Establecer tiempos fijos para el estudio de la Torá

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La instrucción de la Torá para todo el pueblo de Israel es trabajar durante la mayor parte del día a lo largo de los seis días laborables y fijar tiempos para el estudio de la Torá por la mañana y por la noche. @ La instrucción apropiada para los estudiosos de la Torá es combinar el trabajo con el estudio de la Torá. @ El precepto de estudiar Torá de día y de noche se cumple durante los shabatot y las festividades. @ Gracias a este estudio diario fijo, se considera que la persona estudia a lo largo de todo el día. @ En las horas en las que una persona debe dedicarse al estudio de la Torá, debe tener mucho cuidado de no descuidarlo ni dejarlo sin efecto.

Los sabios dijeron que cuando una persona comparece ante el Tribunal Celestial, le formulan seis preguntas. La primera se refiere al trabajo: «¿Te has conducido en tus ocupaciones laborales con honestidad?», es decir, ¿fuiste íntegro y honrado en tu trabajo y en tus negocios? La segunda pregunta es: «¿Estableciste tiempos fijos para el estudio de la Torá?» (Tratado de Shabat 31(A)). De aquí aprendemos el enorme valor de establecer tiempos fijos para el estudio de la Torá.

 

La instrucción de la Torá respecto al trabajo

Pregunta: Escuché una clase en la que el rabino dijo que, según la Torá, todo judío debe dedicarse a la Torá durante todo el día, tal como fue dicho: «Y meditarás en ella día y noche». Asimismo, ese rabino sostuvo que no es necesario preocuparse por el sustento, ya que, si todo el pueblo judío se dedicara a la Torá durante todo el día, D’s brindaría la ayuda necesaria y proveería el sustento del pueblo de Israel. ¿Acaso sus palabras son correctas?

Respuesta: Si realmente dijo eso, entonces se equivocó en su comprensión de los fundamentos básicos de la Torá. La instrucción de la Torá para todo el pueblo de Israel es trabajar durante la mayor parte del día a lo largo de los seis días laborables y fijar tiempos para el estudio de la Torá por la mañana y por la noche. Tal como fue dicho: «Seis días trabajarás y harás toda tu labor. Pero el séptimo día es Shabat para HaShem, tu D’s; no harás ninguna labor» (Shemot-Éxodo 20:9-10). Los sabios dijeron: «Así como el pueblo de Israel recibió el mandamiento positivo de observar el Shabat, también recibió el mandamiento positivo de trabajar» durante los seis días laborables (Mejilta de Rabí Shimón bar Yojai, allí). De este modo, la Torá otorgó un valor sagrado al trabajo que el pueblo de Israel realiza durante los seis días laborables.

Asimismo, la vida de una persona que trabaja desde la mañana hasta el atardecer está descrita en un versículo del Tanaj: «Sale el sol, [los animales nocturnos] se recogen y se acuestan en sus guaridas. [Entonces] sale el hombre a su trabajo y a su labor hasta el anochecer» (Tehilim-Salmos 104:22-23). Esto también lo aprendemos de la labor de nuestro patriarca Ya’akov, quien declarara que durante veinte años cuidó los rebaños de su suegro con gran dedicación, tanto en los días calurosos como en las noches frías, tal como fue dicho: «De día me consumía el calor, y el frío durante la noche, y el sueño huía de mis ojos» (Bereshit-Génesis 31:38-40).

Esto también se desprende de las palabras de los sabios (Tratado de Berajot 4(B)), según las cuales es propio del mundo que las personas dediquen la mayor parte del día al trabajo y que por la noche regresen a sus hogares desde el campo. Asimismo, encontramos que los sabios establecieron que no se llamaran a más de tres personas a la lectura de la Torá los lunes y jueves, para evitar una interrupción del trabajo (Tratado de Meguilá 22(B); véase anteriormente, halajá 6). Y si la costumbre preponderante no hubiera sido trabajar durante todo el día, ¿qué problema habría en añadir otra persona a la lectura de la Torá? (ver también la opinión de Rabenu Tam en Tosafot Yeshanim, Tratado de Yomá 85(B); y Orot HaTorá 9:6).

El debate acerca de los estudiosos de la Torá

Sin embargo, hubo una discusión entre Rabí Yshmael y Rabí Shimón bar Yojai respecto de los estudiosos de la Torá (Tratado de Berajot 35(B)). Según Rabí Yshmael, deben combinar el trabajo con su estudio; mientras que, según Rabí Shimón bar Yojai, deben dedicar todo su tiempo al estudio de la Torá, y D’s les habrá de ayudar. Al resumir esta discusión, el Talmud cita las palabras de dos de los grandes amoraítas. Abaié dijo: «Muchos procedieron como Rabí Ishmael y tuvieron éxito; [muchos procedieron] como Rabí Shimón bar Yojai y no tuvieron éxito». Y Raba acostumbraba a decir a sus discípulos: «Por favor, durante los meses de Nisán y Tishrei -en los que había mucho trabajo agrícola en Babilonia y con el cual era posible ganarse de manera ajustada el sustento de todo el año- no vengan a estudiar conmigo, para que no tengan que preocuparse por vuestro sustento durante todo el año».

