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La reparación del 9 de Av y las leyes del ayuno cuando comienza al concluir el Shabat

  • En los días de ayuno, sobre los estudiosos de la Torá recae especialmente el deber de hablar de cuestiones relacionadas con el amor al prójimo y abstenerse de acusar a otros.
  • Cuando el 9 de Av se inicia al concluir el Shabat se ingiere la seudá shelishit tal como se acostumbra a hacer comúnmente y se tiene el recaudo de dejar de comer antes de la puesta del sol.
  • Una persona enferma que precisa comer durante el ayuno que haga la Havdalá con cerveza, y en caso de no tener, que la recite con café.
  • No se debe calzar sandalias que protegen la planta del pie de piedras, aunque no sean de cuero.

Los «justos» que acusan a otros siempre tienen una buena explicación sobre «por qué ahora la situación está ahora peor que nunca» y por qué se justifican sus críticas. El fenómeno al cual estos se enfrentan es siempre el peor y el más peligrosos de todos. Al hacer estos comentarios en nombre de la Torá, la arrancan de raíz y profanan el Nombre Divino. Por eso, debemos retornar en arrepentimiento durante el ayuno, para que tengamos el mérito de revelar la Torá que prodiga el bien e incrementa la bendición al pueblo de Israel y al mundo entero.

Los días de ayuno fueron destinados al retorno y a la reparación, y esto se le exige a todos los círculos y sectores de la sociedad, pero sobre los estudiosos de la Torá recae una responsabilidad suprema, tal como fue dicho: «Fuego consumirá delante de Él, y tempestad poderosa le rodeará» (Tehilim-Salmos 50:3), lo cual nos enseña que el Santo Bendito Él es puntilloso con quienes Lo rodean en cuestiones finas como el grosor de un cabello». Estas personas que lo rodean son los eruditos y los justos, por ello, habremos de referirnos a las reparaciones que deben realizar los estudiosos de la Torá.

Mi maestro y rabino el Rav Tzví Yhudá Kuk, de bendita memoria, dijo en una de sus charlas previo al 9 de Av: «La mayor omisión en el estudio de la Torá (bitul Torá) es cuando se este se realiza desde una actitud incorrecta, cuando la aproximación a esta carece de pureza… haciendo que las personas la detesten… nuestros sabios de bendita memoria dijeron: ‘»Amarás a tu prójimo como a ti mismo», significa que D’s sea amado por los seres humanos a causa de tu accionar’ (Tratado de Yomá 86(A)). Se debe ser de aquellos que hacen que las personas amen a HaShem… cuántas veces reiteré las palabras sagradas del Gaón de Vilna: ‘»A Esav lo odié«, esto significa que HaShem odia a quienes acusan a sus hijos, incluso si quienes formulan las críticas son personas santas’… obviamente hay cosas para criticar, y el Gaón lo entiende perfectamente, y de todas maneras dice que el Santo Bendito Él detesta a quienes acusan a Sus hijos, aunque los críticos sean personas santas. Por supuesto que estas personas que acusan tienen un aspecto de santidad, y de todas maneras, no tienen una excusa válida, tanto sea si critican con palabras verdaderas o falsas. Extirpar la Torá significa hacerla detestable – y esa es la peor de las cosas» (Sijot HaRatziá Mo’adím pág. 388).

Nuestro maestro decía, además: «En la medida que un erudito de la Torá sea más y más esmerado, en la medida que sea un discípulo de sabios que obedezca a la definición del estudioso que es denominado ‘Moshé Rabenu’ – mayor es su deber de estar plenamente imbuido de amor por las creaturas». Sin embargo, en el mundo existen también ‘órdenes procedurales de la justicia de D´s’, existe también un aspecto de la ira Divina. Nuestros sabios, de bendita memoria, nos explican: ‘¿Cuánto se enfurece (D’s)? Por un instante’. Pero el aspecto mayoritario y central de la Providencia Divina es el bien, la benevolencia y la suavidad… nuestros sabios le adjudican a Bil’ám el poder de orientar su intención a lo más profundo del mal, lo más profundo de la ira… el mal ojo. En Pirkei Avot (5:19) se explica que todo aquel que posee buen ojo es de los discípulos de nuestro patriarca Abraham. Abraham Avinu era pura empatía y simpatía. ‘Ama a D’s y a los seres humanos’ (Avot 6:6). A partir del hecho de que ama al Creador, ama a sus propios semejantes…» (Sijot HaRatziá Midot pág. 14-16).

