años. Por ello, si la mezuzá está sellada en una funda de plástico, no es necesario revisarla periódicamente, salvo si fue colocada en un lugar expuesto a un calor intenso; o si ocurrió algún hecho que pudiera haberla invalidado, como un incendio. Así lo dictaminaron el Rav Shlomo Zalman Auerbach (Halijot Shlomó, Tefilá 4, nota 52) y el Rav Yosef Shalom Eliashiv (Vaishmá Moshé I, p. 318).

 

Diferencias entre las comunidades en la escritura de los textos sagrados

Pregunta: ¿Por qué existe una diferencia de precio entre un Sefer Torá, unos tefilín o una mezuzá escritos según la tradición ashkenazí y los escritos según la tradición sefaradí?

Respuesta: Existen tres estilos principales en la forma de escribir las letras de los textos sagrados o «stam» (S.Ta.M.: Sifrei Torá, Tefilín y Mezuzot):

La primera es la escritura «Beit Yosef», descrita en el libro Beit Yosef (Oraj Jaím 36), es la utilizada por la mayoría de los judíos ashkenazíes.

La segunda es la escritura del Arí, empleada por la mayoría de las comunidades jasídicas. En esencia es igual a la escritura Beit Yosef, aunque presenta pequeñas diferencias en siete de las letras: א,ו,ח,ע,צ,ץ,ש

La tercera escritura es la utilizada por los judíos sefaradíes, conocida como «Velish». Se caracteriza por tener letras más redondeadas y menos angulosas. Debido a ello, su elaboración requiere menos tiempo y, en consecuencia, su precio suele ser aproximadamente un tercio menor que el de los otros dos estilos.

A priori, es correcto que cada persona continúe la tradición de sus antepasados y adquiera un Sefer Torá, tefilín y mezuzot conforme al estilo de escritura propio de su comunidad. Sin embargo, desde el punto de vista de la Halajá, todos estos estilos son igualmente válidos. Asimismo, los miembros de cualquier comunidad pueden cumplir con el precepto de la lectura pública de la Torá con un Sefer Torá escrito en cualquiera de estos estilos. Del mismo modo, quien necesite colocarse los tefilín de otra persona puede usar los tefilín pertenecientes a un judío de cualquier otra comunidad y recitar por estos la bendición correspondiente (Pninei Halajá, Jaftzei Kodesh 10:10, nota al pie de página 7).

 

¿Puede un sefaradí colocarse los tefilín de un ashkenazí?

Pregunta: He oído que un sefardí no puede ponerse los tefilín de un ashkenazí porque están escritos según la opinión del Turei Zahav, la cual sería inválida para los sefardíes. ¿Es ello cierto?

Respuesta: En efecto, así dictaminaron el Rav Ovadia Yosef (Yejavé Da’at 4:3) y el autor del libro Ish Matzlíaj (I, Yoré Deá 44). Sin embargo, en la práctica parece más acertada la opinión de quienes sostienen que, en caso de necesidad, un sefaradí puede ponerse los tefilín de un ashkenazí. Así se desprende de las palabras del Jidá (Jaím Sha’al I, 59). Otro tanto se transmitió en nombre del Rav Ezra Atíe, en cuanto a que, de manera ocasional, los judíos sefaradíes pueden recitar la bendición sobre tefilín escritos conforme al método del Turei Zahav (Sefer HaZikarón Knéset Ezra, p. 89, letraד )

Esta cuestión es compleja e intentaré explicarla. El espacio que debe existir entre la tercera sección de los tefilín, «Shemá», y la cuarta, «Vehaiá im shamoa», debe tener el formato de una parashá «stumá» (porción o sección cerrada). Sin embargo, como cada sección debe escribirse en una columna independiente, no es posible dejar el espacio habitual de nueve letras en medio de una línea. Los grandes juristas medievales (rishonim) discreparon acerca de cómo debía comenzar la cuarta sección: Según el Rosh, debe dejarse al comienzo de la cuarta sección un espacio equivalente a una línea completa. Según el Rambám, la cuarta sección debe comenzar después de un espacio de nueve letras. Como no es posible cumplir simultáneamente con ambas opiniones, es necesario seguir una de ellas. El Shulján Aruj (Oraj Jaím 32:36) adopta la posición del Rambám.

No obstante, varios de los juristas de las últimas generaciones (ajaronim), entre ellos el Turei Zahav (32:26), innovaron una solución que, según ellos, permite cumplir con ambas opiniones: dejar al final de la tercera sección un espacio menor que nueve letras y comenzar la cuarta sección también después de un espacio menor que nueve letras. Como en ningún lugar existe un espacio continuo de nueve letras, sostienen que todos coincidirían en considerarla una «parashá stumá». Antes que el Turei Zahav ya habían sostenido esta posición el Maharshal, el Maharam Padua y el Ramá MiPano, y muchos judíos ashkenazíes adoptaron esta práctica.

En cambio, otros sostienen que, al no existir un espacio continuo de nueve letras, la cuarta sección no constituye una nueva porción o sección sino la continuación de la anterior, por lo que los tefilín serían inválidos. Así dictaminaron varios de los principales rabinos sefaradíes.

 

¿Por qué se debe sentenciar que se puede recitar la bendición?

Además de que es preferible adoptar la opinión que reduce las diferencias entre las comunidades de Israel, esta postura también se ajusta a las reglas halájicas del «sfek sfeiká» 1) Es posible que esos tefilín hayan sido escritos según la opinión del Rambám, ya que algunos escribas ashkenazíes siguen ese método, y por lo general, el propietario de los tefilín lo desconoce.  3) Aunque hayan sido escritos conforme al Turei Zahav, dado que según la opinión de importantes autoridades halájicas un espacio de tres letras al inicio del renglón alcanza para generar una sección cerrada o parashá stumá, resulta que ello es correcto también según el Rambám. Además, el Jidá (Jaím Sha’al I, 59) escribió que esta es la opinión del propio Rambám. 4) Es posible que al final de la sección «Shemá» se haya dejado un espacio de tres letras, por lo que, según la opinión de varios juristas importantes, la parashá es considerada «ptujá» (sección abierta), y muchos sostienen que ese tipo de separación también es válido en ese lugar (HaItur, Orjot Jaím, Ramá Oraj Jaím 32:36; Aruj HaShulján 32:58–59, según la interpretación del Rambám). 5) Incluso si los espacios dejados no constituyen técnicamente una separación de parashá, algunos autores sostienen que una parashá stumá en los tefilín no requiere necesariamente de un espacio, o que requiere de un espacio menor (Prishá 288:14 según la opinión del Rosh y el Tur; Riaz en Shiltei Guiborim sobre el Rif, Hiljot Mezuzá 5; Eshkol Hiljot Mezuzá, p. 71b. Así también se desprende de las opiniones del Raabiá en Hiljot Meguilá 548 y del Or Zarúa Hiljot Meguilá 373, quienes entienden que las secciones cerradas de los tefilín y las mezuzot requieren una separación menor que la de un Sefer Torá).

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