De aquí se desprende que la instrucción apropiada para los estudiosos de la Torá era combinar el trabajo con el estudio de la Torá. Sin embargo, debían cuidar que la Torá fuera lo principal y su trabajo secundario, y de este modo tendrían el mérito de poder cumplir tanto con la Torá como con el trabajo. Más aún, según muchos comentaristas, Rabí Shimón bar Yojai tampoco quiso decir que esta fuera la instrucción apropiada para cualquier estudioso de la Torá, sino que se trataba de una medida de especial piedad destinada a los estudiosos de la Torá de un nivel excepcionalmente elevado (Tosafot en el párrafo que inicia con las palabras ‘כאן בזמן’; Sefer Jasidim 952; Maharshá al Tratado de Berajot 35(B); Jidushim uBeurim del Gra sobre el Talmud; HaMikné sobre el Tratado de Kidushín 82(A); Nefesh HaJaím I, 8; Even Israel, Drush 3; Jatam Sofer al Tratado de Sucá 36(A); Kuntres Ajaron sobre Shaagat Arié, inciso 1. En un sentido similar escribieron: Tosafot de Rabí Yehudá HaJasid y las Tosafot del Rosh).

¿Cómo cumple el público el precepto de «meditarás en ella día y noche»?

En efecto, ya los sabios se preguntaron cómo es posible que el pueblo de Israel dedique la mayor parte del día al trabajo, cuando aparentemente el precepto del estudio de la Torá obliga a estudiar tanto de día como de noche, tal como fue dicho: «Este libro de la Torá no se apartará de tu boca, y meditarás en ella día y noche» (Yehoshúa-Josué 1:8), y, asimismo fue dicho: «…Sino que en la Torá de HaShem está su deseo, y en Su Torá meditará día y noche» (Tehilim-Salmos 1:2).

Se dieron dos respuestas a esta cuestión. La primera es que el precepto de estudiar la Torá de día y de noche se cumple durante los shabatot y las festividades (ver Pninei Halajá, Shabat 5:1 nota al pie de página 1). La segunda es que, durante los seis días laborables, el precepto se cumple mediante la fijación de tiempos para el estudio de la Torá durante el día y la noche. Y gracias al estudio fijo que se realiza cada día —incluso cuando resulta difícil cumplirlo—, la persona es considerada como si estudiara durante todo el día. Así fue establecido por Maimónides (Hiljot Talmud Torá 1:8) y dictaminado en el Shulján Aruj: «Todo hombre de Israel está obligado al estudio de la Torá, tanto el pobre como el rico, tanto quien goza de plena salud física como quien padece sufrimientos, tanto el joven como el anciano. Incluso un pobre que va de puerta en puerta [pidiendo comida], e incluso quien tiene esposa e hijos, está obligado a fijar un tiempo para el estudio de la Torá durante el día y durante la noche» (Yoré Deá 246:1; y así escribieron muchos otros, entre ellos el Ritbá, el Alsheij, el Maharshá, el Shelá, Shulján Gavóa 246:6, el Gra en Shnot Eliyahu, Peá 1:1, Shulján Aruj HaRav, Yoré Deá, leyes del estudio de la Torá, Kuntres Ajaron 3:1, Aruj HaShulján, Oraj Jaim 156:1-2, Or Sameaj, Talmud Torá 1:2, y Maamarei HaReaiá, págs. 198-199).

La obligación de respetar los tiempos fijados para el estudio de la Torá

Los tiempos destinados al estudio de la Torá deben ser fijos, pues de lo contrario existe el riesgo de que la persona se deje arrastrar por su trabajo y sus asuntos y se olvide de estudiar (Rashi al Tratado de Shabat 31(A)). Así fue establecido también como halajá respecto del tiempo de estudio de la mañana: «Después de salir de la sinagoga, irá a la casa de estudio y fijará un tiempo para estudiar; y ese tiempo debe ser fijo, de modo tal que no lo cancele, incluso si considera que obtendrá de ello una gran ganancia» (Tur y Shulján Aruj, Oraj Jaím 155:1). Sin embargo, quien necesita apresurarse para ir a su trabajo después de la oración debe fijar su tiempo de estudio antes del rezo o en otro momento del día (ver Shulján Aruj HaRav, allí).

Asimismo, dijeron en el Talmud Jerosolimitano (Tratado de Sotá 9:13) que los «hombres de fe en la Torá» son como aquel maestro que estudiaba Torá y Tanaj con sus hermanos en la ciudad de Tiro. Llegaron unos comerciantes y lo llamaron para que hiciera negocios con ellos. Él les respondió: «No voy a cancelar mi tiempo fijo de estudio. Si hay una ganancia que debe llegar a mí, finalmente habrá de hacerlo».

