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La separación previa al período menstrual y el uso de jabón en Shabat

A diferencia de lo que era común y aceptado en cuanto a que el estudio de las leyes de pureza corresponde únicamente a las personas adultas o a los casados, consideramos que actualmente existe en el público una mayor apertura a la idea del estudio de estas normas desde edades tempranas.

El deber de los cónyuges de separarse poco antes del inicio del período menstrual no incluye la abstención de contacto físico cariñoso.

Si bien el movimiento sionista estuvo liderado principalmente por personas seculares, en la práctica ayudó a preservar la religión y la identidad judía, si lo comparamos con lo que ocurre en las comunidades de la diáspora.

Está prohibido el uso de jabón sólido en Shabat y no hay diferencia entre las usanzas de las diferentes comunidades.

Es dable apreciar que de no ser por el sionismo el número de personas que se declaran a sí mismas como judías en el mundo sería la mitad que en la actualidad y el número de observantes de la Torá y de los preceptos sería solo la cuarta parte. Resulta entonces que aquellas personas que se niegan a agradecerle a HaShem en Yom Ha’Atzmaut, además de darle las espaldas al gran milagro de la reunión de los exilios y el establecimiento de un país, se niegan también a agradecer al Creador por la salvación espiritual que sobrevino gracias a la existencia del Estado de Israel.

En buena hora, esta semana está por salir de la imprenta mi libro «La pureza familiar» (Taharat HaMishpajá) sobre las leyes referentes a la nidá, como parte de la colección de Pninei Halajá. En un inicio, dudábamos si publicarlo como el resto de los libros de la colección o diferenciarlo por medio de una tapa distinta, como es el caso del encuadernado blanco del libro «La alegría del hogar y su bendición» sobre los preceptos de la alegría de la oná (el deleite en las relaciones maritales) y procrear, para que de esa manera resulte menos perceptible para los niños y los adolescentes. Finalmente, se decidió que, así como el Talmud y los libros de halajá de Maimónides estas leyes no están separadas del resto, de igual manera no cabe hacerlo en la colección de Pninei Halajá. Además, decidimos también que la próxima edición de «La alegría del hogar y su bendición» sea publicada en el mismo formato que todos los demás tomos de la colección.

Estudio con niños

En un mismo orden de cosas, uno de los residentes de Har Berajá me contó que en el marco de su orden de estudio familiar para Yom Tov y Jol HaMo’ed, acostumbran él y los suyos a terminar en cada festividad un tomo de Pninei Halajá. Previo al último Pesaj consiguieron el borrador de «La pureza familiar» y estudiaron todas las leyes de nidá junto a sus hijos, niños y niñas de quinto de escuela hasta el último año de la preparatoria. Dado que se trata de leyes más vinculadas a las mujeres, este vecino me contó que su esposa fue quien lideró el estudio. Según las normas de recato a las que fui habituado, los padres no hablan de estas leyes con sus hijos, e incluso muchachas y muchachos se abstienen de estudiarlas antes de que llegue el momento de casarse. Sin embargo, este padre me contó que el estudio fue muy bueno y todos quedaron muy satisfechos. Los valoré mucho por su persistencia en el estudio, ya que se trata de padres que trabajan y tienen el mérito de elevar sus festividades mediante el estudio conjunto con sus hijos. Sin embargo, mantuve mis dudas respecto de la conveniencia del estudio de estas leyes con niños, ya que las normas de recato tienen parcialmente que ver con la usanza socialmente aceptada, y por lo visto la costumbre va cambiando. Además, me sorprendió que el libro se estudie antes de que sea publicado.

Consulta al público

En la clase del Shabat posterior a Pesaj quise saber la opinión del público sobre esta cuestión. De la clase participaron unos doscientos hombres, a los que le planteé tres opciones: 1) Es bueno estudiar este tipo de leyes con niños y adolescentes en el seno de la familia. 2) No es bueno hacerlo. 3) Carecen de opinión. En la práctica, entre veinte y treinta votaron que era bueno hacerlo. Unos pocos menos votaron que no era bueno hacerlo. Más aun fueron los que votaron que no tienen una opinión formada al respecto, y más aún resultaron los que ni siquiera votaron. Lo realmente novedoso para mí resultó que el público no descarta la posibilidad de estudiar estos temas con niños. Aprendí que si bien en apariencia la usanza era de avergonzarse en hablar de estas leyes con niños, muchos adultos no están seguros de que esta sea conveniente. De todas maneras, aprendí que en esta columna que está dirigida principalmente a adultos es correcto a veces dedicarse a estas halajot.