Los «justos» que acusan a otros siempre tienen una buena explicación sobre «por qué ahora la situación es peor que nunca y justifica sus críticas, por ejemplo, en que el movimiento LGTB está a punto de destruir la familia y el mundo, que los reformistas son peores que los antisemitas y que los religiosos neo-reformistas resultan peores que los reformistas, que la otra facción de tal o cual jasidut o yeshivá es la peor de todas. En resumen, el fenómeno al cual se enfrentan es siempre el peor y el más peligrosos de todos. Al hacer estos comentarios en nombre de la Torá, la arrancan de raíz y profanan el Nombre Divino. Por esto debemos retornar en arrepentimiento en el ayuno, para que tengamos el mérito de revelar la Torá que prodiga el bien e incrementa la bendición al pueblo de Israel y al mundo entero.

Reglas de un 9 de Av que se inicia al concluir el Shabat

Entre el Shabat y el inicio del 9 de Av existe un tiempo intermedio en el cual todavía no salió el día sagrado, pero ya algunas de las prohibiciones del ayuno entran en vigor. Esto se debe a que dudamos cuándo termina el día anterior y comienza el nuevo, ¿al ponerse el sol o al salir las estrellas? Por lo tanto, estamos en la duda si el lapso que va desde la puesta del sol y hasta la salida de las estrellas es día o noche y es llamado ‘entre los soles’ (bein hashemashot). Dado que existe el precepto de agregar tiempo profano al sacro (sabático), el Shabat se prolonga hasta unos minutos después de la salida de las estrellas. Este es el tiempo de salida del Shabat que aparece en los almanaques e incluye también el tiempo profano agregado al sagrado (tosefet Shabat).

Resulta entonces, que el tiempo comprendido entre la puesta del sol y la salida del Shabat es común al Shabat y al ayuno. Durante este lapso está prohibido hacer cualquier cosa que se vea como práctica luctuosa ya que en Shabat no hay duelo. Por otra parte, desde la puesta del sol debemos abstenernos de todo aquello que no sea indispensable para el Shabat, por ejemplo, comida, bebida y el untado de cremas.

Se’udá shelishit

Por lo tanto, en la tercera comida de Shabat (se’udá shelishit) se come tal como se suele hacer habitualmente, se entonan cánticos sabáticos como de costumbre, pero se para de comer y beber antes de la caída del sol (Jerusalém: 19:49, Tel Aviv: 19:47, Haifa: 19:51, Beer Sheva: 19:45). No se teme que esta práctica pueda afectar negativamente al Shabat ya que según sus leyes no es obligatorio continuar ingiriendo la tercera comida después de la puesta del sol. Asimismo, corresponde no entonar canciones alegres después de la puesta del sol, y esto no reporta señales de duelo, por cuanto que de todas maneras no acostumbramos a cantar canciones alegres en todo y cada momento del Shabat (Pninei Halajá Zmanim 9:4).

El lavado en el tiempo intermedio

De igual manera, nos abstenemos de bañarnos y untarnos cremas a partir de la puesta del sol y hasta la salida del Shabat, ya que durante todo el séptimo día no nos lavamos. Pero quien sale del baño durante el tiempo intermedio – que se lave las manos normalmente, pues de no hacerlo, estaría actuando en Shabat con prácticas luctuosas (ídem).

Cambio de vestimenta y de calzado

Nos mantenemos vestidos con ropas y calzado sabáticos y continuamos sentándonos sobre sillas saludándonos unos a otros hasta la salida del Shabat (unos 35 minutos después de la puesta del sol). Entonces, debe decirse «Baruj HaMavdil Bien Kodesh Lejol» (Bendito Aquél que diferencia entre lo santo y lo profano) y de ese modo despedimos al Shabat. Luego, nos quitamos los zapatos y las ropas sabáticas y vestimos indumentaria de días de la semana.

Hay quienes acostumbran a quitarse los zapatos ya con la puesta del sol porque calzarlos es una de las prohibiciones del 9 de Av, y dado que no existe precepto que indique andar con zapatos en Shabat, al quitárselos durante la puesta del sol no se le falta el respeto al día sagrado. Pero en caso de haber presentes personas a las que les va a parecer que haberse quitarse los zapatos es una práctica luctuosa – estará prohibido hacerlo. Por ello, la costumbre más extendida es quitárnoslos tras la salida del Shabat.

Cuando nos cambiamos las ropas de Shabat por las de los días de la semana, debemos vestirnos con prendas que ya fueron usadas la semana anterior, pues el 9 de Av está prohibido vestir ropa lavada.

El rezo de Arvit

Se acostumbra a demorar el rezo de Arvit de la conclusión de Shabat unos quince minutos después del horario en que el día sagrado salió según los almanaques publicados, para que todos los miembros de la congregación tengan el tiempo suficiente de quitarse los zapatos, cambiar sus ropas y acudir a la sinagoga para rezar y leer Eijá (Lamentaciones) con indumentaria de día de la semana.

Havdalá por medio de la palabra y sobre una copa de vino

Cada Shabat cumplimos con el precepto de la Havdalá tanto por medio del habla como con una copa de vino. La Havdalá por medio del habla tiene lugar a recitar ‘Atá Jonantanu‘ en el rezo de Arvit o al decir «HaMavdil Bien Kodesh Lejol» y esto nos permite realizar labores. La Havdalá sobre una copa de vino nos habilita a comer y a beber.

