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La historia del Heter Mejirá (permiso de la venta de la tierra en el año sabático)

  • La interrogante respecto de qué hacer en un año sabático surgió luego de que se produjera la primera ola imigratoria a finales del siglo XIX (Aliá Rishona), y estableciesen las primeras colonias agrícolas judías en la tierra de Israel.
  • A diferencia de rabinos europeos y sefaradíes que apoyaban la implementación del permiso de venta, los grandes sentenciadores halájicos de Jerusalém se opusieron.
  • Con el correr de los años sabáticos y al percatarse las autoridades halájicas de las dificultades que enfrentaban los agricultores judíos en la tierra de Israel, su oposición hacia el Heter Mejirá se fue moderando.
  • El desarrollo del movimiento sionista generó como contraparte una oposición al Heter Mejirá que no se origina solamente en consideraciones de tipo halájico.

La postura que detentaron los rabinos que autorizaron el Heter Mejirá se basa tanto en el precepto de poblar la tierra de Israel (yshuv haaretz), sobre el cual dijeron nuestros sabios que equivale en peso a la sumatoria de todos los demás mandamientos de la Torá, como en el principio de que todos los hijos de Israel, también aquellos que no son estrictamente observantes, igualmente son hijos de HaShem nuestro D’s, y toda mitzvá que cumplen es sumamente querida ante Él. Cuánto más en el caso del cumplimiento de preceptos de los cuales depende la redención nacional. 

Durante los largos años del exilio la tierra de Israel permaneció desierta y los pocos judíos que la habitaban no se dedicaban a la agricultura. Ni los judíos sefaradíes que comenzaron a arribar al país hace unos quinientos años, ni tampoco los jasidim o los alumnos del Gaón de Vilna que comenzaron a llegar al país hace dos siglos se dedicaron prácticamente a las labores del campo. Solamente hace cuestión de ciento cuarenta años comenzaron a establecerse en la tierra de Israel poblados judíos agrícolas. Los primeros en hacerlo fueron miembros de la antigua comunidad judía local (hayshuv haiashán) quienes junto a nuevos inmigrantes erigieron algunos pequeños enclaves, hasta que en 1878 fundaron Petaj Tikva. En 1882 comenzó la primera ola inmigratoria de los Jovevei Tzión (lit. Los Amantes de Sion), por efecto de la cual hasta el año sabático de 5649 (1889) se fundaron siete colonias más: Rishon Letzion, Zijrón Ya’akov, Ekrón (Mazkeret Batia), Nes Tziona, Rosh Pina, Guedera y Yesod HaMa’alá.

En ese entonces surgieron por vez primera interrogantes vinculadas al cumplimiento del año sabático, tratándose de un doble problema, tanto individual como colectivo. Desde un punto de vista personal, la situación económica de los agricultores judíos era muy dificil, razón por la cual requerían de apoyo económico, y por ello, el cese de labores en el año sabático podía ponerlos en una situación muy comprometida y en peligro de pasar hambre. Desde el punto de vista general, el cese de la labor en los campos podía llevar al desmantelamiento de las colonias, pues aunque algunos pocos agricultores pudiesen sortear las dificultades y continuar poseyendo sus campos, resultaba claro que la mayoría de los productores no lograría hacerlo y muchos otros judíos que aún residían en el exilio se abstendrían de inmigrar a la tierra de Israel tras escuchar sobre las penurias que genera la Shemitá.

