A priori, ¡Heter Mejirá!

  • Según la opinión de muchas de las autoridades halájicas medievales (rishonim), en nuestro tiempo el precepto del año sabático no es sino una costumbre piadosa, y tampoco existe consenso respecto del conteo de los años ni de su fijación.
  • Tomando en cuenta esto, aunque optemos por tomar en consideración la opinión minoritaria que sostiene que el precepto del año sabático se encuentra vigente en nuestros días, es posible respaldarse en lo expresado por el Beit Yosef en cuanto a que la venta del terreno a un gentil deja sin efecto la obligatoriedad de la aplicación de las leyes de sheviít sobre el mismo.
  • Es preferible adquirir frutas obtenidas por medio de la aplicación del Heter Mejirá (permiso de labrar la tierra en año sabático por medio de su venta temporaria a un gentil) a comprar aquellas cultivadas por gentiles, pues de ese modo cumplimos con el precepto de poblar la tierra de Israel a través del fortalecimiento de los agricultores judíos que labran sus tierras.

Si bien el permiso de labrar la tierra en un año sabático a través de su venta a un gentil fue concedido para un caso de emergencia o gran necesidad, cabe señalar que aún nos encontramos en una situación acuciante, tanto desde la perspectiva de los agricultores, quienes de no mediar el permiso en cuestión preferirán dedicarse a otra ocupación como desde la perspectiva del Estado, que en caso de tener que compensar a los productores agrícolas por su inactividad deberá erogar unos diez mil millones de shekalím, los cuales deberán debitarse de las partidas destinadas  a las yeshivot, los talmudei Torá, los hospitales, las carreteras y demás incisos presupuestales.

 

Pregunta: ¿El procedimiento del Heter Mejirá es preferible a priori, o acaso corresponde obrar según la postura de los rabinos jaredím, quienes prefieren abastecerse de lo producido por gentiles?

Respuesta: En nuestra actual situación, el mecanismo de Heter Mejirá es el modo más excelente de cumplir con el precepto del año sabático, tomando en cuenta las alternativas disponibles. A nuestro maestro el Rav Kuk, de bendita memoria, a pesar de su gran pasión y entrega por la redención y el cumplimiento de todos los preceptos relativos a la tierra de Israel, le costó mucho autorizar el Heter Mejirá, motivo por el cual se abstuvo de explicar todos los fundamentos en los que se sustenta el permiso en cuestión. Mas en realidad, quien estudia el tema detenidamente entiende que este mecanismo se aplica a priori. A los efectos de esclarecer el permiso, haremos un breve repaso explicativo de los preceptos vinculados al año sabático.

El precepto del séptimo año o año sabático (sheviít)

Es precepto positivo de la Torá que en el séptimo año cese el trabajo de la tierra, lo cual incluye las prohibiciones de cultivar, plantar árboles y cosechar sus frutos. Asimismo, se prohíbe realizar labores fijas en el campo, tales como la de arar. Es también preceptivo renunciar a la propiedad de las frutas que crecen en el año séptimo, esto es, sobre los dueños de los campos recae el deber de permitir a toda persona o animal que así lo desee comer de estas. Por lo tanto, está prohibido recolectar las frutas tal como se hace habitualmente, o sea, con el objeto de comercializarlas. Cada persona, incluido el dueño del campo, tiene permitido cortar de las frutas en cuestión únicamente aquellas destinadas a atender las necesidades de alimento de su hogar y no más que eso.

Para poder mantenerse durante el año sabático, los hijos de Israel precisaban acopiar cereales, vino y aceite durante los seis años previos y de estos se abastecían en el séptimo. Así, aprendían a ahorrar y se acostumbraban a invertir en el desarrollo de sus campos y oficios a los efectos de aumentar la producción, por lo que lograban también sobrevivir en años de sequía. De ese modo, la bendición de la Torá para quienes observan el año sabático se cumplía de un modo natural.

Según la mayoría de las autoridades halájicas, en nuestros días el año sabático se cumple por prescripción rabínica.