La separación poco antes del inicio del periodo menstrual

Dijeron nuestros sabios (Shevu’ot 18B) que es preceptivo para los cónyuges abstenerse de mantener relaciones sexuales cuando la mujer está por recibir el período, tal como fue dicho: «Y habréis de separar a los hijos de Israel de su impureza, para que no mueran con su impureza, al mancillar ellos Mi Tabernáculo, que está entre ellos» (Vaikrá-Levítico 15:31). Por lo tanto, establecieron que al arribar el momento en el cual la mujer puede ver llegar su período menstrual, los cónyuges deben abstenerse de mantener una unión, no sea que el flujo menstrual comience a descender durante esta. Sin embargo, el contacto físico cariñoso no es necesario evitarlo durante ese lapso, el cual puede ser el día o la noche.

El vínculo con el fallecimiento de los hijos de Aharón

Algunos versículos después de la orden dada al pueblo de Israel de separarse de su impureza, fue dicho: «Habló HaShem a Moshé después de la muerte de los dos hijos de Aharón que al acercarse ellos ante HaShem perecieron» (Vaikrá-Levítico 16:1), lo cual viene a enseñarnos que incluso una persona encumbrada y justa puede ser castigada si no es cuidadosa de separarse poco antes del inicio del período menstrual (ver Shevu’ot 18B). Para entender las palabras de nuestros sabios es necesario explicar que la intención de los hijos de Aharón fue buena, deseaban acercarse a D’s, pero traspasaron el límite y murieron, tal como fue dicho: «Tomaron los hijos de Aharón Nadáv y Avihú- cada cual su incensario y pusieron en ellos fuego sobre el cual colocaron el incienso y ofrecieron ante HaShem un fuego extraño, que Él no les había prescripto. Y salió un fuego de ante HaShem y los consumió y murieron ante HaShem» (Vaikrá-Levítico 10:1-2). De igual manera, el precepto de oná, o sea, el deber de la unión entre el marido y la mujer con amor y alegría es aquél por cuyo intermedio la Divina Presencia reside sobre el pueblo de Israel (Sotá 17A, Rambán en Igrot Hakodesh). Sin embargo, cuando este precepto es cumplido sin el debido cuidado de las prohibiciones, impurifica a las personas y aleja a la Divina Presencia de entre ellos. Respecto de esto la Torá nos advirtió «Y habréis de separar a los hijos de Israel de su impureza, para que no mueran con su impureza, al mancillar ellos Mi Tabernáculo, que está entre ellos».

¿Acaso el sionismo provocó secularización?

Pregunta: ¿Cómo es posible alegrarse en Yom Ha’Atzmaut y festejar el establecimiento del Estado de Israel si el movimiento sionista causó el alejamiento de la Torá y los preceptos?

Respuesta: Su pregunta se basa en un engaño. La verdad es completamente opuesta. Si bien es cierto que muchos herejes activaron en las filas del movimiento sionista y naturalmente influyeron en secularizarlo, en la práctica, por el mérito del sionismo y su obra en aras de la reunión de los exilios el pueblo judío se salvó tanto material como espiritualmente.

Muchas son las causas que llevaron a la secularización, la principal de ellas fue la dificultad de enfrentarse a la ilustración y al entorno moderno. En todo sitio al cual llegó la ilustración, en dos generaciones la mayoría del público se secularizó, y tras otra generación o dos, menos del diez por ciento de los judíos se mantuvieron observantes. Esto comenzó en Europa Occidental hace cuestión de doscientos años y se extendió a Europa Oriental, de modo tal que antes del Holocausto la gran mayoría de los jóvenes judíos se había secularizado. Incluso antes del establecimiento del Estado de Israel este proceso llegó a las capitales de los países musulmanes, de modo tal que, en la práctica, la emigración a la tierra de Israel no resultó ser el problema sino la solución.

Comparemos la situación de los judíos que inmigraron a Israel con la de los que se quedaron en la diáspora. Entre los israelíes, cerca de un 30% observa la Torá y los preceptos y otro 40% se autodefine como tradicionalista, e incluso la mayoría de los judíos seculares cumple algunos preceptos como el matrimonio, la circuncisión, Yom Kipur, Pesaj y Janucá. Por el contrario, la mayoría de los judíos que se quedaron en Europa fueron asesinados en el Holocausto y los que sobrevivieron bajo el gobierno soviético fueron alejados a la fuerza de la tradición judía, al grado de que la gran mayoría de sus descendientes se casaron con gentiles. La situación de aquellos que emigraron hacia América o Inglaterra no es mejor desde un punto de vista estrictamente judío. Menos del diez por ciento de sus descendientes son observantes, y entre aquellos que aún se autodefinen como judíos solo un poco más del 10% lo es, y la mayoría de aquellos que se autodefinen como tradicionalistas están vinculados a la religión como los seculares en Israel. Entre los judíos del Norte de África, la situación de aquellos que emigraron a Israel es infinitamente mejor que la de quienes partieron rumbo a Francia. El porcentaje de asimilación en el país galo es del 60% mientras que en Israel más del 80% de los descendientes de estos judíos son observantes o tradicionalistas.

