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La opinión flexible en lo referente a las conversiones no es minoritaria

  • La opinión de las autoridades halájicas que adoptan una actitud flexible en lo referente a conversiones y que están dispuestas a aceptar a prosélitos que en el futuro no habrán de ser observantes no es minoritaria, sino que fue adoptada por numerosas eminencias halájicas y rabinos comunitarios en las últimas generaciones.
  • Asimismo, muchos de los juristas que adoptaron una actitud estricta, si bien no aceptaron a la opinión flexible como la halajá de referencia, se abstuvieron de generar polémica al respecto y permitieron que las conversiones tengan lugar.
  • Otro tanto ocurrió en el Norte de África donde la asimilación se propagó en los últimos doscientos años. Muchos de los rabinos acostumbraron a convertir a los efectos de preservar la comunidad, evitar tanto el abandono del judaísmo como el abrazo de otras religiones.

Entre los rabinos de opinión estricta, hubo quienes se relacionaron con los de opinión flexible de un modo respetuoso, como por ejemplo, en el caso del Rav Fainstein, y hubo también quienes los denigraron. Cabe suponer que a raíz de los ataques de quienes detentaban una opinión estricta, los cuales se fueron intensificando con el correr del tiempo, paulatinamente descendió el número de rabinos que estuvo dispuesto a arriesgarse y aceptar conversos al judaísmo, e incluso aquellos que lo hicieron, procedieron en absoluto secreto para evitar así persecuciones y humillaciones. Llegamos a una situación en la cual muchos de los rabinos entienden que la opinión estricta es la principal y no son conscientes de que sus maestros y rabinos de cuyas aguas abrevan no detentaban esa opinión.

En la columna anterior escribí que muchos rabinos convirtieron a las parejas de judíos que aceptaban de un modo general aceptar los preceptos como parte del legado del pueblo de Israel, a sabiendas de que la probabilidad de que estas personas sean observantes era remota, a los efectos de evitar la asimilación. O sea, el prosélito aceptaba ingresar al pueblo de Israel, que recibió de HaShem la Torá y los preceptos con sus recompensas y sus castigos, y expresaba su voluntad de procurar ser un judío fiel. Por supuesto que se tenía la esperanza de que el converso fuese una persona justa, sin embargo, se sabía que muy probablemente habría de vivir como un judío en cuya vida estaría presente la tradición. Incluso escribí, que aparentemente, esta era la opinión mayoritaria de los rabinos que cargaron con el yugo del liderazgo comunitario, y entre ellos, los más grandes e importantes rabinos de la generación.

Por otra parte, muchos rabinos detentan la opinión estricta y entienden que no se debe aceptar a un prosélito que muy probablemente no sea observante. Dentro de la corriente de opinión estricta se debatió respecto de cuál ha de ser la norma para aplicar cuando a pesar de todo el tribunal aceptó a un converso respecto del cual no resultaba claro que habría de llevar una vida observante. Muchos entienden que a posteriori, se debe aceptar la conversión como válida, al tiempo que otros la consideran nula. Esto es, el debate se refiere a la pregunta de si resulta suficiente aceptar los preceptos de un modo general o si es necesario comprometerse de manera explícita y detallada a cumplir todos los preceptos como corresponde.

La opinión mayoritaria y principal de los rabinos

A raíz de que expresase mi opinión, hubo quien argumentó que los rabinos que convirtieron de esta manera eran una minoría marginal y atípica y que no se debía tomar en consideración su opinión ante la mayoritaria y más calificada de los rabinos que prohibieron aceptar a un prosélito cuando muy probablemente no observe el Shabat, la Kashrut y la pureza familiar.