Según la opinión mayoritaria de los juristas halájicos (poskím), tanto medievales como de nuestros tiempos, en la actualidad, el precepto del año sabático se cumple por prescripción rabínica ya que la Torá lo ordena únicamente cuando la mayoría del pueblo de Israel reside en su patria tal como corresponde, con cada tribu ocupando el territorio que le fue destinado. Lo mismo ocurre en el caso del Yovel o jubileo. Por lo tanto, a partir del momento en que los miembros de las tribus de Reuvén, Gad, y media tribu de Menashé fueron exiliadas de sus territorios a manos del rey asirio Tiglat Pileser, el precepto del año sabático dejó de estar vigente según la Torá. Tal como fue dicho: «Y proclamarán la libertad en la tierra a todos sus habitantes» (Vaikrá-Levítico 25:10) – solamente cuando todos los habitantes residen sobre ella como corresponde. Pero si no residen sobre ella como deberían, aunque todos se encuentren dentro de los límites de la tierra de Israel, si las tribus están mezcladas unas con otras, la obligatoriedad del precepto del año sabático queda sin efecto (Tratado de Arajín 32(B)). La halajá indica que la ley del sheviít depende de la del jubileo (Yovel), y cuando esta última queda sin efecto según la Torá, lo mismo ocurre con la primera (Tratado de Guitín 36(A), Pninei Halajá Sheviít 5:3-4).

La lógica del precepto es comprensible: solamente cuando todo el pueblo de Israel posee tierra en su patria y todos observan conjuntamente el año sabático, pueden enfrentar el gran desafío que su cumplimiento, al igual que el del jubileo conllevan. Pero cuando solamente una parte de la nación detenta tierras, no pueden cargar solos con el peso del año sabático, y aunque de un punto de vista estrictamente económico pudiesen observarlo, resulta muy difícil sobreponerse a la tentación de no hacerlo cuando el deber no recae sobre todos por igual. Esto y más, es necesario que cada tribu esté asentada sobre su propia parcela para que así los miembros de esta puedan ayudarse unos a otros a superar el gran desafío que presenta la cesación de labores, y se preocupen de poner en práctica el jubileo, año en el cual todas las tierras regresan a sus dueños originales, ya que quien se niegue a devolver la parcela que adquirió afecta a otro de los miembros de su propia tribu. Además de ello, si no todos los hijos de Israel residen en su tierra, lo sitios vacíos se llenan de extranjeros que labran sus parcelas durante los siete años y generan una competencia desleal con los agricultores que guardan el año sabático (Pninei Halajá Sheviít 1:9).

De igual manera, aquello que dice la Torá en cuanto a que HaShem habrá de prodigar Su bendición, se cumple cuando todo el pueblo de Israel se encuentra en su tierra y el precepto del año sabático se torna obligatorio según la Torá (Sefer Meirat Einaim, Joshen Umishpat 67:2, Peat HaShulján 29:3). Esto es así en virtud de lo que estudiamos respecto de que la bendición no sobreviene milagrosamente, sino que se manifiesta por medios naturales, y por ello, cuando las condiciones objetivas no permiten su recepción esta se torna ausente (ídem 7:9).

