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Unas palabras en recuerdo del Rav Janoj de bendita memoria

  • Pocos meses antes de su fallecimiento, el Rabino Janoj HaCohen Pyoterkowsky, de bendita memoria, me consultó sobre cómo debía cumplir los preceptos de la noche del Seder de Pesaj tomando en cuenta su estado de salud.
  • El Rabino Janoj, de bendita memoria, era una combinación de estudioso de la Torá y hombre de acción, que dedicó todos sus días y noches a la Torá y a la tierra de Israel.
  • Según la halajá, está permitido sumergirse en la mikve con maquillaje, esmalte, gel y uñas construidas a condición de que todos estos estén bien hechos.

 

Feliz de mí que tuve la dicha de ser una suerte de hermano de un estudioso de la Torá y hombre de acción como tú, que dedicaste todos tus días y noches a la construcción de la Torá, la nación y el asentamiento en el país, con una especial capacidad de preocuparte por lo general y lo particular indistintamente. En días turbulentos supiste ser un muro protector ante los embates externos, y a la vez, supiste conciliar las grandes tensiones internas, aunque para ello tuvieses que soportar grandes humillaciones.

Durante más de tres años el Rabino Janoj Pyoterkowsky HaCohen se enfrentó a una dura y poco frecuente enfermedad. A pesar de que su situación se fue deteriorando, continuó ejerciendo todas sus múltiples funciones, entre ellas, formar parte de la comisión de contralor de la Fundación de la Yeshivá Har Berajá. Cerca de un mes antes de Pesaj, se supo que el estado de salud del Rav Janoj se había deteriorado notoriamente y que sus días eran contados. A sus seres queridos se les avisó que rezasen por él, mi padre y maestro el Rabino Zalman Melamed me contó sentidamente que su situación era muy difícil. Sin embargo, todos los días seguía llegando sin falta al minián de vatikín (el rezo que se efectúa a la hora que amanece n. de t.). Como le resultaba muy difícil arreglarse y desplazarse, se levantaba una hora y media antes del horario del rezo para realizar sus diferentes aprontes. En los días de la semana, el Rabino Musa Cohen, que es profesor en la mejiná (escuela que prepara espiritualmente para el enrolamiento al ejército n. de t.), le ayudaba a aprontarse y lo traía al rezo en la yeshivá, mientras que en Shabat, esto lo hacía su hijo mayor, el talentoso y buen periodista Shelomó.

Antes de Pesaj, pensé que seguramente se sentiría agotado, y he aquí que recibí de él un correo electrónico que decía: «Shalom Aleijem. En estos meses estoy enfrentando la enfermedad en el área del tórax. Lamentablemente la situación empeoró. Me cuesta mucho comer, motivo por el cual consulto respecto de la noche del Seder. A pesar de mi situación, quisiera enormemente poder cumplir a priori (lejatjila) con los deberes de la noche. 1) ¿Cuánto debo beber en cada una de las cuatro copas? ¿Debo ingerir toda la copa o solo la mayor parte de esta? ¿En cuánto tiempo? No soy capaz de beber de una vez, y también en circunstancias normales suelo ingerir los líquidos de a sorbos. 2) Consulto lo mismo con respecto de las medidas de kezait en los alimentos. Me dará mucho gusto recibir una respuesta en términos de fracciones de matzá. Yo como matzá jerosolimitana hecha a máquina. No creo que pueda comer de la hecha a mano. Muchas gracias, Jag Kasher, y que con la ayuda de D’s tengamos el privilegio de curarnos y así comer de las ofrendas festivas y pascuales del Templo».

Mi respuesta: «Al muy querido Rabino Janoj Shelita. Respecto de las copas (de vino), cada una debe contener 75 mililitros y es necesario beber la mayor parte de esta. A priori, esta cantidad debe beberse en el lapso de un minuto, en caso de necesidad se puede en seis minutos y medio, y en caso de emergencia en nueve.

Es preferible escoger una copa no mucho más grande que el volumen antes mencionado, pero, aunque resulte ser mayor, alcanza con beber 40 mililitros de esta que son la parte mayor de una medida de reviít.

Respecto del kezait de matzá, a los efectos de poder recitar a priori la bendición por su ingestión, se debe ingerir un tercio de una matzá hecha a máquina (que es el volumen de medio huevo de acuerdo con las medidas grandes) en un lapso de seis minutos y medio, y de mediar una gran necesidad en nueve. En caso de que ingerir esta cantidad le resulte difícil, se puede cumplir con el deber correspondiente respondiendo ‘Amén’ a la bendición que otra persona haya recitado y entonces ingerir el volumen de una aceituna verdadera, zait, que es algo así como la novena parte de una matzá de máquina.

Respecto de la ingestión del korej (sándwich de matzá maror y jaroset n. de t.) y del afikomán (la última matzá que se ingiere en la noche n. de t.) – a priori la medida a comer es un tercio de matzá de máquina, de ser necesario se puede un cuarto, y en caso de que resulte imprescindible reducir el volumen de la matzá – alcanza con un noveno.

[A veces, después que una persona querida fallece, nos lamentamos no haber alcanzado a expresarle de manera directa nuestro cariño, valoración y agradecimiento, por ello agregué:] Estoy muy contento en responderte y te deseo una completa recuperación y muchas satisfacciones.

Aprovecho también para agregar, en la cercanía de esta festividad que viene a nosotros para bien, un saludo de jag sameaj y muchas gracias por tu enorme ayuda en el engrandecimiento y enaltecimiento de la Torá de la tierra de Israel, así como por toda la ayuda que le dispensaste a mis padres (a mi padre como Rosh Yeshivá de Beit El y a mi madre como directora de Arutz 7) y a la Yeshivá de Beit El, a nosotros de manera personal y a la Yeshiva de Har Berajá».

Últimos intercambios epistolares

Respuesta del Rabino Janoj: «Que escuchemos buenas nuevas, que disfrutemos de larga vida y muchos años de completa salud. Perdón por mi demora en responder, es que estuve internado unos días antes de la festividad. Muchas gracias por la respuesta a mi consulta.

A lo largo de todos estos años me dio mucha alegría poder estar en contacto, cargar juntos el peso de la responsabilidad por apoyar el emprendimiento tanto en el terreno práctico como en el de la asesoría, para poder mantener en pie las instituciones.

Todos estos años me he sentido como un hijo para tus padres, feliz de mí que tuve este privilegio. Me despido con los mejores deseos de un Pesaj kasher y alegre.

Bendigo al rabino de todo corazón con la bendición sacerdotal deseándole que sus manantiales se difundan por todo el mundo y especialmente en la tierra de Israel. Janoj».

Mi última carta rezaba: «Al querido Rabino Janoj. No menos feliz soy yo que tuve el mérito de ser como un hermano para ti, al punto de que cuando fue necesario acompañar a mi padre al hospital en Shabat surgió la pregunta de quién de nosotros dos habría de hacerlo, tú o yo.

Feliz de mí que tuve la dicha de ser una suerte de hermano de un estudioso de la Torá y hombre de acción como tú, que dedicaste todos tus días y noches a la construcción de la Torá, la nación y el asentamiento en el país, con una especial capacidad de preocuparte por lo general y lo particular indistintamente. En días turbulentos, supiste ser un muro protector ante los embates externos y a la vez supiste conciliar las grandes tensiones internas, aunque para ello tuvieses que soportar grandes humillaciones.

Gracias a ello, tuviste el mérito de guiar la embarcación, la yeshivá, el sistema educativo de Beit El y el de la generalidad de las yeshivot sionistas a puerto seguro y ver tan abundante bendición en todos tus emprendimientos y buenas acciones.

HaShem ayudará a que podamos disfrutar por muchos años de tu sabiduría e inventiva. Bendiciones. Eliezer Melamed».

Si bien falleció, resulta que podremos disfrutar de los frutos de su sabiduría y de la inventiva presentes en todos sus emprendimientos y buenas acciones, los cuales continuarán generando beneficios por muchos años.

La inmersión en la mikve y aquellas cosas que se interponen entre el cuerpo y el agua

A raíz de la publicación de mi libro «Pureza Familiar» (Taharat HaMishpajá) de la colección Pninei Halajá, llegaron a mí algunas consultas y objeciones respecto de algunos dictámenes que escribí, y la mayoría de las preguntas tienen su origen en una confusión existente entre la halajá y las diferentes prácticas piadosas. Me habré de referir a las consultas vinculadas a las leyes de interferencia o interposición entre el cuerpo y el agua (jatzitzá) al momento de la inmersión ritual, aclarando una serie de normas y costumbres piadosas. Sin embargo, primeramente habré de explicar la regla general de la cual se derivan todos los demás detalles halájicos.

La purificación se lleva a cabo por medio de la inmersión ritual en la mikve, y el precepto indica que todo el cuerpo de quien se sumerge debe estar dentro del agua, tal como fue dicho (Vaikrá-Levítico 15:16): «Habrá de lavar en el agua todo su cuerpo (et kol besaró)». Nuestros sabios aprendieron de la palabra ‘kol’ que junto con el cuerpo, resulta necesario sumergir todo el cabello conectado a este (Tratado de Eruvín 4(B)). En el caso de que una mujer se sumerge en el agua y deja aunque tan solo sea un dedo o un cabello afuera, deberá volver a sumergir todo su cuerpo junto con todos sus cabellos. Aunque hayan pasado muchos años desde la última vez en que una mujer se impurificó, y en el interín se haya duchado o tomado baños de inmersión innumerables veces, mientras no se haya sumergido en una mikve de purificación – permanece en su estado de impureza y toda cercanía física entre ella y su marido está prohibida por la Torá (Rambám Hiljot Isurei Biá 4:3, Shulján Aruj Yoré Dea 197:1).

