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El caso de las conversiones en Viena

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Vaierá 2022

El caso de las conversiones en Viena

En el año 5729 (1969) la Agencia Judía logró rescatar a un número reducido de judíos de la Unión Soviética, pero en la estación de tránsito en Viena se supo que varios de ellos estaban casados con gentiles.

Los activistas religiosos de la aliá, con el asentimiento discreto del Gran Rabinato de Israel, actuaron a los efectos de convertir al judaísmo a las parejas e hijos gentiles, pero fueron objeto de ataques tan duros que las autoridades rabínicas estatales tuvieron que dar marcha atrás y volver a convertirlos en Israel.

Al contrario de lo que se ha esgrimido, los impulsores de la conversión en Viena eran judíos temerosos del Cielo e idealistas que actuaron en aras de la continuidad de la nación judía, como es el caso de Rabí Alter Steinmatz, personalidad que recientemente se ha tornado objeto de estudio por parte de los investigadores del Instituto Har Berajá.

Desde aquel episodio y hasta su último día Rabí Alter estuvo sentido. Hacia el final de su vida, tras haber cumplido los ochenta años, compró para sí una computadora, escribió su biografía a la que le sumó numerosas cartas y documentos que estaban en su poder y describió de un modo completo el caso de las conversiones en Viena. A D’s gracias, un último ejemplar de este libro permaneció resguardado en la casa de su hija durante unos veinticinco años y hace cuestión de una semana el Rabino Dr. Boaz Huterer lo copió en su mayoría.

El caso de las conversiones en Viena, que tuvieron lugar mayormente en el invierno del 5731 (1971) fue uno de los discusiones más enconadas que tuvieron lugar sobre la cuestión de la conversión al judaísmo. Muchos de los miembros del público jaredí y sus rabinos se opusieron duramente a los activistas religiosos de aliá de la Agencia Judía y los acusaron de convertir al judaísmo al por mayor y en contra de las reglas de la Halajá. También los rabinos que respaldaron estas conversiones fueron objeto de amenazas y de duras agresiones. Desde entonces, cada rabino que deseó apoyar la realización de conversiones de acuerdo con las posturas más flexibles de la Halajá debía tomar en cuenta que el mundo jaredí lo denunciaría y su buen nombre sería irremediablemente calumniado.

En el año 1969 la cortina de hierro que separaba a la Unión Soviética del mundo libre cedió levemente y se permitió a cuentagotas que algunos judíos emigren. A continuación, los portones se abrieron aún más, y a lo largo de unos diez años hicieron aliá unos 200.000 judíos provenientes de ese país. En su camino hacia Israel, los inmigrantes llegaban primeramente a la ciudad de Viena, capital de Austria, donde se alojaban temporariamente en un hotel que rentaba para ellos la Agencia Judía a los efectos de comenzar con su absorción y autorizar su viaje a Israel.

Al arribar los primeros inmigrantes a Viena los funcionarios del Departamento de Asuntos Religiosos de la Agencia Judía tomaron cuenta del fenómeno de los matrimonios mixtos, y por ende, de la problemática de la judeidad halájica de sus hijos. Era imposible separar a los judíos de sus parejas gentiles, por lo que la política manifiesta de la Agencia Judía era llevar a Israel a los judíos y a todos los miembros de sus familias, aunque estos no fueran hijos del pacto. Al llegar a Israel los inmigrantes judíos recibían la ciudadanía israelí junto al resto de los miembros de sus familias. A raíz de protestas en contra de esta política, en el año 5730 (1970) se legisló que los familiares de judíos tienen derecho a la ciudadanía israelí incluido el «inciso del nieto», y desde entonces la Agencia Judía debió llevar a delante su política inmigratoria según esta ley.

Dado que se trataba de hijos de familias de judíos que decidieron unir su destino al del pueblo judío e inmigrar a Israel, los miembros del Departamento de Asuntos Religiosos de la Agencia Judía procuraron convertirlos al judaísmo antes de que llegaran al país. Para ello, prolongaban su permanencia en Viena y les enseñaban judaísmo, y al concluir el proceso los convertían.