Los que entienden que el precepto de sheviít no está vigente en nuestros días

Según la opinión de varias de las eminencias halájicas de los tiempos de los sabios gaonitas y medievales no es obligatorio observar el año sabático en nuestros días y quienes lo hacen se conducen con una especial piedad. O sea, en los tiempos del Segundo Templo el precepto del año sabático se cumplía por prescripción rabínica, pues nuestros sabios sentenciaron que mientras el Gran Tribunal consagre los meses, decrete los años embolismales, cuente los años sabáticos y los jubileos se debe cumplir con las leyes de sheviít. Sin embargo, una vez dispersado el Gran Tribunal y una vez que quedaron sin efecto sus funciones -unos trescientos años después de la destrucción del Templo- en los días de Hilel II, en el año 4119 del conteo que mantenemos desde la creación del mundo (año 359 E.C.), dejó también de estar vigente el precepto de sheviít. Esto fue así ya que las leyes del año sabático dependen de las del jubileo, y al quedar sin efecto uno de los preceptos ocurre lo mismo con el otro, y quienes continúan preservando la costumbre lo hacen como acción piadosa de excelencia (mehadrín) mas ello no resulta obligatorio. Esta es la opinión de Rabí Zerajia Halevi (Tratado de Terumot 45:4), Raavad, Or Zarúa citando al Rashbam y el Nimukei Yosef. Otro tanto entiende el Hameiri, quien escribiese: «Muchos son los los que comparten nuestra opinión entre los gaonitas y los rabinos» (Maguen Avot 15). Otra eminencia que comparte esta postura es Rabí Shelomó Ben Shimón Durán, quien escribió: «Muchos de entre los grandes juristas entienden que en la actualidad el año sabático no rige n siquiera por prescripción rabínica» (inciso 258), y agregó que esta era la postura del Baal Halajot Guedolot (sabio del tiempo de los gaonitas), de Rabí Yehudá HaNasí de Barcelona y Rabenu Yehudá Ben Yakar. De todas maneras, hay algunos pocos sabios de los últimos tiempos que entienden que el año sabático está vigente de acuerdo con la Torá (el Netziv en su libro Meshiv Davar 2:56, y también tiende a esta opinión el Beit Leví 3:1). Sin embargo, sus opiniones no fueron aceptadas por la gran mayoría de los sentenciadores halájicos (Pninei Halajá ídem 5).

Dudas respecto del conteo de los años sabáticos

Además de lo antedicho, existe una gran discusión respecto del conteo de los años, el cual depende de varias cuestiones: ¿cuál es el año de la destrucción el Templo? y si tras los cuarenta y nueve años debe contarse un quincuagésimo como jubileo para luego contar otros siete, o si el conteo de los años sabáticos es continuo.

En la práctica, procedemos de acuerdo con la opinión mayoritaria de los sabios medievales que indica que el año 5782 es sabático (Rabenu Tam, Rabí Ytzjak Ben Shemuel, Rambán, Ran, Terumá, Beit Yosef y Ramá a Joshen Umishpat 67:1 y Rambám).  Hay otras autoridades que entienden que el año sabático fue en el 5781 (Rashí y Tur). Otras eminencias entienden que el 5779 debió ser sabático (Raavad, y esta es la postura básica del Rambám, aunque en la práctica aceptó la opinión mayoritaria de los gaonitas).

Otras autoridades halájicas entienden que, en virtud de la duda existente respecto del conteo de los años, en caso de gran necesidad o emergencia se debería permitir la labor agrícola en un año sabático. Más aun, del hecho de que surgió la discusión respecto de cuándo cae el año sabático y dado que esta se prolongó por unos mil años que van desde la destrucción del Templo hasta el final de los días de los sabios rishonim, Rabí Zerajiá Haleví demuestra que en nuestros días el sheviít tiene el carácter de costumbre y por ello no se tuvo el recaudo de observarlo (ver Pninei Halajá ídem 5:7).

Condonación de deudas (Shemitat Kesafím)

Es importante saber que la condonación de deudas en el año sabático aplica tanto dentro como fuera de la tierra de Israel. Resulta entonces que, si existe la prescripción rabínica de observar el sheviít tras la destrucción del Templo y la dispersión del Gran Tribunal que consagraba los años, resulta que todas las deudas de quien no firmó un documento de Pruzbul quedan condonadas al finalizar el séptimo año. En la práctica, en muchas de las comunidades no se acostumbró a redactar este tipo de documento y surgió la pregunta de si las deudas habían o no caducado, dictaminándose que fuesen pagadas respaldándose en la opinión de aquellos juristas que entendían que el año sabático no está vigente en nuestros días o que existe un consenso social en cuanto a que las deudas no han de caducar. En la responsa Ktav Sofer (Joshen Umishpat 9) se explica que el deber de condonar deudas en el año sabático es de prescripción rabínica, y hay quienes entiende que no es obligatoria, al tiempo de que el pago de lo adeudado es un deber de la Torá, por lo que se impone por sobre una obligación dudosa.

En efecto, esta era la opinión del Rabino Mordejai Elishberg, de bendita memoria, pues entendía que a los efectos de facilitar a los agricultores cumplir el precepto de poblar la tierra de Israel en representación de todo el pueblo judío, sin limitantes, es necesario autorizar la labor de las tierras en el año sabático sin necesidad de que medie el Heter Mejirá.