Además de que todo el cuerpo y todo el cabello deben estar dentro del agua a la hora de la inmersión ritual, se debe evitar que haya interposición alguna entre el cuerpo y el agua, por ejemplo, por causa de un pegamento o masa, materiales que impiden el contacto entre el agua y el cuerpo o el cabello. De esta halajá podemos aprender una idea espiritual, y es que no alcanza con que la mujer que se sumerge se conecte en forma general con la fuente de su vida sino que esta conexión debe incluir todas sus atributos, habilidades y deseos sin que medie interferencia alguna, de modo tal que todos estos aspectos puedan vincularse con la benevolencia superior y así renovarse.

Reglas de la interferencia

Según la Torá, la interferencia ocurre solamente bajo dos condiciones: 1) Que esta cubra la mayor parte del cuerpo o del cabello. 2) Que se suela quitar. Nuestros sabios agregaron una valla alrededor de la normativa de la Torá y decretaron que aunque se cumpla una sola de las condiciones mencionadas – estaremos ante una interferencia. O sea, aunque haya adherida a la mayor parte de la superficie del cuerpo o del cabello algo que no se suele o acostumbre a quitar – se trata de una interferencia. Asimismo, si hay algo adherido a una parte minúscula de la superficie del cuerpo o del cabello, pero se trata de algo que se acostumbra a quitar – se trata de una interferencia. Por lo tanto, pegamento, miel, excremento, arcilla dura, una secreción ocular adherida a la cercanía del ojo y similares – interfieren, ya que se acostumbra a quitarlos.

Sin embargo, una adherencia sobre parte del cuerpo que la mujer que se sumerge no se toma a molestia de retirar y la mayoría de las señoras tampoco la retiran – no se considera interferencia por cuanto que se anula ante el cuerpo o es secundaria en importancia a él.

El maquillaje no es una interferencia

Por lo tanto, el maquillaje facial y ocular, cremas ‘make up’ para el rostro y lápiz labial – no son interferencia, a condición de que estén bien hechos y tras la inmersión se mantengan íntegros. Pero en caso de que la inmersión los dañe de modo tal que la mayoría de las mujeres tendría el recaudo de retirarlos – interfieren.

Esmalte, gel o uñas construidas, siempre y cuando estén enteros – no interfieren. Sin embargo, si estos productos están dañados de modo tal que la mayoría de las mujeres se preocuparía de retirarlos o repararlos – interfieren (Pninei Halajá Taharat HaMishpajá 5:12).

Sin embargo, a priori, las mujeres justas acostumbran a cumplir el precepto con excelencia y previo a la inmersión se quitan toda prenda, joya o maquillaje (Ramá 198:1), y solamente cuando media una necesidad específica actúan con mayor flexibilidad según la base simple de la norma. Por ejemplo, cuando una mujer desea maquillarse y la inmersión ha de tener lugar el viernes por la noche, se sumerge con un maquillaje permanente o a prueba de agua ya que según la halajá este no interfiere (ídem 5:2).

Uñas largas

Las uñas largas no se consideran interferencia por cuanto que son parte del cuerpo, así como tampoco el cabello largo es visto como tal. Solamente si está adherida a las uñas un tipo de suciedad que las mujeres tienen el recaudo de retirar, por pequeña que sea – interfiere. Por ello, las señoras acostumbraron a cortarse las uñas previo a la inmersión, para evitar cualquier posibilidad de adherencia (Shulján Aruj 198:18-20).

Dado que durante muchas generaciones la costumbre imperante era de cortar las uñas, cuando las mujeres comenzaron a llevarlas más largas por cuestiones estéticas muchos rabinos indicaron que previo a la inmersión era necesario cortarlas, para preservar así la usanza, y además, porque no es correcto ir tras las nuevas modas. Sin embargo, estas autoridades también coinciden en que si una mujer no está de acuerdo en cortárselas – que se sumerja con las uñas largas ya que todos los eruditos coinciden en que desde el punto de vista de la norma uñas largas y limpias no interfieren. Incluso el rabino más estricto, el Raabán, adopta una actitud más inflexible únicamente cuando la mujer está por cortar sus uñas, empero si desea dejárselas largas – estas no interfieren.

Consideramos que los rabinos que en el pasado ordenaban preservar la costumbre de cortarse las uñas antes de la inmersión fueron estrictos en una época en la cual la mayoría de las mujeres acostumbraban a hacerlo. Pero en un sitio donde la gran mayoría de las señoras, incluidas las religiosas, acostumbran a dejarse las uñas largas por consideraciones estéticas, se puede a priori realizar la inmersión ritual con las uñas largas e incluso con la construcción de uña y el esmalte encima a condición de que ambos se vean bonitos. Según esto, nos parece también que en la actualidad una mujer que acostumbra a cortarse las uñas antes de la inmersión, en caso de haberse sumergido sin cortárselas a raíz de un olvido, no precisa volver a sumergirse. Obviamente, una señora que en la noche de Shabat se da cuenta que olvidó cortar sus uñas no se abstendrá de realizar su inmersión en la mikve, pero será cuidadosa de que estas estén limpias (ídem 5:13 14).

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