Al frente de este proyecto se encontraban el Rabino Mordejai Kirschblum codirector del Departamento de Aliá de la Agencia Judía y representante del Partido Religioso Nacional en la directorio de esa institución, y junto a él se encontraba también el Rabino Shamai Guinzburg, uno de los eruditos eminentes de la Torá de esa generación. Para su Proyecto, recibieron la anuencia discreta del Gran Rabinato de Israel e instruyeron al Rabino Alter Meir Steinmatz que organice un marco de estudio de conversión al judaísmo en el campamento de tránsito en Viena para quienes estuvieren interesados en ello. La conversión en el extranjero resultaba indispensable para que al llegar a Israel los inmigrantes pudieran ser absorbidos en el país sin que medie la necesidad de convertirse. Además, el lapso de la permanencia en el campamento de tránsito vienés resultaba el tiempo ideal para estudiar judaísmo, libres de toda preocupación de tipo laboral etc.

El establecimiento de un tribunal de conversión en Viena

Rabí Alter Steinmatz actuó diligentemente. Se dirigió al Rabino Dr. Akiva Eisenberg, rabino oficial de la ciudad de Viena, activista sionista austriaco y poseedor de un enfoque moderno, y lo convenció de que encabezara la presidencia del tribunal de conversión. Como segundo juez rabínico reclutó al Rabino Yosef Bruner, director del colegio de Talmud Torá para varones y del colegio Beit Ya’akov para niñas de la Comunidad de Agudat Israel de Viena. Él mismo fue el tercer juez. A veces, otros jueces participaban de las sesiones. En cada pregunta que surgía consultaban al Rabino Jaim Grinfeld, rabino titular de Agudat Israel en la ciudad para que los guiara y apoyara en su proceder. Así, entre la primavera del 5729 y el verano del 5730 54 personas de ambos sexos fueron convertidas al judaísmo.

Los duros ataques contra el tribunal de conversión y su clausura

Se trataba de una conversión seria. Los prosélitos estudiaron intensamente el judaísmo y aceptaron sobre sí el yugo de los preceptos, y en la práctica, era dable suponer que en el futuro habrían de llevar un estilo de vida tradicional. Sin embargo, según la opinión de los partidarios de la actitud estricta, quienes entienden que no cabe convertir a quien no se espere que lleve un estilo de vida plenamente observante, estaba prohibido efectuar esas conversiones. O sea, esas conversiones eran mejores que la mayoría de las que se llevaban a cabo en comunidades dirigidas por grandes eminencias que procedían según la opinión flexible. A pesar de ello, se esgrimieron gravísimas acusaciones en contra de las conversiones que tenían lugar en Viena. Se dijo que allí funcionaba «una fábrica de conversiones» y que el proyecto estaba liderado por dirigentes religiosos de la Agencia Judía que estaban sometidos bajo el mando de personas seculares y convertían «al por mayor» por medio de «un proceso industrial» y que «cientos de conversos» que en realidad eran absolutamente gentiles ya habían inmigrado así a Israel. Se argüía también, que tras unos exiguos y livianos días de preparación se le insistía a los gentiles y se los seducía para que se convirtieran, sin que estos entendieran cabalmente el significado del paso que estaban por dar, ya que los prosélitos no hablaban el idioma de quienes los convertían. Se dijo también que los jueces rabínicos que convertían eran irresponsables, neólogos o reformistas que despreciaban la Halajá o ignorantes que no están adecuadamente ordenados para el rabinato, que se trataba de supervisores de kashrut que jamás habían profundizado en cuestiones halájicas en general y tampoco en las específicas de la conversión.