El Shelá escribió (en su comentario al Tratado de Julín, Derej Jaím 165) que si ocurriere que perdió el tiempo que tenía fijado para el estudio, deberá recuperarlo por la noche y no posponerlo hasta el día siguiente (basado en el Tratado de Eruvín 65(A)). Las autoridades halájicas establecieron que, si durante el tiempo fijado se le presentare a la persona un negocio que implica una ganancia extraordinariamente elevada, o una situación que no admite demora, como el caso de una pérdida que se permite evitar durante los días festivos intermedios (Jol HaMo’ed), o un acontecimiento familiar importante, podrá posponer su tiempo de estudio y recuperarlo posteriormente (Mor Uketziá 155:1; Maguén Guiborim 155:3; Alei Tamar, Talmud Jerosolimitano, allí).

La gravedad de descuidar los tiempos fijados para el estudio de la Torá

Durante las horas que una persona debe dedicar al estudio de la Torá —tanto al comienzo de sus estudios, cuando debe aprender los fundamentos de la Torá necesarios para orientar su vida, como posteriormente, a lo largo de la vida, durante los tiempos que ha fijado para el estudio— debe tener mucho cuidado de no descuidarlo. Sobre esto dijeron los sabios: «A todo aquel que deja sin efecto o interrumpe su estudio de la Torá y se ocupa de conversaciones vanas, le hacen comer brasas de retama (arbusto desértico que produce una brasa de larga duración, N. de T.)» (Tratado de Jaguigá 12(B); ver también Maharal, Netiv HaTorá 4).

Las preguntas ante el Tribunal Celestial

Los sabios dijeron (Tratado de Shabat 31(A)) que cuando una persona comparece ante el Tribunal Celestial se le formulan seis preguntas. La primera se refiere al trabajo: «¿Te has conducido en tus ocupaciones laborales con honestidad?», es decir, ¿fuiste íntegro y honrado en tu trabajo y en tus negocios? La segunda pregunta es: «¿Estableciste tiempos fijos para el estudio de la Torá?» (Tratado de Shabat 31(A)). De aquí aprendemos el enorme valor de establecer tiempos fijos para el estudio de la Torá.

¿Cuánto tiempo se debe dedicar a los tiempos fijados para el estudio de la Torá?

Los sabios aprendieron (Tratado de Menajot 99(B)) de las palabras de Rabí Yosei que, para cumplir con la obligación de fijar un «tiempo» para el estudio, hay que estudiar como mínimo «un capítulo por la mañana y un capítulo por la noche». Según Rabí Yehoshúa, como mínimo hay que estudiar «dos leyes (halajot) por la mañana y dos leyes por la noche» (Mejilta de Rabí Shimón bar Yojai a Shemot-Éxodo 16:4). No está claro cuál es la medida de las «dos leyes» mediante cuyo estudio, según Rabí Yehoshúa, se cumple con la obligación de fijar un tiempo para la Torá. Sin embargo, parece tratarse de un estudio significativo, mediante el cual incluso una persona que trabaja todo el día puede avanzar un poco cada día en el estudio y el conocimiento de la Torá. En efecto, si se estudian todos los días, por ejemplo, dos secciones de Pninei Halajá, y otras dos cada noche, en el transcurso de un año se pueden terminar aproximadamente nueve libros. Quizás se pueda decir que, según Rabí Yehoshúa, cada «tiempo» consiste en unos cinco a diez minutos, durante los cuales se pueden estudiar dos halajot, mientras que, según Rabí Yosei, consiste aproximadamente en media hora.

Las palabras de Rabí Shimón bar Yojai

Según Rabí Shimón bar Yojai, «aunque una persona no haya leído más que el recitado del Shemá por la mañana y por la noche», habrá cumplido con el precepto de «[la Torá] no se apartará [de tu boca]« (y asimismo en Tikunei Zóhar 21, 60a). Sin embargo, los sabios añadieron que «está prohibido decir esto delante de los de las personas legas en el conocimiento de la Torá (amei aratzot)», no sea que se apoyen en esta opinión y se vuelvan negligentes en establecer tiempos para el estudio de la Torá. «Y Raba dijo: es un precepto decirlo delante de los amei aratzot, para que toda persona que pronuncie el recitado del Shemá sepa que también ella tiene una parte en la Torá, junto con todo Israel, y conozca la grandeza de la virtud de recitar el Shemá por la mañana y por la noche, pues mediante ello ya ha obtenido el mérito de cumplir, al menos en un nivel básico, el precepto del estudio de la Torá (Tratado de Menajot 99(B)).

En la práctica, el Shulján Aruj (Yoré Deá 246:1) escribió que todo hombre en el pueblo de Israel está obligado a «fijar un tiempo para el estudio de la Torá durante el día y durante la noche», sin mencionar la opinión de Rabí Shimón bar Yojai. Sin embargo, el Ramá añadió: «Y en una situación de necesidad, incluso si solamente hubiere pronunciado el recitado del Shemá por la mañana y por la noche», habrá cumplido con el precepto.

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