Dado que con la conclusión del próximo Shabat comenzará el ayuno, no resulta posible recitar la Havdalá sobre una copa de vino. Por lo tanto, la Havdalá se pospone para después de finalizado el ayuno del 9 de Av y esta nos permitirá comer después de haber ayunado. Al concluir el Shabat, durante el inicio del ayuno realizamos la Havdalá por medio de palabras al decir ‘Baruj HaMavdil Bien Kodesh Lejol‘ y acto seguido podemos ya realizar labores (Pninei Halajá Zmanim 9:5). Según la usanza de los judíos ashkenazíes, a priori, se le da a un niño para que beba del vino. En caso de no encontrarse uno en las inmediaciones, un adulto habrá de hacerlo. Es preferible que recite la Havdalá sobre una copa de jugo de uva.

Bendición con la vela

Se bendice sobre una vela al concluir el Shabat ya que el recitado de su bendición no depende de que haya o no presente una copa de vino. Se acostumbra a bendecir la vela tras concluir el rezo de Arvit y antes de la lectura de Eijá, y es entonces que se encienden candelas.

Las mujeres también recitan la bendición por la vela. Si están en la sinagoga – la escuchan de boca del oficiante y disfrutarán de la luz que se ha de encender junto a ellas. En caso de encontrarse en la casa, que enciendan una vela y reciten la bendición correspondiente (ver Pninei Halajá Shabat 8:1- 1).

Havdalá para una persona enferma que precisa comer durante el 9 de Av

Una persona enferma que precisa comer durante el 9 de Av, antes de hacerlo debe recitar la Havdalá sobre una copa. De ser posible, es preferible que lo haga con «mashké mediná«, o sea, la bebida alcohólica de curso popular en el país, esto es, sobre cerveza ya que posee algo de alcohol. En caso de no contar con cerveza, es posible hacer la Havdalá con café, que según la opinión mayoritaria de los juristas se lo considera también como bebida de curso popular (Pninei Halajá Shabat 8:4). En caso de no contar con mashké mediná se hace la Havdalá con jugo de uva puesto que no alegra. A posteriori, se puede recitar la Havdalá con vino y beber ‘meló logmav‘ (el volumen de una mejilla hinchada, unos 40 mililitros). Un niño que come durante el ayuno no precisa recitar previamente la Havdalá.

Calzado de cuero (sandal)

Una de las cinco aflicciones de Yom Kipur y del 9 de Av tiene que ver con el uso de calzado. En el pasado, se acostumbraba a hacer los zapatos de cuero ya que no se sabía cómo elaborar un calzado de calidad, que sea resistente y flexible, a partir de otros materiales. Surgió una discusión respecto de aquellas sandalias que no estaban elaboradas a partir de cuero. Algunos de los eruditos del medioevo adoptaron una actitud estricta y prohibieron usarlas durante el 9 de Av, si en la práctica estas protegen al pie de las adversidades del camino (Rashí, Rambám, Tosafot y Rabenu Yerujam). Otros, permitieron calzarlas aunque protejan al pie de las inclemencias del camino (Rambán, Rosh, Rashbá). De igual manera dictaminaron la mayoría de las autoridades halájicas de las últimas generaciones (Shulján Aruj 614:2).

Sin embargo, vemos a las claras que la opinión más flexible se basaba en una realidad en la cual el calzado que no estaba hecho de cuero no solía ser confortable para caminar, por lo que podía decirse que a estos objetos no se los consideraba zapatos. Pero en la actualidad, que se acostumbra a elaborar buen calzado de otros materiales que no son cuero, todos los tipos de zapatos y sandalias con los que se puede caminar durante todo el año sobre un terreno pedregoso están prohibidos para el 9 de Av y no importa el tipo de material con el que estén confeccionados. En la generación pasada, cuando aún no se estaba habituados a que se elabore un buen calzado de un material que no sea el cuero, había juristas que permitían usar estos zapatos, pero a medida que pasa el tiempo es más y más común que se fabrique un excelente calzado con otras materias primas, por lo que el número de eruditos que lo autorizan disminuye constantemente.

Por lo tanto, el 9 de Av no se puede caminar con zapatos o sandalias con los que se acostumbra a andar en sitios rocosos durante todo el año, y no resulta de importancia con qué material fueron elaborados. Sin embargo, se permite andar con pantuflas sencillas confeccionadas de tela o goma con las que no se acostumbra a caminar por terrenos pedregosos en virtud de que se siente la dureza o la incomodidad de la topografía. De todas maneras, dado que todavía hay algunas autoridades halájicas que tienen una actitud flexible hacia   los zapatos o las sandalias que no están confeccionados de cuero, quienes los usan tienen en quienes respaldarse.

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