Evidencia de la postura mayoritaria de los rabinos

En primer lugar, resulta importante decir que incluso si la opinión flexible fuese minoritaria, en situaciones de gran necesidad o premura corresponde respaldarse en ella. Sin embargo, es posible demostrar de dos maneras que muchos de los rabinos del pueblo de Israel aceptaron como conversos a cónyuges de judíos que estuvieron de acuerdo en aceptar los preceptos, a pesar de que era sabido de que en la práctica muy probablemente los cumplan como judíos seculares o tradicionalistas, a los efectos de evitar la asimilación. Una de las pruebas o evidencias de ello proviene de las respuestas de los rabinos que justificaron su proceder apoyándose en este argumento, como en el caso del Rav Uziel, el Rav Glazner, el Rav Mashash y Rabí Moshe Driham y otras decenas de respuestas de las cuales esta opinión surge claramente, como en el caso de Rabí Shlomó Kluger, el Nahar Mitzraim, el Nevé Shalom, el Maharsham, el Rav Yejezkel Benet, el Tzuf Dvash, el Pirjei Kehuná, el Menajem Meshiv, Rabí Shlomó David Kahana, el Rav Jaim Hirschson, Rabí Abraham Prais, Rabí Yjia Ben HaRosh y muchos otros. Sin embargo, esto requiere extenderse en la exposición de numerosas fuentes.

La segunda manera de demostrarlo es a partir de los conceptos vertidos por quienes detentan la opinión más estricta, quienes atestiguan que es una práctica muy extendida entre los rabinos la de adoptar la opinión más flexible. Además, he de agregar que, entre los rabinos de opinión estricta, hubo quienes se relacionaron con los de opinión flexible de un modo respetuoso, como por ejemplo, en el caso del Rav Fainstein, y hubo quienes los denigraron. Cabe suponer que a raíz de los ataques de los de opinión estricta, que con el tiempo fueron intensificándose de un modo terrible, con el correr del tiempo descendió el número de rabinos que estuvo dispuesto a arriesgarse y aceptar conversos al judaísmo, e incluso aquellos que lo hicieron, procedieron en absoluto secreto para así evitar persecuciones y humillaciones. Llegamos a una situación en la cual muchos de los rabinos entienden que la opinión estricta es la principal y no son conscientes de que sus maestros y rabinos de cuyas aguas abrevan no detentaban esa opinión. Hemos de demostrar entonces, a partir del testimonio de quienes detentan la opinión más estricta, que la costumbre o práctica más extendida era la flexible.

La Responsa Ajiezer y el Dvar Abraham

En la Responsa Ajiezer (3:28) el Rav Jaim Ozer Grodzinsky de Vilna (5623-5700, 1863-1940) se refiere a la conversión de niños pequeños que viven en familias seculares que profanan el Shabat y sostiene que, según la norma, si con posterioridad a la Bar Mitzvá los niños han de protestar por haber sido convertidos, la conversión queda sin efecto. La pregunta que surge es si luego de la Bar Mitzvá la profanación del Shabat por parte del niño debe o no considerarse como queja. Su respuesta es que ello no representa una queja respecto de la conversión, sino que profana el Shabat tal como lo hacen los judíos no observantes. Sin embargo, en la práctica, “un tribunal rabínico kasher no tiene por qué ocuparse de conversiones como esa (de profanadores del Shabat). De todas maneras, no considero oportuno que los rabinos de la generación alcen su voz públicamente contra las conversiones, pues a ojos de los judíos legos en cuestiones religiosas sería una profanación del Nombre Divino que no se permita la conversión de mujeres, y especialmente la de niños, los cuales en realidad según la norma es posible aceptarlos”.

Asimismo, el Rabino Abraham Dov Kahana Shapira, rabino titular de la ciudad de Kovne (5631-5703, 1870-1943), en su libro de responsa Dvar Abraham (3:28) escribió respecto de las conversiones que se realizaban más comúnmente que “en su enorme mayoría sabemos retroactivamente que nunca podrá demostrarse su rectitud”, esto es, resultará que los prosélitos no habrán de cumplir los preceptos.

¿Quiénes era esos rabinos numerosos que convertían a todos esos prosélitos a los que se referían los rabinos estrictos y que en su mayoría no eran observantes? Eran los rabinos comunitarios, quienes procedían de este modo para salvar a judíos de la asimilación, de acuerdo con lo que sentenciara, por ejemplo, el Maharsham (6:109).