Durante meses estos y otros argumentos fueron dichos y escritos por rabinos de renombre, líderes jasídicos y jefes de yeshivot. Estas expresiones fueron difundidas en carteles en la vía pública, en miles de volantes impresos y distribuidos y fueron publicadas en las tapas de los periódicos más importantes de Israel, en panfletos y libros, en conversaciones grabadas y en entrevistas a la radio. Acto seguido, la mayoría de los líderes jasídicos de la tierra de Israel y los jefes de las yeshivot más reconocidas firmaron una grave proclama que fue impresa como pancarta y pegada en numerosos muros en la que se hablaba del «escándalo de las conversiones en Viena». Al final, el Consejo del Gran Rabinato de Israel estableció que las conversiones resultaban dudosas y que serían revisadas por las autoridades rabínicas en Israel.

El tribunal de conversión de los olim de Viena fue clausurado y por ello las parejas e hijos gentiles de los judíos soviéticos que inmigraron llegaron a Israel sin haber pasado conversión.

¿Quién fue el denostado Alter Steinmatz?

Cuando leí las graves acusaciones que se esgrimían contra las conversiones de Viena y las graves difamaciones de las que fue objeto Rabí Alter Steinmatz en cuanto que era un ignorante y una persona carente de formación religiosa judía, alguien carente de autoridad halájica que decidió montar una fábrica de conversiones ficticias, pensé para mis adentros que me daba la sensación de tratarse de un maestro sionista religioso idealista y de que los jaredim no entendieron que sus intenciones eran puras. Recientemente, le dije a mis compañeros en el Instituto Har Berajá, al Rabino Dr. Boaz Huterer y al Rabino Tzuriel Jalamish quienes se especializaron en historia, que debían aclarar quién fue Alter Steinmatz, ya que desde aquel episodio había desaparecido por completo de la vida pública.

A D’s gracias hallamos un tesoro

Con la ayuda del Cielo, los descendientes de Rabí Alter fueron ubicados. Estos formaron espléndidas familias religiosas, por ejemplo, uno de los nietos ocupa en la actualidad un puesto de importancia en el área de la educación tradicional. Resulta que desde aquel episodio y hasta su último día Rabí Alter estuvo sentido. Hacia el final de su vida, tras haber cumplido los ochenta años, se compró una computadora, escribió su biografía, a la cual le sumó numerosas cartas y documentos que estaban en su poder y describió de un modo completo el caso de las conversiones en Viena.  El libro contiene 500 páginas, y él pensó imprimirlo de manera independiente. En el mes de Tamuz del 5757 (1997), tras imprimir tres copias de la obra, Rabí Alter falleció mientras dormía. A continuación, en los vaivenes de la mudanza se perdieron la computadora en la que había sido escrito la obra, así como también otros dos ejemplares del libro. A D’s gracias, un último ejemplar permaneció resguardado en la casa de su hija durante unos veinticinco años, y hace cuestión de una semana el Rabino Dr. Boaz Huterer lo copió en su mayoría. El Rabino Tzuriel Jalamish lo revisó y se cercioró de que los documentos que el libro presenta son auténticos y se encontraron copias de estos en el archivo general de la nación. Asimismo, personas involucradas en el caso confirmaron la veracidad del contenido de la obra.

Con el favor de D’s, próximamente continuaré relatando sobre la gran polémica desatada por las conversiones en Viena.