Heter Mejirá (permiso de labrar la tierra en año sabático por medio de su venta temporaria a un gentil)

A pesar de que por la base de la halajá, basándose en numerosos sabios medievales – no resulta obligatorio observar el año sabático según nuestro conteo, tanto sea porque hasta que no se vuelva a erigir el Gran Tribunal que consagre los meses y los años no tenemos el deber de observar sheviít o porque existen discusiones respecto del conteo de los años, de todas maneras los rabinos, y a la cabeza de estos el Rav Shemuel Moholiver, entendieron que incluso en una situación de emergencia y extrema dificultad para los poblados judíos en la tierra de Israel, a priori es mejor tomar en cuenta la opinión mayoritaria de los rishonim en cuanto que es preceptivo por prescripción rabínica observar el año sabático de acuerdo con nuestro conteo, por lo que ordenaron que se venda la tierra a un gentil durante el séptimo año.

Empero, según Rabí Moshé Mitrani la venta de la tierra a un gentil no la exime del precepto del año sabático, por lo que aun después de haberse producido esta – queda prohibido labrarla. Sin embargo, la opinión mayoritaria de las autoridades halájicas y entre ellas Rabí Yosef Caro es que mientras el gentil sea el propietario legal de la tierra, queda sin efecto la obligación de la observancia del sheviít sobre ella. Dado que el deber de observar el año sabático, cuanto mucho, es por prescripción rabínica, se dicta halajá conforme a la opinión más flexible, además del hecho de que esta resulta ser la mayoritaria (Pninei Halajá Sheviít 5:11-12, 7:4).

En síntesis

Si bien el permiso de labrar la tierra en un año sabático, a través de su venta a un gentil, fue concedido en un caso de emergencia o gran necesidad, cabe señalar que aún nos encontramos en una situación acuciante, tanto desde la perspectiva de los agricultores, quienes de no mediar el permiso en cuestión preferirán dedicarse a otra ocupación, como desde la perspectiva del Estado, que en caso de tener que compensar a los productores agrícolas por su inactividad deberá erogar unos diez mil millones de shekalím, los cuales deberán debitarse de las partidas destinadas  a las yeshivot, los talmudei Torá, los hospitales, las carreteras y demás incisos presupuestales.

Dicho esto, resulta claro que desde el punto de  vista de la Torá los frutos producidos en el marco del Heter Mejirá son preferibles a los provenientes de cultivos de gentiles porque es preceptivo preferir comprar a un judío, tal como fue dicho: «si habréis de vender a vuestro prójimo, o comprar de él» (Vaikrá-Levítico 25:14), del vocablo ‘prójimo’ aprendemos que la Torá nos ordena preferir a nuestro hermano (próximo) judío por sobre el gentil, incluso cuando la mercadería del judío sea un poco más cara (Ahavat Jesed I 5:7). Además de ello, al comprar frutos cultivados en el marco del Heter Mejirá, cumplimos con el precepto de poblar la tierra de Israel que equivale en importancia a la sumatoria de todos los demás mandatos de la Torá, y además, el fortalecer a agricultores judíos en la tierra de Israel está incluido en el precepto de poblarla. Por su parte, quienes prefieren frutos producidos por gentiles transgreden dos preceptos positivos de la Torá por tomar en cuenta una opinión minoritaria en una norma que es de prescripción rabínica o solamente una costumbre.

A propósito, la sección más importante de la reforma de la Kashrut impulsada por el ministro Matán Kahana es aquella que les permite a tres rabinos autorizados erigir un ente supervisor. De este modo, podrá por ejemplo surgir un cuerpo supervisor de las yeshivot de la Bney Akiva o de las yeshivot sionistas, para el cual productos que contengan frutos provenientes del Heter Mejirá sean mehadrín al tiempo que aquellos que los proscriben o boicotean sean kasher únicamente a posteriori. Sin embargo, de momento, resulta imposible obtener una kashrut mehadrín que prefiera el Heter Mejirá por sobre los frutos provenientes de cultivos de gentiles.

כתבות נוספות באתר:

Share on facebook

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *