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Un nuevo comentario explicativo de los escritos del Rav Kuk, de bendita memoria

Extractos selectos del libro del Rabino Zeev Sultanovich sobre la obra del Rav Kuk que esta semana se publica.

  • El desarrollo de la ciencia era indispensable para el avance de la humanidad, pero es necesario reconocer las carencias implícitas en este proceso y repararlos por medio del retorno (teshuvá).
  • En la predisposición personal a ceder encontramos un fundamento positivo y es permitir al ser humano corregir y reparar su camino, pero al mismo tiempo es indispensable no incurrir en una complacencia que elimine cualquier aspiración a algo mejor.
  • En sus libros, el Rav Kuk se enfrenta a la obra de diferentes filósofos, y este nuevo libro las expone ante el lector ayudándole así a comprender las cuestiones.
  • El fundamento del pecado es un intento del deseo de trascender todo límite de cara al infinito, pero cuando estas barreras son quebradas por medio de la transgresión la vida se bloquea e impurifica y las limitantes comienzan a rodear y cercar al hombre hasta su muerte. La teshuvá o retorno permite al ser humano elevarse ilimitadamente, pero bajo la dirección de la Torá y sus preceptos.

Esta semana, en la Yeshivá de Har Berajá celebramos la compleción de la edición de los comentarios del libro Orot (lit. luces) del Rav Kuk, de bendita memoria (siete tomos) y del libro Orot HaTeshuvá (dos tomos). Los comentarios son un resumen de las clases que impartiera en la Yeshivá mi querido y viejo amigo el Rabino Zeev Sultanovich Shlita, en el marco de los estudios del Instituto Har Berajá (Majón Har Berajá).

Los comentarios se destacan por el amplio espectro de los conocimientos vertidos, que permiten al autor entender el trasfondo de los conceptos que aparecen en los escritos del Rav Kuk y su exacto significado. Sus vastos conocimientos abarcan los ámbitos del estudio del pensamiento de la fe, la kabalá, la filosofía judía y universal, la historia, la psicología, la literatura y el arte.

La relación entre la ciencia y la moral y la corrección que implica la teshuvá

A menudo, la introducción al capítulo o inciso a estudiar ayuda al estudiante a ampliar sus conocimientos y enfocarse en la cuestión que el Rav Kuk desea desarrollar. Por ejemplo, en la introducción al comentario al libro Orot HaTeshuvá (15:1) leemos: “El Rav Kuk trata dos temas que confluyen en uno solo, el primero es la correcta relación entre la ciencia y la moral en la era contemporánea… la ciencia que tuvo un rápido desarrollo durante la modernidad ha empoderado en gran manera al ser humano, pero la moral humana no operó un desarrollo de igual magnitud. En virtud del avance científico las naciones se han pertrechado de armamentos sumamente letales, las innovaciones en las áreas de la química y la biología sirvieron a ideas monstruosas originadas en líderes autoritarios y crueles, de modo tal que durante las dos guerras mundiales perdieron la vida más de ochenta millones de personas y millones más resultaron heridas, se enfermaron o quedaron discapacitadas para el resto de sus vidas… el segundo tema: el concepto de la teshuvá o retorno y  la cuestión del refinamiento  de la voluntad que resultan necesarios en esta generación.

“La teshuvá permite incorporar todo avance científico o tecnológico al ámbito de la Torá y la santidad, todo desarrollo del poderío humano al bien y a la rectitud. Hubo pensadores en la nueva era que abogaron por un retorno a la ignorancia, a vivir inocentemente en el seno de la naturaleza con suma sencillez renunciando a toda la racionalidad de la que nos provee el desarrollo. Aparentemente, esta idea resulta bucólica y agradable, pero es errónea, y aunque tan solo fuera desde el punto de vista práctico: en el mundo antiguo eran frecuentes el hambre, las enfermedades y un sufrimiento que n son dables encontrar en el moderno gracias al desarrollo de la ciencia, de manera tal que resulta imposible renunciar a su existencia. Pero al mismo tiempo, es necesario admitir las falencias que esta exhibe cuando no se conecta a un sistema de valores superior. Por eso, la teshuvá resulta ser la solución.

La teshuvá en Israel y en el mundo

En la introducción al comentario a Orot HaTeshuvá (12:1) leemos: “Todos los pensadores del mundo, en todas las culturas y todas las religiones de todas las perspectivas saben que la teshuvá eleva al ser humano por encima de todas las bajezas existentes en el mundo. Tal como lo describe el Rav Kuk…la innovación de la tradición judía radica en el concepto de reparación (tikún)… en el budismo, el islam y el cristianismo cuando una persona sucumbe ante un pecado y desea arrepentirse, debe alejarse de la vida, abandonar las cuestiones mundanas para no volver a incurrir en el mismo error. Por el contrario, el Rav Kuk dice aquí que si bien por medio de la teshuvá el ser humano se eleva por sobre su bajeza no se torna extraño o ajeno al mundo ya que no existe identidad entre el carácter inferior del pecado y el mundo, y en este proceso de retorno el ser humano abandona lo ruin, no al mundo.

“En las diferentes religiones el criterio central de la teshuvá es que el mundo en sí es bajo, por lo que todo aquel que lo habita se encuentra involuntariamente sumido en la inmundicia de la vileza, y a los efectos de santificarse resulta necesario debe apartarse del mundo en la mayor medida posible… Por el contrario, en la tradición judía… para retornar en teshuvá no solamente que no es necesario alejarse del mundo, sino que en el acto de retornar eleva al mundo y a la vida consigo.

El origen del pecado y la reparación de la aspiración al infinito

El apartamiento de la mundanidad no repara el pecado ya que “lo que lleva al hombre a la transgresión no es el mundo en sí sino la tendencia a pecar que anida en su alma. Si bien la sociedad y sus tentaciones influyen en la mala conducta… en la práctica vemos que no todas las personas pecan, ya que al final de cuentas, el ser humano dispone de a capacidad de controlar sus potencias y ser responsable por sus acciones… por ello, en el acto de la teshuvá sus tendencias al pecado se refinan. El individuo no sofoca las tendencias al pecado, sino que las manifiesta de un modo apropiado”.

A continuación, se explica que e l fundamento del pecado radica en el intenso deseo de trascender todo límite de cara al infinito, pero cuando estas barreras son quebradas por medio de la transgresión la vida se bloquea e impurifica y las limitantes comienzan a rodear y cercar al hombre hasta su muerte. La teshuvá o retorno permite al ser humano elevarse ilimitadamente, pero bajo la dirección de la Torá y sus preceptos, los cuales no bloquean o ahoga al ser humano, sino que lo protege. Este es el significado de las diferentes prohibiciones de la Torá, las cuales protegen lo superior y más poderoso del ser humano, protegen su belleza… al igual que una madre no permite a su hijo correr hacia la carretera ya que se preocupa por su integridad”.

La teshuvá equilibrando entre consuelos y reparación

En el prólogo al comentario sobre Orot HaTeshuvá (12:10) leemos: «La justicia implica que la persona que peca sea castigada y no se le otorgue la posibilidad de reparar sus acciones. Por ello, la gran innovación vital que implica la teshuvá es que incluso una persona completamente malvada puede y debe reparar sus acciones, al tiempo que su deseo más íntimo es ser una persona justa. Todo esto significa una gran benevolencia por parte de HaShem…para ello el transgresor debe recurrir a consuelos, reconocer que posee otros aspectos buenos y positivos…sin embargo, la gran generosidad del acto del retorno en teshuvá puede verse desfigurada, tal como ocurrió en la cultura cristiana, y causar un desdibujamiento moral generalizado. Los consuelos pueden transformarse en un obstáculo… cada vez que la persona peque habrá de tranquilizar su consciencia con la excusa de que existen peores, o con diferentes explicaciones y renunciando a corregir sus acciones en la práctica. Por ello, es necesario emplear las consolaciones de modo inteligente: por una parte reconocer su importancia en cuanto a que salvan de la desesperanza y la angustia, y por la otra reconocer también el desarreglo que puede producirse por su causa, en caso de que las melodías de consuelo tranquilicen a la persona y la lleven a una pasividad absoluta y por ende a no reparar lo errado».

La predisposición a ceder tiene su rigen en el enfoque idólatra

Allí, el Rabino Sultanovich continúa explicando las palabras del Rav Kuk, en cuanto que el fundamento de la predisposición a ceder en el ámbito de la teshuvá proviene del vicio de la idolatría que acecha en la fe: «La predisposición a ceder propia de la idolatría se desprende d esu percepción d elo divino. Desde el punto de vista de la profundidad de su alma el ser humano anhela al D’s Único, supremo y trascendente a cualquier definición humana, pero esto le resulta muy lejano y difícil a la persona. En el interín, ve al sol y a la luna, contempla las maravillosas fuerzas naturales y se consuela pensando que si no ha de alcanzar la percepción elevad a de la Divinidad al menos podrá maravillarse de los astros, del viento o el mar. La renuncia espiritual a la aspiración suprema, la más incluyente de todas conducirá a la renuncia del ser humano a una moralidad que abarque su vínculo con el prójimo y con la generalidad de la existencia».

Así, en la religión cristiana se generó un enfoque «que renuncia a la norma exacta y se conforma con un deseo e intención buenos…este método trae acarreado todo tipo de asesinato y lascivia… cada asesino puede sostener en su defensa que tuvo un buen motivo para cometer el asesinato… o que sufre de dificultades y problemas síquicos… de ese modo, en la práctica, se llevaron a cabo atrocidades terribles en nombre del cristianismo. El mundo se basa en la exactitud y el rigor, «y así como un cirujano no puede no prestar atención al número de centímetros que debe tener la incisión que está por efectuar en el cuerpo del paciente, lo mismo ocurre en el proceso de la teshuvá. Si los consuelos no sirven de base para una reparación práctica exacta, carecen de valor… a lo largo de las generaciones los judíos fueron acusados de ser excesivamente puntillosos en los detalles halájicos… pero la realidad demostró que esta meticulosidad fue el único factor que permitió al sistema moral judío sostenerse a lo largo de las generaciones».

Lo oculto y lo revelado, la religión y la ciencia

En la introducción a Orot HaTejiá (59) leemos: «En el marco de un pensamiento simplista lo oculto o esotérico es el principal fundamento sobre el cual se apoya la religión, y lo revelado o exotérico es el fundamento sobre el cual se apoya la ciencia. Nos parece que existe una contradicción inherente entre lo oculto y lo revelado… parecería que la persona debe optar solamente por uno de los dos fundamentos, pero quizás en este capítulo el Rav explica que la contradicción no es absoluta y existe también un aspecto de complementación.

«El problemas esencial que existe en el pensamiento racional de la ciencia… la filosofía… es su actitud ante aquello que resulta difícil de describir por medio de palabras pero que colman los compartimentos de la psique y el alma… la consciencia describe únicamente aquello que se presenta ante ella bajo un formato conocido, pero no accede a las fuentes y a los móviles, las aspiraciones y los instintos… cada ser humano siente que más allá de su conocimiento y capacidad existen cosas ocultas a su entendimiento… así ocurre en relación a aquello que lo causa

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