También desde un punto de vista demográfico, todas las comunidades judías de la diáspora, salvo aquellas religiosas, ven su número reducirse año tras año por efecto de los matrimonios mixtos y la baja natalidad mientras que en Israel el número de judíos está en ascenso.

Es dable apreciar que de no ser por el sionismo el número de personas que se declaran a sí mismas como judías en el mundo sería la mitad que en la actualidad y el número de observantes de la Torá y de los preceptos sería solo la cuarta parte.

Resulta entonces que aquellas personas que se niegan a agradecerle a HaShem en Yom Ha’Atzmaut, además de darle las espaldas al gran milagro de la reunión de los exilios y el establecimiento de un país, se niegan también a agradecer al Creador por la salvación espiritual que sobrevino gracias a la existencia del Estado de Israel.

La verdad debe ser dicha, la negativa de religiosos y jaredim en venir a vivir a Israel por oponerse al movimiento sionista causó mucha más secularización que todos los activistas seculares. Si ellos hubiesen instado a las personas a ir a vivir a Israel, además de salvar a más judíos de la muerte, las persecuciones y la asimilación, es altamente probable que hubieran salvado su condición espiritual.

El uso de jabón sólido en Shabat

Pregunta: Escuché que los ashkenazíes tienen prohibido usar jabón sólido en Shabat al tiempo que los sefaradíes pueden hacerlo. ¿Es esto cierto? ¿Qué relación tiene esta prohibición con la usanza ashkenazí o sefaradí?

Respuesta: Estas leyes no tienen relación alguna con las diferentes congregaciones, y ampliaremos un poco los conceptos.

La costumbre extendida es que no se usa jabón sólido en Shabat. Esto es así por dos motivos: el primero, porque el uso de jabón sólido o espeso se ve como la acción de alisar (memajek), puesto que al usarlo se alisa su superficie y al usar un jabón espeso se lo unta sobre la mano o el cuerpo (Mishná Berurá 326:30, según Tiferet Israel, Rabí Shemuel Laniado). El segundo, porque el uso de jabón sólido o espeso se asemeja a la creación de algo nuevo, pues se transforma en líquido como el agua (Ben Ish Jai Shaná Sheniá Itró 15).

Si bien desde el punto de vista de la base de la norma muchas autoridades halájicas entienden que el uso de jabón sólido en Shabat no está prohibido porque no existe intención alguna de alisar la pastilla y aquello que se desprende de esta se anula en el agua y no parece como una cosa nueva que fue creada (Pajad Itzjak, Guinat Vradím, Pe’ulat Tzadik, Kitzur Shulján Aruj), dado que guarda similitud con la acción de alisar y con la creación de algo nuevo, la mayoría de los judíos acostumbró a no usar jabón sólido en Shabat.

La idea de que se trata de una discusión entre congregaciones

Si bien el Rishón LeTzión (Gran Rabino Sefaradí de Eretz Israel) el Rabino Ovadiá Yosef escribió (Yejavé Da’at 2:50) que los ashkenazíes que actúan conforme al Ramá corresponde que sean más estrictos y no usen jabón sólido en Shabat pero en cambio los sefaradíes no tienen por qué temer,  estos conceptos fueron versados en una discusión sobre picar hielo y hacer que algo sólido se torne líquido, que según la opinión del HaTerumá y el Rosh está prohibido y así indicó el Ramá que se proceda a priori. Por otra parte, la opinión mayoritaria de los sabios medievales (rishonim) y del Shulján Aruj (318:16) es que esto está permitido.

En realidad, no existe en esta cuestión discusión entre ashkenazíes y sefaradíes ya que, en la práctica, el autor de la Mishná Berurá de los ashkenazíes (326:30) entiende que no se teme que el uso de jabón sólido sea un problema de crear cosas nuevas en Shabat y únicamente le preocupa el tema del alisamiento de la pastilla, razón por la cual prohíbe su uso. Por otra parte, las autoridades halájicas sefaradíes, entre ellos el Ben Ish Jai (Itró Shaná Sheníá 15) y el Rav Ben Tzión Aba shaul (Or LeTzión II 35:5) prohibieron el uso de jabón sólido en Shabat por tratarse de la creación de algo nuevo.

Asimismo, en lo relativo del temor de ‘untar’ o aplicar una crema sobre sobre la piel al usar un jabón sólido, la discusión no está vinculada a las usanzas de las diferentes congregaciones.

Esto y más, posteriormente, incluso el Rabino Ovadiá Yosef escribió en su libro Halijot Olám (IV pág. 108) que es bueno ser estricto en cuanto a no usar en Shabat jabón sólido, tal como es habitual.

En resumen: la costumbre extendida en todas las congregaciones es de no usar jabón sólido en Shabat, y en caso de emergencia es posible hacerlo, y quienes acostumbran a proceder de un modo más flexible tienen en quien respaldarse (Pninei Halajá Shabat 14:6 y en las Harjavot).

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