Los rabinos que autorizaron el Heter Mejirá

El rabino Shmuel Moholiver, de las grandes eminencias rabínicas de la época y de los líderes de Jovevei Tzión, único en su generación por su capacidad de prever y anticipar acontecimientos, se dedicó a analizar la cuestión de la Shemitá junto a sus colegas europeos Rabí Yehoshúa de Kutna y el rabino Klapfish, Jefe del Tribunal Rabínico de Varsovia. Ellos autorizaron dejar sin efecto el deber de cesación de labores en los campos en el año sabático por medio de su venta a un gentil, de modo tal que luego los agricultores judíos pudiesen trabajar como asalariados del propietario no judío. El famoso gran sentenciador halájico de Lituania Rabí Ytzjak Eljanan apoyó también el permiso de venta, al igual que los rabinos sefaradíes de la tierra de Israel encabezados por el Gran Rabino Elishar, y apoyaron el Heter Mejirá basándose en permisos similares que los rabinos sefaradíes que habitaban en la tierra de Israel en las generaciones pasadas habían otorgado oportunamente.

Los opositores al permiso

Sin embargo, los rabinos ashkenazíes de Jerusalem encabezados por el Rav Salant y el Rav Diskin se opusieron al permiso. En su opinión, no se preveían cuantiosas pérdidas en virtud del cese de labores año sabático ya que de todas maneras las técnicas agrícolas estipulan que se de un descanso periódico al suelo. Además, creían que era factible obtener apoyo económico para la manutención de los agricultores que cesasen en sus labores. Asimismo, entendían que flexibilizarse en esta cuestión implicaría tener que hacerlo en otros asuntos. Esto y más, temieron que justamente el permiso de venta sea aquel destruya a las colonias, ya que según la Torá el exilio fue causado por dejar sin efecto los años sabáticos, y al contrario, por el mérito de observarlos se habrán de recibir ingentes bendiciones.

Cabe señalar que la opinión de los rabinos ashkenazíes de Jerusalém era de un peso formidable ya que casi todos los pioneros que se establecieron en las colonias eran de origen ashkenazí, un 70% del total de judíos que vivían en la tierra de Israel eran ashkenazíes y la mayoría de estos lo hacían en Jerusalém. En el año 5649 residían en la tierra de Israel unos 36.000 judìos, unos 20.000 de los cuales en Jerusalém, otros diez mil en Tzfat, Tiberias, Jevrón y otros poblados antiguos y unos dos mil en las colonias a las que se las denominaba el nuevo yshuv.

En la práctica, se conducían de acuerdo con el Heter Mejirá

En la práctica, la enorme mayoría de los agricultores y quienes los apoyaban se veían en la imperiosa necesidad de acogerse al permiso de venta, y bajo las directivas de sus rabinos de Europa, encabezados por el el Rav Moholiver se dirigieron a los rabinos sefaradíes que vivían en la tierra de Israel y estos realizaron para ellos las ventas de las tierras. Sin embargo, a pesar de que los agricultores actuaron conforme la opinión de rabinos importantes, muchos rabinos de Jerusalém y de la diáspora se opusieron al Heter Mejirá, los fanáticos de esa generación los apoyaron, combatiendo duramente y hasta con malicia contra el permiso y contra los rabinos que lo apoyaban.

En un inicio, los Jovevei Tzión (lit. Los Amantes de sion) se encontraban entre los más estrictos en cuestiones halájicas

Cabe señalar que en un inicio, entre los rabinos más estrictos había también quienes sentían responsabilidad pública hacia el nuevo yshuv y hacia los agricultores, como en el caso de los rabinos jerosolimitanos Salant y Diskin. Y entre estos rabinos estrictos, no pocos apoyaban entusiatamente a los Jovevei Tzión, como es el caso del Natziv de Volozhin o el Rav Mordejai Guimpel Yafe. Sin embargo, con el correr de los años sabáticos se vio cuán difícil resultaba para los agricultores observarlos el por lo que de entre los rabinos de opinión más estricta algunos se inclinaron por apoyar el Heter Mejirá, tal como testimonia el Aderet respecto de su postura, la cual durante los dos primeros años sabáticos en los que se encontraba en la diáspora tendía a apoyar la tesitura más estricta, al tiempo que tras inmigrar a la tierra de Israel para fungir como rabino en Jerusalém vio las penurias que pasaban los campesinos judíos por lo que si bien en la primera Shemitá que le tocó vivir se opuso al permiso de venta, en la segunda, ya más empapado de la realidad del país, lo autorizó parcialmente.

La discusiòn en la segunda generación

En el año 5664 (1904) el Rav Kuk comenzó a ejercer el cargo de Rabino de Yafo y de las nuevas  colonias agrícolas, y en el 5670, que fue año sabático, veintiún años después que el Heter Mejirá fuera establecido por los grandes sabios de la pasada generación, el Rav Kuk lo aplicó. Durante los años transcurridos, las colonias crecieron y se desarrollaron, y en vez de un par de cientos de agricultores habían ya miles de familias judías que se ganaban el sustento mediante las labores agrícolas. Por una parte, este hecho tornaba el Heter Mejirá en sumamente necesario, y por la otra, hacía que los detractores de este mecanismo redoblaran la intensidad de su oposición ya que involucraba a muchas más personas y tierras que en el pasado.

La situación espiritual de los agricultores

De mientras, se produjo otro cambio significativo. La mayoría de los agricultores de la primera ola inmigratoria de finales del siglo XIX eran tradicionalistas u observantes y se atenían a las sentencias halájicas de los rabinos. Sin embargo, el intenso proceso de secularización que atravesó el judaísmo europeo desde entonces comenzó a dar señales en el seno de los jóvenes nuevos inmigrantes de la segunda ola (aliá shniá) de modo tal que al llegar al año 5670 muchos de entre los trabajadores agrícolas judíos de la tierra de Israel no eran completamente observantes.  En su mayoría, estaban dispuestos a cooperar con los rabinos en cuestiones tales como la observancia del Shabat, pero de ninguna manera resultaba posible poder convencerlos de cesar de toda labor un año entero. El alejamiento de los pioneros del cumplimiento de los preceptos hizo que los opositores del Heter Mejirá intensificasen su lucha tanto contra el mecanismo como contra los rabinos que lo apoyaban. Por su parte, y en vistas de la situación creada, quienes apoyaban el permiso de venta reafirmaron su posición, al entender que por su intermedio lograrían que los campesinos judíos cooperasen con los rabinos en cuestiones vinculadas a la kashrut (Igrot Raaiá 291 y 311).

El combate contra el movimiento sionista

Entonces, ambos bandos adquirieron rasgos definidos. Si en un inicio, en la primera generación, habían rabinos que apoyaban a Jovevei Tzión y se oponían al Heter Mejirá, en la segunda, todos los partidarios de la nueva colonización lo patrocinaban. Por su parte, una de las características centrales de quienes se oponían al Heter era que tenían sus serias reservas de la nueva colonización (yshuv hajadash) en mayor o menor medida, y ni que hablar que las tenían respecto del movimiento sionista que se constituyó en el 5657 (1897), cuya dirigencia era mayoritariamente secular. Es solamente a la luz de estos eventos que resulta posible entender la oposición al Heter Mejirá. Ya que si en la primera generación, los rabinos que no aceptaban el permiso de venta podían pasar por alto la opinión de los rabinos más flexibles por tratarse de una cuestión nueva que no se había aclarado lo suficiente ni resultaba tan evidente la urgencia de su necesidad, en la segunda generación los opositores ya conocían en detalle los criterios sopesados en la decisión, y podían saber que estaba mucho mejor fundamentada que muchos de los permisos ya existentes en el seno de la generalidad del pueblo de Israel (como por ejemplo, la ingestión de jadash fuera de la tierra de Israel). Esto y más, los redactores del Heter tendían a obrar en este caso de un modo más estricto que el acostumbrado en situaciones de urgencia semejante. Lo que ocurrió fue que la oposición al movimiento sionista desvirtuó completamente la discusión, al grado que sus detractores pasaron por alto todos los sólidos fundamentos del permiso al tiempo que reclutaban toda posible opinión estricta en su contra.

El precepto de poblar la tierra de Israel

De esto resulta que si carece de sentido habitar la tierra de Israel sin cumplir el precepto de la Shemitá, tampoco resulta conducente que se cumpla el mandato de poblar el país por medio de judíos que no son estrictamente observantes, resultando obvio que no hay motivo por el cual facilitar un permiso de venta de tierras sino que por el contrario, lo que corresponde hacer es dificultar en la medida de lo posible la acción de los agricultores hebreos.

Sin embargo, la postura que detentaban los autores del permiso tomaba en cuenta como valores centrales el precepto del poblamiento de la tierra de Israel, respecto del cual dijeron nuestros sabios que equivale en importancia a la sumatoria de todos los demás mandamientos, y el hecho de que todos los judíos, aunque no sean completamente observantes son hijos de HaShem nuestro D’s, y todo mandamiento que logran cumplir resulta sumamente grato ante Él. Cuanto más en el caso de un precepto del cual depende la redención del pueblo de Israel.

Por lo tanto, dado que el cese de labores en el séptimo año podía afectar gravemente al poblamiento de la tierra de Israel, ya que sin esta cuestión de todas maneras las dificultades de inmigrar y asentarse en la tierra prometida eran enormes y solamente unas pocas personas aceptaban hacerlo, cuánto más se hubiese reducido el número de los colonos al saber que deberían cesar de toda labor cada séptimo año. Por ese motivo, los rabinos vieron como una gran necesidad dejar sin efecto el deber de cesar toda labor en el año sabático,  que es una prescripción rabínica o simplemente una conducta piadosa, y permitir cumplir con un mandamiento de la Torá como lo es el de poblar la tierra de Israel. Con el correr del tiempo se vio que el permiso de venta era de carácter mucho más indispensable, ya que muchos de los que se quedaron en el exilio europeo lo hicieron bajo influencia de la propaganda de los opositores al Heter Mejirá y a los colonos, fueron posteriormente asesinados por los nazis o sometidos por las dictaduras comunistas asimilizantes.

La discusión

No resultó sencilla la existencia de los rabinos que autorizaron el Heter ya que debieron soportar severos ataques y duras descalificaciones de parte de los fanáticos de aquella generación. Hubo algunas eminencias halájicas que en un principio se opusieron al permiso de venta y tras escuchar sus fundamentos lo apoyaron, pero se abstuvieron de manifestarlo públicamente a causa de la dura campaña que lideraban los opositores al Heter (este fue, por ejemplo, el caso del Maharsham).

El Rav Kuk

A pesar de que cuando las grandes autoridades de la generación implementaron el permiso de venta el Rav Kuk contaba solamente con veinticuatro años de edad, muchos identifican su figura con el permiso en cuestión, ya que él explico detenidamente sus fundamentos en su obra «Shabat Haaretz» y en múltiples respuestas, y además, tuvo a su cargo su implementación en su función como rabino de Yafo y las colonias  en los años 5670 y 5677 (a pesar de que en esos años no se encontraba en el país). Posteriormente, en los años sabáticos 5684 y 5691 implementó el Heter en su función de Gran Rabino de la tierra de Israel.

Cabe destacar que por naturaleza, el Rav Kuk era un gran piadoso en cuestiones halájicas que solía adoptar una actitud estricta en todo cuanto le resultase posible, y por ello, le resultó muy doloroso el tener que dejar sin efecto el deber del cese de labores en el año sabático por medio de la venta de las tierras. Pero decidió que resultaba absolutamente imposible adoptar una actitud estricta. Y tal como escribiera, es difícil de estimar la envergadura de la destrucción de la Torá y de la profanación del Nombre Divino que pueden llegar a generarse en caso de que se decida adoptar una actitud estricta en esta cuestión más allá de lo indispensable, pues ello habrá de fortalecer la postura de los herejes que sostienen que la Torá no permite la existencia del pueblo judío y por ese motivo resulta imperativo apartarse de sus preceptos (Igrot 291:311).

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