Unas palabras sobre el Rabino Alter Meir Steinmatz

El Rabino Alter Meir Steinmatz, de bendita memoria (5669-5757/ 1909-1997), nació en la localidad de Bursha en el distrito de Marmarosh en Transilvania. Su familia era acomodada y estaba vinculada al grupo jasídico de Vishnitz. Él mismo estudió donde el Rabino Menajem Mendel Haguer, el Rebe de Wiszoba, e incluso recibió de este ordenación rabínica. A lo largo de sus estudios junto al Rebe de Wiszoba vivió en su casa durante un año e incluso fue el compañero de estudios de su hijo. Asimismo, estudió también en la yeshivá del Rabino Mordejai Brisk en Tuschend y en la del Rabino Eliezer David Grunewald, el autor del libro ‘Hakeren LeDavid’, en la localidad de Satmer. A los efectos de colaborar con la economía familiar se mudó a Alemania donde estudió Torá en el seno de una comunidad jaredí moderna, y en paralelo estudió economía. Era una persona sumamente talentosa, a modo de ejemplo, dominaba seis idiomas. Tras el ascenso de los nazis al poder abandonó Alemania y regresó a la casa de sus padres. Allí continuó su actividad sionista y se transformó en uno de los líderes de la corriente HaPoel Hamizraji, fundó la sede del movimiento Bnei Akiva y fue miembro de la directiva del movimiento Torá VeAvodá en Sigat y en Oradia (Grosswerdein). En el año 5695 (1935), gracias a su inventiva e iniciativa fue parte de la organización de la aliá de Sitkow, en el marco de la cual llegaron a Israel cientos de familias, algunas de ellas provenientes de Marmarosh. En su libro, se explaya largamente sobre los días del Holocausto. A partir del verano del 5704 (1944) fue prisionero de los campos de Auschwitz, Buchenwald y otros, pasando por durísimas penurias. Por ser germanoparlante, fue designado por los nazis, malditos sean, como responsable del campo de Martzbachtel, y con astucia y abnegación, logró salvar a cientos de judíos de la muerte. Cuarenta y dos miembros de su familia cercana fueron asesinados en el Holocausto, pero él logró sobrevivir escuálido y enfermo, y le llevó dos años curarse. Después del Holocausto fue perseguido por el régimen comunista por ser dueño de propiedades, sionista y miembro de la directiva de la corriente HaPoel Hamizraji en Arod. Al final de cuentas, todos los bienes de su familia fueron confiscados, y con gran esfuerzo, en el año 5710 (1950) logró llegar a Israel sin nada.  Durante más de veinte años (5712-5734/1952-1974) trabajó como responsable de la kashrut y los asuntos religiosos del Departamento de Aliá de la Agencia Judía. Fue padre de tres hijos, y residió en la ciudad de Bnei Brak hasta su fallecimiento. A sabiendas de su honestidad y rectitud, y en virtud de estar en conocimiento de los hechos, el Rabino Jaim Meir Haguer, de bendita memoria, el Rebe de Wishnitz, no aceptó sumar su firma a la pancarta que se publicó contra las conversiones de Viena.

Algo sobre su abnegada entrega en aras de salvar a sus hermanos

Cuando lo alemanes, malditos sean, estaban a punto de emprender la retirada, el vicedirector del campo de Martzbachtel le dijo que había llegado la orden de eliminar el campo y hacer marchar a todos los judíos quince kilómetros por día cargando peso y sin la ayuda de vehículo alguno y disparar a todo aquel que no pudiera caminar y dejar su cadáver a la vera del camino. También le dijo, que quien se encontrare en la enfermería destinada a los moribundos ubicada en una aldea vecina no sería llevado a la marcha. Un miembro de la Wehrmacht advirtió de que si se sabía que había develado el secreto de la eliminación del campamento los dos serían ejecutados. Esa misma noche, Rabí Alter reunió a los médicos del campo y en un temerario acto de arrojo transfirieron a la enfermería a unos cuatrocientos prisioneros débiles y de esa manera les salvaron la vida.

Su libro contiene fotos de las cartas que le escribieron después de la guerra judíos que había salvado. Uno escribió: «Cada vez me sacabas a la fuerza y yo no sabía por qué… así, gracias a D’s y también gracias a ti que eras el enviado del Eterno para realizar un acto de bien, me salvé de las cámaras de gas… jamás lo olvidaré». Otro, escribió que Rabí Alter era como uno de los alguaciles de entre los hijos de Israel que recibían azotes de los egipcios por no torturar a los judíos, y yo recuerdo muy bien como usted, D’s le otorgue largos años de vida, corrió gran peligro… feliz de su porción y de su mérito en este mundo y en el Venidero».

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