Beit Ytzjak

Una generación antes, el Rabino Ytzjak Yehudá Shmalkish (5588-5666, 1828-1905), uno de los grandes rabinos de Galitzia, en su libro de responsa Beit Ytzjak (Yoré Deá 2:100) fue consultado sobre un judío que tuvo un hijo con una mujer gentil y deseaba desposarla, y en caso de que no se le permitiese hacerlo, se casaría con ella por matrimonio civil. El rabino respondió que no se la debía convertir por cuanto que resultaba claro que no observaría los preceptos, y en su opinión, la conversión de un prosélito que no habrá de cumplir los preceptos no tiene vigencia. Y agregó: “Según esto, los conversos que tenemos en la actualidad, que por causa de nuestros pecados se convierten en Alemania a sabiendas de que posteriormente no se conducirán como judíos observantes, sino que copularán en los días de la Nidá y comerán alimentos prohibidos…no se los debe considerar prosélitos”. Nuevamente, tenemos aquí un testimonio de que en Alemania los rabinos aceptaban conversos que casi que no cumplían preceptos.

El Rav Moshé Fainstein

El Rav Moshé Fainstein (5655-5746, 1895-1986) tampoco aceptó convertir a personas que no tenían la intención de observar el Shabat como corresponde, sin embargo, dio testimonio de que numerosos rabinos temerosos del Cielo eran flexibles en esta cuestión y se conformaban con una declaración del prosélito. Por ejemplo, en la responsa Igrot Moshé (Yoré Deá 1:159) fue consultado sobre si por la base de la norma resulta necesario que los jueces del tribunal rabínico sean estudiosos de la Torá, a lo que respondió que no, y que alcanzaba con que uno de ellos supiese las halajot de la conversión. En sus palabras, criticó las conversiones comúnmente aceptadas en los Estados Unidos, y que por ello él no convertía, “ya que resulta suficientemente claro, como si diésemos testimonio, que en realidad el prosélito no acepta los preceptos, solamente dice que los acepta…”; y atestigua: “en la mayoría de los casos de conversión que se llevan a cabo en este país (los Estados Unidos)… los prosélitos no aceptan los preceptos a pesar de declarar aceptarlos, y mienten, tal como es sabido, ya que la conversa no puede ser mejor que su marido judío que no es observante y transgrede todas las leyes de la Torá. Pero de todas maneras, quizás esta prosélita en concreto sí acepte los preceptos y por ello de este caso no digo nada… pues hay muchos rabinos en Nueva York que aceptan este tipo de conversos y por lo tanto no me corresponde decir que esté prohibido, pero en lo particular, no concuerdo… pero no digo que esté prohibido, y su eminencia procederá de acuerdo con su parecer y en virtud de la premura…” Asimismo, también escribió en Igrot Moshé (Yoré Deá 3:106) que “los rabinos de los Estados Unidos acostumbran a convertir a las parejas gentiles de judíos seculares que no resulta factible que observen los preceptos, y que por ello, se requiere de un sumo aplomo y de profunda reflexión a la hora de aceptar conversos. Y en virtud de nuestros numerosos pecados la situación está tan alterada que en muchos sitios rabinos temerosos del Cielo aceptan este tipo de prosélitos en virtud de la presión que ejercen sobre ellos los miembros de su comunidad”.

