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La bendición de Ytzjak y la lucha contra los malvados

  • Ytzjak quería bendecir a Esav porque pensaba que Ya’akov no podría enfrentar solo a las fuerzas del mal de este mundo. El creía que Esav podría acompañarlo en esta misión.
  • La treta que realizó Ya’akov con el apoyo de su madre Rivká le hizo ver a Ytzjak que Ya’akov, su continuador, podía albergar en su interior ambas fuerzas.
  • Dado que hoy sabemos que ingerir pescado junto con lácteos no reporta riesgo alguno, quienes siguen los dictámenes del Rav Yosef Caro pueden comerlos sin que ello implique desestimar o abandonar la tradición ancestral.

Para poder doblegar a los malvados en este mundo, a veces resulta necesario investirse de crueldad, de astucia y urdir artimañas en procura de una victoria completa, tal como lo hiciera nuestro patriarca Abraham, quien a pesar de ser un justo entre los piadosos, compasivo y agasajador de huéspedes como ninguno, cuando se vio en la necesidad de hacerlo, supo combatir contra cuatro reyes pérfidos, destruirlos y vencerlos.

¿Por qué nuestro patriarca Ytzjak, de bendita memoria, deseó bendecir a su malvado hijo Esav? ¿Acaso ignoraba que su hijo Ya’akov era una persona justa e íntegra mientras que Esav se conducía de un modo reñido con la moral? ¿Es acaso comprensible que una persona de la dimensión espiritual de Ytzjak prefiera a un hijo inicuo por sobre uno justo? No cabe duda que también amaba a su hijo Ya’akov y pensaba prodigarle bendiciones especiales acorde a su carácter, pero, ¿cómo es posible que pensaba otorgarle bendiciones particularmente elevadas a Esav? Sufrimos tantos sinsabores de él y de sus descendientes, ¡¿y nuestro patriarca Ytzjak pensaba bendecirlo?!

Ytzjak conocía la maldad en profundidad

Sin duda que Ytzjak sabía que Ya’akov era una persona justa y Esav un malvado. Pero él también conocía íntimamente la intensidad del mal en el mundo, y sabía que hay personas impías carentes de todo límite capaces de asesinar a todo aquel que se les cruce y disfrutar de hacerlo. Estos malvados están dispuestos a dañar cualquier cosa por sagrada que sea en aras de lograr sus objetivos. Son capaces de establecer una alianza, y al poco tiempo, en caso de resultarles beneficioso, dejarla sin efecto sin siquiera parpadear. No se debe menospreciar a estas personas inmorales, son sumamente hábiles para hacer el mal, y cuando se enfrenten a personas que detentan una postura ética que pone en riesgo su estatus, harán lo que sea necesario para eliminarlas.

El temor de que los hijos de Ya’akov no sepan enfrentar a los malvados

Ytzjak temió que los hijos de Ya’akov, personas justas y rectas, no supiesen enfrentar a los malvados. Si bien Ya’akov también poseía sabiduría y valor, quizás en un futuro sus hijos carezcan del temple y la dureza necesarios para procurar derrotar a sus enemigos. Quizás, al ver que los malvados triunfan, a causa de su excesiva piedad acepten la situación y digan para sí: «Fueron puestos en el poder por obra del Cielo» y no busquen la forma de destronarlos y doblegarlos. E incluso si lograsen entender el mundo cruel en el que viven, y gracias a su sabiduría y su rectitud lograsen sobreponerse a sus enemigos, es posible que no sepan tomar las represalias adecuadas para eliminarlos tal como estos pensaban hacer con los judíos. Quizás llegasen a pensar que apiadarse de los malvados es una actitud bella y noble, por lo que habrán de dejarlos con vida e incluso habrán de otorgarles generosamente territorios y potestades. Así, algún día, cuando la debilidad se apodere del pueblo de Israel, tal como ocurre periódicamente, sus enemigos habrán de sacar partido de la situación exterminándolos, y D’s no lo quiera, el pueblo judío habrá de desaparecer de la faz de la tierra. Quizás, Ytzjak temía que la compasividad y la inocencia de Ya’akov indican una debilidad de su voluntad, falta de apego a la concreción del objetivo y la misión de la reparación del mundo. El Santo Bendito Él no obra milagros para quien no busca defenderse por todos sus medios ni procura salir victorioso. Tal como dijeron nuestros sabios: «Todo estudioso de la Torá que no se venga ni guarda rencor cual serpiente, no es un verdadero estudioso» (Talmud Babilonio Tratado de Yomá 23(A)).

Para poder vencer a los malvados, a veces, resulta necesario investirse de crueldad, de astucia y urdir artimañas en procura de una victoria completa, tal como lo hiciera nuestro patriarca Abraham, quien a pesar de ser un justo entre los piadosos, compasivo y agasajador de huéspedes sin igual, cuando se vio en la necesidad de hacerlo supo enfrentar y derrotar a los cuatro pérfidos reyes e infligirles una dura derrota. Sin embargo, Ytzjak temía que de continuar Ya’akov y su descendencia solos no podrán resistir los embates de los malvados, serán dispersados, eliminados y el mundo habrá de regresar al caos inicial.

 

Quizás Esav complemente a Ya’akov

Quizás, Ytzjak pensó para sus adentros que ese era el motivo por el cual HaShem le concedió dos hijos. Ya’akov el hijo justo e inocente. En el caso de Esav, si bien por el momento se ve malvado, se dedica a la caza, hurta y rapiña estando incluso dispuesto a asesinar para esos efectos, ¿quién sabe?, es probable que en su esencia se trate de la cueldad y la astucia necesarias para lograr el avance y la concreción de la santidad en el mundo. Pues tal como dijeron nuestros sabios (Bereshit Rabá 65:16), aquel que finalmente se vengó de Nimrod por haber arrojado a Abraham al horno ardiente fue Esav, quien tras ver la indumentaria especial que este vestía, la deseó, asesinó a Nimrod y se la quedó para sí. Quizás, por efecto de la confianza y la bendición que Ytzjak pueda depositar en Esav, este último adoptará la gran visión de su padre y junto a su recto y justo hermano Ya’akov obrará en aras de difundir los valores de la fe, la generosidad y la justicia en el mundo, al tiempo que su habilidad para matar y engañar la habrá de canalizar o dirigir hacia los malvados que pululan por doquier, y de ese modo la verdad podrá alzarse victoriosa (Según el Malbím y el Or HaJaim HaKadosh en sus comentarios a Bereshit-Génesis 27:1).

 

También será bendito

Ocurrió entonces que los hijos fueron cambiados, y por consejo de nuestra matriarca Rivká Ya’akov tomó para sí la bendición de la primogenitura. Y hete aquí lo sorprendente de la cuestión, cuando Ytzjak se dio cuenta de lo ocurrido, que en vez de a Esav bendijo a Ya’akov, repentinamente se sumió en un gran temor pero no se enojó con Ya’akov sino que dijo: «También será bendito» (Bereshit-Génesis 27:33).

Aparentemente, el motivo por el cual deseaba bendecir a Esav era porque se trataba de su primogénito, pero pensó que si finalmente las cosas resultaron distintas seguramente se trataba de algo proveniente de D’s y obedecía a algùn motivo. Sin embargo, aun carcomía su corazón el temor de que la maldad de Esav fuera irreversible y por lo tanto no era digno de recibir la bendición. Al percibir que Ya’akov logró engañar a Esav y hacerse con la primogenitura, se dio cuenta que también esto provenía de D’s y era para bien. Entendió también, que si Ya’akov logró engañar a Esav, sabrá también arreglárselas en este mundo y podrá hacer frente a los malvados y vencerlos. De ser así, «también será bendito».

El rey David

Pasaron así muchísimos días, y cuando Shmuel, el mayor de los profetas después de Moshé y el gran seguidor de los pasos de este y de su hermano Aharón se dispuso a erigir el reino en Israel y enviado por D’s se presentó en lo de Yshai para ungir a su hijo David, se percató de que este era pelirrojo al igual que Esav. «Temió, y dijo para sí: También este es un derramador de sangre al igual que Esav. Le dijo el Santo Bendito Él: Esav mataba por propia voluntad, este lo hará bajo las ordenanzas del Sanhedrín» (Bereshit Rabá 63:8). En efecto, no hubo un rey tan grandioso como David, que incluía en su personalidad tan variadas facetas. Por una parte estudiaba Torá con gran delicadeza, se entregaba a HaShem a través de la plegaria y estaba pleno de anhelos de santidad, al tiempo que administraba justicia para toda lasu nación. Por otra parte, luchó con gran valentía y crueldad contra los enemigos de Israel. Tal como dijera en su cántico: «Perseguiré a mis enemigos y los destruiré, y no regresaré hasta acabarlos. Los eliminaré y los aplastaré hasta que ya no puedan volver a levantarse, y caerán bajo mis pies. Pues me concediste poderío en la guerra y doblegaste a quienes contra mi se alzaron. Has hecho que mis enemigos me dieran la espalda, para que yo destruya a quienes me detestan. Clamaron, pero no hubo quien los salve, se dirigieron a HaShem mas Él no los escuchó. Los molí cual polvo de la tierra, los pisé y pulvericé cual lodo de las calles» (Shmuel II- Libro Segundo de Samuel 22:38-43).

Dado que todo cuanto hacía era en aras de rendir honor a HaShem y al pueblo de Israel, sus facetas opuestas de carácter no se obstaculizaron o neutralizaron sino que se potenciaron recíprocamente. Por el mérito de su apego a la fe y a la justicia el rey David supo combatir contra los malvados sin cederles terreno, y gracias a eso consiguió establecer el reino de Israel y construer la ciudad de Jerusalém. Si bien no pudo erigir el Sagrado Templo ya que se vio en la necesidad de derramar copiosa sangre, por medio de su abnegada entrega pavimentó el camino a su posterior construcción.

 

¿Acaso está prohibido cocinar e ingerir pescado junto con productos lácteos?

 Pregunta: He oído que usted dijo que en base a lo expresado por los médicos también los judíos sefaradíes pueden en la actualidad ingerir pescado con productos lácteos. ¿Cómo es posible que deje usted sin efecto una prohibición grave dictada por el Rabino Yosef Caro y que fue cumplida por todas las comunidades sefaradíes?

Respuesta: En primer lugar, aclaremos esta halajá desde su origen. La Torá prohibió cocinar carne con leche, y nuestros sabios extendieron la prohibición e indicaron que no se comiesen juntas aunque se hubieren cocinado por separado. Asimismo, prohibieron comer carne de ave con leche, porque esta se asemeja a la animal. Sin embargo, nuestros sabios no decretaron nada en lo que respecta al pescado ya que su carne es de aspecto muy diferente a la animal, y otro tanto ocurre con su marco halájico pues no requiere de faena y está permitido ingerir su sangre. Esto está detalladamente explicado en la Mishná en el Tratado de Julín 103(B), donde se permite explícitamente cocinar pescado con leche. Asimismo, esto está explicado en el Talmud, donde leemos que se acostumbraba a comer pescado sumergido en una crema láctea llamada ‘kutaj’ (Tratado de Julín 111(B)). Otro tanto escribieron las eminencias medievales, por lo que por la base de la norma todos coinciden en que se puede comer pescado con leche, y esto es lo que acostumbraron a hacer la mayoría de los judíos hasta finalizar los días de los Rishonim (siglo XVI).

La normativa estricta del Beit Yosef y la costumbre de los judíos sefaradíes

Sin embargo, el Rav Yosef Caro escribió en su libro Beit Yosef (Yoré Deá 87:3) que no se debe ingerir pescado con leche porque se teme que pudiera resultar peligroso, y hubo autoridades halájicas a las que le resultó llamativo que prohibiera algo expresamente permitido por el Talmud (Siftei Cohen 87:5). Por ese motivo, hubo eminencias que sostuvieron que con seguridad se trataba de un error de transcripciòn y en realidad se refería a la prohibición de ingerir carne con pescado (Turei Zahav 87:3, Pri Jajam 6). Sin embargo, en la práctica, muchos de los judíos en los países del oriente y el norte de África acostumbraron a ser estrictos en esta cuestión (Yejavé Da’at 6:48). Hubo quienes dijeron que era preciso cuidarse únicamente de no ingerir pescado con leche, mas no en el caso de pescado con manteca (Zivjei Tzedek).

La halajá según los judíos sefaradíes de actitud más estricta

Sin embargo, entre las eminencias sefaradíes hubo quienes permitieron comer pescado con leche (Pri Jajam, Jidá, Shulján Gavoha), y otro tanto escribieron en las últimas generaciones el Rav Shalom Mashash (Shemesh Umaguén 4, Yoré Deá 12) y el Rav Jaim David Halevi (Maim Jaím 3:24).

Dado que en nuestros días los médicos coinciden en que ingerir pescado con leche no resulta peligroso y todo el sustento de la prohibición radica en una supuesta amenaza a la salud, la idea central de la halajá es la de los juristas flexibles y se puede confiar en ellos a priori.

Es posible que los que adoptan una actitud estricta acepten esta opinión

Además de lo antedicho, es probable que si quienes en el pasado dictaron esta prohibición escuchasen a los médicos de nuestros días habrían de sentenciar de manera diferente autorizando la ingesta de pescado con leche. Y esto no viene en desmedro de las costumbres ancestrales, que adoptaron una actitud estricta en virtud de un temor por un posible peligro sanitario, ya que es posible que en la antigüedad la leche contuviese microbios determinados que en contacto con el pescado produjesen algún tipo de dolencia, y a raíz de la experiencia acumulada en determinadas regiones los médicos indicasen no comerlos juntos. Dado que es preceptivo cuidarse de peligros, los rabinos que residían en esos sitios indicaron seguir el consejo de los galenos.  Pero en la actualidad, que suele pasteurizarse la leche, estos rabinos coincidirían con la opinión generalizada de los médicos contemporáneos respecto de que la mezcla en cuestión no conlleva riesgo alguno por lo que lo autorizarían su consumo.

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