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La naturalidad de la fe y el origen de la idolatría

  • La fe es un fundamento natural en el hombre y sin esta no puede actuar o crear en el mundo.
  • La idolatría surgió a partir de la dificultad del hombre que aspira a tener una conexión con los ámbitos superiores y alcanzar a D’s que es infinito.
  • Sin paciencia y la capacidad de decir ‘no se’, la persona se ve arrastrada a aferrarse a fuerzas imaginarias que ni lo dañan ni le hacen bien realmente.

Aun cuando la persona alcanza una situación de estabilidad no descansa, pues en virtud de su fe natural siempre aspira a más, a entender más, a sentir más, a deleitarse más, a crear y desarrollar más. Esto es así ya que no hay límite a su curiosidad por entender el universo ni a su anhelo por experimentar toda su belleza y su sublime trascendencia, a su deseo por deleitarse con todas las delicias y las bondades que la Creación ofrece ni a su afán por crear y desarrollar su propio mundo por medio de sus destrezas y habilidades personales.

En este tiempo estoy abocado a escribir un nuevo tomo de la serie ‘Pninei Halajá’ que reza sobre la fe y la idolatría, en el cual se habrán de explicar las halajot referentes al culto pagano, la disposición a dar la vida por abstenerse de él, la prohibición de hacer imágenes, encantos y brujerías. Por lo general, en el primer inciso de cada capítulo me esmero más que en el resto pues en éste detallo todo cuanto habrá de contener. En la presente columna, habré de compartir con el lector dos de los primeros incisos del primer capítulo, tal como figuran de momento en el borrador. La intención es explicar de dónde surge la fe y cuál es el origen de la idolatría. En el resto del libro se explicarán las halajot referentes a la idolatría, las cuales están destinadas a mantener a la fe a salvo de la tentación pagana.

La virtud de la fe básica

La fe es una virtud común a todos los seres humanos. Gracias a ella el hombre confía en sus sentidos y en su intelecto, en su familia y en sus amigos. Por su intermedio cree que su vida tiene sentido, motivo por el cual planifica su futuro con esperanza e imbuido en la confianza de que logrará mejorar su existencia. Por efecto de esta fe, el ser humano cree que existen valores que son dignos de perseguir, tales como la verdad y el bien.

En un nivel más elevado, el ser humano cree que existe una fuerza superior y eterna por sobre todo lo visible, que gracias a ella todo existe y la cual confiere a todos los valores una trascendencia intrínseca, superior y sagrada. Así, incluso su vida personal está conectada a lo eterno, y halla que esta encierra un valor superior al de su quehacer rutinario y pasajero sobre la tierra. A los efectos de dar expresión a esta fe todas las sociedades crearon religiones.

La fe confiere confianza ante los peligros

Explicaremos más: la fe es el fundamento de la existencia del hombre en el mundo, ya que sobre esta reposa su consciencia. Además, el existir humano no es estable y se ve permanentemente acechado por peligros. Nada de lo que sustenta al hombre está asegurado, si no ha de trabajar con esmero para acumular alimento y pertenencias es posible que perezca de hambre, si no va a esforzarse por almacenar agua, quizás perezca de sed. Precisa construir para sí una casa para protegerse tanto del frio como del calor y de los animales feroces. Precisa también de una sociedad organizada para poder así mantenerse a salvo de ladrones y enemigos que pudieran saquear sus pertenencias y someterlo a la servidumbre. A los efectos de poder asegurarse contra los achaques de diferentes enfermedades, de los embates de la vejez y alcanzar una continuidad que implica un cierto aspecto de eternidad, el ser humano erige una familia y procrea. Y aun así, tras todo este esfuerzo, nada está asegurado. De no mediar la fe en que la vida es valiosa y el esfuerzo vale la pena, se desesperará y sus probabilidades de sobrevivir disminuirán. La persona siente que la fe que lo impulsa se origina en la fuente estable y eterna de la vida, y la define como D’s. Entiende además que en la medida que se colme de fe en D’s experimentará mayor confianza, seguridad y estabilidad; amén de que gozará de mayor laboriosidad e iniciativa. Esto es especialmente cierto en días difíciles, cuando un peligro tal como una enfermedad, una hambruna o una guerra se cierne amenazante sobre la vida. Entonces, se dirige a D’s por medio de la plegaria pidiendo Su ayuda, reforzándose en su fe para actuar en aras de su salvación personal, la de su familia, sus amigos y su nación.

La fe en un futuro bueno

Sin embargo, no solamente la necesidad de supervivencia lleva al ser humano a conectarse con su D´s sino más aun todavía su deseo de progresar, superar barreras limitantes y elevarse infinitamente. Tal como fue dicho: «Y creó D´s al hombre a Su imagen, a imagen de D’s lo creó» (Bereshit-Génesis 1:27). Dado que el ser humano fue creado a imagen de D’s, su naturaleza interior carece de límites y sus aspiraciones son inconmensurables. Por ello, aun cuando la persona alcanza una situación de estabilidad no descansa, pues en virtud de su fe natural siempre aspira a más, a entender más, a sentir más, a deleitarse más, a crear y desarrollar más. Esto es así ya que no hay límite a su curiosidad por entender el universo ni a su anhelo por experimentar toda su belleza y sublime trascendencia, ni a su deseo de deleitarse con todas delicias y bondades que la Creación ofrece, ni a su afán por crear y desarrollar su propio mundo por medio de sus destrezas y habilidades. Cuando el ser humano profundiza al interior de su alma entiende que cuanto más conectado esté a D´s más podrá concretar sus deseos, más abundará en bendición, todo cuanto logre y obtenga y todo ámbito que se abra ante él será cada vez más valioso. Quienes profundizan aún más entienden que el ser humano ansía la cercanía de D’s, de la fuente infinita de todas sus aspiraciones y de todos los anhelos que persigue, y cuando alcanza a concretarlos, percibe que se acerca a HaShem.

La tentación de la idolatría

Tal como ya dijimos, las aspiraciones del ser humano son infinitas, y en virtud de ello se despierta en su interior un enorme deseo por acercarse a D’s. No obstante, se le presenta un problema de gran magnitud: dado que D’s es infinito resulta imposible definirlo, y en ausencia de definición resulta difícil acercarse a Él. Si la persona es sabia y honesta, se contendrá y entenderá que D’s está por encima de todo alcance o percepción y procurará hallar los caminos apropiados para recibir Su inspiración, andar por Sus sendas e incrementar la bendición en el mundo. Sin embargo, muchos caen en la tentación de definir y materializar a D’s, de verlo reflejado en las grandes fuerzas de la Creación como lo son el cielo y la tierra, el sol, la luna y las estrellas, el mar y el viento, la fauna, la flora y el mundo mineral. Dado que los valores son diversos y las creaturas múltiples, muchos caen en la tentación de ver una multitud de variadas fuerzas idólatras, tales como el dios de la guerra que la imaginación lo proyecta en el sol, aquel bajo cuya luz todo se aclara, el dios de la guerra es asociado con los vientos tempestuosos o el dios de la fertilidad que suele ser vinculado a la tierra o la lluvia. Con el correr del tiempo y en el marco de un proceso gradual artistas de diversas disciplinas crearon estatuas e imágenes que representaban las potencias de la naturaleza y los valores encumbrados, forjando formas de culto por medio de las cuales el ser humano podía honrar a las deidades y gozar de su cercanía y bendición. De este modo surgieron todas las diferentes religiones paganas.

Las experiencias místicas comunes

Explicaremos más: numerosas personas experimentan a veces una vivencia espiritual de tipo místico en la cual repentinamente alcanzan una gran iluminación, la cual colma su consciencia y les hace captar percepciones allende de todo cuanto conocen. Estos individuos sienten en su fuero íntimo que esa luminosidad percibida los eleva e inspira, por lo que desean conferirle un espacio fijo y permanente en sus vidas. Mas una vez que la iluminación se retira, dado que carecen de las palabras adecuadas y de un lenguaje apropiado para describir lo percibido, su vivencia se va desvaneciendo paulatinamente hasta caer en el olvido, y solamente subsiste de ella un tenue recuerdo bajo la forma de una lejana añoranza.

Las experiencias místicas de las personas espirituales y los intelectuales

Las personas espirituales y los intelectuales son personas especiales en cuanto a que tienen el privilegio de experimentar estas vivencias con una intensidad y frecuencia mayor que el resto de la gente, al grado de que sienten que se encontraron con la fuente de sus vidas y de sus almas, lo cual es percibido por sus consciencias como D’s. Y entonces captan que este Ser Supremo vivifica al mundo y a Él es a quien siempre anhelaron. A veces, en el marco de esta iluminación sienten que el cielo y la tierra se unen, que el pasado y el futuro se funden, les son resueltas interrogantes y pueden ver el futuro. Una vez pasada la experiencia no están dispuestos a renunciar a ella y saben que en la medida de que logren recrearla podrán potenciar más y más sus vidas.