Jelkat Ya’akov

El Rabino Menajem Mendel Kirschenbaum, D’s vengue su sangre (5655-5702, 1895-1942), rabino en Polonia y posteriormente en Alemania, escribió en su libro de responsa Menajem Meshiv (42) respecto de los casamientos mixtos, que cuando un gentil está interesado en convertirse es preciso aceptarlo, aunque sus intenciones no sean puras, y de sus palabras se desprende que debe aceptarse también a quien no tenga intenciones de observar los preceptos. En respuesta y oposición a sus ideas, escribió el Rav Ya’akov Breish (5656-5737, 1896-1976), rabino de la comunidad jaredí de Zurich y autor de la responsa Jelkat Ya’akov (Yoré Deá 106) que si el prosélito no tiene una clara intención de observar los preceptos su conversión queda sin efecto, y agregó: “Me sorprendo grandemente al percatarme de lo que veo, ya que los rabinos apostados en las ciudades promiscuas de Europa Occidental no pueden engañarse pues saben muy bien que la gran mayoría de estos conversos apegó su alma al pueblo de Israel para casarse, y la gran mayoría de estos israelitas son transgresores y no desean en absoluto saber del judaísmo, ni de kashrut, ni de Shabat, ni de pureza familiar y todos los preceptos les resultan una carga, y son judíos únicamente en el sentido nacional, y saben también que la muchacha gentil que simula convertirse no se comportará según esas reglas…”. Nuevamente estamos aquí ante un testimonio según el cual en Europa Occidental se solía aceptar prosélitos que no observaban los preceptos a los efectos de evitar la asimilación.

El Rabino Abramsky

Otro tanto se relata sobre el Rabino Yejezkel Abramsky (5646-5736, 1886-1876), quien aceptase ser nombrado integrante del tribunal rabínico de la ciudad de Londres a condición de que no procediese como sus antecesores y conviriese únicamente a quien resultase probable que observe los preceptos. Así, durante quince años convirtió únicamente a cinco prosélitos (Melej Beiofió pág. 327-329). Esto implica que, con anterioridad a su ejercicio, en el tribunal londinense y en otros era común aceptar conversiones de personas que muy probablemente no observasen los preceptos.

África del Norte

En el Norte de África era aceptado por la mayoría de los rabinos que era necesario convertir a las parejas de los judíos asimilados a pesar de que muy probablemente viviesen una vida secular, o como mucho, solamente tradicionalista. A propósito, son muchos los que erróneamente creen que en el Norte de África no hubo asimilación, pero ignoran que hace ya cuestión de unos doscientos años los franceses comenzaron a dominar las ciudades costeras de Argelia y hace unos ciento cincuenta tomaron posesión de Marruecos y Túnez; los británicos hicieron otro tanto con Egipto y los italianos con Libia, y en todos esos lugares hubo asimilación en el seno de las personas adineradas que habitaban las grandes ciudades. Y si bien este fenómeno era significativamente más tenue que en los países europeos, de todas maneras, se trató de una tendencia sumamente palpable.

A este proceso es al que los rabinos se refirieron, tal como escribiese Rabí Rafael Aharón Ben Shim’ón (5608-5689, 1848-1928), jefe del tribunal rabínico y rabino titular de la ciudad de El Cairo, en su libro Nahar Mitzraim (Hiljot Guerim 5), donde expresó que los matrimonios mixtos se habían tornado algo común y se convertía a la pareja gentil para evitar la asimilación y la conversión de judíos a otras religiones. Y allí da testimonio de que así se procedió en las generaciones que le antecedieron, tal como declarase en su libro Nevé Shalom (Hiljot Guerim 2). Otro tanto ocurría en Argelia, donde irrumpió la asimilación, tal como se expresa en el libro de responsa Darkei David (Even HaEzer 3). Sin embargo, en la práctica, solían convertir, tal como lo escribió el Rabino Mas’ud Cohen (falleció en 5710, 1950) en su libro de responsa Pirjei Kehuná (Even HaEzer 10).

Resumen

Considero que de acuerdo con lo que llevo explicado en mis tres columnas sobre la cuestión de la conversión no cabe argüir que la opinión mayoritaria en número y en calificación de los rabinos era estricta a la hora de aceptar prosélitos que muy probablemente no fuesen observantes como corresponde. Todo lo contrario, muchas de las grandes autoridades rabínicas consideraron que era necesario adoptar una actitud flexible.

Al final de cuentas, a todos se nos exige que engrandezcamos la Torá y la enaltezcamos de modo tal que todos los hijos de Israel deseen observar todos los preceptos del hombre para con su semejante y del hombre para con D’s, y por ende, todos los conversos serán prosélitos justos y aceptados por todas las corrientes de opinión, y entonces seremos meritorios de la completa redención.

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