La gran elección

Si estas personas se arman de humildad y paciencia captarán la experiencia espiritual en toda su pureza, y en el marco de un proceso profundo y gradual esta los elevará a la condición de perseguidores de la verdad y la bondad. En caso de que continúen depurándose y superándose, alcanzarán el grado de ‘espíritu de santidad’ (Ruaj HaKodesh). De proseguir en su senda ascendente de sabiduría y buenas acciones es probable que alcancen revelaciones proféticas tales como las que recibió nuestro patriarca Abraham. Empero entre muchas de las personas prevaleció la tentación de recrear nuevamente y lo antes posible la vivencia espiritual experimentada, y en la medida que su ansiedad se incrementó, materializaron a D´s, lo definieron y lo caracterizaron a través del uso de sus facultades o habilidades espirituales, literarias y artísticas lo cual los llevó a esculpir estatuas, pintando cuadros y establecer rituales.

La base del error idólatra

La base del error pagano es que en efecto D´s todo lo vivifica, y en todas las fuerzas naturales, así como también en el ser humano y en los animales se manifiesta una chispa Divina que los vivifica. Las personas espirituales, los intelectuales y los artistas son capaces de captar esta chispa superior separada de su origen para entonces definirla y conferirle una imagen palpable bajo la forma de una estatua o imagen y elaborar entorno a ésta diversos rituales que le permitan a las personas recrear la experiencia espiritual y recibir de esta inspiración. Los rituales incluyeron la ofrenda de sacrificios, el canto, la danza extática, la prostitución, las drogas y el alcohol.

El ritual pagano rememora ecos de la experiencia mística

Una vez que lograron crear una estatua y establecer un orden ritual que consiguió impresionar al público, dando expresión a la experiencia espiritual que anidaba en los corazones de las demás personas, se conformó un culto pagano que potenció la sensación de fe en el seno de la gente y les confirió el vigor, la confianza y la esperanza de que por efecto de su adoración a la deidad en cuestión obtendrían su bendición.

Ante la ausencia de fe en HaShem se cree en ídolos

Dado que por naturaleza el ser humano es creyente, si no tiene fe en HaShem que es el D’s verdadero se verá inclinado a cultivar la idolatría, ya que la fe natural humana incluye también la creencia de que existe una explicación y un significado a lo que ocurre tanto a la naturaleza como al hombre, e incluye también la convicción de que existe un camino por medio del cual es posible resolver la miseria humana y progresar. Por ello, aun cuando no se encuentra una explicación fundamentada para lo que le ocurre al hombre o a la naturaleza, las personas creen que ésta efectivamente existe por lo que aceptan aquella que les resulta la más lógica, aunque no esté suficientemente fundamentada.

Así, partiendo de la suposición básica de la fe, las personas espirituales y los intelectuales crearon las religiones idolátricas que dieron una interpretación o un significado a lo que ocurre tanto al mundo como al hombre y desarrollaron rituales por medio de los cuales poder ser depositarios de las bondades de los dioses. En nuestros días, sus creencias parecen absurdas, pero cuando el ser humano habitaba en medio de fuerzas naturales poderosísimas, la perspectiva pagana era percibida para la fe natural del hombre como necesaria. Podían existir diferentes explicaciones para las fuerzas superiores, pero todas eran idólatras. Por lo tanto, no había diferencias sustanciales entre los diferentes credos paganos y en cada sitio se interpretó la idolatría de acuerdo con las condiciones de vida y el ambiente o entorno. Sin duda que también hoy hay personas que creen en cosas erradas, simplemente porque en la actualidad resultan más lógicas o adecuadas a la realidad.

La naturaleza humana que lleva al hombre a buscar una explicación y a creer en ella es en sí positiva y proviene de la imagen Divina que anida en su seno, esto es, de creer en su capacidad de entender el mundo y actuar en aras de mejorarlo. Gracias a esta fe el hombre cree que vale la pena esforzarse por encontrar una solución a cada problema. Sin embargo, la inclinación al mal desvía esta característica y lleva al ser humano a creer en soluciones falsas y a caer en errores garrafales. No obstante, al final entenderá que a raíz de su equivocación sus penurias se intensificaron por lo que continuará buscando, y gracias a ello habrá de avanzar.

Solamente unos pocos elegidos, poseedores de una gran humildad y rectitud, mientras carecen de una respuesta debidamente fundamentada son capaces de contenerse, decir ‘no se’ y continuar buscando una solución mejor, con la plena disposición a pagar un precio por obtenerla. A ellos les debemos el desarrollo de las ciencias. Por encima de estos, se encuentran nuestro patriarca Abraham y los profetas de Israel, que no se conformaron con una creencia parcial, y HaShem, D’s de Israel, se les reveló y les iluminó el camino para apegarse a Sus conductas y así traer bendición y reparación al mundo.

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